martes, 30 de agosto de 2022

Mis 26

26 es un texto de Ana Milán. Aparece en su libro "Voy a llamar a las cosas por tu nombre".

1. La tortilla de patatas de mi madre.

2. Quitarme el sujetador después de un día que se me ha hecho largo, muy largo.

3. Ver una peli en el cine con las palomitas de los Van Dyck.

4. Ir al volante y que en la radio pongan alguna canción de las que me encantan.

5. Dormir del tirón.

6. Los cafés con mis amigas.

7. Los abrazos, pero especialmente, tus abrazos. 

8. Cualquier viaje o escapada con mi hermano. 

9. Madrugar para viajar.

10. Los Jardines de La Granja en otoño.

11. Un concierto de alguien cuyas letras me emocionen.

12. Ir a un centro comercial hermoso.

13. Las cartas escritas en papel.

14. Un ramo de flores.

15. Perderme entre los objetos de papelería.

16. Irme sola el primer día de rebajas.

17. Los amaneceres en la playa.

18. Pasear por el campo cámara en ristre.

19. Mirarnos a los ojos y sonreír callados.

20. El primer baño del verano en la piscina.

21. Los "te echo de menos".

22. Los reencuentros con amigos tras mucho tiempo sin vernos. 

23. Las cenas de nochevieja de los 4, después de un buen rato en la cocina y una ducha exprés para estar "mona" para despedir el año y dar la bienvenida al nuevo.

24. Las fechas especiales.

25. Los detalles. 

26. Las conversaciones sin temas tabú.

Y ya. Mis 26 están escritas en muy poco tiempo, porque quería no pensar demasiado, sino poner las primeras 26 que se me ocurrieron. Y me importa un rábano lo repetitiva que pueda ser.

Os animo a pensar y escribir vuestras 26, sean solo para vosotros o compartidas con alguien o con muchos. 

Buen día y felices últimos baños del verano en la piscina y/o en el mar.

lunes, 29 de agosto de 2022

40

Todavía no me acostumbro, por lo relativamente reciente que tengo el soplado de velas. Pero intuyo que sí, que de verdad inauguro una de las décadas más hermosas de mi vida. Quiero pensar que así va a ser. Una amiga me lo recordaba:"Lo que piensas, creas."Así que estoy creándolo, porque lo pienso.

Agosto tiende a ser un mes tranquilo. Este año no, vino cargadito de montañas rusas y tsunamis emocionales. De momentos inolvidables, y días para olvidar. Aunque lo malo no se borra, lo especial se recuerda muy bien. Siempre que pueda, procuraré que lo inolvidable, especial, mágico, pese más en mi balanza.

Llego a los 40 convencida de tener pendientes muchas cosas buenas por vivir. Y además con la seguridad de tener la muerte un pelín más cerca. Esto no me atormenta, me das más fuerza para exprimir mi vida. Teniendo salud y gente a quien querer y me quiera, deseo vivir muchos años más. A medida que cumplo años veo que hablar sobre la muerte deja de ser algo tabú. No me gustan los temas prohibidos. Me gusta la libertad de sentir que de cualquier tema puedo hablar con algunas personas, y es suficiente. Suficiente porque no con todo el mundo tenemos el mismo "feeling" y eso se traduce en grados de confianza distinta. Y que no me apetece hablar de algunos temas con algunas personas, porque no, no me siento cómoda, y punto. Hay gente, muy poquitas personas, con las que sé que puedo ser yo todo el rato, con mis dobleces, como todo el mundo. No sé a vosotros, pero yo no me quito todas las capas con cualquiera, porque me gusta reservar una parcelita para los más cercanos y para mí. Este reducido grupo es el que conoce mis miedos, ilusiones, proyectos, fortalezas, debilidades, penas, preocupaciones y alegrías. 

Quizá por lo complicado que está resultando el día a día desde el 10 de agosto, he dado la bienvenida a los 40 con los brazos abiertos de par en par. No noto más arrugas que antes del 21. Las canas las sigo disimulando con la misma frecuencia. Y tampoco siento dolores o achaques nuevos. Siento que mi puzle está cada vez más hecho. Además cada día que pasa veo con más claridad lo que hay y los que hay en él, y más me gusta. Los 40 no son una losa, sino un globo precioso en el que acabo de montar. Y como me ponga tozuda, vuelo, ¡ya lo creo que vuelo!

Mi vida no es como había imaginado que sería a mi edad, aunque no me roba el sueño. Sé que dispongo de tiempo todavía para según qué, y estoy convencida que quien me quiere se quedará a mi lado, para todo aquello que está en mi cabeza y en mi corazón.

Pese a que hay momentos en los que salto, como si tuviera un resorte en mi interior. Otros, por el contrario, me sorprendo a mí misma de la paciencia que tengo. A veces me cuesta, lo reconozco. Una no puede estar aguantando todo el tiempo, de vez en cuando es inevitable estallar. Procuro canalizarlo sin llevarme a nadie por delante, pero hay días que hay choques frontales, tal cual.

Que nada ni nadie os impida luchar por vuestros sueños. Quered, amad con el alma, respetad, apoyad, pero luchad por aquello en lo que creéis. Hay sonrisas de felicidad que son más eficaces que mil explicaciones. No debéis pedir permiso a nadie por vivir la vida como os dicta vuestra intuición. Y los que os quieren van a estar a vuestra vera, aunque no os comprendan (o les lleve su tiempo hacerlo). El amor, para que sea amor, ha de ser generoso, libre y empático. Mis alumnos se reirían al leer esto, porque pensarían que aquí sigue su "profe", igual de plasta, con lo de la palabra mágica: empatía. Es que lo es, mágica e imprescindible, y ponernos en la piel de según quién en según qué circunstancias puede costar una barbaridad, incluso resultar doloroso. Pero los ejercicios profundos de empatía nos ayudan con los otros (a conocerlos y comprenderlos mejor) y con nosotros mismos (a relativizar, quitarle hierro a algunas cosas y darle un peso mayor a otras). En cuanto a lo de ser libre, no podemos obligar a nadie a estar con nosotros, ni mucho menos a amarnos, o a que los amemos. A mí esto me ha pasado con amigos (pocos). Y llegué a la conclusión que quien quiere estar en mi vida, está; igual que quien quiere que yo esté en la suya, me lo demuestra. Puse libre y generoso unidos. Si amo a alguien quiero que cumpla sus sueños, que sepa que voy a estar a su lado si vienen cosas buenas o si hay malas noticias, rachas...Y si no comparto algún sueño suyo, o no me hace gracia por el motivo que sea, igualmente voy a estar ahí y apoyarle en todo lo que pueda, porque quiero que la persona que esté a mi lado se sienta lo más realizada posible y FELIZ, con mayúsculas.  Para mí eso es señal de generosidad. Y la generosidad es un ingrediente del amor. O así lo ven mis ojos.

