sábado, 11 de junio de 2022

EMOLECTURAS 15: PAN CON ACEITE Y MIEL

 ¡15, la niña bonita! Llega la decimoquinta recomendación de la sección "Emolecturas". Viene de la mano de Ianire Doistua (texto) y Patricia González (ilustración). Como ya sabréis los que habéis leído la entrada anterior, es una de mis adquisiciones de la Feria del Libro de Madrid 2022. No tenía ni idea de la existencia de este libro. Una jaula con mariposas tiene la culpa. La caseta donde lo compré (y me lo dedicó su autora), estaba decorada con jaulas y mariposas pegadas en la parte exterior de las mismas. Me pareció muy bonito, aunque jamás lo pondría en mi casa para decorar porque eso debe atraer el polvo que da gusto; y aproveché para hacer unas fotos. 



En ello andaba cuando me encuentro con la firma de una autora, para mí desconocida, llamada Ianire. Está dedicándole una novela suya a una persona que la admira. La autora le explica de qué va "Pan con aceite y miel", y ahí ya, caí. Caí porque como le expliqué a ella, soy maestra, adoro  incluir en mis clases la educación e inteligencia emocional (en realidad están siempre, nos demos cuenta o no) y, además, existe este blog para recoger todo lo que me apetece sobre el tema. Me convenció sin ni siquiera estarse dirigiendo a mí. Al contarle la retahíla anterior (a qué me dedico, lo del blog, y la educación emocional), me habló de su libro con más detalle, y sin ninguna duda, ya es parte de mi "biblioteca emocional", para las aulas en las que esté, pero también para mí. Al fin y al cabo, dicha biblioteca sale íntegramente de mi bolsillo, y llevo muchos años creándola. Gracias Ianire, hacen falta autoras como tú.

"Pan con aceite y miel" habla de la muerte, sin eufemismos. En las primeras páginas nos cuenta todas las cosas que hacen juntos un abuelo y su nieta. De repente, un día, van a casa del abuelo...pero él ya no está. Ahí el color desaparece de las ilustraciones, solo queda el de las mejillas de los personajes. La niña nota muchos cambios ante la ausencia de la abuelo, pero nadie le cuenta nada. Hasta que un día su padre le explica que su abuelo ha muerto, sin florituras.

La niña vuelve a hacer las cosas que compartía con su abuelo, por ejemplo regar las plantas, darle de comer manzana a Pau (un pájaro),  recordar momentos vividos con él, ver fotografías,  y sueña con su abuelo...Un día su padre le pregunta si seguía triste, y ella le sonríe con la boca llena de pan con aceite y miel (lo que a su abuelo y ella les gustaba desayunar).

Creo que la historia tiene una delicadeza impresionante, una ternura infinita, y visualmente, en la sencillez está a veces la clave del éxito.

Por eso quería que formara parte de mi "biblioteca emocional" y estuviera además, presente en las "Emolecturas".



Os animo a llevar al aula esta preciosidad de libro. Como siempre, no actuéis a ciegas, conoced bien antes al grupo al que vais a contársela. Informaos de si esos niños o jóvenes han vivido el fallecimiento de algún familiar cercano, o alguna persona que, fuera familia o no, resultase muy importante en su vida.

Y desde luego, participad vosotros. Los alumnos necesitan que vosotros seáis parte de eso. No uno más, porque somos los adultos, pero sí estad presentes de una manera activa, no basta con ser meros espectadores. Cualquier tema puede ser tratable con respecto, tacto, escucha y paciencia. De verdad, sin líneas rojas. Aunque resulte pesada, si conociendo bien las características humanas del grupo dudáis, por si hacéis daño a alguno, dejadla a un lado, o para otro momento. A veces un libro puede no servir en un momento del curso, pero sí resultar apropiadísimo para otro. Aprended a escuchar lo que la clase demanda de vosotros, con palabras o sin ellas, hay muchas maneras de "decir" las cosas. A mí me ha tocado modificar muchas sesiones del "Taller Emociónate", "Pinceladas de emoción"...por lo que pasaba en cada momento en el aula.

Si uso este libro, no lo presentaría como "Hoy vamos a hablar de la muerte", ellos mismos, da igual la edad, van a deducirlo. Muerte, tristeza, melancolía, rabia, amor...No es un libro solo de la muerte. Alrededor de ella hay muchas otras cuestiones, relacionadas con ellas y que ayudan a comprenderla un pelín mejor. Al fin y al cabo ¿por qué a veces duele tanto la muerte de alguna persona? Si nos duele es porque era muy importante para nosotros, muy significativa en nuestra vida. Si nos duele es porque había un fuerte vínculo con ella, había amor. Estos solo son ejemplos, no pretendo reflejar aquí todo lo que pienso, prefiero dar pinceladas, y cada cual que lo lleve a su terreno, y lo modifique o use como quiera.

Los alumnos pueden hablar de muchos temas después de haber escuchado "Pan con aceite y miel". Podéis darles una batería de ideas, y la libertad para que cada uno haga la que quiera, o se invente otra distinta. De las que tenía en mente, he elegido cinco, no quiero saturar:

1_¿Cómo dibujarías la muerte? (Forma que tendría, colores...)

2_Mapa mental sobre la muerte. ¿Qué palabras asocias con ella? (Pueden ser distintas categorías gramaticales: sustantivos, verbos y adjetivos. Solo pondría estas tres).

3_Música. ¿Conoces alguna canción que te recuerde a la muerte? (Ojo, quizás elijan canciones que tenían que ver con personas que ya han fallecido, hay que intentar entender por qué seleccionan una canción y no otra).

4_Lugares. Puede haber un sitio, sea grande o pequeño, que te recuerde a alguien que ha muerto. Y eso no tiene por qué ser algo negativo. Si me tocara participar, mencionaría al "Bécquer". Hace mucho que no voy y supongo que sigue necesitando una renovación de sus sillones de mimbre (y prioritaria reforma de los baños). Pero para mí el "Bécquer" (una cafetería muy céntrica de Salamanca) es sinónimo de Alejandra, de una amiga que ya no está. Como siempre quedábamos en la puerta Zamora, y el Bécquer está tan cerca de ese punto, muchas veces íbamos allí a tomar algo y charlar. Y no lo recuerdo como algo triste, sino muy bonito. Allí hemos compartido muchas risas, lágrimas, confidencias...

5_Objetos. Para esto necesitamos distintos momentos, uno de toma contacto con la historia de "Pan con aceite y miel", y un segundo para poder compartir objetos que, por la razón que sea, nos recuerden a los que ya no están. Como con todo, animad pero nada de obligar, si no les apetece, no insistáis, ni con esto ni con nada. No hay que forzar nada. Dejadles libertad, ellos mismos decidirán cuándo quieren hablar y cómo van a hacerlo.

