Los que tenéis la suerte de poder contemplar la luna desde donde vivís, estaréis disfrutando de una maravillosa luna llena, en este caso también llamada "luna de nieve", por la peculiaridad de ser la más grande y brillante del año. Pude verla ayer por la tarde, cerca de Alba de Tormes. Y no he podido evitar compartir una de las fotos que hice, con la cámara de mi hermano por cierto.
BIENVENIDOS a este blog. En él me gustaría unir varias ideas, la principal, que para que exista una buena EDUCACIÓN, uno de los ingredientes principales ha de ser la EDUCACIÓN EMOCIONAL. Y una de las herramientas de esa educación es, la que denomino la "palabra mágica", EMPATÍA. Espero que seas docente, madre, padre, alumno, o simplemente hayas entrado a "dar una vuelta", pueda resultarte útil y/o interesante su contenido. Queda mucho por APRENDER, pero claro está, con EMOCIÓN.
domingo, 9 de febrero de 2020
jueves, 6 de febrero de 2020
Emo-ideas (8): Tu día en 20 minutos
Puede parecer una locura que me siente frente al ordenador, tras haberme levantado a las seis de la mañana y haber entrado en casa a las ocho de la tarde. Lo que pasa es que la inspiración está en cualquier parte, y la idea de hoy está calentita, ha surgido esta misma mañana.
Contando desde lo más reciente, hoy teníamos curso de una de las asesoras del CFIE de Salamanca, Marta Sánchez Casado, sobre el Programa Educación Responsable de la Fundación Botín. En ella nos ha hablado de muchas cosas, una me hizo pegar un respingo en el asiento, el concepto de INTELIGENCIA SOCIAL, definida como la "capacidad que tiene una persona, de entender, tratar y llevarse bien con la gente que le rodea." Ahí es nada ¿verdad? Tela marinera, me parece importantísimo. Por lo que nos contó, sobre esa inteligencia habla el libro más reciente de mi querido Daniel Goleman. Desde luego, poco tardará en estar en mis manos.
Ya sabéis que soy consciente que en el aula debemos enseñar lo que toca (o nos manda la ley), por decirlo finamente. Pero de lo que de verdad soy defensora acérrima es de tratar aquellas cuestiones que pueden hacer (o contribuir) de mis alumnos unos niños felices. Por eso siempre que puedo tiro de inteligencia y educación emocional como un pilar básico, no un complemento. Pienso que la inteligencia social está muy relacionada con estos temas que tanto me interesan, porque no veo factible ser socialmente inteligente sin tener ciertos conocimientos sobre el universo emocional. Además creo que no podemos aprender todo eso si no trabajamos más la comunicación dentro del aula de nuestros alumnos.
Y enlazo todo lo anterior con mi sustitución en el cole de las 9 de la mañana...Para situaros, Infantil, aula de 5 años. Creo que es ya la tercera vez en la que me coincide sustituir a primera hora en Infantil. Los que me conocéis sabéis que me da cierto pánico esa etapa, siento que no es lo mío. He de reconocer que cuando voy a Infantil tengo algo de miedo, ante lo que considero desconocido.
Pues allí estaba yo, escuchando atentamente qué contaba cada uno de los peques a la clase. Y pensaba ¿por qué al empezar Primaria esto se pierde? ¡Qué gran error! La asamblea me parece una joya, hasta este curso desconocida para mí, porque no es lo mismo que te cuenten algo a vivirlo y verlo con tus propios ojos.
Y esa es mi emo-idea de esta ocasión. La he llamado "Tu día en 20 minutos." Puede ser para las aulas o para las familias. Humildemente creo que la vorágine del día a día hace que nos comuniquemos menos, o peor. Esta mediodía también nos hablaban de los malentendidos que puede haber al guasapear con alguien, cuánta razón, por toda la información que nos falta cuando nos comunicamos (quizás a veces no tenemos otra alternativa, y desde luego que si quiero hablar con una persona que me importa, prefiero de lejos el "WhatsApp" a nada).