Mil gracias a los que el 21 de agosto me felicitasteis, por la vía que fuera. Perdonad que no respondiera a casi ninguna llamada ni mensaje. Ha habido cumpleaños que me he pasado medio día colgada del teléfono, y al acabar el día he tenido una sensación agridulce. Por eso prefiero responder después, cuando pueda. Y si estoy celebrándolo, como sea, poder hacerlo sin interrupciones. Aunque insisto, agradezco mucho que os acordaséis de mí. Como no quiero felicitaciones vacías, sigo teniendo quitado mi cumple de Facebook. Vía  estado de "WhatsApp" no puse velas, solo lo que me apetecía, dos palabras que dan título al libro más reciente de Lucía Benavente, "Gracias, vida", y una selección de imágenes que tenía en la memoria del móvil. Algunos entendieron mi mensaje y dedujeron lo de mi cumpleaños. Fui sutil porque felicitar a alguien porque sí, me parece tontería. Gracias a todos de nuevo, y dadme unos días más para seguir contestando a los pendientes, que haberlos los hay, pero los días, a los 40 años, siguen teniendo 24 horas.

Poco más puedo añadir, espero seguir viviendo de la manera más coherente posible. Compartiendo mi tiempo con quien me suma y me siento cómoda, y procurando poner mi granito de arena para que estén bien las personas que quiero, y en ocasiones no es fácil.

Gracias por formar parte de mis 40 años de vida. Disfrutad la vuestra a tope. El tiempo vuela. Ojalá el pasado sea impulso, y no lastre. El presente, un momento en el que sintáis paz, y el futuro, una etapa para seguir creciendo a todos los niveles (y para completar vuestro puzle, a vuestra manera).

Lo repito hasta la saciedad, el que no se arriesga, no gana. Arriesgaos y en futuro no muy lejano evitaréis tiraros de los pelos. Solo puede salir adelante aquello que se intenta.

Gracias por dejarme ser yo y respetar mis silencios, espacios y/o ausencias.

Pese a que la memoria es selectiva y en mi disco duro interno se van olvidando momentos, quedan muchísimos fabulosos que me hacen sentir muy viva.

Me quedaba corta solo con una canción, así que van unas cuantas.

GRACIAS, VIDA.


La siguiente canción siempre me ha encantado. La versión original, con Mocedades, es insuperable, pero me suena haberla puesto aquí alguna vez, y he optado por voces distintas. "Mamé" Mocedades de pequeña, porque era uno de los discos que me ponían mis padres cuando no me quedaba dornida, y me gusta mucho.






viernes, 29 de julio de 2022

Ejercicios de verano

Cada día, en distintas partes del mundo, se hunde un Titanic. Pobres de aquellos empeñados en achicar agua...

Descubrí un bello atardecer. Y enseguida supe con quién más quería compartirlo.

No queridos, no se me ha ido la pinza. Estoy leyendo un libro que me está atrapando. Como es breve, he optado por dosificarlo para saborearlo más si cabe.

El autor me ha pedido, cómo lectora, escribir algo, sea bueno o malo, esto es muy subjetivo. Y las del principio son mis dos modestas creaciones. Por algún sitio había que empezar. Me importa un bledo si gustan o no, son el comienzo de algo, y estoy ilusionada. De momento no desvelo el nombre del libro. Cuando acabe su lectura dejaré reseña aquí, para los que puedan estar interesados en leerlo.

Como en verano desconecto todo lo que puedo del trabajo, las pocas veces que escribo en el blog en vacaciones, son reflexiones que me apetece poner aquí. 

Sea escribir, aprender algo, viajar a alguna parte en particular, quedar con alguien en concreto...Lo que sea, intentad aprovechad el tiempo para sentiros realizados. El trabajo es solo una parte de la vida, pero debemos cuidar todas.

A quien se anime a escribir algo, lo que sea, encantada leeré lo que escriba, si os apetece compartirlo, en comentarios. Y mañana el sol saldrá de nuevo, y nuevamente será una preciosidad. Disfrutad de las luces de cada día. 

Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.


miércoles, 27 de julio de 2022

FRASECITAS

Sabéis que encuentro inspiración para escribir en (casi) cualquier parte. Ganas no me faltan, eso influye mucho. La tregua del calor a estas horas, ni os cuento, ha pesado mucho. Y sumando todo eso, aquí estoy, ya a 27 de julio, sentada frente a la pantalla y, de momento, sin agobios de temperatura.

Ayer 26 me salieron muchos vídeos, anuncios y "frasecitas" (con cariño) en Instagram.

Cuando una me gusta, hago captura directamente con la pantalla del móvil. A veces las guardo en mi Instagram y/o comparto en mis estados del WhatsApp. Tras capturarla y leerla varias veces, me di cuenta que era una necesidad dejarme caer por aquí. Estas son las palabras que me han animado a ello:

Qué importante es todo lo que dice, cuánta verdad en tan pocas palabras.

Voy por partes, como si tuviéramos un platazo delicioso y lo deconstruimos. Iré "ingrediente" a "ingrediente".

Ingrediente 1: HAZ LO QUE SIENTES.

¡Toma ya! Pues sí, siempre que se pueda, sería lo ideal. Me encanta ser coherente y poder actuar en consonancia con lo que siento, y no siempre es posible. Pero es maravilloso tener la posibilidad de hacer las cosas según lo que sintamos en un momento dado.

Ingrediente 2: DI LO QUE PIENSAS.

¿Qué queréis que os diga? Cada uno que sopese, reflexione y decida. Creo que no siempre es bueno decir lo que pienso. Eso puede tener consecuencias. Intento tener tacto, pero según de qué se trate, no lo logro siempre. Y en ocasiones me arrepiento de mi sinceridad. Habitualmente guardo las formas, me muerdo la lengua...Y, si creo que no compensa decir lo que pienso, me callo, y listo.  Como todos, meto la para a veces.

Ingrediente 3: VE POR LO QUE QUIERES.

