domingo, 31 de enero de 2021

Inspiración

Hay días en los que la cabeza y/o el corazón están en calma. En mi caso sí sucede así con el segundo, pero no con la cabeza. Por la razón que sea, mis neuronas se han espabilado, tal vez la hora tenga algo que ver, es lo que tenemos las personas noctunas (según para qué).

Esta es la primera de varias entradas, porque o no escribo en dos semanas ni una palabra en el blog o pasa esto, entradas a pares. No me gusta escribir por escribir. No lo hago por rellenar, únicamente cuando siento que tengo algo que me gustaría compartir a través de esta especie de altavoz. Lo habréis leído otras veces pero así lo veo yo, un altavoz de lo que siento, lo que pìenso y lo que soy. El blog dice bastante de mí, mucho más para los que me conocen bien y saben leer entre líneas de lo que escribo. Aunque no oculta nada, lo que muestra es de verdad, pero es una parte, no toda, o dejaría de ser yo. 

No soy de pregonar nada a los cuatro vientos, eso explica que mi imagen de Facebook siga siendo una Mafalda y no una foto mía, por poneros un ejemplo.

Como no me apetece un popurrí, para darle forma a esta entrada he encontrado la inspiración en Facebook, en unas palabras que me ha hecho parar el ratón y darle al coco. Es esta:


Y con estas catorce palabras, surgen respuestas a borbotones, como las siguientes:

(El orden no indica más o menos relevancia, es una lluvia de ideas y según han hecho acto de presencia, las he plasmado aquí)

1.-Volvería a todos y cada uno de los abrazos apretados y sinceros que me han dado y he recibido, porque el abrazo de verdad no es algo para quedarse indiferente, si no te mueve por dentro, aunque sea un poquito, vale muy poco. Y el lugar son los brazos que los dan y la maravillosa sensación de sentir tan cerca otro corazón. Ahí es nada...¡Vivan los abrazos! Por cierto, ya que estamos, gracias a las personas (muy pocas) que me han abrazado desde el 14 de marzo de 2020.

2.-Si echo la vista atrás, a mi infancia/adolescencia, volvería a las vacaciones de verano con mis padres y mi hermano. Guardo muy buenos recuerdos de ellas y eran unos días muy especiales. Ahora la primera que me viene a la cabeza son unas vacaciones en Torrevieja, que pasamos muy cerquita de mis "tíos" Felipe y Paquita (hermano de mi abuelo materno y su esposa). Y las más recientes, con mi hermano. Y con él me transporto inevitablemente a ese fantástico amanecer de Gandía, una auténtica pasada.

3.-Calle Alejandro Sánchez, en Madrid, omito más datos, por motivos obvios. Por esas cenas junto a Mayte y David en un año complicado...¡Año de oposiciones! Hay un antes y un después de convivir con alguien, y al final hay amigos que se parecen mucho a los hermanos.

4.-Las celebraciones de mi cumple con la familia y/o amigos. Da igual cuál, todas, cada una tiene lo suyo. Y también los de mi hermano que organizaba yo. Disfrutaba muchísimo haciendo la lista de la compra y yendo al súper, preparando los juegos (haciendo pistas para la "búsqueda del tesoro", inflando globos como si o hubiera mañana).

5.-Los cafés con Alejandra, tardábamos en vernos, por muchas razones, pero nos poníamos al día y eran ratitos mágicos. Amiga, te sigo echando de menos. Gracias por tanto.

6.-Al viaje por tierras alemanas en febrero de 2007, para visitar a Marta. ¡Cuánto nos reímos! Ayer encontré un álbum, sí, en papel, de los de antes, con la selección de fotos que llevé a imprimir...¡Qué ilusión! No hay mejor organizadora de viajes.

7.-A las noches Pinareras, porque nos olvidábamos del reloj jugando a las cartas, juegos de mesa, "sing star"...O simplemente hablando hasta las mil. Fue una época preciosa.

8.-Facultad de Ciencias Sociales, a las aulas donde estudié Comunicación Audiovisual. Mejor dicho, a todos lo espacios, porque en Radio, Fotografía y Vídeo pasamos muy buenos ratos. Y fuera de esos sitios también. No era la Facultad en sí, sino la gente que encontré allí. Especialmente "los cinco": Noe, Iván, Mayte, Rubén y yo. Adoro vernos juntos en la orla. Os quiero.

9.-"Paco Viruta", mi cole. Fui muy feliz en ese cole, desde 1º hasta 8º de EBG (si alguien no sabe qué es, me lo dice y se lo resumo, ja, ja ja). Lloré lo que no está escrito una semana antes de terminar el curso, en una clase de Educación Física, porque fui consciente de la "separación" de todos mis compañeros (la gran mayoría fue al Uribarri)...Pero mantengo una amiga de esa época, y eso vale oro, Mariate. Qué suerte la mía.

10.-Los conciertos con Carmen, o las cenas, o las comidas, o "perdernos" en los pasillos de "los chinos", porque son una fuente inagotable de recursos para las maestras, ja, ja, ja. O muchas otras cosas, como los tés con algo dulce o pasear, ir de compras...Todo nos venía bien.

11.-Las conversaciones por "WhatsApp", porque pueden hacer sentir cerca a gente que tenemos a más kilómetros de los que nos gustarían. Por esas que a veces se alargan más de la cuenta, aun teniendo que "currar" al día siguiente. Es verdad que a veces pueden dar lugar a malentendidos porque nos falta información (tono de voz, gestos, miradas...). Qué bonito y complicado es coincidir...GRACIAS infinitas.

12.-Las miradas sin voz, pero que hablan, como mucho acompañadas de sonrisas. Sin mascarillas y sin distancia de ningún tipo.

13.-Guijuelo. Lo pongo así porque me ha dado tanto que si empiezo a enumerar personas me salen agujetas en los dedos. Además corro el peligro de dejarme alguna fuera, y no es plan. Digo Guijuelo pero eso no quiere decir que sean de allí, sino que he "dado" con ellas gracias a Guijuelo, tanto al "Vía de la Plata" (instituto) como al "Filiberto Villalobos" (colegio).

14.-CEIP "Da Vinci" en Parque Coimbra, Móstoles, mi primer destino como interina. Nerviosa como un flan al principio, pero dos meses largos que pasaron volando. Y aun hoy sigo manteniendo el contacto con algunas personas, increíble pero cierto. Andrea, eres una campeona.

15.-Las charlas-cafés-paseos-tiendas con Ana Belén. Si es que Guijuelo es mucho Guijuelo. Y lo que nos queda...Gracias por estar siempre, y además tan pendiente.

16.-El CRIE de "Berlanga de Duero", Soria. Fue un auténtico palizón, por el viaje y por el ritmo CRIE. Además por la responsabilidad enorme que supuso estar tan pendiente de 13 niños y niñas. Pero fue una experiencia tan bonita que repetiría sin pensármelo mucho...Cuando se pueda. Siempre recordaré ir a despertarlos con la música a tope de fondo, saludando uno a uno (a algunos/as despertándolos/as). Y recordaré también las "buenas noches", me sentí muy mamá, me encantó. Cuánto cariño, inolvidable.