6_Los cinco sentidos. Si recordamos a alguien que no está, esos recuerdos están relacionados con los distintos sentidos (un olor que nos recuerde a esa persona, un sabor, un sonido, algo relacionado con el tacto o algo que tenga que ver con la vista). A lo mejor al recordar a esa persona que ha muerto lo primero que recordáis es algo relacionado con el tacto, como las caricias; con la vista, como su manera de sonreír; el oído, como su voz...

No digo que tenga razón. Nadie está en posesión de la verdad. Yo uno la muerte de alguien a quien quiero con todo lo que he expuesto antes, me hace falta. Sí he necesitado pasar un periodo de duelo, y llorar, llorar mucho, incluso cuando esa muerte no era algo relativamente reciente. Pero al final me he agarrado a los buenos momentos compartidos con esas personas, a la creencia de solo tener esta vida, y a la necesidad de disfrutarla. Tal vez no me explique bien, la vida es una, y nos da golpes de muchos tipos y en distintos momentos. Pero siento la necesidad de no hundirme nunca (no siempre lo consigo), de salir a flote y vivir, con la ausencias y pese a las ausencias. Y me siento muy afortunada por todos los que van compartiendo la vida conmigo, incluso por los que murieron (por la suerte de haber recorrido algunas etapas con ellos), o por los que se quitaron de mi camino (o fui yo la que los apartó, de todo hay).

Y sí, la vida y la muerte están tan relacionadas, que taparla, ocultarla, ignorarla, negarla...me parece un error. Vivamos, aun sabiendo que esto un día se acabará. O precisamente por eso, vivamos con más ganas. 

Si os apetece compartir alguna reflexión sobre todo lo que he contado en esta entrada, sea sobre la vida, la muerte, o de lo que sea, siempre serán bienvenidos vuestros comentarios.

Y que nada ni nadie os diga cómo tenéis que vivir. Es imprescindible que sintáis que el timón de vuestra vida lo lleváis vosotros, aunque a veces no lleguéis donde esperabais.

Encantada estaré de leeros, y contestad a vuestras aportaciones.


lunes, 6 de junio de 2022

FLM 2022...¡Qué emosió!

A las buenas tardes. Aprovecho un paréntesis laboral para pasarme un ratito por el blog.

Llevo dos fines de semanas intensos. El pasado 29 de mayo estuve en la Feria del Libro de Madrid. Fue una toma de contacto fantástica. Desde que empezó la pandemia, la Feria había trastocado drásticamente su celebración. Imposible llevar a cabo la edición de 2020. La de 2021 con restricciones y en septiembre. Y esta de 2022, ya con relativa normalidad, sin control de aforo, y recuperando las fechas habituales.

Tras el aterrizaje el día 29, había ganas de más, de ahí que exprimiera el pasado fin de semana en ella. Avisé a los amigos que viven en Madrid, aunque siendo franca, iba a la Feria y mi horario estaba condicionado por ella. Pese a mí no breve lista de firmas, sabiamente solo contemplé hasta ayer a las dos. Y en esa lista, una sola prioridad: Lucía Benavente (Be). He leído sus tres libros, y me conquistaron de maneras muy diferentes, pero el tercero es un tsunami. Un tsunami de emociones, arte y palabras. Todo con su sello, rebosante de esa filosofía de vida que no sé si es toda verdad o no, pero a mí me transmite mucha verdad, me encanta y hay ratitos en los que ayuda ver las cosas así, porque no las cambia, algunas no se pueden modificar, pero hacen menos grises días muy duros. ¡Gracias, Lucía! Acerté de pleno yendo antes, y valió la pena esperar 45 minutazos respecto a la hora de comienzo de tu firma. Esos y luego los que pasaron hasta que llegó mi turno, tercera en la fila. La foto contigo es la que más ilusión me hace, con diferencia. Aunque te lo dije en persona y luego por Instagram, no me canso de repetirlo. Gracias por los tres libros, pero infinitas por la generosidad al darle forma a "gracias vida", es una suerte poder sumergirnos en un libro así, y una mierda que tuvieras vivencias para escribirlo. 

Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.

En la Feria le puse cara, y a algunos voz, autores que seguía o conocía por sus escritos y/o ilustraciones, como Olga de Dios, Julia Navarro, Sara Búho, Juan José Millás, Juan Luis Arsuaga, Manu Velasco, Susanna Isern... A otros los descubrí, de casualidad, pero nada pasa porque sí. Sirva de ejemplo la autora de "Pan con aceite y miel", Ianire Doistua (los dibujos son de Patricia González), pero a ella y a su libro les dedicaré una entrada más adelante.

Entre las anécdotas, ¿qué decir? La aventura ayer de ir a orinar a los baños portátiles. Resulta que había una encargada de limpiarlos después de cada usuario, bayeta en mano. Me pareció una buena idea, hasta que la mujer delante de mí apuntó en voz baja: Pero si no limpia la bayeta entre uno y otro, ¡lo mismo nos da! Así que dejé a un lado mis ganas de miccionar y...¡Premio! Efectivamente ni una sola vez la vi sumergir la bayeta en el cubo con agua y lo que fuera. Orinar ahí dentro fue una odisea. Mi cubículo portátil no cerraba. Me vi obligada a sujetar con una mano el pomo y con la otra iba bajándome las bragas y los pantalones. Los pantalones hasta el punto justo de no hacerme pis encima pero que tampoco arrastrasen por el suelo. Iba cambiando una mano por otra según la maniobra. Y ya para limpiarme, un cuadro. Menos mal que solo tenia ganas de hacer pis. Además la sensación era claustrofóbica, espacio muy reducido, temperatura de horno listo para asar un pollo, y poca estabilidad. Sentí como si de la noche a la mañana se fuera a volcar, con la puerta abierta y yo ahí, culo en pompa, bragas bajadas y pantalones a media asta...Inolvidable. Solo usé una vez los servicios portátiles de marras en los tres días de Feria del Libro en total. Eso sí, bien de gel desinfectante a la salida, mío, claro está.

No tengo reloj de los que cuenta los pasos que das, pero anduve una barbaridad, Retiro arriba, Retiro abajo. Sarna con gusto no pica ¿no? Pues eso. Hasta me tumbé en la hierba del parque después de comer, porque estaba en estado catatónico, y todavía teníamos dos horas de "marcha" por delante.

Había una barbaridad de gente. En algunos momentos era muy complicado avanzar. Pero valió la pena. Te encuentras con gente desconocida, encantadora, y desconocidos maleducados, de todo hubo. Famosos entre la multitud, como Iván Sánchez, Ismael Serrano o Andrea Levy (bueno, conocidilla más bien, sin comentarios). 