Podríamos sustituir el "ve" por LUCHA. Aunque al fin y al cabo, ambos implican no quedarse quieto, sino actuar, moverse. Si te gustaría que algo sucediera, no parece buena idea permanecer inmóvil. Las cosas no pasan porque sí. Pasan porque haces algo para que pasen. U otra persona ha hecho algo, ha dado un paso, para que eso tenga lugar. Así que desde luego, si quiero algo, no me quedo mirando las musarañas, como si nada, como si nadie, como si nunca. Es indispensable dar pasos para conseguir lo que queremos. Esto no significa que vayamos a lograrlo, pero tendremos un porcentaje mucho mayor de alcanzar nuestro objetivo que si no movemos un dedo. Para mí este "ve por lo que quieres" incluye arriesgarse. Si no nos arriesgamos para conseguir lo que deseamos, no podemos "ganar". Y es común no conseguirlo, pero si nos quedamos a medio camino, o muy cerca de la "meta", el día de mañana no nos tiraremos de los pelos. Me parece que el no arrepentirse el día de mañana es mucho. A veces nos empeñamos y nada, no salen las cosas como queremos. Pero el intentarlo es indispensable, ¿no creéis? En esta vida vamos a dar con muchos muros, pero también habrá puertas y/o ventanas abiertas.

Ingrediente 4: NO ESTAMOS AQUÍ PARA SIEMPRE.

Sé que en este punto habrá gente que discrepe, tal vez mucha más que en los anteriores. Cada día tengo más claro que la permanencia en este mundo es finita. Tiene un límite. Las personas morimos. Y ser consciente de eso, de la existencia de la muerte, puede hacer que miremos la vida con otros ojos. Con ojos capaces de captar cualquier detalle, por ínfimo que sea, que resulte especial, que haga nuestro día a día hermoso. Que nos ayude a ver la importancia de los pequeños grandes detalles, lo relevante que puede resultar algo que para otros es insignificante. Y lo digo hoy, próxima a cambiar de decena, y consciente del punto de mi vida en el que me encuentro. La muerte no me quita el sueño, al menos no ahora, ni la de los míos ni la mía. Obviamente quiero salud para todos los que quiero y para mí, pero hay variables que no dependen de nosotros. Por eso me parece importantísimo decir lo que sentimos (Te amo, te quiero, Lo siento, Perdón, Te perdono, Te entiendo, Te apoyo, Te admiro, Te echo de menos...) y no esperar a mañana. Mañana puede que estemos, puede que no. Seguro que muchos de los que me leéis habéis sufrido alguna pérdida importante. Sabéis de lo que hablo, a lo que me refiero. Nadie dura para siempre. Cada día soy más terrenal y convencida de no existir un "más allá". De ahí que me empeñe en sacarle provecho al "más acá". No obstante eso choca con sentir de alguna manera que los que ya fallecieron siguen aquí, no como seres espirituales, pero sí "viven" de alguna forma a través de aquellos que los querían. Y recordarlos es una forma hermosa de mantenerlos vivos. No quiere decir estar hablando a diario de los que ya no están, no se trata de eso. Pero hay que empatizar, y comprender que recordar es necesario, siempre y cuando nos permita avanzar, seguir adelante, no sea un escollo sino un impulso. Habrá épocas en las que nos haga falta recordar a los nuestros ausentes a diario, otras no tiene por qué. Seguro que hay momentos en los que sonreímos al hacerlo (yo lo hago). Y otros en los que se nos escapan las lágrimas (también me pasa). Y me parece que todo eso es entendible y entra dentro de la normalidad, o mejor dicho, de lo razonable. 

Tengo unas ganas de vivir tremendas, pero sé que ni los que quiero ni yo misma vamos a vivir para siempre. Por todo lo expuesto hasta este punto, y quizá tenga que ver que acaricio ya la cuarentena, estoy poniendo toda la carne en el asador. Procuro hacer lo que siento, no quedándome con las ganas de hacer absolutamente nada de lo que mi corazón me pide. Y os garantizo que tengo la cabeza bastante bien amueblada, y el corazón conectado al cerebro. Cada día, siempre que lo vea oportuno, digo lo que pienso pero, insisto, meto la pata, también acierto. No me gusta quedarme muda. Me cuesta guardar silencio cuando percibo una especie de resorte interior que me pide a gritos que diga algo, sé que no es sencillo de explicar.

Y sí, voy a por lo que quiero, a por quien quiero, y no me arrepiento ni un pelo. Lo que no se lucha, no se gana. Como en este mundo estamos cuatro días y ya han pasado casi dos...¡Vivamos! Y encontremos motivos, si no los tenéis (afortunadamente yo sí, y son muchos), para sentir que esta vida vale mucho la pena. 

Ya está, una entrada con mucha vida y ganas de compartirla con los que me importan.

La música quería que fuera esta canción..."Giran y van".

martes, 19 de julio de 2022

Al día. Vacaciones. Opo-aniversario








Mes y pico sin escribir ni una palabra. Fin de curso muy intenso, nada nuevo; calor terrorífico y distancias kilométricas me mantienen alejada de la pantalla del ordenador; "nuevo" destino para el próximo curso; mar, mucho mar; y gente bonita, que no me falte nunca...

Y aquí ando, escribiendo la entrada con el móvil, a saber cómo quedará. Eso sí, trabajo de chinos ja, ja, ja.

Teniendo en cuenta las circunstancias, intentaré no explayarme.

Vuelvo al IES Francisco Salinas, a secas, sin compartir con otro centro. Es cuestión de cambiar un poco el chip, por eso de no estar en un cole el curso que viene, pero soy afortunada y estoy muy contenta, feliz más bien. Sé lo que es el alumnado de Secundaria y no me cansaré de repetir dos cosas: me van los retos y me va la marcha. Me apetece mucho tener algo de continuidad en el instituto. Además si me entra la morriña de Cole, tengo la suerte de tener el Filiberto Villalobos a un paso del instituto. Genial. 

En lo referente al mar, me he empapado de amaneceres, de aves (charranes, chorlitejos patinegros, cigüeñuelas, gaviotas, flamencos, zampullines...), mucho mar (hasta desayunos con vistas), lugares preciosos (naturales y humanizados) y sabores fantásticos que en verano saben incluso mejor (paellas de diferentes tipos, los helados del Pinocchio (el de chocolate puro y el de coco, placer puro) y la buena compañía, uno de mis mejores amigos (mi hermano).

He vuelto con las pilas más que cargadas, he madrugado una burrada y me lo he pasado pipa. Me he acordado de personas que no pueden disfrutar de unas vacaciones así, al menos en estos momentos, y añado a una lista que tengo de "cosas que me gustaría hacer con..." (la lista solo está en mi cabeza, y con mi memoria pez me voy dejando elementos por el camino, fijo).

De verano queda mucho, y de viajar espero que también. Sin necesidad de ir muy lejos, no muchos días, pero intuyo muchos momentos especiales por disfrutar.