17.-Farinatolandia (Mi manera cariñosa de referirme a Ciudad Rodrigo). Estuve dos cursos en el Miróbriga, siendo tutora del mismo grupo. Ha llovido mucho, pero el cariño no caduca, ni con los niños/as (hoy hombres y mujeres) ni con algunas mamás. Y si pienso en Ciudad Rodrigo, pienso en Soraya, es muy difícil dar con una persona tan buena e inteligente.

18.-Las escapadas por la naturaleza con mi hermano. Ambos cámara en mano, el para las aves, yo para la flora. Más que nada porque salvo que tenga al pájaro en cuestión delante de mis narices y bien quietecito, soy bastante mala retratándolos, porque me cuesta verlos. Pero al final he de reconocer que me gusta cada vez más la naturaleza (mantengo mi alma urbanita eso sí).

19.-Los paseos junto al río cerca del campo de golf de Villamayor. Un enclave que tiene "algo", adoro ver cómo cambia con cada estación. Tiene una luz particular.

20.-El sitio es secundario, Cristina y Jesús, no importa dónde ni cuándo, dos regalos del cielo.

Y lo dejo en 20. En realidad no son los lugares los que dan la felicidad, sino las personas con las que estamos en cada momento, da igual dónde. Soy consciente de haber dejado en el tintero algunos sitios (y a muchas personas), pero había nombres que no quiero incluir aquí. Y también de no haber puesto todos en los que he sido, soy y probablemente seré feliz. Ahora que el viento todavía sopla para donde le da la gana, sin que nos sea favorable, lanzo la pregunta que he respondido a todos vosotros. No hace falta que compartáis las respuestas, pero me encantaría que visualicéis esos momentos...y a esas personas.

Soy consciente de la suerte inmensa que tengo por las personas que hasta ahora me he ido encontrando en el "camino". Sin ellas no habrían existido esos momentos de felicidad.

Y como dicen, "no hay mal que cien años dure". Estoy convencida que por delante tenemos mucha felicidad pendiente, todo llega. Paciencia.

La canción que os dejo por aquí no deja de sonar en mi cabeza. La escuché en la radio hace ya semanas y se me ha pegado...

sábado, 16 de enero de 2021

Filomena, vuelta al cole, ¿preconfinamiento? y música

 Hace una semana "Filomena" estaba haciendo de las suyas, tiñendo de blanco muchas provincias españolas. Como consecuencia, Madrid manga por hombro, nieve para dar regalar y, en lo que me toca de cerca, retraso en la "vuelta al cole". Finalmente, regresamos a la rutina escolar el martes 12 de enero, ni tan mal. A medida que faltaban menos kilómetros para llegar a Peñaranda, más navideña era la estampa ante nuestros ojos. Ya allí, la sensación de haber tirado desde el cielo la nieve con cubos, qué barbaridad. En los 4 días de clase, misión imposible hacer filas en el patio, casi todo ese espacio seguía ocupándolo la nieve. Podéis ver las fotos y comprobarlo con vuestros ojos. 








Aunque cuesta retomar la rutina, mucho más en plena tercera ola del COVID, reconozco que la semana se ha pasado rápido. Para rematar la semana, meteorológicamente hablando, ayer viernes, "disfrutamos" de una hermosa cencellada en nuestro viaje a Peñaranda. Y en la vuelta a Salamanca, alrededor de las dos y cuarto, una niebla considerable nos despedía y nos acompañaba durante unos veinte kilómetros (o más).

Después de las vacaciones, me daba algo de miedo haber olvidado alguno de los nombres de mis alumnos...pero no. Nada más lejos de la realidad (menos mal). Reconozco que mi nivel de desconexión laboral fue muy alto, me hacía falta. Necesitaba descansar urgentemente y poner distancia (temporal) con mi labor docente porque, aunque me apasiona lo que hago, es agotador. Los maestros y profes me entenderéis, no lo dudo. Sí, hay muchas profesiones agotadoras y con unas condiciones nada buenas. Pero perdonadme, estoy harta, hartita, de escuchar "qué bien viven los maestros". ¡No veáis! tiene una parte buenísima, y otras cosas, no precisamente detalles insignificantes, duros, y no un poquito. Pero hoy no voy a entrar en ellos. Lo que no quita que repita una y otra vez, lo afortunada que me siento por dedicarme a algo que me encanta. Eso no lo puede decir mucha gente, ya también soy consciente de ello.

A ver si el lunes se han derretido ya los restos de Filomena en el cole, aunque no las tengo todas conmigo. Ya veremos je, je.

Mientras tanto, en el aire, llevan unos días volviendo a flotar las palabras "confinamiento domiciliario". Y, ¿qué queréis que os diga? Tiemblo solo de pensarlo. Me da en la nariz que no lo encararía igual, de algo bueno tiene que servir el "encerramiento" desde el 14 de marzo hasta el 2 de mayo del olvidable (no para todo) 2020. No sé si nos libraremos de estar nuevamente confinados, ni en qué términos sería este segundo confinamiento. Creo que, pase lo que pase, es importante intentar mantener la calma y una actitud positiva. Sí, el 2021 ha empezado movidito, pero todo esto no puede ser eterno, ojalá nos libremos del "bicho" antes de lo que pensamos.

Y en el título he puesto "preconfinamiento", porque las restricciones han ido aumentando. A estas horas no tengo ni la más remota idea de cuál va a ser el toque de queda en Castilla y León en unas horas. Aunque mi instinto femenino me dice que ni el Presidente de la  Junta está seguro de cuál será. Ellos (Junta Castilla y León), hablaban de toque de queda a las ocho de la tarde, y restringir las reuniones sociales en lugares cerrados a un máximo de cuatro personas no convivientes (o eso he entendido). A ver si se ponen de acuerdo unos y otros y nos dicen, con seguridad, las restricciones aplicables, sean las mismas o unas medidas endurecidas.

Pero no todo van a ser preocupaciones. El jueves escuché una canción que ya conocía pero, no alcanzo a entender el porqué, llevaba demasiado tiempo sin volver a escuchar. Es del Kanka, se trata de "El día de la suerte de Pierre Nodoyuna". Un canto plagado de optimismo, y hace falta, mucha falta...¡Disfrutadla!


La vida, sin música, no tiene sentido...Para que luego anden "regateando" sus sesiones en los centros educativos, ¡qué pena!

Nos confinen próximamente o no, disfrutad del día a día. Bueno...¿qué digo? Del segundo a segundo, demostrad al resto del mundo que sois del grupito de personas que sí ha aprendido algo bueno gracias al/por culpa del confinamiento de parte de 2020. Saldremos de esta, pero mejor si es unidos, pese a las trabas que nos encontramos en el camino (y no son pocas). Ya habrá momentos para entregar los abrazos guardados (como los dé con intereses algunas personas van apañadas ja, ja, ja...) y para recuperar el contacto social y disminuir la distancia que ahora pretende separarnos. Es complicado, pero imposible no. 