Traje libros firmados que había llevado desde casa. Nuevas adquisiciones para mí, algunas para regalar (menos dos que me dijeron que no les trajera nada, y me contuve, me quedé con las ganas, que lo sepáis) y otras compras para aumentar mi biblioteca de libros para trabajar la inteligencia emocional. Si queréis referencias del contenido de alguno en particular, preguntadme. Mi idea es ir hablando de ellos en las "Emolecturas". En la imagen aparecen algunos:


Por cierto, nada de preguntas impertinentes, no voy a responder a cuánto me he gastado en libros. Para mí es una inversión, invierto en cultura, lo mismo que si compro una entrada para el teatro, el cine o un concierto. Y esas inversiones, si te las puedes permitir, merecen mucho la pena. Lo próximo será invertir en un espacio para poder guardar toda esa "cultura" je, je. Todo llega.

A los que os gusta leer, da igual qué, y nunca os habéis dejado caer por la Feria del Libro de Madrid, de corazón, no esperéis mucho, nunca se sabe qué puede pasar el próximo año. Eso sí, os tienen que gustar los libros en papel. ¿A qué esperáis?

Tiendo a hacer una lista mental, al regreso de la Feria, de las cosas positivas y negativas. Tiene gracia que esta vez, sin control de aforo para acceder a ella, he visto mejor organización en muchas firmas. Eso sí, siempre hay una panda de caraduras que, intentándose hacerse los tontos, pretenden colarse. Odio esperar, odio las colas, por eso me molesta los que se cuelan (o tratan de colarse). Y que la temperatura era curiosa, no había casi viento, mucho menos fresco, y esperar por amor al arte y ver que otros llegan a la crítica y van de listos, pues no.

Muchos no entenderán por qué ir con una maleta por la Feria. Ayer un grupo de jóvenes, habitantes de Madrid, derrotadas y cargadas cual mulas con bolsas, hablaban de eso. Y sí, para los que vamos de fuera, nuestra intención es disfrutar y aprovechar a tope el tiempo que pasamos en la Feria. Prefiero pasearme por ella con una maleta, que ir cargada como el Tozudo con bolsas. Conste que fue idea de mi hermano, porque el primer año, sin maleta, pagamos la novatada. Cada vez veo más personas con maletas...¡Por algo será!

De momento no pienso en la edición del año que viene, ni siquiera han echado el cierre a esta. Necesito asimilar todo lo vivido en la Feria 2022. Y los libros ni os cuento, ya tengo alguno entre mis manos, hay que ojear la vida, pero hojearla también. Y si no os gusta leer, intentad que os lean, prosa o verso, que os cuenten historias...¡Lo que sea! Hay muchas formas de disfrutar de un buen libro ¡Pasad y leed! (Y si os apetece leer este blog, pues se me escapa una sonrisa, lo sabéis).










Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan.

jueves, 2 de junio de 2022

MONSTRUO ROSA

El domingo pasado me escapé a Madrid para empezar a disfrutar en la Feria del Libro. Una de las joyas que me traje es "Monstruo Rosa", de Olga de Dios. En la contraportada de este libro dice: "Un cuento para entender la diversidad como elemento enriquecedor de nuestra sociedad."

Según la RAE, 

diversidad

Del lat. diversĭtas, -ātis.

1. f. Variedaddesemejanzadiferencia.

2. f. Abundanciagran cantidad de varias cosas distintas.

Hay días en los que siento que puedo y debo hacer algo más. No basta con mirar los toros desde la barrera, en algunas ocasiones debemos saltar al ruedo, y aprovechar, cada uno, nuestro lugar. De ahí esta entrada.

A cualquiera que en algún momento de su vida se sienta "Monstruo Rosa":

Querido tú, o querida tú, el género es secundario:

Esta carta va dirigida "a los distintos". Algunos pensarán que al fin y al cabo todos somos distintos, razón no os falta. El problema es cuando otros se empeñan en recordarnos por qué somos distintos. Y tratan (a veces lo consiguen) de hacernos sentir que lo que nos hace diferentes es algo malo. No se dan cuenta que las diferencias, efectivamente, nos enriquecen, y deberían enfocarlas como algo que sume, nunca, jamás, como algo que reste.

Desde hace muchos años, en realidad desde demasiados, de vez en cuando, otros me han hecho sentir distinta. Y no para bien precisamente. Recuerdo cuando un maestro del colegio, nos pesó en clase, y los sudores que pasé al tener que subirme en esa báscula. Creo recordar, María Teresa si estoy confundida corrígeme, que aquello sucedió en 5º de EGB (equivalente al actual 5º de Educación Primaria. Mi mayor preocupación no era el número en sí que marcase la báscula, sino que otros lo vieran y los comentarios que podían hacerme. Luego la memoria selectiva hace que tenga recuerdos algo difusos, pero el caso es que acabé sentada en una silla del aula, con un pupitre delante, resultó ser una especie de escudo/barrera,  frente a mis compañeros, llorando, de lo mal que me sentía. Y el tutor haciéndome preguntas delante de ellos, que quién se metía conmigo, qué era lo que me decían, etc. No atino a recordar lo que dije, siempre he pensado que la naturaleza es sabia. Muchas veces me siento "Monstruo Rosa" por el sobrepeso. Cinco letras, GORDA, el daño tremendo que pueden causar. Si analizo ahora cómo actuó el tutor, creo que se confundió, metió la pata hasta el fondo. No había necesidad de pesarnos delante del resto de compañeros. Aunque eran tiempos analógicos, obviamente el que estaba junto a la báscula podía soplarle al resto lo que marcaba la báscula según quién estuviera encima. No recuerdo la cifra, solo mis lágrimas al poco de bajarme de ella y volver a mi pupite, y en algún momento hasta me costaba hablar porque la voz casi ni me salía. 

También me parece que no tuvo la mejor idea situarme frente a la clase, pudo haberme ahorrado muchas lágrimas. Era un maestro de los de toda la vida, creo que sigue vive, o quiero pensarlo, aunque con certeza no lo sé. Si así es rondará los cien años. Paradójicamente es el maestro del que mejores recuerdos guardo. Fue muy estricto, pero aprendimos con él una barbaridad, especialmente en cuanto a organización, de estudios, cuadernos y todo. No le guardo ningún rencor. Aunque conmigo esa vez no acertase, hizo muchas cosas buenas, acertó muchísimas veces en otras situaciones del aula y, todos metemos la pata, eso desde luego. Lo que nos distingue es qué hacemos después de ser conscientes de haberla metido.

Cuento esto porque me apetece, y punto.

Reconozco que esa diferencia, estar gorda, ha supuesto un lastre considerable para según qué cosas. Me llenó de inseguridad en muchos aspectos, y no me permitió disfrutar determinadas etapas. Es complicado de explicar, más todavía cuando no hay vuelta atrás, pero siento que me quiero mucho más que entonces, y que hago lo que puedo por vivir cada día como me apetece, a mí manera, para ser lo más feliz que pueda. La vida es una, me habréis leído muchas veces aquí lo de no creer en resurrecciones. Por eso hay cuestiones que me tocan las fibras y me molestan lo que no está escrito.