Y así llego al tercer punto del título, el del aniversario. Mañana, 20 de julio de 2022, hace 13 años que salieron las notas de las Oposiciones al cuerpo de Maestros. Ojo, de las distintas pruebas. Pero como sabíamos el baremo, entre mi hermano y yo elaboramos el excel, más bien él que yo, de quienes habrían superado la fase de concurso-oposición. Sigo diciendo que una cosa es aprobar los exámenes y otra tener plaza. Y sacar las Oposiciones es tener plaza, lo cual desgraciadamente no siempre ocurre pese a aprobar los exámenes. Hoy más que nunca quiero dar un aplauso gigantesco a las que más me importan por el esfuerzo realizado, sé que ha sido grande. y el sacrificio que conlleva. Ana Belén, Lourdes, Cristina, Tere y Paula. Y a las dos que vais a tener plaza, al aplauso sumadle una alegría infinita. Me siento más feliz todavía con vuestra felicidad. Habrá que esperar al 29 de julio como se pueda. Enhorabuena, de corazón.

Soy consciente de la suerte que he tenido en muchos aspectos de mi vida, por eso recuerdo cada 20 de julio, es una de mis fechas importantes. No voy a enumerar todos los centros por los que he pasado, ya lo he hecho otras veces. En este decimotercer aniversario me encantaría recordar la importancia de los afectos. Quiero agradecer a todos los que sois parte de mi mapa de los afectos, en concreto a los que he conocido gracias a mis distintos destinos. Me gusta mucho los hilos que me siguen manteniendo unida a un grupo de vosotros, da igual los años que hayan pasado, y los cambios en las vidas de cada cual.

Y a eso aspiro, a seguir disfrutando de la docencia y añadiendo hilos de afectos. Qué suerte tan grande la de los maestros. Bendito 20 de julio de 2009 por la alegría desbordante y estabilidad que me proporcionó. Celebraré otro 20 de julio con una sonrisa en la cara. Gracias por alegraros conmigo, el cariño, el apoyo, la confianza, las risas, las sorpresas...y por recordarme que nunca se deja de aprender. Todos somos alumnos eternos.

sábado, 11 de junio de 2022

EMOLECTURAS 15: PAN CON ACEITE Y MIEL

 ¡15, la niña bonita! Llega la decimoquinta recomendación de la sección "Emolecturas". Viene de la mano de Ianire Doistua (texto) y Patricia González (ilustración). Como ya sabréis los que habéis leído la entrada anterior, es una de mis adquisiciones de la Feria del Libro de Madrid 2022. No tenía ni idea de la existencia de este libro. Una jaula con mariposas tiene la culpa. La caseta donde lo compré (y me lo dedicó su autora), estaba decorada con jaulas y mariposas pegadas en la parte exterior de las mismas. Me pareció muy bonito, aunque jamás lo pondría en mi casa para decorar porque eso debe atraer el polvo que da gusto; y aproveché para hacer unas fotos. 



En ello andaba cuando me encuentro con la firma de una autora, para mí desconocida, llamada Ianire. Está dedicándole una novela suya a una persona que la admira. La autora le explica de qué va "Pan con aceite y miel", y ahí ya, caí. Caí porque como le expliqué a ella, soy maestra, adoro  incluir en mis clases la educación e inteligencia emocional (en realidad están siempre, nos demos cuenta o no) y, además, existe este blog para recoger todo lo que me apetece sobre el tema. Me convenció sin ni siquiera estarse dirigiendo a mí. Al contarle la retahíla anterior (a qué me dedico, lo del blog, y la educación emocional), me habló de su libro con más detalle, y sin ninguna duda, ya es parte de mi "biblioteca emocional", para las aulas en las que esté, pero también para mí. Al fin y al cabo, dicha biblioteca sale íntegramente de mi bolsillo, y llevo muchos años creándola. Gracias Ianire, hacen falta autoras como tú.

"Pan con aceite y miel" habla de la muerte, sin eufemismos. En las primeras páginas nos cuenta todas las cosas que hacen juntos un abuelo y su nieta. De repente, un día, van a casa del abuelo...pero él ya no está. Ahí el color desaparece de las ilustraciones, solo queda el de las mejillas de los personajes. La niña nota muchos cambios ante la ausencia de la abuelo, pero nadie le cuenta nada. Hasta que un día su padre le explica que su abuelo ha muerto, sin florituras.

La niña vuelve a hacer las cosas que compartía con su abuelo, por ejemplo regar las plantas, darle de comer manzana a Pau (un pájaro),  recordar momentos vividos con él, ver fotografías,  y sueña con su abuelo...Un día su padre le pregunta si seguía triste, y ella le sonríe con la boca llena de pan con aceite y miel (lo que a su abuelo y ella les gustaba desayunar).

Creo que la historia tiene una delicadeza impresionante, una ternura infinita, y visualmente, en la sencillez está a veces la clave del éxito.

Por eso quería que formara parte de mi "biblioteca emocional" y estuviera además, presente en las "Emolecturas".



Os animo a llevar al aula esta preciosidad de libro. Como siempre, no actuéis a ciegas, conoced bien antes al grupo al que vais a contársela. Informaos de si esos niños o jóvenes han vivido el fallecimiento de algún familiar cercano, o alguna persona que, fuera familia o no, resultase muy importante en su vida.

Y desde luego, participad vosotros. Los alumnos necesitan que vosotros seáis parte de eso. No uno más, porque somos los adultos, pero sí estad presentes de una manera activa, no basta con ser meros espectadores. Cualquier tema puede ser tratable con respecto, tacto, escucha y paciencia. De verdad, sin líneas rojas. Aunque resulte pesada, si conociendo bien las características humanas del grupo dudáis, por si hacéis daño a alguno, dejadla a un lado, o para otro momento. A veces un libro puede no servir en un momento del curso, pero sí resultar apropiadísimo para otro. Aprended a escuchar lo que la clase demanda de vosotros, con palabras o sin ellas, hay muchas maneras de "decir" las cosas. A mí me ha tocado modificar muchas sesiones del "Taller Emociónate", "Pinceladas de emoción"...por lo que pasaba en cada momento en el aula.

Si uso este libro, no lo presentaría como "Hoy vamos a hablar de la muerte", ellos mismos, da igual la edad, van a deducirlo. Muerte, tristeza, melancolía, rabia, amor...No es un libro solo de la muerte. Alrededor de ella hay muchas otras cuestiones, relacionadas con ellas y que ayudan a comprenderla un pelín mejor. Al fin y al cabo ¿por qué a veces duele tanto la muerte de alguna persona? Si nos duele es porque era muy importante para nosotros, muy significativa en nuestra vida. Si nos duele es porque había un fuerte vínculo con ella, había amor. Estos solo son ejemplos, no pretendo reflejar aquí todo lo que pienso, prefiero dar pinceladas, y cada cual que lo lleve a su terreno, y lo modifique o use como quiera.