De momento me encantaría que cada cual encontrara su refugio y/o paraguas para lo que estamos viviendo. A mí la vida me dan mis convivientes, los contactos con no convivientes contados con menos dedos de los que hay en una mano, y los detalles, vengan en una forma u otra. Eso, el "trabajo", que me ayuda a centrar mi atención en otros asuntos, muy importantes también; y cómo no, mis aficiones. La de fotos y dibujos que me quedan por hacer,  textos por escribir, viajes por disfrutar, sueños por cumplir, amor por dar, cariño por compartir y celebraciones por disfrutar. Buenas noches (madrugadas) y a pasar el fin de semana de la mejor manera posible.

La ilustración es de 72 Kilos...

martes, 5 de enero de 2021

Noche de Reyes (con algo de antelación)

Queridos Reyes Magos:

Sé que este año va a ser una celebración atípica, como muchas de las fechas importantes desde ese inolvidable 14 de marzo de 2020. Me da mucha pena que no os podamos ver en la Cabalgata. Aunque ya estoy crecidita, disfruto viendo las caritas de ilusión de los más peques cuando pasáis delante de ellos. Me transportan a mi infancia, y me recuerdan esa niña que fui y lo que todavía conservo de ella. No sé si eso está bien o mal, pero me gusta pensar que soy una adulta más feliz por cuidar las pinceladas de niña que quedan en mí. Esas que provocan (quizá) mil ilusiones en mí y hacen que no pierda mi parte creativa, y algo inocente (según para qué). Creo que es importante cuidar a mi niña interior, y tal vez eso haga que a veces pueda seguir contemplando el mundo con ojos de niña...¡Y qué bien!

La verdad es que siempre habéis sido muy generosos conmigo. Recuerdo regalos que me hicieron mucha ilusión (en su momento), como una cocinita de "Play-Doh" que tenía muchos utensilios y con la que me podía pasar horas, mis Nenucos, o los juegos de mesa. Siempre me han encantado, gracias a mi hermano siempre he tenido un (estupendo por cierto) compañero de juegos en casa, y nos lo hemos pasado pipa, con el Hotel, Conecta 4, Tragabolas, ¿Quién es quién?...Y unos cuantos más. Me da pena que ahora los videojuegos, tablets y otros inventos, les hayan comido bastante terreno. Soy una romántica de lo analógico y según en qué cosas me cuesta dar el salto a lo digital. Con los libros ya sabéis, ni os cuento, donde esté el papel ja, ja, ja, ja (pese a los problemas de espacio que van aumentando de manera brutal). 

A la hora de escribir ya es otra historia. Aquí me veis, en el blog, escribiendo directamente con el teclado, en el ordenador. Antes hacía trabajos a mano y luego los pasaba a ordenador. Hace ya mucho que no, este cacharro con el que tengo una relación de amor-odio, ahorra mucho tiempo, he de reconocerlo, y de eso no me sobra. Eso no quita que me dejas un papel bonito, una pluma, y soy más feliz que una perdiz. Gracias querido Jesús, por obligarme a escribir con pluma si quería que me dieras clases particulares. Cambiaste mi manera de agarrar el bolígrafo, en plan puñal, y me hiciste disfrutar del proceso de escribir. Por no hablar de lo cómodo que resulta escribir sin apretar, como acariciando el papel.

Al grano, que me enrollo y al final llega la Noche de Reyes y no he acabado mi carta...Este año, más que nunca, os pido SALUD. Podría decir para los que quiero, pero optaré por ampliar el círculo, salud para todos los que me importan, sean conocidos, allegados, familiares, amigos, u otros. Si además de salud tenéis a bien dejarme algún detalle, será bien recibido, solo pido que sea sorpresa (agradable), no quiero saber qué me vais a traer. Y ya, tengo la suerte de llevar muchos años trabajando y no es nuevo deciros que si necesito algo o me apetece darme un capricho, me lo regalo, con moderación claro. Además, esto tampoco es nuevo, disfruto haciendo regalos, soy una de vuestras pajes reales (no reconocida ja, ja, ja). Me gusta mucho buscar regalos, intentar localizar "algo" que al destinatario le pueda gustar, lo necesite o no.  Y de envolverlos ¿qué deciros? Es una gozada elegir papeles de regalos, algún lazo, tarjetita...Aunque luego no me duele ver cómo rompen el papel, porque sé que era el destino de ese papel, simplemente disfruto presentándolos así, porque aunque el regalo no lo haya "fabricado" yo, lo siento un poquito más mío, con mi sello, y hay sentimientos que no se pueden envolver, aunque se adivinan con los detalles, o lo intento. Sí, va a ser que me fijo en todo, o trato de hacerlo, pero estoy segura que hay cositas que se me escapan, por muy observadora que sea.

Me encantaría que cada niño del mundo pudiera tener un regalo, aunque fuera algo sencillo. No dejan de ser niños y se merecen disfrutar de su infancia, y quiero pensar que la ilusión hacia vosotros tres, es parte importante en ella.

Melchor, Gaspar y Baltasar, por el cariño que os tenemos, acordaos que hay que mantener la distancia social, no os quitéis la mascarilla y usad el gel hidro alcohólico. Como veis el mundo está un poco patas arriba y o nos cuidamos entre todos o no estaremos aquí para disfrutar de otras muchas navidades. Y aunque parezca que a algunos impresentables les resbala, yo tengo muchas ganas de vivir, y de compartir mi día a día con los que más quiero (y me quieren, si no es recíproco no tendría la misma gracia). Manuel Carrasco canta eso de "¡Qué bonito es querer!" y sí, razón tiene el onubense, pero si además te quieren, eso ya es la leche...con galletas.

Cuidado con los excesos de estos días, en cada casa solemos dejaros algo y al final el azúcar se os puede disparar, y queremos que haya Reyes para rato, porque sois parte de la magia de la Navidad. 

¡Viva la ilusión! ¡Vivan los niños y niñas! ¡Vivan los detalles!...¡Vivan los Reyes Magos!

Con mucho cariño,

Raquel Plaza Juan

Salamanca (ESPAÑA)

PD: Me he obligado a poner una canción "nueva", que no hubiera incluido antes en el blog. CUÍDAME, de Silvia Moreno. Qué mensaje tan bonito ¿no os parece?

jueves, 31 de diciembre de 2020

La última del 20...¡BIENVENIDO 2021!

 Esta vez no voy a encabezar la entrada anteponiendo el "querido" al 2020, porque...¡Vaya disgustos nos ha dado! Así que aunque haga un breve repaso del año que, al fin, despedimos, directamente me dirijo al nuevo. Allá voy...

Querido 2021:

No te conozco pero ya te quiero. Sí, así es, me gustas incluso antes de verte ¿curioso, no? 