Cuando hace unos años estuve en el instituto de Guijuelo, el "Vía de la Plata", recuerdo cuál era mi mayor preocupación en los claustros. No tenía miedo a que me preguntasen algo, a tener que dar mi opinión en ellos (ni mucho menos en las sesiones de evaluación). Mi temor era no caber en la silla, tal cual. Investigando, descubrí que en el salón de actos del primer edificio, en el que hacíamos los claustros, solo había sillas de las que tienen una especie de mesa pequeña incluida, de las que se levantan o se colocan con un brazo articulado. Me di cuenta que las sillas para zurdos, tenían al lado contrario la mesa, y había más espacio entre la mesa y el asiento de la silla. De ahí que tratara de llegar de las primeras y "coger sitio" sitio para zurdos, siendo yo diestra.  Lo mismo me pasa con las terrazas de los bares. Pongo la excusa de la comodidad o falta de ella, pero la verdadera razón suele ser lo anchas o estrechas que son. Es un alivio sentarme en una silla de una terraza y comprobar que quepo sin problemas. Son solo pinceladas, pero quiero compartir parte de mis inseguridades respecto al físico. Y lo cuento ahora porque es cuando lo puedo contar. Ahora me miro en el espejo con mucho más cariño de antes, me cuido mucho más (aunque tenga mis días), y he aprendido a relativizar bastante, y me ha costado mucho esfuerzo, tiempo y de todo, pero que mucho, llegar a este punto. Aclarado, porque a mí me apetece, el porqué yo a veces me siento "Monstruo Rosa", prosigo.

Sabéis que soy docente, del pequeño porcentaje que está en esta profesión por vocación y no por otras razones. No soy por eso mejor ni peor, soy distinta, cada cual a su manera. Me enervan las injusticias, quizá porque las he sufrido por varios motivos en mis carnes, y nunca mejor dicho, y desde hace ya la pera de años, he hablado a mis alumnos de las palabras mágicas, y quizás mi favorita sea EMPATÍA. El mundo sería mucho mejor si todos pusiéramos un pelín más de nuestra parte para empatizar. Y hay cuestiones en las que se me antoja francamente difícil intentar sentirme en otras pieles.

Pero lucho cada día porque mis alumnos sean personas empáticas, lo consiga o fracase de manera estrepitosa. Llevo el RESPETO por bandera, hay fronteras que nunca debemos traspasar, nadie, ni docentes, ni familias, ni alumnado, sin excepción. Y volviendo a Guijuelo, e el instituto cambié el chip con los adolescentes (o pre, en proceso je je). Me di cuenta que es imprescindible NO JUZGAR, no juzgar a nadie, pero a ellos menos todavía, porque están en un periodo en el que a mí me parecen muy vulnerables. Eso sí, de poco sirve todo esto si solo es en los centros educativos (y esto desgraciadamente según con quién des y lo que quiera implicarse). Influye mucho la familia y los valores que les hayan transmitido, y las compañías. Para los niños, niñas, preadolescentes y adolescentes, los amigos son uno de sus mayores tesoros, y probablemente su referencia para casi todo. Según las que sean, puede tener cierto peligro. Soy anti borreguismo, no me gusta dejarme llevar, ni hacer algo porque lo hace la mayoría o porque es lo que se supone que debería hacer. Muchos pensarán que soy protestona, más bien me considero luchadora, y me cuesta morderme la lengua contemplando determinadas estampas, y si se tratan de injusticias (a mi entender claro), pues no suelo quedarme quieta. Un compi del "Paco Viruta" me llamó "abogada defensora" durante un tiempo. Él se metía con algunos sin ton ni son, y yo le llamaba al orden. Decía "Ya está aquí la abogada defensora..." Pues eso.

El martes una compañera con la que espero coincidir en otros destinos, me preguntaba sobre cómo enfocar todo lo referente a las emociones de cara al aula. Cómo podía trabajarlo con los alumnos, a través de qué recursos...Fue una conversación breve, aunque podría estar horas hablando de algo que me apasiona. Algo de lo que no sé si controlo mucho o no, pero sí es una de mis señas de identidad docente. Mentalmente fue un paseo por el "Taller Emociónate" o las "Pinceladas de emoción". Hablamos de la importancia de implicarse. Un maestro no puede pedirle a sus alumnos que hablen sobre emociones y quedarse a un lado, contemplando la escena, sin más. También de la importancia de intentar que primero cada cual piense en uno mismo, y luego ya comparta, siempre de forma voluntaria, la parte que a él/ella le apetezca sobre lo reflexionado. Y esa implicación supone un conocimiento muy grande de uno mismo, y exponernos de alguna manera, porque vamos a dejar que nuestros alumnos nos vean con muchas menos capas. Y eso cuesta, debemos ser generosos. Daremos en el clavo algunas veces y fallaremos otras tantas, y no pasa nada. Entre mi retahíla de palabras mágicas están también GRACIAS, LO SIENTO y POR FAVOR. Las empelamos mucho menos de lo que deberíamos, entono el mea culpa. Gracias a los que generosamente participasteis activamente en aquellas sesiones, tanto las citadas aquí como las que no, porque he tenido de destinatarios alumnos de muchos centros diferentes. No sé si os sirvieron o no, ojalá sí. El LO SIENTO o PERDÓN, va también para vosotros. Lamento de corazón si alguna vez os hice daño con lo que dije o hice o no supe estar a la altura. En varios centros educativos me he enfrentado a muchas situaciones novedosas, y a veces creo que las novatadas se pagan. Intenté todo lo que se me ocurría y veía asequible, no sé si fue suficiente. Y respecto al POR FAVOR, ojalá cada uno recuerde con cariño al menos alguno de los momentos compartidos tratando de conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás. Os pido que hagáis un esfuerzo y por favor quedaos con lo bueno de cada etapa, sea reciente o no.

Por eso, retomo la dedicatoria inicial, querido "Monstruo Rosa". Me importa un bledo qué es lo que hace de ti alguien "distinto". Ya he explicado qué hace que yo me sienta y vea diferente. Así que sea por aspecto físico, creencias religiosas, orientación sexual, país de origen, circunstancias económicas, circunstancias familiares...o lo que sea, quiérete. Sí, quiérete, busca tu lugar en el mundo, todos lo tenemos. Mira a tu alrededor y observa cuánta gente te quiere y te apoya. Confía en alguien cuando necesites compartir aquello que hace que sientas que no puedes respirar. No estás solo (o sola), da igual. Abraza tu diversidad y disfruta tu vida, vívela siendo fiel a ti mismo. No aguantes desprecios, injusticias, faltas de respeto del tipo que sean...Alza la voz, acéptate, mírate con cariño, por dentro y por fuera. Y abraza la vida, porque solo es una, y no me gustaría que te lamentases el día de mañana por no haber aprovechado el hoy.