Los alumnos pueden hablar de muchos temas después de haber escuchado "Pan con aceite y miel". Podéis darles una batería de ideas, y la libertad para que cada uno haga la que quiera, o se invente otra distinta. De las que tenía en mente, he elegido cinco, no quiero saturar:

1_¿Cómo dibujarías la muerte? (Forma que tendría, colores...)

2_Mapa mental sobre la muerte. ¿Qué palabras asocias con ella? (Pueden ser distintas categorías gramaticales: sustantivos, verbos y adjetivos. Solo pondría estas tres).

3_Música. ¿Conoces alguna canción que te recuerde a la muerte? (Ojo, quizás elijan canciones que tenían que ver con personas que ya han fallecido, hay que intentar entender por qué seleccionan una canción y no otra).

4_Lugares. Puede haber un sitio, sea grande o pequeño, que te recuerde a alguien que ha muerto. Y eso no tiene por qué ser algo negativo. Si me tocara participar, mencionaría al "Bécquer". Hace mucho que no voy y supongo que sigue necesitando una renovación de sus sillones de mimbre (y prioritaria reforma de los baños). Pero para mí el "Bécquer" (una cafetería muy céntrica de Salamanca) es sinónimo de Alejandra, de una amiga que ya no está. Como siempre quedábamos en la puerta Zamora, y el Bécquer está tan cerca de ese punto, muchas veces íbamos allí a tomar algo y charlar. Y no lo recuerdo como algo triste, sino muy bonito. Allí hemos compartido muchas risas, lágrimas, confidencias...

5_Objetos. Para esto necesitamos distintos momentos, uno de toma contacto con la historia de "Pan con aceite y miel", y un segundo para poder compartir objetos que, por la razón que sea, nos recuerden a los que ya no están. Como con todo, animad pero nada de obligar, si no les apetece, no insistáis, ni con esto ni con nada. No hay que forzar nada. Dejadles libertad, ellos mismos decidirán cuándo quieren hablar y cómo van a hacerlo.

6_Los cinco sentidos. Si recordamos a alguien que no está, esos recuerdos están relacionados con los distintos sentidos (un olor que nos recuerde a esa persona, un sabor, un sonido, algo relacionado con el tacto o algo que tenga que ver con la vista). A lo mejor al recordar a esa persona que ha muerto lo primero que recordáis es algo relacionado con el tacto, como las caricias; con la vista, como su manera de sonreír; el oído, como su voz...

No digo que tenga razón. Nadie está en posesión de la verdad. Yo uno la muerte de alguien a quien quiero con todo lo que he expuesto antes, me hace falta. Sí he necesitado pasar un periodo de duelo, y llorar, llorar mucho, incluso cuando esa muerte no era algo relativamente reciente. Pero al final me he agarrado a los buenos momentos compartidos con esas personas, a la creencia de solo tener esta vida, y a la necesidad de disfrutarla. Tal vez no me explique bien, la vida es una, y nos da golpes de muchos tipos y en distintos momentos. Pero siento la necesidad de no hundirme nunca (no siempre lo consigo), de salir a flote y vivir, con la ausencias y pese a las ausencias. Y me siento muy afortunada por todos los que van compartiendo la vida conmigo, incluso por los que murieron (por la suerte de haber recorrido algunas etapas con ellos), o por los que se quitaron de mi camino (o fui yo la que los apartó, de todo hay).

Y sí, la vida y la muerte están tan relacionadas, que taparla, ocultarla, ignorarla, negarla...me parece un error. Vivamos, aun sabiendo que esto un día se acabará. O precisamente por eso, vivamos con más ganas. 

Si os apetece compartir alguna reflexión sobre todo lo que he contado en esta entrada, sea sobre la vida, la muerte, o de lo que sea, siempre serán bienvenidos vuestros comentarios.

Y que nada ni nadie os diga cómo tenéis que vivir. Es imprescindible que sintáis que el timón de vuestra vida lo lleváis vosotros, aunque a veces no lleguéis donde esperabais.

Encantada estaré de leeros, y contestad a vuestras aportaciones.


lunes, 6 de junio de 2022

FLM 2022...¡Qué emosió!

A las buenas tardes. Aprovecho un paréntesis laboral para pasarme un ratito por el blog.

Llevo dos fines de semanas intensos. El pasado 29 de mayo estuve en la Feria del Libro de Madrid. Fue una toma de contacto fantástica. Desde que empezó la pandemia, la Feria había trastocado drásticamente su celebración. Imposible llevar a cabo la edición de 2020. La de 2021 con restricciones y en septiembre. Y esta de 2022, ya con relativa normalidad, sin control de aforo, y recuperando las fechas habituales.

Tras el aterrizaje el día 29, había ganas de más, de ahí que exprimiera el pasado fin de semana en ella. Avisé a los amigos que viven en Madrid, aunque siendo franca, iba a la Feria y mi horario estaba condicionado por ella. Pese a mí no breve lista de firmas, sabiamente solo contemplé hasta ayer a las dos. Y en esa lista, una sola prioridad: Lucía Benavente (Be). He leído sus tres libros, y me conquistaron de maneras muy diferentes, pero el tercero es un tsunami. Un tsunami de emociones, arte y palabras. Todo con su sello, rebosante de esa filosofía de vida que no sé si es toda verdad o no, pero a mí me transmite mucha verdad, me encanta y hay ratitos en los que ayuda ver las cosas así, porque no las cambia, algunas no se pueden modificar, pero hacen menos grises días muy duros. ¡Gracias, Lucía! Acerté de pleno yendo antes, y valió la pena esperar 45 minutazos respecto a la hora de comienzo de tu firma. Esos y luego los que pasaron hasta que llegó mi turno, tercera en la fila. La foto contigo es la que más ilusión me hace, con diferencia. Aunque te lo dije en persona y luego por Instagram, no me canso de repetirlo. Gracias por los tres libros, pero infinitas por la generosidad al darle forma a "gracias vida", es una suerte poder sumergirnos en un libro así, y una mierda que tuvieras vivencias para escribirlo. 

Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.

En la Feria le puse cara, y a algunos voz, autores que seguía o conocía por sus escritos y/o ilustraciones, como Olga de Dios, Julia Navarro, Sara Búho, Juan José Millás, Juan Luis Arsuaga, Manu Velasco, Susanna Isern... A otros los descubrí, de casualidad, pero nada pasa porque sí. Sirva de ejemplo la autora de "Pan con aceite y miel", Ianire Doistua (los dibujos son de Patricia González), pero a ella y a su libro les dedicaré una entrada más adelante.