Como bien sabrás, tu antecesor se ha portado bastante mal. Ha machacado nuestros oídos y ojos con palabras que preferiríamos, al menos yo, no haber tenido que manejar en el día a día con tanta asiduidad. Es el caso de Coronavirus, pandemia, estado de alarma, distancia social (qué dolorosa), confinamiento, toque de queda, vacuna, gel hidro alcohólico, mascarilla (quirúrgica, higiénica, FFP2...suma y sigue), servicios esenciales, colapso sanitario, EPI... Y ya, la lista no es corta precisamente. Podría explayarme diciendo auténticas barbaridades, pero tú, querido 2021, no tienes la culpa de lo sucedido antes de tu llegada. 

Esta mañana leí que el Washington Post había pedido a sus lectores que describieran 2020 con una frase. Clark Smith, un peque de 9 años, dijo esto: "Es como si vas a cruzar una calle, miras con cuidado a ambos lados y, de repente, te atropella un submarino." Me encanta la manera de sintetizar en tan pocas palabras una parte de 2020 que ha resultado ser una pesadilla interminable.

Haciendo un balance del año, lo hago siempre, veo que es inevitable recordar lo malo, pero también ha habido momentos felices, y no han sido pocos, afortunadamente. Y con eso me quedo, de lo malo también he aprendido mucho, y lo agradezco. Sí, hay un antes y un después desde ese 14 de marzo de 2020 en el que escuché al Presidente del Gobierno pronunciar las palabras "estado de alarma" y atónita, incrédula, petrificada, me quedé pegada a la pantalla del televisor. De los meses padecidos a continuación mejor no dar detalles je, je.

Y ya vuelvo a ti, para darte una calurosa bienvenida. Sé que contigo, 2021, no van a acabarse todos nuestros "males". Las vacunas están empezando a llegar y es un gran paso, pero todavía queda un camino tortuoso que recorrer.

Soñar es gratis, y se me da razonablemente bien. Por eso, deseo de corazón que seas un año de cine, pero no de drama, que en tu cartelera haya mucha comedia, parte romántica también (pero sin empalagar, por favor), algo de aventuras, documentales de lugares fantásticos por todos esos viajes pendientes que tenemos la ilusión de poder hacer, y musicales (mucha música, por favor). 

Te pido también que, en alguna parte tuya, recuperemos la no distancia social. Recobremos la calidez humana, porque también es salud, y tengamos en cuenta que hay abrazos que son curativos. A mí me gusta llamarlo "cariñoterapia" o "mimoterapia". Me da en la nariz que tu "colega" 2020 hizo de las suyas con lo de la distancia social, y habrá mucha gente que siga pagando las consecuencias de esa frialdad. A veces pensaba que a algunas personas todo esto las ha deshumanizado, haciéndolas más egoístas y, curiosamente, mostrándonos a muchos desenmascarados pese a llevar la mascarilla a todas horas.

Por eso 2021, quiero un año de amor, de cariño, de afecto, de mimos, de muchos abrazos apretados, de besos, de manos agarradas porque te quieren recordar que están ahí, para lo que haga falta.

Claro que nada va a ser posible si la salud no nos acompaña, confío en las vacunas y en no perder los  papeles y la cabeza celebrando el fin de año como si no hubiera mañana. Y pido salud para los míos y para mí, para allegados y conocidos, vea poco, mucho o nada. Cuídanos a todos, por favor.

Me gustaría que fueras un año que potenciara la creatividad de la gente, la imaginación que haga posible reinventarse, reconstruirse...Ayuda a que cada uno llegue al sitio en el que querría estar.

Sabes, algo te habrán contado los años anteriores, mi costumbre de estar siempre excesivamente pendiente del reloj, y de hacer planes a medio o largo plazo. Ambas costumbres-manías están yéndose a esparragar. Recuerdo de nuevo las palabras de Pau Donés, en la última entrevista-documental quince días antes de fallecer, "Estoy aquí y ahora". Y esa es la enseñanza más importante de este 2020, el exprimir el tiempo con los que tengo ahora, sin más. Pensar en el futuro sin que eso sea sinónimo de infelicidad, aunque tenga interrogantes y piedras en el camino. No sé la razón, pero estoy convencida que las respuestas irán llegando cuando tengan que llegar, no cuando yo quiera. Y las piedras en el camino, con ayuda o sin ella (mejor con ella), servirán para hacer cemento que forme un camino a casa consistente, que sea para crecer, no para quedarme atascada.

Por todo lo dicho hasta este punto, ojalá el 2021 sea un año de esos de mucho calendario, en el que nos dé pena ir pasando las hojas cada mes, por todo lo bueno que nos va a ofrecer. Y no queramos que termines.

Tal vez sepas, desde hace tantos años que no recuerdo cuántos, que prefiero los años impares. Y tengo la costumbre de disfrutar la Nochevieja, haya sido bueno o malo el año que se acaba. Si ha sido bueno por el recuerdo de las alegrías vividas. Si ha sido malo, porque el 31 de diciembre sea un punto de inflexión, una despedida en toda regla. Por eso: ¡Ahí te quedas 2020! (Pese a que lo bueno que me has dado también lo llevo conmigo y lo tengo muy presente).

2021, no te doy más la lata que estarás eligiendo tus mejores galas para tu llegada. Espero que el caluroso recibimiento que te daremos esté a la altura. Igual que confío en que tú sepas estar a la altura y cumplir parte de nuestras expectativas.

Ya sabes, 2021, a portarse bien con todos, te lo pido de rodillas si hace falta. Te trataremos bien, no lo dudes.

GRACIAS a los que habéis pintado de colores un año con muchas franjas grises. Os quiero:

Raquel

PD: Quizá la felicidad, como hace poco me dijo un amigo, sea una utopía, no lo creo, pero aproximaros a ella todo lo que podáis.

Y esta entrada tiene su puntito musical. Es la canción de la alegría, y es una de las últimas que me apetece escuchar antes de brindar por el 2021. Jerusalema, una versión breve de "Masaka Kids Africana Dancing."

jueves, 24 de diciembre de 2020

OPERACIÓN OTN. Nochebuena y Navidad

He perdido la cuenta de los años que llevo enviando tarjetas por estas fechas. Los primeros años las compraba. Hasta que un día se me ocurrió la idea de qué pasaría si las hiciera yo misma. Habitualmente hago una lista de las personas a las que quiero mandarles una. Y suelo apuntar el año arriba, para organizarme mejor. Este año he preferido no mirar esa lista, y simplemente he enviado aquellas de las que me iba acordando. Es decir, he ido apuntando sus nombres a medida de ir escribiéndolas, en lugar de seguir mi método tradicional. Nunca pongo un tope, un número máximo de personas a las que escribir (me da en la nariz que en Correos y/o en el estanco agradecen esto je, je), pero reconozco que se me va un poco de la manos y sé que no puedo enviárselas a todas las personas a las que conozco y con las que tengo cierto trato (no ganaría para tarjetas). Pienso en muchos factores para enviar o no, tampoco es que haga un estudio sociológico pero siempre hay un buen motivo para mandarla, aunque a veces dude. Me he dado cuenta que mi "mapa de los afectos" es muy grande, no todos están como destinatarios de las tarjetas, no obstante me acuerdo de ellos y de muchos más siempre, y un poquito más en días especiales.