Seas como seas, tú vales mucho, no permitas que nadie intente hacerte creer lo contrario. Gordos, flacos, altos, bajos, "feos" (el concepto de belleza da para una novela extensa, hoy no va a poder ser), gais, lesbianas, transexuales, bisexuales, musulmanes, gitanos, extranjeros (ahora recuerdo la letra de una canción de Bunbury, "...Porque allá donde voy, me llaman el extranjero. Dónde quiera que estoy, el extranjero me siento..."), personas con pocos recursos económicos...

En la mano de todos está hacer de este lugar llamado mundo un sitio más habitable. Así que ya sabes, "Monstruo Rosa", estoy segura que encontrarás a mucha gente que sepa apreciar lo especial que eres, seas somo seas. Personas dispuestas a caminar a tu lado, escucharte, decirte una palabra de aliento o darte un abrazo. Por mi parte, ya sabes dónde estoy, y he tardado mucho en encontrar mi sitio.

Si conocéis a algún "Monstruo Rosa", os invito a compartir esta entrada, si creéis que de alguna manera puede servirle. Una vez un profe de Comunicación, cuando ya no era mi profe, me dijo, "Lo que no te hunde, te hace más fuerte." Desde luego, Javier Frutos...¡Cuánta razón! 

Os dejo un vídeo con la historia de "Monstruo Rosa":

sábado, 28 de mayo de 2022

Idea Cadena 100

Disculpad pero desde la pandemia hay días en los que me cuesta situar cuándo pasaron algunas cosas.

"Hace unos días", mientras iba en el coche con la radio de fondo, en Cadena 100 hablaban de cosas sencillas que a la gente le alegra el día. Me pareció curioso y especial. Me reí mucho en el trayecto con lo que algunas personas decían. Es fantástico compartir. Creo que esas puestas en común pueden hacernos más empáticos y crear, al menos, pequeños puentes.

Así que he usado "Canva" para hacer una plantilla sobre eso.

Podéis descargarla y utilizarla en vuestra clase. O quizás os sirva para crear una actividad nueva. Pienso hacerla la próxima semana con todos mis alumnos. Y, con su permiso (a quien no le importe), compartiré aquí los resultados.

Si os fijáis solo he puesto cuatro espacios, para no saturar y que el alumnado no se agobie. 

¿Y a vosotros? ¿Podríais decirme cuatro "cosas" sencillas que os alegren el día?

Las mías podrían ser muchas, pero he pensando en estas:

1-Encontrar aparcamiento sin tener que dar vueltas ni hacer maniobras complicadas.

2-Que me den los buenos días los niños y niñas del cole y me sonrían.

3-Un mensaje para decirme que sí pueden quedar.

4-Alguna anécdota del día a día que nos haga reír.

Como digo siempre, sin excepción, o hacéis vosotros también las actividades, o habrá alumnos que no se animen a participar y no entren al trapo. Hay que dar ejemplo, siempre. Aunque no nos lo pongan fácil, y eso pasa con bastante frecuencia.

Os dejo la ficha, por si os apetece ponerla en práctica.

Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.

VIVIR EL MOMENTO. Un mensaje. Una canción

La suerte de coincidir.

Abrazar con fuerza.

Sentirse valorada y respetada.

Arriesgarse.

Reírse de uno mismo.

Afrontar lo complicado de la mano.

Dar un paseo.

Llorar para levantarse.

Mirarse a los ojos.

Chillar de vez en cuando.

Besar.

Sonreír callados.

Mirar las estrellas.

Hablar, hablar y hablar.

Compartir ilusiones.

Exprimir el tiempo.

Parar el reloj.

Animar.

Aprender de los demás.

Guardarnos las espaldas.

Ignorar a los que intentan juzgarte.

Compartir lo duro.

Decir en voz alta lo que sentimos.

Ponerse en los zapatos del otro.

Saber esperar.

Hacer una escapadita.

La confianza.

Saber escuchar.

Compartir las alegrías.

Ser detallista.

Leer entre líneas.

Soñar.

Hacer bailar a la cabeza y el corazón.

Viajar juntos.

...¡Hay que vivir el momento!

Gracias. Y gracias Manuel Carrasco, porque vaya regalo de canción. Una suerte escucharte.

domingo, 22 de mayo de 2022

22/5/22

"A una vida sin errores le falta libertad." Sara Búho.

Hace un par de días Sara Búho escribió esto en su cuenta de Instagram. Me pareció maravilloso. No es necesario poner muchas palabras para decir tantísimo. No podría estar más de acuerdo con ella. Para poder equivocarnos tenemos que sentirnos libres. No podemos permitir que nadie sujete o corte nuestras alas. Considero peligroso que se crean con derecho a coartar nuestra libertad, mi libertad. Pueden intentarlo, sí, eso es inevitable, pero hemos de ser fuertes y mantenernos firmes. En la vida solo hay un billete para viajar, con múltiples paradas, descansos, interrupciones, imprevistos, cambios de planes, pero solo uno. No tenemos la capacidad de volver a empezar el viaje. Aunque tal vez eso lo haga todavía más especial, hay que adaptarse a lo que el camino, llamadlo destino si lo preferís, nos va colocando. Y eso no significa acertar, pero sí me parece que estamos obligados a vivir de la manera más feliz que se pueda. Obligados a realizar la mejor jugada con las cartas que tenemos, coincidan o no con las que nos habría gustado tener.

Bajo mi punto de vista, vivir sintiéndonos libres, implica equivocarnos, ¿quién no mete la pata? Todos, alguna, o muchas veces, cometemos errores, del tipo que sean. Y soy de las que en alguna ocasión habré metido la pata hasta el corvejón. Aunque quiero, necesito, sentirme libre, libre para sentir, libre para actuar como me piden en cada momento mi cabeza y mi corazón. Libre para obrar de una forma coherente con mis sentimientos y pensamientos. Y no es moco de pavo. 

No excluyo a nadie de mi vida, pero me revuelvo si alguna persona se empecina en intentar evitar que me sienta libre. Y cuando toca reír, río; si hay que llorar, lloro (por la emoción que sea); si es el momento de amar, amo, sin peros...Y en este viaje hay que pasar por todo, lo sé, pero sigo empeñada en dar un golpe sobre la mesa de vez en cuando, especialmente cuando se pretende no ver lo evidente, ignorar lo real, y juzgar mi trayecto sin haberse puesto de verdad en mis zapatos. No admito determinados discursos que suenan a egoísmo y prohibiciones. 