Entre las anécdotas, ¿qué decir? La aventura ayer de ir a orinar a los baños portátiles. Resulta que había una encargada de limpiarlos después de cada usuario, bayeta en mano. Me pareció una buena idea, hasta que la mujer delante de mí apuntó en voz baja: Pero si no limpia la bayeta entre uno y otro, ¡lo mismo nos da! Así que dejé a un lado mis ganas de miccionar y...¡Premio! Efectivamente ni una sola vez la vi sumergir la bayeta en el cubo con agua y lo que fuera. Orinar ahí dentro fue una odisea. Mi cubículo portátil no cerraba. Me vi obligada a sujetar con una mano el pomo y con la otra iba bajándome las bragas y los pantalones. Los pantalones hasta el punto justo de no hacerme pis encima pero que tampoco arrastrasen por el suelo. Iba cambiando una mano por otra según la maniobra. Y ya para limpiarme, un cuadro. Menos mal que solo tenia ganas de hacer pis. Además la sensación era claustrofóbica, espacio muy reducido, temperatura de horno listo para asar un pollo, y poca estabilidad. Sentí como si de la noche a la mañana se fuera a volcar, con la puerta abierta y yo ahí, culo en pompa, bragas bajadas y pantalones a media asta...Inolvidable. Solo usé una vez los servicios portátiles de marras en los tres días de Feria del Libro en total. Eso sí, bien de gel desinfectante a la salida, mío, claro está.

No tengo reloj de los que cuenta los pasos que das, pero anduve una barbaridad, Retiro arriba, Retiro abajo. Sarna con gusto no pica ¿no? Pues eso. Hasta me tumbé en la hierba del parque después de comer, porque estaba en estado catatónico, y todavía teníamos dos horas de "marcha" por delante.

Había una barbaridad de gente. En algunos momentos era muy complicado avanzar. Pero valió la pena. Te encuentras con gente desconocida, encantadora, y desconocidos maleducados, de todo hubo. Famosos entre la multitud, como Iván Sánchez, Ismael Serrano o Andrea Levy (bueno, conocidilla más bien, sin comentarios). 

Traje libros firmados que había llevado desde casa. Nuevas adquisiciones para mí, algunas para regalar (menos dos que me dijeron que no les trajera nada, y me contuve, me quedé con las ganas, que lo sepáis) y otras compras para aumentar mi biblioteca de libros para trabajar la inteligencia emocional. Si queréis referencias del contenido de alguno en particular, preguntadme. Mi idea es ir hablando de ellos en las "Emolecturas". En la imagen aparecen algunos:


Por cierto, nada de preguntas impertinentes, no voy a responder a cuánto me he gastado en libros. Para mí es una inversión, invierto en cultura, lo mismo que si compro una entrada para el teatro, el cine o un concierto. Y esas inversiones, si te las puedes permitir, merecen mucho la pena. Lo próximo será invertir en un espacio para poder guardar toda esa "cultura" je, je. Todo llega.

A los que os gusta leer, da igual qué, y nunca os habéis dejado caer por la Feria del Libro de Madrid, de corazón, no esperéis mucho, nunca se sabe qué puede pasar el próximo año. Eso sí, os tienen que gustar los libros en papel. ¿A qué esperáis?

Tiendo a hacer una lista mental, al regreso de la Feria, de las cosas positivas y negativas. Tiene gracia que esta vez, sin control de aforo para acceder a ella, he visto mejor organización en muchas firmas. Eso sí, siempre hay una panda de caraduras que, intentándose hacerse los tontos, pretenden colarse. Odio esperar, odio las colas, por eso me molesta los que se cuelan (o tratan de colarse). Y que la temperatura era curiosa, no había casi viento, mucho menos fresco, y esperar por amor al arte y ver que otros llegan a la crítica y van de listos, pues no.

Muchos no entenderán por qué ir con una maleta por la Feria. Ayer un grupo de jóvenes, habitantes de Madrid, derrotadas y cargadas cual mulas con bolsas, hablaban de eso. Y sí, para los que vamos de fuera, nuestra intención es disfrutar y aprovechar a tope el tiempo que pasamos en la Feria. Prefiero pasearme por ella con una maleta, que ir cargada como el Tozudo con bolsas. Conste que fue idea de mi hermano, porque el primer año, sin maleta, pagamos la novatada. Cada vez veo más personas con maletas...¡Por algo será!

De momento no pienso en la edición del año que viene, ni siquiera han echado el cierre a esta. Necesito asimilar todo lo vivido en la Feria 2022. Y los libros ni os cuento, ya tengo alguno entre mis manos, hay que ojear la vida, pero hojearla también. Y si no os gusta leer, intentad que os lean, prosa o verso, que os cuenten historias...¡Lo que sea! Hay muchas formas de disfrutar de un buen libro ¡Pasad y leed! (Y si os apetece leer este blog, pues se me escapa una sonrisa, lo sabéis).










Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan.

jueves, 2 de junio de 2022

MONSTRUO ROSA

El domingo pasado me escapé a Madrid para empezar a disfrutar en la Feria del Libro. Una de las joyas que me traje es "Monstruo Rosa", de Olga de Dios. En la contraportada de este libro dice: "Un cuento para entender la diversidad como elemento enriquecedor de nuestra sociedad."

Según la RAE, 

diversidad

Del lat. diversĭtas, -ātis.

1. f. Variedaddesemejanzadiferencia.

2. f. Abundanciagran cantidad de varias cosas distintas.

Hay días en los que siento que puedo y debo hacer algo más. No basta con mirar los toros desde la barrera, en algunas ocasiones debemos saltar al ruedo, y aprovechar, cada uno, nuestro lugar. De ahí esta entrada.

A cualquiera que en algún momento de su vida se sienta "Monstruo Rosa":

Querido tú, o querida tú, el género es secundario:

Esta carta va dirigida "a los distintos". Algunos pensarán que al fin y al cabo todos somos distintos, razón no os falta. El problema es cuando otros se empeñan en recordarnos por qué somos distintos. Y tratan (a veces lo consiguen) de hacernos sentir que lo que nos hace diferentes es algo malo. No se dan cuenta que las diferencias, efectivamente, nos enriquecen, y deberían enfocarlas como algo que sume, nunca, jamás, como algo que reste.