Este año, lamentablemente, también voy algo tarde, pero el trabajo no me ha dejado ponerme antes "manos a la obra." Así que no será raro que muchos las recibáis cerca de Nochevieja.  Las envío en varias tandas porque soy incapaz de escribir "unas cuantitas" (las he contado pero prefiero no especificar) del tirón, aunque cada uno vaya a leer solo la suya.

Pongo unas fotos de los resultados de la hornada de este año de mi particular OTN (Operación Tarjetas de Navidad). Por cierto, la de partido que le estoy sacando al cojín corazón de Ikea...








Esta vez, no sé si es debido al confinamiento vivido desde marzo u otros motivos, he recibido más tarjetas que nunca. Y me encanta, para qué negarlo. Me han hecho una ilusión tremenda todas, gracias de corazón. Y me habéis sorprendido (y emocionado). Sabéis que no envío tarjetas para que me respondan. Ese no es mi objetivo, con la misma sinceridad os digo que me encanta cuando me decís que la habéis recibido, os ha gustado, incluso emocionado...Porque eso sí, si las mando es por algo, es una manera de deciros, oye, quiero que sepas que pienso en ti, sin más. Nos hayamos visto mucho, poco o nada durante el año. Habría que poner un asterisco porque este año no ha sido posible ver a mucha gente...demasiada tal vez. He renunciado, nadie me ha puesto una pistola en la cabeza, a no ver a algunos amigos por precaución, ganas sí hay, pero a veces es bueno que la cabeza prime sobre el corazón.

Os prometo que no he asaltado ninguna papelería, pero sí, me encanta el papel, los colores, las plumas, escribir, dibujar, las cartulinas, la purpurina (con moderación), el brillo (también con medida), los papeles de scrap, las ceras DACS, las témperas, las pinturas acuarelables, lo sellos bonitos, las troqueladoras, reutilizar papeles...Podría poner que ATENTAMENTE Papelería-atelier patrocina esta entrada del blog je, je, pero no. No pese a las risas con María (la papelera atenta), de amabilidad tendiendo a infinito, y los euritos que me dejo cada vez que me le hago una visita. 

Y entre tarjeta y tarjeta, anoche me dieron más de las tres de la mañana, y el finde pasado fue en la misma línea, he ido haciendo un mapa mental sobre los lazos que me unen a cada persona. Es verdad que hay lazos que se fortalecen, otros se han aflojado, algunos son nuevos, otros se mantienen y unos pocos, muy pocos, corren serio peligro...pero ahí siguen todos. La vida nos ha dado un buen revolcón este año, pero el balance lo dejo para la entrada de fin de año.

Hoy me gustaría, más que nunca, invitaros a cuidar vuestros lazos humanos, sean muchos o pocos. A decirles a los que os importan eso, que os importan, sin más. O que los queréis, porque sí, o por lo que sea. Tenemos la mala costumbre de dar muchas cosas por sentado y no está bien, no lo veo bien ni ahora ni antes. Ahora puede ser que lo vea algo peor. Me parece que la pandemia también pasa factura a nivel emocional, y mucha gente necesita una mano amiga, un oído atento o una voz cálida al otro lado del teléfono.

Soy muy de frasecitas, hace poco en una felicitación que recibí ponía algo parecido a esto: Mantengamos la distancia, sin perder el contacto. Eso es, gran resumen para unas navidades atípicas y dolorosas en muchos casos. A las que, además de las antiguas sillas vacías, no nos queda otra que añadir las sillas que, por responsabilidad, estos días no deberían ocuparse. Pienso que los que estáis haciendo el esfuerzo para "repartiros" en estas fiestas entre unos familiares u otros, tendréis pronto vuestra recompensa. Sí, es probable que para muchos no sea un "premio" pensar que ojalá en la Nochebuena-Navidad de 2021 las celebraciones puedan tener lugar en la mismas condiciones y con las mismas personas que en las de 2019, y eso, vale oro.

Por eso, más que nunca, agradezco simplemente, poder estar los de siempre, los de mi casa, y tener la suerte de cenar los cuatro. Y el futuro, ya lo iremos viendo, porque estoy aprendiendo a mirarlo con ilusión, a pelear como una jabata por lo que el corazón dicta y nada de ponerme terca con planificar a medio o largo plazo...¿Por qué? Por el revolcón recibido desde mediados de marzo, aquel que mencionaba muchos párrafos atrás.

Cuidaos, dejar que os cuiden, cuidad e intentad hacer todo lo que esté en vuestras manos para ser felices.



viernes, 11 de diciembre de 2020

TE QUIERO

 Dudaba si titular la entrada "Te quiero" u "Os quiero." Creo que la primera tiene más fuerza y con esta me he quedado. He estado viendo anuncios de Ruavieja, porque descubrí hace unos años lo emotivos que pueden ser. Y ahí apareció otro, magia de "Youtube". La publicidad que comparto con vosotros tiene tres años y medio. Pertenece a "Dulcinea Studios". Ya he visto otras creaciones suyas y hay personas que tienen una capacidad especial para crear mensajes que emocionen.

Aquí lo tenéis, no voy a desvelar nada más.


Me parece muy importante verbalizar lo que sentimos, lo comenté en el blog recientemente. No es fácil dar con las palabras adecuadas, ni el valor para pronunciarlas pero, después de lo que llevamos pasado (y lo que nos queda) este año, animo a decirlo más. Di "Te quiero", con sinceridad, mirando a los ojos, con o sin gestos que lo acompañen, con la voz que te salga, a quien te apetezca decirlo, elige el momento, pero no te lo guardes. Dilo de corazón, con sinceridad, sin florituras, no hacen falta. No sabemos cuándo volveremos a coincidir con algunos de los que queremos o qué nos depara el destino. Sé lo que tengo hoy, pero no tengo ni idea de que sucederá más adelante. Y no me preocupa, el confinamiento ha trastocado muchos planes, eliminando algunos y modificando otros tantos. No obstante, la vida sigue, el amor sigue, y sería bonito disfrutar sin más, luchar por lo que deseamos pero siendo conscientes que lo único cierto es que estamos aquí, ahora, a 11 de diciembre de 2020. 