¿Quién dijo que el viaje fuera sencillo? Hay etapas de la vida que son complicadas. Hay cuestiones que se nos antojan difíciles, trenes a los que si subimos somos conscientes de lo difícil que va a ser seguir en ellos, pero ¿por qué no subirnos? ¿Por otras personas? Lo siento, no. Es triste y cabreante a la vez, algunos días los obstáculos en el camino parecen puestos por los que más nos quieren. Por incoherente, sorprendente o extraño que resulte. Tengo muchos motivos para sonreír, sentirme afortunada, valorada, querida, amada...Y me considero una persona luchadora. Y a pesar de mis miedos, porque los hay, mucho más valiente de lo que creía. Y mis inseguridades, porque las tengo. Pero lucho, y paso a paso voy recorriendo el camino que me llena.

A veces el amor escribe con faltas de ortografía. Y eso no es malo, sigue siendo amor. Nada ni nadie es perfecto. El amor es libre, o no es amor. Lo que digan los demás sobra, porque cada uno recorre su camino, no el ajeno, y es peligroso entorpecer el viaje de otras personas. Cada cual lleva su maleta, más pesada o más ligera, pero nadie está libre de ella. Es absurdo desear la felicidad a otros, pero no consentir que se suban al tren de alguien que queremos.

Intento actuar de una manera respetuosa. Hay días que callo para no herir a personas que me importan muchísimo. Hay silencios que son una forma de querer, aunque no pido que los demás lo entiendan. No me gustan un pelo las imposiciones, de ningún tipo, ni de amistades, ni familiares, ni de otras clases. Cualquier relación, de amistad, pareja, familiar...requiere su tiempo. O a mí sí me hace falta ese tiempo. No confío fácilmente en las personas. Solo me conocen sin capas los que me han ofrecido su tiempo, los que quieren que forme parte de su vida y yo de la mía. Hace años vi que debía ser algo recíproco, no es suficiente con que una parte quiera. Es como un abrazo, no basta con que uno quiera a abrazar a otra persona, esa persona tiene que estar en disposición de querer recibirlo (y devolverlo). Y eso también es cuestión de tiempo, de circunstancias, carácter...

A mí no me sale hacer lo que me no me nace. No puedo explicarlo con palabras todo, es cuestión de piel, sentimientos, afinidad, complicidad, confianza, y por supuestísimo, respeto.

Imagen propiedad de "Nico ilustraciones"
Solo pido que me dejen meter la pata, sin más. Los aciertos suman, los errores, suman incluso más. Cada cual ha de confundirse, porque deberíamos poder actuar sintiéndonos libres. Y soy libre para escribir en este blog, con respeto, pero lo que me da la real gana. El guion lo pongo yo, y decido lo que me apetece poner en cada momento. Puedo compartir actividades, recursos del tipo que sean, ideas que veo en otros lados o se me ocurren a mí, hacer recomendaciones, o reflexionar sobre algo. Gracias por ser parte de mi viaje y respetar mi libertad. 

La música tiene es sobre la escritura. Siempre que escribo es porque me apetece, porque hay algo dentro que quiero darle forma de palabras. Espero que os guste la canción.

domingo, 15 de mayo de 2022

UNA IMAGEN y/o MIL PALABRAS (2)

Muchas imágenes candidatas a estar aquí. Muchas y poco tiempo para sentarme y escoger...¡Qué difícil!

La que os dejo es de "El castillo encantado" de Trigueros del Valle. La veo apropiada para Primaria y Secundaria, para cualquier curso. 

¿Quién sabe? A lo mejor los alumnos empiezan a hablar del miedo, de sus miedos... O incluso algún valiente de sus mascotas je, je. Creo que es una imagen que puede dar mucho juego. ¡Disfrutadla!

¡Exprésate!

El viernes tuve clase con dos de mis alumnos de ALISO del instituto, los más veteranos. Ellos ya llevan más de un año en España y se comunican perfectamente en español. No obstante necesitan ayuda con las frases hechas, los refranes, y a la hora de explicar algo tanto a nivel oral como escrito, especialmente por los nexos, los tiempos verbales, uso de las preposiciones...

Algunos días les propongo actividades de expresión escrita, otros de comprensión lectora, algunos con vídeos/canciones...Esta vez me decanté por una imagen que localicé en Pinterest. Podéis verla a continuación:

Planteé la actividad a nivel oral, pero perfectamente puede hacerse por escrito. Por turnos ellos iban diciendo dos números, les fui leyendo en voz alta las cuestiones que se correspondían con esos números (el primero se correspondía con el eje "x", el horizontal; el segundo, con el "y", el vertical). De esta forma, al mismo tiempo que el idioma, repasamos conceptos matemáticos, de coordenadas. Creo que la imagen anterior puede usarse con Primaria como con Secundaria. Para Primaria me parece que encaja más de cuarto de Primaria en adelante. En el caso de Secundaria, para cualquier curso. Incluso podría servir para Bachillerato, aunque lo habitual es enfocar esos cursos en torno a la prueba de acceso a la universidad.

Si veis que los alumnos tienen ganas de intervenir, una misma pregunta puede servir para que varios respondan. Por ejemplo, entre las que salieron el otro día con las coordenadas que ellos dijeron estaban:

¿Qué harías si te tocara la lotería? ¿Qué harías si pudieras cambiar el pasado? ¿Qué harías si encontraras tu casa destruida?

La verdad es que nos pilló el timbre del recreo, hay momentos en los que el tiempo en las aulas vuela, y este es siempre uno de ellos. Aunque les suele costar arrancar, luego se animan y suelen entrar al trapo. Como siempre, os recomiendo a vosotros, los adultos, los docentes, que participéis. No podemos pedirles a los alumnos algo que nosotros no somos capaces de hacer. O así lo veo yo.

En el caso de la pregunta de la lotería, es viajar al futuro, compartir ilusiones, proyectos, etcétera. Y esa misma pregunta hecha en dos momentos diferentes de nuestra vida tendría también distintas respuestas.

En este preciso momento si me tocara la lotería me compraría un piso de 120 metros útiles en mi barrio, y con las reformas pertinentes hechas. A ver si hay suerte y encuentro lo que busco, y que encaje a todos los niveles.

Cuando salió lo de cambiar al pasado, dije que evitar desgracias. Y lo expliqué, evitar desgracias mundiales y otras personales. Por ejemplo, la guerra de Ucrania y Rusia. Y de personales, sería viajar a algún momento del pasado muy duro, tengo claro cuál. Un alumno dijo que a él no le parecía bien. Le contesté que siempre va a haber en la vida momentos muy duros, y no vamos a poder evitar todos, porque hay cosas que vemos venir y otras que no, llegan y punto, toca "apechugar". Y además creo que es de lo que más aprendemos, de lo complicado que sucede en nuestra vida. Nos cambia de alguna manera, queramos aceptarlo o no. Después de un tsunami nadie es el mismo. Pero al final tenemos la piel curtida y afrontamos lo que venga después mejor, estamos más preparados.

En cuanto a lo de la casa destruida, lo resolvimos un poco con las aportaciones de los tres. Empezando por avisar a la policía, luego ver si nos dejan entrar. Y una vez que podemos comprobar cómo ha quedado todo, ver qué podemos salvar de ella, si es que algo puede salvarse. 