Desde hace muchos años, en realidad desde demasiados, de vez en cuando, otros me han hecho sentir distinta. Y no para bien precisamente. Recuerdo cuando un maestro del colegio, nos pesó en clase, y los sudores que pasé al tener que subirme en esa báscula. Creo recordar, María Teresa si estoy confundida corrígeme, que aquello sucedió en 5º de EGB (equivalente al actual 5º de Educación Primaria. Mi mayor preocupación no era el número en sí que marcase la báscula, sino que otros lo vieran y los comentarios que podían hacerme. Luego la memoria selectiva hace que tenga recuerdos algo difusos, pero el caso es que acabé sentada en una silla del aula, con un pupitre delante, resultó ser una especie de escudo/barrera,  frente a mis compañeros, llorando, de lo mal que me sentía. Y el tutor haciéndome preguntas delante de ellos, que quién se metía conmigo, qué era lo que me decían, etc. No atino a recordar lo que dije, siempre he pensado que la naturaleza es sabia. Muchas veces me siento "Monstruo Rosa" por el sobrepeso. Cinco letras, GORDA, el daño tremendo que pueden causar. Si analizo ahora cómo actuó el tutor, creo que se confundió, metió la pata hasta el fondo. No había necesidad de pesarnos delante del resto de compañeros. Aunque eran tiempos analógicos, obviamente el que estaba junto a la báscula podía soplarle al resto lo que marcaba la báscula según quién estuviera encima. No recuerdo la cifra, solo mis lágrimas al poco de bajarme de ella y volver a mi pupite, y en algún momento hasta me costaba hablar porque la voz casi ni me salía. 

También me parece que no tuvo la mejor idea situarme frente a la clase, pudo haberme ahorrado muchas lágrimas. Era un maestro de los de toda la vida, creo que sigue vive, o quiero pensarlo, aunque con certeza no lo sé. Si así es rondará los cien años. Paradójicamente es el maestro del que mejores recuerdos guardo. Fue muy estricto, pero aprendimos con él una barbaridad, especialmente en cuanto a organización, de estudios, cuadernos y todo. No le guardo ningún rencor. Aunque conmigo esa vez no acertase, hizo muchas cosas buenas, acertó muchísimas veces en otras situaciones del aula y, todos metemos la pata, eso desde luego. Lo que nos distingue es qué hacemos después de ser conscientes de haberla metido.

Cuento esto porque me apetece, y punto.

Reconozco que esa diferencia, estar gorda, ha supuesto un lastre considerable para según qué cosas. Me llenó de inseguridad en muchos aspectos, y no me permitió disfrutar determinadas etapas. Es complicado de explicar, más todavía cuando no hay vuelta atrás, pero siento que me quiero mucho más que entonces, y que hago lo que puedo por vivir cada día como me apetece, a mí manera, para ser lo más feliz que pueda. La vida es una, me habréis leído muchas veces aquí lo de no creer en resurrecciones. Por eso hay cuestiones que me tocan las fibras y me molestan lo que no está escrito.

Cuando hace unos años estuve en el instituto de Guijuelo, el "Vía de la Plata", recuerdo cuál era mi mayor preocupación en los claustros. No tenía miedo a que me preguntasen algo, a tener que dar mi opinión en ellos (ni mucho menos en las sesiones de evaluación). Mi temor era no caber en la silla, tal cual. Investigando, descubrí que en el salón de actos del primer edificio, en el que hacíamos los claustros, solo había sillas de las que tienen una especie de mesa pequeña incluida, de las que se levantan o se colocan con un brazo articulado. Me di cuenta que las sillas para zurdos, tenían al lado contrario la mesa, y había más espacio entre la mesa y el asiento de la silla. De ahí que tratara de llegar de las primeras y "coger sitio" sitio para zurdos, siendo yo diestra.  Lo mismo me pasa con las terrazas de los bares. Pongo la excusa de la comodidad o falta de ella, pero la verdadera razón suele ser lo anchas o estrechas que son. Es un alivio sentarme en una silla de una terraza y comprobar que quepo sin problemas. Son solo pinceladas, pero quiero compartir parte de mis inseguridades respecto al físico. Y lo cuento ahora porque es cuando lo puedo contar. Ahora me miro en el espejo con mucho más cariño de antes, me cuido mucho más (aunque tenga mis días), y he aprendido a relativizar bastante, y me ha costado mucho esfuerzo, tiempo y de todo, pero que mucho, llegar a este punto. Aclarado, porque a mí me apetece, el porqué yo a veces me siento "Monstruo Rosa", prosigo.

Sabéis que soy docente, del pequeño porcentaje que está en esta profesión por vocación y no por otras razones. No soy por eso mejor ni peor, soy distinta, cada cual a su manera. Me enervan las injusticias, quizá porque las he sufrido por varios motivos en mis carnes, y nunca mejor dicho, y desde hace ya la pera de años, he hablado a mis alumnos de las palabras mágicas, y quizás mi favorita sea EMPATÍA. El mundo sería mucho mejor si todos pusiéramos un pelín más de nuestra parte para empatizar. Y hay cuestiones en las que se me antoja francamente difícil intentar sentirme en otras pieles.

Pero lucho cada día porque mis alumnos sean personas empáticas, lo consiga o fracase de manera estrepitosa. Llevo el RESPETO por bandera, hay fronteras que nunca debemos traspasar, nadie, ni docentes, ni familias, ni alumnado, sin excepción. Y volviendo a Guijuelo, e el instituto cambié el chip con los adolescentes (o pre, en proceso je je). Me di cuenta que es imprescindible NO JUZGAR, no juzgar a nadie, pero a ellos menos todavía, porque están en un periodo en el que a mí me parecen muy vulnerables. Eso sí, de poco sirve todo esto si solo es en los centros educativos (y esto desgraciadamente según con quién des y lo que quiera implicarse). Influye mucho la familia y los valores que les hayan transmitido, y las compañías. Para los niños, niñas, preadolescentes y adolescentes, los amigos son uno de sus mayores tesoros, y probablemente su referencia para casi todo. Según las que sean, puede tener cierto peligro. Soy anti borreguismo, no me gusta dejarme llevar, ni hacer algo porque lo hace la mayoría o porque es lo que se supone que debería hacer. Muchos pensarán que soy protestona, más bien me considero luchadora, y me cuesta morderme la lengua contemplando determinadas estampas, y si se tratan de injusticias (a mi entender claro), pues no suelo quedarme quieta. Un compi del "Paco Viruta" me llamó "abogada defensora" durante un tiempo. Él se metía con algunos sin ton ni son, y yo le llamaba al orden. Decía "Ya está aquí la abogada defensora..." Pues eso.