Explico la idea. En el caso del aula, consiste en destinar los últimos 20 minutos de cada día, preferiblemente mejor si están con el tutor, porque debería ser el que más tiempo compartiera con los niños y los conociera mejor, a contar, los que voluntariamente quieran hacerlo, lo más importante que les ha pasado desde que acabaron las clases el día anterior.
Si lo preferís, en vez de lo más relevante, podéis optar por simplemente dar vía libre, que intervengan voluntariamente (por supuestísimo) y cuenten lo que ellos quieran, relacionado con ese periodo de tiempo. Sería bueno animar a que cada día tengan su espacio niños distintos. Visto desde fuera me parece una experiencia muy enriquecedora y, cuando vuelva a ser tutora (ojalá el próximo curso) pienso predicar con el ejemplo. La idea es establecer una escucha activa, algo que permita a los niños y niñas expresarse y comunicarse con toda la clase. Si alguno lo prueba, le agradecería que me dijera si ha funcionado o no y qué carencias o ventajas le ve a la idea.
Y en el caso de las familias, reservaría esos veinte minutitos para después de la cena. A poder ser, sentados en un espacio sin obstáculos por medio, o que ocupen lo menos posible. Se me ocurre que un sofá y unos sillones (según cuántos seáis en vuestra casa), suelen estar en todas las casas. Y que hable el que quiera, a lo mejor si no son muchos podemos rebajar el tiempo y dejarlo en "Tu día en 10 minutos." Quizá os parezca una chorrada, a mí no. Lamentablemente creo que nos estamos perdiendo muchas cosas del día a día de la gente que tenemos más cerca y/o de las personas que más queremos. Y a mí me parece muy bonito a la par que sencillo, poder hablar/contarle a alguien cómo ha sido mi día, y si hay confianza, explicarle cómo me siento. No sé, será la edad (la mía) o que estoy en una época de mi vida en la que cada día valoro más las pequeñas cosas, insignificantes tal vez para algunos, pero bajo mi punto de vita, muy importantes.
Y ya que estamos, como ahora los dedos me van solos, aprovecho para decirlo otra vez, gracias a los que me demostráis, a vuestra manera, el cariño, y me preguntáis por mi día a día y/o me contáis cómo ha sido el vuestro.
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miércoles, 29 de enero de 2020
Volviendo a coger el altavoz
He empezado la entrada que veis ahora ya tres veces, quiero pensar que esta vez sí, a la tercera va la vencida. No quería comenzar desgranando uno a uno los motivos del mal sabor de boca que, por algunas razones, me estaba dejando el mes. Más que nada porque haciendo un repaso mental, siguen pesándome más los motivos para estar contenta, muy contenta. No obstante, puedo decir en voz alta, incluso "a grito pelao", que enero no me gusta, y cada vez menos.
Me da rabia tener el blog medio abandonado, pero tengo muchas cosas en las que invertir el tiempo y, a veces, si las opciones eran el blog o descansar, he elegido la segunda.
Así que en vez de llenar esto de quejas, voy a plagarlo de cosas más agradables. Y recurro, aun a riesgo, nuevamente, de repetirme como las lentejas, a una de mis palabras favoritas.
Gracias a la gente que hace por entenderme, que no me mete prisa, y pone su mano en mi hombro sin empujarme, únicamente para poder saber que tengo su apoyo, que están ahí.
Gracias a las personas con las que me apetece hablar de todo y me dan la oportunidad de hacerlo, poniendo sus oídos u ojos atentos, y además me regalan con su sinceridad directa, sin florituras, pero con cariño, o así la percibo yo.
Gracias también a quienes me enseñan el enorme valor de saber esperar (siendo como soy tiene un mérito tremendo por su parte), y de respetar el ritmo de cada cual. Está claro que todos los días se aprende una lección.
Gracias a los que sepan o no lo que quiere decir la palabra empatía, demuestran una capacidad empática asombrosa, y hacen que siga manteniendo la fe en las personas (no es nada fácil).
Además gracias a los que me cuidáis, me hacéis saber, a vuestra manera, que estáis "aquí", me animáis cuando me empecino en ver todo gris o me agobio sin problemas "de verdad."