Otra alternativa sería que el docente hiciera una cuadrante de 6 x 6, con preguntas que se le ocurrieran a él. Repasad bien las preguntas antes de hacer una actividad así, si actuamos con empatía evitaremos hacer daño porque sí. A veces basta con ser un poco cuidadoso. Y para poder serlo hay que conocer razonablemente bien al alumnado que tenéis. Y esa tarea es del docente, o debería serlo.

Os animo a poner en práctica  esta actividad. Me parece un buen comodín para empezar o terminar alguna clase. 

Lo que viene en los libros les puede enseñar muchas cosas, pero veo imprescindible disponer de un tiempo para que puedan expresarse, sin más pretensiones. Y no podemos olvidarlo, es muy necesario. Dejad que se comuniquen durante las clases, no solo en el recreo, no es una pérdida de tiempo, sino una ganancia del mismo. Y prestad atención a los silencios, también los hacen por algo, no es "porque sí". Suele haber un motivo para esos "porque sí", y especialmente "porque no", cuando los dicen de una forma rotunda.


miércoles, 4 de mayo de 2022

Gracias, Lucía

La presente entrada está basada en mis reflexiones tras la lectura de "gracias vida", el tercer libro de Lucía Benavente. Lo advierto por si alguno/a tenéis ganas de leerlo, no siendo que leáis lo que viene a continuación y os tiréis de los pelos. 

Otras veces comparto alguna foto del interior de los libros que leo. Esta vez me niego. Sabéis que este blog es mi pequeño altavoz, no gano ni un euro con él, ni lo pretendo. Pero me parece tan íntimo el contenido de "gracias vida", que sería como publicar fotografías del diario de otra persona, y nanai de la China. Únicamente pongo las de las portadas de sus tres libros y la contraportada del nuevo, para ir abriendo boca.

Querida Lucía:

¿Por dónde empezar? He llorado y reído al leer tu libro a partes iguales. Bueno, quizás no estuviera tan compensada la cosa je, je, pero tenía las emociones a flor de piel, y tan pronto reía como se me caían unos lagrimones de órdago. Una gran amiga me lo regaló (gracias, una vez más), y el día 27 llegó puntualmente a casa. Según lo abrí podía habérmelo ventilado de una sola tacada, pero me apetecía "bebérmelo a sorbitos". Tuve la feliz idea, a veces lo hago, de marcar con post it algún fragmento que me gustara especialmente, y el resultado puede verse en la imagen. Nada que añadir...Y eso que tengo pendiente escuchar con calma las distintas "playlist" que nos regalas en él.

Hace algo más de dos años, en pleno confinamiento, "caí" en Instagram. Estaba de Facebook hasta el moño, creo que de casi todo, como todos, y quería investigar si había otra red social que ofreciera un enfoque distinto. Y empecé a seguirte. Y a otras cuantas personas con las que me sentía identificada de una manera u otra. Fuera por lo que hacían (principalmente crear: canciones, prosa poética, libros de Literatura Infantil,  libros ilustrados...) o por cómo lo hacían. Así hasta hoy. Eres una de las más gratas sorpresas de Instagram. Leí hace ya años tus dos libros anteriores. Por cierto, me encantaron, cada uno en su estilo, pero siento que con este tercero has subido un peldaño muy alto.

Soy consciente de lo complicadísimo que habrá resultado escribirlo. Y desde luego, es entendible que sea el libro que no querías escribir. Ojalá no hubieras tenido argumentos para escribirlo. Ojalá. Puntualizado esto, como a veces el destino o llamémosle x, hace unas jugarretas de narices, te agradezco una barbaridad que lo hayas escrito.

Gracias por este diario de un viaje con tantos ingredientes: enfermedad, arcoíris, amistad, música, dibujos, atardeceres, alegría, surf, dolor, skate, ilusión, valentía, caídas, hijos, empatía, ansiedad, compañía, tristeza, esperanza, familia, miedo, incertidumbres, respuestas, mudanza, reconstrucción, fortaleza, cariño, creación...y amor, una burrada. Con semejantes ingredientes se emocionarían hasta las piedras, te lo garantizo.

Gracias por esa parte tan tuya de la que nos has hecho partícipes. Gracias por tu generosidad al haber compartido la parte de tu vida que querías contar, y la forma tan hermosa en la que lo has hecho. Eres luz. Eres un rayo de sol, un mar en calma y en plena tempestad, un arcoíris después de haber llovido a cántaros, una chispa que invita a comenzar proyectos relegados o nuevos. 

No sé si soy capaz de plasmar toda la gratitud que siento al haber terminado "gracias vida", pero ha caído en mis manos en el momento justo, ni pronto ni tarde. Me has ayudado a entender mejor ciertas cosas. Tal vez a otros no les pase, pero tiendo a ser prudente, prefiero que cada persona comparta la parte que quiera de su dolor, del tipo que sea, y no soy de hacer preguntas sobre según qué temas. Me encanta comunicarme, aunque no soy de abrirme en canal con mucha gente. Pueden considerarme reservada, selectiva o no sé, tampoco me quita el sueño. Hay días en los que lo mejor es guardar silencio, para evitar poder hacer daño a quien queremos. Y otros en los que tengo unas ganas locas de compartir lo que siento, sea alegre o no.

Reconozco que algunos fragmentos han sido una especie de nudo en la garganta, y además un pellizco en el corazón. O un pellizco a secas, para hacerme reaccionar, remover alguna parte de mí que estaba adormecida...

A mí la palabra viudo o viuda nunca me ha gustado, jamás, ni un pelo. Hago un ejercicio profundo de empatía y no creo que logre aproximarme al dolor que debe sentirse ante esa situación, ni quiero ni puedo imaginármelo. Pero me ha ayudado un montón leer tus crónicas de jornadas en el hospital, desde el sorprendente detalle del búho disecado, algunas de las lecturas que os (te) acompañaron, las conversaciones (o no) con los médicos, hasta el amor manifestado de tantísimas maneras. 

Supongo que cada persona es un mundo y cada cual reacciona de una forma diferente ante una misma situación, sea semejante a la tuya o no. Y no tiene porqué ser mejor ni peor (la reacción quiero decir). Cada uno de nosotros creo, o quiero creer, intentamos gestionar lo que la vida nos da a nuestra manera, como mejor atinamos, acertemos o no. Muchas veces aprendemos a base de probar, y ver qué nos funciona, qué nos hace sentir en el sitio que queremos y con quien queremos, por muy angosto que sea el trayecto. 