El martes una compañera con la que espero coincidir en otros destinos, me preguntaba sobre cómo enfocar todo lo referente a las emociones de cara al aula. Cómo podía trabajarlo con los alumnos, a través de qué recursos...Fue una conversación breve, aunque podría estar horas hablando de algo que me apasiona. Algo de lo que no sé si controlo mucho o no, pero sí es una de mis señas de identidad docente. Mentalmente fue un paseo por el "Taller Emociónate" o las "Pinceladas de emoción". Hablamos de la importancia de implicarse. Un maestro no puede pedirle a sus alumnos que hablen sobre emociones y quedarse a un lado, contemplando la escena, sin más. También de la importancia de intentar que primero cada cual piense en uno mismo, y luego ya comparta, siempre de forma voluntaria, la parte que a él/ella le apetezca sobre lo reflexionado. Y esa implicación supone un conocimiento muy grande de uno mismo, y exponernos de alguna manera, porque vamos a dejar que nuestros alumnos nos vean con muchas menos capas. Y eso cuesta, debemos ser generosos. Daremos en el clavo algunas veces y fallaremos otras tantas, y no pasa nada. Entre mi retahíla de palabras mágicas están también GRACIAS, LO SIENTO y POR FAVOR. Las empelamos mucho menos de lo que deberíamos, entono el mea culpa. Gracias a los que generosamente participasteis activamente en aquellas sesiones, tanto las citadas aquí como las que no, porque he tenido de destinatarios alumnos de muchos centros diferentes. No sé si os sirvieron o no, ojalá sí. El LO SIENTO o PERDÓN, va también para vosotros. Lamento de corazón si alguna vez os hice daño con lo que dije o hice o no supe estar a la altura. En varios centros educativos me he enfrentado a muchas situaciones novedosas, y a veces creo que las novatadas se pagan. Intenté todo lo que se me ocurría y veía asequible, no sé si fue suficiente. Y respecto al POR FAVOR, ojalá cada uno recuerde con cariño al menos alguno de los momentos compartidos tratando de conocernos mejor a nosotros mismos y a los demás. Os pido que hagáis un esfuerzo y por favor quedaos con lo bueno de cada etapa, sea reciente o no.

Por eso, retomo la dedicatoria inicial, querido "Monstruo Rosa". Me importa un bledo qué es lo que hace de ti alguien "distinto". Ya he explicado qué hace que yo me sienta y vea diferente. Así que sea por aspecto físico, creencias religiosas, orientación sexual, país de origen, circunstancias económicas, circunstancias familiares...o lo que sea, quiérete. Sí, quiérete, busca tu lugar en el mundo, todos lo tenemos. Mira a tu alrededor y observa cuánta gente te quiere y te apoya. Confía en alguien cuando necesites compartir aquello que hace que sientas que no puedes respirar. No estás solo (o sola), da igual. Abraza tu diversidad y disfruta tu vida, vívela siendo fiel a ti mismo. No aguantes desprecios, injusticias, faltas de respeto del tipo que sean...Alza la voz, acéptate, mírate con cariño, por dentro y por fuera. Y abraza la vida, porque solo es una, y no me gustaría que te lamentases el día de mañana por no haber aprovechado el hoy.

Seas como seas, tú vales mucho, no permitas que nadie intente hacerte creer lo contrario. Gordos, flacos, altos, bajos, "feos" (el concepto de belleza da para una novela extensa, hoy no va a poder ser), gais, lesbianas, transexuales, bisexuales, musulmanes, gitanos, extranjeros (ahora recuerdo la letra de una canción de Bunbury, "...Porque allá donde voy, me llaman el extranjero. Dónde quiera que estoy, el extranjero me siento..."), personas con pocos recursos económicos...

En la mano de todos está hacer de este lugar llamado mundo un sitio más habitable. Así que ya sabes, "Monstruo Rosa", estoy segura que encontrarás a mucha gente que sepa apreciar lo especial que eres, seas somo seas. Personas dispuestas a caminar a tu lado, escucharte, decirte una palabra de aliento o darte un abrazo. Por mi parte, ya sabes dónde estoy, y he tardado mucho en encontrar mi sitio.

Si conocéis a algún "Monstruo Rosa", os invito a compartir esta entrada, si creéis que de alguna manera puede servirle. Una vez un profe de Comunicación, cuando ya no era mi profe, me dijo, "Lo que no te hunde, te hace más fuerte." Desde luego, Javier Frutos...¡Cuánta razón! 

Os dejo un vídeo con la historia de "Monstruo Rosa":

sábado, 28 de mayo de 2022

Idea Cadena 100

Disculpad pero desde la pandemia hay días en los que me cuesta situar cuándo pasaron algunas cosas.

"Hace unos días", mientras iba en el coche con la radio de fondo, en Cadena 100 hablaban de cosas sencillas que a la gente le alegra el día. Me pareció curioso y especial. Me reí mucho en el trayecto con lo que algunas personas decían. Es fantástico compartir. Creo que esas puestas en común pueden hacernos más empáticos y crear, al menos, pequeños puentes.

Así que he usado "Canva" para hacer una plantilla sobre eso.

Podéis descargarla y utilizarla en vuestra clase. O quizás os sirva para crear una actividad nueva. Pienso hacerla la próxima semana con todos mis alumnos. Y, con su permiso (a quien no le importe), compartiré aquí los resultados.

Si os fijáis solo he puesto cuatro espacios, para no saturar y que el alumnado no se agobie. 

¿Y a vosotros? ¿Podríais decirme cuatro "cosas" sencillas que os alegren el día?

Las mías podrían ser muchas, pero he pensando en estas:

1-Encontrar aparcamiento sin tener que dar vueltas ni hacer maniobras complicadas.

2-Que me den los buenos días los niños y niñas del cole y me sonrían.

3-Un mensaje para decirme que sí pueden quedar.

4-Alguna anécdota del día a día que nos haga reír.

Como digo siempre, sin excepción, o hacéis vosotros también las actividades, o habrá alumnos que no se animen a participar y no entren al trapo. Hay que dar ejemplo, siempre. Aunque no nos lo pongan fácil, y eso pasa con bastante frecuencia.

Os dejo la ficha, por si os apetece ponerla en práctica.

Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.

VIVIR EL MOMENTO. Un mensaje. Una canción

La suerte de coincidir.

Abrazar con fuerza.

Sentirse valorada y respetada.

Arriesgarse.

Reírse de uno mismo.

Afrontar lo complicado de la mano.

Dar un paseo.

Llorar para levantarse.

Mirarse a los ojos.

Chillar de vez en cuando.

Besar.

Sonreír callados.

Mirar las estrellas.

Hablar, hablar y hablar.

Compartir ilusiones.

Exprimir el tiempo.

Parar el reloj.

Animar.

Aprender de los demás.

Guardarnos las espaldas.

Ignorar a los que intentan juzgarte.

Compartir lo duro.

Decir en voz alta lo que sentimos.

Ponerse en los zapatos del otro.

Saber esperar.

Hacer una escapadita.

La confianza.

Saber escuchar.

Compartir las alegrías.

Ser detallista.

Leer entre líneas.

Soñar.

Hacer bailar a la cabeza y el corazón.

Viajar juntos.

...¡Hay que vivir el momento!

Gracias. Y gracias Manuel Carrasco, porque vaya regalo de canción. Una suerte escucharte.