Y corto ya las gracias por hoy, porque estas cosas mejor decirlas en persona a cada cual, ¿no os parece?
Este año, por circunstancias, que son necesidades de centro, he sustituido en Infantil más que nunca. Esta semana la más reciente. De repente, sin darme cuenta, en el aula de 3 añitos, allí estaba mientras tenían "juego libre." Contemplé cómo sacaron una caja, con piezas con formas geométricas amarillas, rojas y azules. Y todo empezó a cobrar vida, los peques convirtieron esas piezas en animales, una ciudad, un teléfono y otras mil cosas. Y ahí estaba yo, ensimismada, con los ojos como platos, pensando en la magia de la infancia. Me sentí una privilegiada. Es una suerte descomunal poder contemplar el mundo a través de los ojos de un niño, sea de la edad que sea. Os invito a hacer como esos niños y niñas, intentad no perder la imaginación, creatividad y esa capacidad de asombro por lo que nos rodea.
Y con todo eso en mi cabeza quiero cerrar esta entrada. He vuelto al blog y...con muchas ganas.
Me da rabia tener el blog medio abandonado, pero tengo muchas cosas en las que invertir el tiempo y, a veces, si las opciones eran el blog o descansar, he elegido la segunda.
Así que en vez de llenar esto de quejas, voy a plagarlo de cosas más agradables. Y recurro, aun a riesgo, nuevamente, de repetirme como las lentejas, a una de mis palabras favoritas.
Gracias a la gente que hace por entenderme, que no me mete prisa, y pone su mano en mi hombro sin empujarme, únicamente para poder saber que tengo su apoyo, que están ahí.
Gracias a las personas con las que me apetece hablar de todo y me dan la oportunidad de hacerlo, poniendo sus oídos u ojos atentos, y además me regalan con su sinceridad directa, sin florituras, pero con cariño, o así la percibo yo.
Gracias también a quienes me enseñan el enorme valor de saber esperar (siendo como soy tiene un mérito tremendo por su parte), y de respetar el ritmo de cada cual. Está claro que todos los días se aprende una lección.
Gracias a los que sepan o no lo que quiere decir la palabra empatía, demuestran una capacidad empática asombrosa, y hacen que siga manteniendo la fe en las personas (no es nada fácil).
Además gracias a los que me cuidáis, me hacéis saber, a vuestra manera, que estáis "aquí", me animáis cuando me empecino en ver todo gris o me agobio sin problemas "de verdad."
Y corto ya las gracias por hoy, porque estas cosas mejor decirlas en persona a cada cual, ¿no os parece?
Este año, por circunstancias, que son necesidades de centro, he sustituido en Infantil más que nunca. Esta semana la más reciente. De repente, sin darme cuenta, en el aula de 3 añitos, allí estaba mientras tenían "juego libre." Contemplé cómo sacaron una caja, con piezas con formas geométricas amarillas, rojas y azules. Y todo empezó a cobrar vida, los peques convirtieron esas piezas en animales, una ciudad, un teléfono y otras mil cosas. Y ahí estaba yo, ensimismada, con los ojos como platos, pensando en la magia de la infancia. Me sentí una privilegiada. Es una suerte descomunal poder contemplar el mundo a través de los ojos de un niño, sea de la edad que sea. Os invito a hacer como esos niños y niñas, intentad no perder la imaginación, creatividad y esa capacidad de asombro por lo que nos rodea.
Y con todo eso en mi cabeza quiero cerrar esta entrada. He vuelto al blog y...con muchas ganas.
lunes, 6 de enero de 2020
Ya vienen los Reyes...
...Magos.
Y digo yo que si son magos, podremos pedirles cualquier cosa ¿no?, mejor que si nos tocara la lotería. Por pedir...que no quede. No me refiero a un tema material, se trata más bien de una cuestión de ilusión. Allá voy:
Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar:
He de reconocer que no es justo que me acuerde de vosotros justo cuando estáis al caer por las casas de cada uno. Algo parecido pasa con Santa Bárbara cuando truena o San Isidro Labrador si no llueve.