Y espero que estéis bien, que podáis cuidar (hay muchas maneras) a los que queréis y que los que os quieren os estén cuidando también a vosotros. Abrazad con fuerza, besar sin prisa, acariciar sin pausa, disfrutad de las palabras y de los silencios.Sonréid, reiros a carcajadas como si la risa fuera un río océano infinito. Luchad, no paséis de puntillas por vuestra vida y, si vais a dejar alguna huella en la vida de otras personas, procurad que sean bonitas. Dad lo mejor de vosotros mismos, no esperéis a mañana para sacar a la luz vuestra cara más amable, vuestras virtudes más valiosas. Y quered, quered mucho. Empezad por vosotros mismos, pienso que es la única forma de poder querer a otros. Ya sabéis: Me quiero. Te quiero.

lunes, 7 de diciembre de 2020

Bonita, bonito: reflexiones del 7 de diciembre

Anoche di con otro de esos anuncios que acarician las fibras. Es del Grupo Social ONCE y de fondo se escucha parte de la letra de "Bonito" de Pau Donés. Y me hizo pensar en todo lo bonito que me rodea. Y lo "resumo" aquí...Ya, a mí manera, pero me encanta escribir:

Bonita la gente que escucha

Bonita la gente que abraza apretado

Bonita la gente que mira a los ojos

Bonita la vida cuando se tienen ilusiones

Bonita la gente que no juzga

Bonito el que cuenta historias

Bonito el silencio cuando sobran las palabras

Bonita la gente que hace posible una sociedad mejor

Bonita la música que se cuela en la banda sonora de nuestras vidas

Bonita la gente que sabe emocionar sin hacer daño

Bonito el papel

Bonita la tinta de colores

Bonita la naturaleza en otoño

Bonita la fotografía

Bonita la gente luchadora

Bonito el que cae y encuentra razones para ponerse en pie

Bonito pasear por la playa hundiendo los pies en la arena y dejando que el mar nos acaricie los pies

Bonito el que verbaliza lo que siente

Bonita la gente leal

Bonito el viaje que deja huellas bonitas

Bonito el que ayuda a curar heridas

Bonita la gente sincera

Bonito el momento de cada día en el que sonreímos

Bonito un paseo por la montaña

Bonita la empatía

Bonito el problema al que le encontramos solución

Bonita la gente creativa

Bonito la gente que trata con mimo a otros

Bonita la familia que apoya y ama a partes iguales

Bonito el que es artesano

Bonito el compañerismo

Bonita la gente bonita por dentro

Bonita la gente que conjuga el verbo "reconstruir"

Bonito el que encuentra más virtudes que defectos

Bonita la amistad

Bonita la gente que se mueve

Bonito el que es observador

Bonita la complicidad

Bonita la gente sin filtros

Bonito el que tiene curiosidad por aprender

Bonito mirar al cielo con luna llena

Bonita la lectura, por regalarnos viajes a otros mundos, vidas, fantasías, emociones...

Bonito vivir con esperanza

Bonita la gente detallista

Bonito tumbarse al raso a contemplar el firmamento

Bonito es besar, abriendo o cerrando los ojos

Bonita la gente que se arriesga

Bonito el que siembra

Bonito el amor

Bonita la gente que piensa en los demás

Bonita la gente que va de frente

Bonita la gente buena, que piensa bien y no es retorcida 

Bonita la gente que se esfuerza por hacer esta vida todavía más bonita

Bonita la gente que cuida 

Bonito el cielo al amanecer

Bonito el olor de tierra mojada

Bonita la gente que cura

Bonito el que acompaña

Bonita la decoración de navidad

Bonito el que agarra y no suelta

Bonita la gente que comparte lo que tiene y no lo que le sobra

Bonita la gente que suma

Bonita la gente que se divierte

Bonito el que regala

Bonito el que no envidia

Bonita la gente generosa

Bonita la gente que emociona con su voz

Bonito el que está pendiente

Bonita...la vida.


Y lo de bonito/bonita es muy relativo, lo sé. Gracias a los que me hacéis reflexionar sobre que cosas que tal vez no me había planteado y/o no había valorado como se merecen. 

No sé vosotros cómo lleváis esta situación actual, con la vida social tan limitada e intentando ser prudentes, por la cuenta que nos trae. Agradezco este puente (al menos para los docentes), lo necesitaba como el respirar. Tenía esa sensación de tener mi batería bajo mínimos. Pasar cuatro días sin llevar la mascarilla tantas horas seguidas es un gran alivio. Intento que afecte lo menos posible a mi vida, pero cuesta ¿qué os voy a contar? Aunque procuro que todo sea lo más parecido a lo que a mí me gustaría. 

Ya lo he dicho otras veces, no es solo la salud física, además está la parte emocional, que no puede salir ilesa tras el añito que llevamos. Sé que comiendo las uvas no vamos a terminar con la pandemia, pero tengo unas ganas locas de despedir al 2020. Hasta me he comprado un vestido para la ocasión, para cenar en casa, con mis convivientes, pero que sea una fiesta, simplemente por la suerte de tenerlos a mi lado. Eso lo he hablado estos días con mucha gente a la que quiero muchísimo. Eso de este año estamos aquí, pero nada ni nadie puede garantizarnos que el año que viene sigamos estando. Por eso me quedo con el ahora, hace no mucho me "harté" de mi tendencia a hacer planes a largo/medio plazo. Sí, no se han marchado, pero no van a ser mi brújula en el "hoy." Y los sueños no van a quedarse en eso, se transforman, bien sea por nuestras acciones o por la realidad, pero no desaparecen.

De momento vamos a hacer lo que podamos por aguantar el tirón, a cruzar los dedos por que esa temida tercera ola no sea tan mala como se espera y, lo siento si no lo compartís, pero quiero acercarme lo más posible a lo que antes conocía como "normalidad"...cuando se pueda.

Ojalá estéis bien y afrontéis con algo de fuerza lo que resta de 2020. No pasa nada por tropezar, es un año plagadito de tropezones, traspiés, caídas, resbalones, zancadillas, etc. Pero pensad antes de iros a la cama: ¿Qué ha tenido de bonito este 7 de diciembre? Fijo que podéis poner varias cosas en la lista.

CUIDAOS y dejar que os cuiden, no seáis testarudos. Y por supuesto, toca terminar con "Bonito", de Pau Donés. y algo que el dice en su última entrevista, "Estoy aquí y ahora."



sábado, 21 de noviembre de 2020

Seve Emociones (4 y 5): la NOSTALGIA

Me pasa con frecuencia, el universo emocional es tan amplio que no es tarea fácil elegir "por dónde tirar." Da igual que fuera el Taller "Emociónate" del colegio Beatriz Galindo de Salamanca, las "Pinceladas de emoción" del "Fili" (mi Fili) de Guijuelo o ahora con las "Seve Emociones" del CEIP Severiano Montero de Peñaranda. No es sencillo decidir qué emociones se tratan y de qué manera.

La de esta semana me parecía necesaria y la pista me la dio un alumno de mi tutoría, por un comentario que hizo la semana pasada en clase. Gracias Boris, muchas gracias, por inspirarme.