Gracias por la forma del libro, los colores, los dibujos, los cuadros, las fotografías, las citas célebres...Todo suma, y hace que el contenido del mismo brille todavía más. Está cuidadísimo, hasta el más mínimo detalle, guarda volante incluida. Tu libro huele a mar, a ese mar que calma, nos agita, nos remueve por dentro. Al mismo en el que estás deseando meterte, pese al miedo a veces, pero te lanzas. ¡Y qué bien haberse lanzado!

Llevo años yendo a la Feria del libro de Madrid. No sé si irás y en qué fecha, pero llevaré conmigo "gracias vida", por si cuadra. Te vea en persona o no, gracias por llenar de arcoíris, estrellas, olas, golondrinas y corazones el día a día de mucha gente.

Y por ser Lucía Benavente, ni más ni menos.

La nota musical es de "La casa azul"...El momento más feliz.

domingo, 1 de mayo de 2022

A las mamás

Seguramente peco de poco original volviendo a escribir una entrada por el día de la madre. Pero me parece inevitable e imprescindible.

Esta entrada va dedicada a todas las que cuando se pronuncia la palabra mamá, la sienten como algo suyo, por la razón que sea. Como siempre recuerdo a las mamás ángeles, que cuidan desde arriba de sus hijos, tengan la edad que tengan (sus hijos) y tuvieran la edad que tuvieran (ellas), cuando se fueron físicamente. Tengo el convencimiento de algo, las personas que mueren, sin eufemismos, de alguna manera siguen vivas gracias a aquellos con los que compartieron su vida. Por eso, sonrío al cielo para abrazar a una mamá de bandera, Alejandra. Que lo sepas Alejandra, de otra forma, pero sigues presente en nuestras vidas. Gracias, amiga.

Dicho esto, felicidades, de corazón,  a mi madre, porque sí. Porque es la mía y para mí la mejor. Hay días (o temporadas), en los que no lo pongo fácil ni a ella ni a otras personas a las que también quiero un montón. Además no siempre doy alegrías y a veces no me entiendo ni yo (¿os pasa a muchos, verdad?), pero tienes y tendrás siempre un lugar importantísimo en vida. Eso pese a los desencuentros, las "discusiones", los silencios, las palabras en voz "alta" o los días grises. Soy muy testaruda, tengo a quién parecerme mire por el lado que mire, pero lo soy cuando tengo cristalino lo que quiero, y si estoy dispuesta a luchar por algo con uñas y dientes, es por lo que considero mi felicidad. No significa que esté ante un camino llanito, sin curvas. De eso nada, el mío tiene badenes, curvas por doquier, desniveles...Lo que pasa es que soy una feliz, y lucho por eso con uñas y dientes. Me importa un rábano lo complicado que sea el trayecto. Ojo, que nadie se confunda, todos tenemos días en los que estamos muy pero que muy abajo, en los que nos sentimos pequeñitos, casi insignificantes. Días en los que parece que estamos subiendo una cuesta infinita y nos falta el aire. Desde luego, pero la vida no es nunca de color de rosa, sino de los colores que nosotros queramos pintarla. No elegimos lo que otros "nos hacen", pero sí cómo nos lo tomamos. Y me parece que tampoco elegimos algunas cosas, sino que el destino nos las pone, y ya tomamos la decisión de tirarnos a la piscina, lanzarnos al agua en un pleno mes de enero, o quedarnos en casita, frente a la chimenea, pensando "¿Qué habría pasado si...?" Pues eso. Gracias por todo lo que has hecho, haces y seguirás haciendo mientras puedas, aunque no siempre mis respuestas sean de gratitud, lo sé. Perdón por todas las veces que meto la pata, son bastantes. Espero que lo bueno pese mucho más en tu balanza que los momentos duros. En la mía sí. Desde luego ser madre es dificilísimo (visto a cierta distancia), pero ser hija tampoco es nada fácil. En algunos momentos falla la comunicación, la escucha activa. la empatía mutua... Es complicado. No sé qué nota me pondría como hija, pero intento hacerlo razonablemente bien. Añado un breve recopilatorio de frases de "madre":

-Abrígate que hace mucho frío.

-No vengas tarde.

-¿Con quién has quedado?

-¿Dónde vas?

-¿Te hago la cena?

-Ya te lo decía yo.

-Ten cuidado.

-Llámame cuando llegues.

-Que tengas un buen día.

-Vete a la cama que estás muy cansada.

-¿Cómo estás?

-Come algo, que es tarde.

Advertí de la brevedad del recopilatorio, cada madre tiene sus frases, pero sé de buena tinta que algunas las usan un 99% de las mamás...Dicho esto, lo repito: MUCHÍSIMAS FELICIDADES, MAMÁ.

Felicitadas mi madre y las mamás ángeles, prosigo. Continúo con las mamás que están "esperando". Me explico: porque ya están embarazadas, porque son madres adoptivas y en breve conocerán a su hijo/a, porque les encantaría que la maternidad fuera un pilar en sus vidas y esperan su momento. Para todas ellas, FELIZ día. Y según corresponda, ánimo, esperanza, ilusión y/o lucha.

En el grupo más numeroso supongo que han de estar las que ya son madres, y hacen todo lo que pueden y de la mejor manera posible. Da igual la edad de sus "peques", pueden ser lactantes o tener cincuenta años, siguen siendo vuestros hijos. Una madre no se jubila nunca, jamás. MUCHAS FELICIDADES.

Haciendo memoria suelo acordarme de las personas que no son madres pero de alguna forma "ejercen" de ello, sea por su profesión o por sus circunstancias personales. Hay días que en los centros educativos me siento una "mamá sin jornada completa". Y lo reconozco, mi cara se ilumina cuando alguien me llama mamá. Mi reconocimiento también para los papás-mamás, que no les ha quedado más cáscaras que hacer todo lo que pueden para que esa ausencia tan dolorosa sea un pelín más llevadera. A todas y todos los de este párrafo, no dudéis de lo importantes que soy, cada uno desde su sitio. MUCHAS FELICIDADES.

Creo que no me he olvidado de nadie, o esa era mi intención.

Gracias a todas/os por el amor que dais, por ese amor incondicional e infinito. Por ese lazo que os une a las que probablemente sean las personas más importantes de vuestra vida: los hijos. Espero que unos y otros podáis disfrutar, a vuestra manera, del "Día de la madre". Y que sigamos celebrando juntos muchos más días, sean de la madre o no. Haced que los días merezcan la pena. Es una pena (o no) lo rápido que pasa el tiempo, pero exprimidlo como os dicte vuestro corazón, porque la vida vuela. Y lo siento pero yo, solo creo en esta vida, la del más acá.

Como complemento a todo lo escrito, el punto musical lo pone Rigoberta Bandini. Disfrutadla.


La imagen es del viernes por la tarde. Es el monumento a la maternidad, en el parque de "Huerta Otea", en Salamanca capital.


No añado más, cada uno que elija la manera más especial de felicitar a su madre, o de recordarla si ya no la tiene a su lado. FELIZ día a TODAS.