No soy la más apropiada para relatar si me he portado bien o mal a lo largo del año anterior. Solo diré que he hecho todo lo posible por comportarme de la mejor manera posible, no pensando en vosotros, sino simplemente porque era lo que me parecía correcto. Aún así, he metido la pata algunas veces, la mayoría me he dado cuenta (antes o después), no obstante unas poquitas fijo que no. Es una pena porque hay ocasiones en las que nos equivocamos sin intención, y si alguien no nos lo dice (que piensa que no hemos actuado bien), es muy complicado remediarlo, por decirlo de alguna manera. Espero que esas veces, quiero pensar que han sido pocas, van a ser todavía menos a lo largo de 2020.
Igual que el año anterior, ni se me ocurre pediros nada material. La suerte de tener un trabajo fijo es enorme, y personalmente me encargo de regalar y regalarme, aquello que considero conveniente. Perdonadme la sinceridad, digo conveniente y no necesario, porque de cuando en cuando tengo ganas de algún capricho y, si es algo razonable, me lo doy.
Esta vez, si pudiera pedir algo, que no sea un deseo típico, sería TIEMPO.
Ya, no le vais a dar a cada día más de las 24 horas que tiene. Como eso es imposible, a ver si me guiais, y voy dando con la fórmula para aprovechar mejor esas horas diarias y, algo que no puedo posponer, tener más tiempo para mí. Si no es mucho pedir, incluiría el nombre de un par de personas a las que tengo mucho cariño, porque necesitan también de ese tiempo para ellos. Pero me gustaría evitar que alguna se pusiera como un tomate y por eso omito nombres.
Me encantaría tener más tiempo para escuchar, pasear sola (y acompañada), hacer fotografías a la gente a la que quiero, ir al cine más a menudo, leer, dibujar, conversar sin la presión de mirar al reloj o la alarma del despertador, ver más amaneceres en la playa, caminar descalza sobre la arena, viajar (a lugares próximos y lejanos), aprender cosas nuevas, conducir, ir a conciertos y una lista potente que no pongo para no aburrir. Y como soy como soy, para abrazar, besar...En resumen, dar cariño (bueno, y recibirlo también).
He puesto el tiempo en primer lugar, pero el "regalo" principal, que damos por supuesto y no debería ser así, es la SALUD. Sí, igual que el tiempo, no la quiero solo para mí, que sea para todas las personas a las que aprecio, que son muchas. Y que contemos con más bienvenidas a este mundo que despedidas.
Y algo que no quiero que me traigáis, sino que dejéis igual que ahora, es la ILUSIÓN. Ilusión por todo lo que hago, no tiro solo en el plano laboral. Deseo con todas mis fuerzas mantener esa ilusión, por lo que tengo y lo que vendrá. Y por poder seguir disfrutando de las personas con las que a día de hoy, sé que puedo contar para lo que sea. Deseo poder contagiar un poquito de esa ilusión a los que, por la razón que sea, la hayan perdido, Os agradecería que pusierais vuestro granito de arena para devolvérsela, o marcarles un camino (igual que dicen que la estrella de Belén os guio a vosotros).
Ojalá los niños de muchas generaciones futuras mantengan la ilusión por los Reyes Magos y sigan creyendo en la magia. Me parece que todos somos un poquito responsables de hacer que esa llama siga encendida. Y en la pequeñísima parte que depende de mí, adoro ser una ayudante de vosotros tres, me encanta regalar, y si es fuera de fecha, todavía más.
Ánimo, la noche que tenéis por delante es larga. Disfrutadla, seguro que los demás lo harán, especialmente los niños y niñas, gracias a vuestra magia y a la de todos los que os echan un cable.
Para los que leáis esta entrada, FELIZ DÍA DE REYES y...¡Viva la magia!
Y digo yo que si son magos, podremos pedirles cualquier cosa ¿no?, mejor que si nos tocara la lotería. Por pedir...que no quede. No me refiero a un tema material, se trata más bien de una cuestión de ilusión. Allá voy:
Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar:
He de reconocer que no es justo que me acuerde de vosotros justo cuando estáis al caer por las casas de cada uno. Algo parecido pasa con Santa Bárbara cuando truena o San Isidro Labrador si no llueve.