Esta vez hemos intentado aproximarnos a la nostalgia. Pero no la nostalgia en general, nuestra nostalgia respecto a un tiempo reciente. Me gusta preguntar a los alumnos sobre lo que saben de las emociones, porque cuesta ponerles nombre, y a veces hablamos de conceptos que no tienen claros. No es bueno dar nada por sentado. Tiré de la RAE, después de algunas ideas bastante acertadas sobre lo que puede entenderse por nostalgia. Les di la hoja que podéis ver y/o descargar a continuación. Ver FICHA "Mi vida antes del COVID". Y como veis, nuestra nostalgia, en estos momentos, está muy relacionada con lo que hemos vivido/padecido y seguimos viviendo, por eso la he llamado "Mi vida antes del COVID". Acompañada de unas líneas para que reflexionaran sobre cómo era su vida antes de la pandemia y qué cosas/situaciones echaban de menos bien porque ahora ya no las pudieran hacer (quien dice ahora dice actualmente) o porque las puedan hacer pero de una manera muy distinta. Estuvieron unos diez minutos pensando y escribiendo. Casi todos escribieron "algo." Era, como la mayoría de actividades que planteo sobre educación emocional, algo personal, íntimo, que quedara para cada uno. Luego ya me gusta poner en común, compartir, pero únicamente si se quiere, y lo que se quiere. No dio tiempo a más y sonó el timbre.


Ayer viernes retomamos todo donde lo habíamos dejado, y los que quisieron fueron diciendo una o dos cosas de su lista. Para mi sorpresa, disgusto puede ser más adecuado, 6 niños/as optaron por no compartir nada de lo que habían puesto. No indagué mucho en los motivos, sus razones tendrán, cada cual ha tenido unas vivencias y hay que respetar esos silencios deseados. Pero no me lo esperaba, puede que porque me estaban mal acostumbrando en los ratitos anteriores sobre emociones.

 Mi lista se me fue de las manos, puse 9 y no 5, y podría haber escrito muchas más. A lo mejor era algo que necesitaba sacar, poner en papel y decírmelo a mí misma.

Varias niñas se emocionaron, por lo que ellas mismas habían puesto, o por lo que decían otros compañeros. Tengo que sujetarme para no ir corriendo a abrazarlas, es muy difícil mantener las distancias ante determinadas situaciones. Eso sí, porque vi que se desahogaron y se calmaron, o habría mandado a "freír churros" la distancia social, por cuestión de humanidad, y eso también es salud. La salud física hay que cuidarla, por supuesto, pero...¿y la emocional? La estamos descuidando con esas vallas invisibles (pero poderosas) que dibujamos nosotros mismos o que otros construyen a su alrededor. Y a mí me duelen en los dos sentidos, cuando no me queda otra que colocarlas y, claro está, cuando me las ponen personas que no me esperaba (lo respeto, es por salud, pero me duele).

En el pedacito de sus listas de "Mi vida antes del COVID" había variedad, referencia a personas fallecidas, mascarillas, distancia social, no tener cole, los amigos, las familias...No todos, pero un elevado porcentaje estaban relacionados con los límites que tenemos en esta etapa de anormalidad (lo lamento, sabéis que lo de "nueva normalidad" me chirría).Y como no podía ser de otra manera, con los efectos negativos que dichos límites han causado en nuestra vida. Y sí, nos guste o no, hay una vida antes y después de la pandemia.

Me gustaría compartir los nueve elementos de mi lista:

1-Poder demostrar el cariño a la gente que quiero/me quiere sin mantener la distancia (especialmente echo de menos abrazar).

2-Ir al cine con normalidad, sin límites de aforo ni de dónde te permiten sentarte y dónde no.

3-Quedar con mis amigos y/o familiares para comer, cenar, tomar algo...

4-Pasear sin hora de llegada, sin toque de queda.

5-Viajar...y poder ver, como me encanta hacer en verano, al menos un día, el amanecer en la playa.

6-Vivir sin gel hidroalcohólico.

7-Ir por la calle sin mascarilla, para poder comunicarme mejor con la gente y ver sus gestos, sobre todo ver la sonrisa de cada persona.

8-Poder compartir todo, sin precauciones.

9-No mantener la dichosa distancia social.

Comenté con mis alumnos que aunque ellos no fueran conscientes, estamos viviendo una época que seguramente el día de mañana contaremos a nuestros hijos, nietos...Y ojalá cuando les hablemos de esta etapa, la recordemos como una pesadilla pasada, algo que superamos y logramos vencer. Y seguimos hablando de lo que podían echar de menos, que antes (del COVID) disfrutaban y ya no, de "esas pequeñas cosas", como cantaba Serrat, a las que probablemente (me incluyo) no le dabamos la importancia que de verdad tienen. Ahí ya se animaron más a mencionar lo que echaban de menos.

No tengo ni la más remota idea de cuándo tendremos una vacuna (fiable), de cuánto tardará la mayor parte de la población en levantar cabeza después de este bache que para muchos será una caída libre, ni de casi nada... Pero quiero pensar que aunque solo sean unos pocos, habrá personas a las que les haya servido para algo bueno. A mí me está enseñando la cara más amable de algunos, también lo miserable, egoísta y envidiosa que puede llegar a ser una persona. Situaciones así ponen a prueba nuestra fortaleza, capacidad de adaptación, y tensan (para bien o para mal) los lazos humanos que cada uno hemos creado. Y me siento afortunada, humanamente millonaria, privilegiada, más que nunca, rica en afectos. El cariño me da alas y me hace ser todavía un poquito más feliz. 

Por cierto, para los que os apetezca, quede para vosotros mismos o lo compartáis con alguien. Pensad: ¿Qué estaría en vuestra lista de "Mi vida antes del COVID"?

Y la música esta vez es de Conchita, con su canción "Que merezca la pena." Pues eso, pese las dificultades, vamos a intentar que esta vida valga la pena ¿o no? 

domingo, 15 de noviembre de 2020

Compartir como siempre, compartir como nunca

No falto a mi cita con la publicidad navideña y, una que nunca falta, la del sorteo de Lotería de Navidad. Estaba claro, viendo la línea que tomaron hace ya unos años, que iba a tener sello emotivo. Y este año más, creo que muchos (no me atrevo a generalizar y poner "todos") estamos un poquito más sensibles que otros años por estas fechas. El 2020, al menos a mí, me ha descolocado en muchos sentidos. Me ha hecho replantearme hacia dónde estaba enfocando mis energías, y qué es lo que de verdad desearía que sucediera en mi vida. Y aunque está siendo un año lleno de muchas sombras, me quedo con las luces, por encima de todo. Pese a las tristezas, las ha habido y las que quedan por llegar; las restricciones, merecerían capítulo a parte; y los cambios derivados de esta anormalidad, a veces caos, en la que estamos inmersos. 

Quizá por tener las emociones un poquito más a flor de piel si cabe, me han emocionado algunos anuncios navideños. Empiezo por los de lotería navideña. He dado con dos versiones distintas. El primero es un paseo a lo largo de muchas décadas, en las que siempre estuvo presente esta lotería, finalizando con un guiño al momento actual, en el que no estamos confinados pero somos conscientes que podemos estarlo de nuevo (aunque sea en una versión más ligera que en marzo). Y me parece bien, la publicidad no debería ignorar lo que ha marcado el 2020, y la pandemia se lleva la palma. Es importante ese reconocimiento a todos los que de una manera u otra han ayudado en los tiempos duros. La segunda versión tiene un comienzo parecido, pero acaba con un mensaje telefónico de un hermano a otro. Me encanta la idea de olvidar rencillas familiares con la que está cayendo encima, porque seguramente (casi) siempre es posible dejarlas a un lado, y pasar página, aunque cueste. Ya, lo sé, no siempre se puede. 