No soy la más apropiada para relatar si me he portado bien o mal a lo largo del año anterior. Solo diré que he hecho todo lo posible por comportarme de la mejor manera posible, no pensando en vosotros, sino simplemente porque era lo que me parecía correcto. Aún así, he metido la pata algunas veces, la mayoría me he dado cuenta (antes o después), no obstante unas poquitas fijo que no. Es una pena porque hay ocasiones en las que nos equivocamos sin intención, y si alguien no nos lo dice (que piensa que no hemos actuado bien), es muy complicado remediarlo, por decirlo de alguna manera. Espero que esas veces, quiero pensar que han sido pocas, van a ser todavía menos a lo largo de 2020.
Igual que el año anterior, ni se me ocurre pediros nada material. La suerte de tener un trabajo fijo es enorme, y personalmente me encargo de regalar y regalarme, aquello que considero conveniente. Perdonadme la sinceridad, digo conveniente y no necesario, porque de cuando en cuando tengo ganas de algún capricho y, si es algo razonable, me lo doy.
Esta vez, si pudiera pedir algo, que no sea un deseo típico, sería TIEMPO.
Ya, no le vais a dar a cada día más de las 24 horas que tiene. Como eso es imposible, a ver si me guiais, y voy dando con la fórmula para aprovechar mejor esas horas diarias y, algo que no puedo posponer, tener más tiempo para mí. Si no es mucho pedir, incluiría el nombre de un par de personas a las que tengo mucho cariño, porque necesitan también de ese tiempo para ellos. Pero me gustaría evitar que alguna se pusiera como un tomate y por eso omito nombres.
Me encantaría tener más tiempo para escuchar, pasear sola (y acompañada), hacer fotografías a la gente a la que quiero, ir al cine más a menudo, leer, dibujar, conversar sin la presión de mirar al reloj o la alarma del despertador, ver más amaneceres en la playa, caminar descalza sobre la arena, viajar (a lugares próximos y lejanos), aprender cosas nuevas, conducir, ir a conciertos y una lista potente que no pongo para no aburrir. Y como soy como soy, para abrazar, besar...En resumen, dar cariño (bueno, y recibirlo también).
He puesto el tiempo en primer lugar, pero el "regalo" principal, que damos por supuesto y no debería ser así, es la SALUD. Sí, igual que el tiempo, no la quiero solo para mí, que sea para todas las personas a las que aprecio, que son muchas. Y que contemos con más bienvenidas a este mundo que despedidas.
Y algo que no quiero que me traigáis, sino que dejéis igual que ahora, es la ILUSIÓN. Ilusión por todo lo que hago, no tiro solo en el plano laboral. Deseo con todas mis fuerzas mantener esa ilusión, por lo que tengo y lo que vendrá. Y por poder seguir disfrutando de las personas con las que a día de hoy, sé que puedo contar para lo que sea. Deseo poder contagiar un poquito de esa ilusión a los que, por la razón que sea, la hayan perdido, Os agradecería que pusierais vuestro granito de arena para devolvérsela, o marcarles un camino (igual que dicen que la estrella de Belén os guio a vosotros).
Ojalá los niños de muchas generaciones futuras mantengan la ilusión por los Reyes Magos y sigan creyendo en la magia. Me parece que todos somos un poquito responsables de hacer que esa llama siga encendida. Y en la pequeñísima parte que depende de mí, adoro ser una ayudante de vosotros tres, me encanta regalar, y si es fuera de fecha, todavía más.
Ánimo, la noche que tenéis por delante es larga. Disfrutadla, seguro que los demás lo harán, especialmente los niños y niñas, gracias a vuestra magia y a la de todos los que os echan un cable.