Eso sí, qué bonita es la idea de compartir, da igual un décimo, un trozo de tarta, un abrazo, una película con mantita y chimenea...Lo que sea, pero COMPARTIR, sí, con mayúsculas, que le da un énfasis especial. Aquí os dejo ambos anuncios.



Pero hay más anuncios que merece la pena compartir. Otro de ellos es el de turrón de chocolate Suchard. Tal vez intuyendo que este año hay muchas probabilidades de no poder hacer cenas/comidas familiares en Navidad. Aunque reflexionando, me parece que no la van a prohibir, pese al riesgo. Ya, sé que a lo mejor habrá gente que no lo comprenda. Pero después del año que llevamos, si pretendieran prohibir reunirse a las familias, me parece que muchas se rebelerían. ¿Por qué? Ante la incertidumbre de pensar que puede ser que el año que viene falte alguien en la mesa. No olvidemos que hay personas que han sufrido la pérdida de perder a seres queridos, sin la opción de un último beso, abrazo, apretón de manos. No sé, es todo muy complicado. 

De ahí que me haya gustado tanto el anuncio de Suchard, recreando una cena en familia en estas fechas tan especiales, contada desde varios puntos de vista. A continuación podéis verlo:



Y el cuarto anuncio que comparto con vosotros es de Coca-Cola. Gira en torno a las peripecias de un papá para hacer llegar la carta de Papa Noël de su hija al destinatario. Me encanta la idea, de siempre, este año más, pensar que al final el mejor regalo es poder estar juntos, y eso no tiene precio. Ojalá cada uno de los que leáis esta carta tenga la oportunidad de tener en su mesa a alguien con quien de verdad desea estar. El mejor tiempo no es el que pasamos nosotros solos, ni aunque estuviéramos en el lugar más bonito del mundo. Para mí los momentos con más magia son aquellos que compartimos con los que amamos, y da igual dónde estemos. Me da en la nariz que habrá continuación de esta entrada, todavía espero el anuncio de Ruavieja de Navidad, y alguno más que suele ser también muy especial.


Mientras llega la Navidad, os envío a todos mucho ánimo, y fuerza, sé lo fácil que es estar escasos de ellas cuando el día a día es una lucha continua por, de una manera u otra, sobrevivir. Y eso, aunque cueste, no dejéis de luchar, a veces hay batallas que perdemos, pero si eso pasa, que hayamos puesto toda la carne en el asador. Mucho cariño para todos, muchos abrazos apretados...Llegará un día en el que podamos abrazarnos nuevamente, con o sin mascarilla, y sentir el calor humano, tan necesario. 

domingo, 8 de noviembre de 2020

Seve Emociones (2 y 3): El MIEDO

 El jueves 22 de octubre (media hora), el jueves 5 de noviembre (media hora) y el viernes 6 de noviembre (cuarenta minutos) estuvimos hablando en el aula sobre el miedo.

El primer día fue una toma de contacto, a través de una ilustración de los personajes de la película "Del revés," identificamos con qué emoción íbamos a trabajar. Los alumnos reflexionaron sobre qué era el miedo, qué provocaba a nivel físico (sudores, sensación de frío, llorar, temblores, escalofríos, tener los pelos de punta...) y qué otros efectos tiene, como falta de seguridad, nos hace movernos, nos impide enfrentarnos a algo o no nos deja hacer algo. Obviamente es mucho más rápido darles la definición y...¡listo! Pero me parece menos eficaz.

A continuación les di una ficha con un dibujo de un fantasma, con el título "Mis miedos." Les pedí que individualmente pensaran sobre sus miedos y escribieran los que quisieran en el contorno del fantasma. Por si os viene bien, aquí incluyo una fotografía.

Para animarlos a participar, ya que no me parece sencillo atreverse a poner por escrito los miedos de cada cual, dibujé un fantasma parecido en la pizarra. El de la pizarra lo rellené yo, con algunos de mis miedos.


La verdad es que en el fantasma de mis miedos hay un popurrí considerable. Sé que hay miedos que son más comprensibles que otros, algunos están en vías de superarse o al menos no están en un grado tan elevado como hace algún tiempo, como es el miedo a los perros. Otros varían según la época, son un poco como el Guadiana, por ejemplo el miedo a los ascensores, que desde el periodo de confinamiento ha aumentado mucho, sé que tengo que enfrentarme a él poco a poco, porque no tiene sentido.

Y claro, los más dolorosos son los que se refieren a la salud de las personas a las que quiero, como la muerte de mis padres, evidentemente con el paso de los años es algo cada vez más próximo, y asusta una barbaridad, al menos a mí. O en general cualquier enfermedad que pueda afectar a los que quiero. 

Como media hora pasa volando y parte de las "Seve Emociones" se nos fue hablando de qué pensaban que podía ser el miedo y lo que sentían a nivel corporal y cómo condiciona a veces nuestras vidas, unos cuantos se llevaron a casa su fantasmita. Recogí todos con la idea de comentarlos en la segunda sesión, dos semanas después.

Leí todos en casa, cuatro o cinco alumnos habían puesto entre sus miedos el COVID-19...

Para empezar la segunda sesión les entregué su fantasma y voluntariamente, los que quisieron, comentaron algo de lo que habían puesto. Hablamos que hay que ser realistas y darse cuentas que hay cosas más probables que sucedan que otras. Como puede ser encontrarse en Peñaranda (o en Castilla y León), con tiburones...Pero no dejan de ser niños y se nota la influencia que tienen en ellos los videojuegos, la televisión, las redes sociales...Aunque tengo claro que no es mi responsabilidad controlar el uso que hacen de los mismos o cómo se exponen a ellos.

Para acabar puse el vídeo de un libro, se llama "¡Qué miedo!".


Y así acabó la clase del jueves pasado. La verdad no dispusimos de tiempo para hablar del vídeo, así que el viernes lo retomamos. Algunos me pidieron que lo volviera a poner, y aunque no era mi intención, les hice caso. Tras hablar un poquito del mismo, les di una ficha sobre el miedo que estaba en internet. La comparto con vosotros porque me pareció interesante y quizá queráis usarla en vuestras clases. 

En clase la rellenaron y luego, igual que con el fantasma de sus miedos, el que quiso comentó algo de lo que había puesto. Me encanta ver que participan, pese a llevar poco tiempo este curso con las "Seve Emociones." El 20 de noviembre continuaremos con otra sesión de "Seve Emociones." Cualquier duda, consulta, comentario o lo que queráis, estoy a vuestra disposición. Gracias.