Para los que leáis esta entrada, FELIZ DÍA DE REYES y...¡Viva la magia!
miércoles, 1 de enero de 2020
Emo-ideas (7): PMG, propósitos de 2020
Es bastante típico que empecemos el año con buenos propósitos de cara a los 366 días que nos esperan. En mi caso parte de esos propósitos ya eran una realidad antes de decirle adiós a 2019, así que he comenzado el nuevo año con buen talante. Basándome en esa idea de todo lo que a mucha gente se le ocurre para mejorar su vida, he pensado en PMG. P de PERDER, M de MANTENER y G de GANAR. Voy a intentar explicarlo de una manera sencilla.
Esto puede valer tanto para llevar a cabo en familia, aunque cada uno lo haga a nivel individual, con una posterior puesta en común (si todos los integrantes quieren); como para hacerlo en las aulas. Y si alguien no lo quiere hacer o no le apetece compartirlo con otros, perfecto, que nadie se sienta obligado a nada.
Consiste en coger un papel, colocarlo en horizontal y trazar dos rectas para que quede dividido en tres partes iguales. En la columna de la izquierda, hay que escribir, en mayúsculas, "perder"; en la central, la palabra "ganar"; y, finalmente en la columna de la derecha, "ganar." Muy fácil, ¿verdad?. Cogéis lápiz y goma y os dais un tiempo para pensar qué vais a escribir en cada columna. Sería aconsejable acotar un poco, por ejemplo, poner al menos un mínimo de elementos en cada columna, tres puede ser un buen número. No pondría un máximo e insistiría que no todas las columnas tienen que tener la misma cantidad de ideas escritas. De hecho veo más interesante que no estén equilibradas.
Simplemente es darle una vuelta de tuerca al manido "propósitos para el año nuevo."
Como ejemplo, pongo parte de lo que pondría en mi hoja:
PERDER
-Gente que no le importa si estoy viva o muerta. (Sí, suena algo "bestia", pero seguro que la gente me entiende a la perfección. Hay personas que tenemos en nuestro círculo por estar, y que no aportan nada, o si lo hacen no es nada bueno, pues a ese tipo de gente me refiero). U otras que parecen avergonzarse de conocerme y me saludan (o no) según dónde me vean. Qué pena de gente.
-MIEDOS. (Sé cuáles son y de los que antes me puedo deshacer, algunos van bastante mejor. Reconozco que el miedo es algo irracional y no es nada fácil combatirlos)
-AGOBIOS. (Lo mismo que con los miedos, los llevo mejor, porque eso sí me resulta más racional y si reflexiono sobre ellos es más fácil eliminarlos o que mengüen).
MANTENER/CONSERVAR (algo que queremos que siga igual)
-A MI GENTE (familia y amigos), en especial a ese pequeño grupito del que primero me acuerdo cuando me pasa "algo", sea positivo o negativo. No sé vosotros, a mí me hace falta compartir las alegrías y las tristezas, lo necesito. Reconozco que las tristezas/preocupaciones/¿problemas? las/los comparto con muy poquitas personas, pero muy pocas, porque ahí cuesta más abrirse.
Quiero seguir cuidando a las personas incluidas en "mi gente", porque las quiero, y las quiero bien. Disfruto cuidándolas, me encanta ver que se sienten mejor o están felices. No sé, eso hace que sea también yo un poquito más feliz.
-ILUSIÓN por mi trabajo. Sí, me parece importantísimo y no es fácil. Me encanta a lo que me dedico y ojalá sea capaz de conservar la ilusión muchos años más.
-OPTIMISMO. A ver, tengo mis momentos, en los que esta tendencia a mirar el futuro de una manera positiva flaquea, pero lo normal es que sea optimista.
-BUENOS MOMENTOS. No tienen porque durar mucho, hay veces que un detalle me arranca una sonrisa, unas palabras de cariño cuando estoy decaída, un "algo" que te haga sentir especial...No sé, mil cosas están en este punto.
GANAR
-MEJOR AUTOESTIMA. Me gustaría ganar confianza en mí misma en algunos aspectos, ya sea en algunas actividades que hago o quererme más, a secas.
-VALOR. A veces me falta coraje, y no es fácil dar algunos pasos, los cambios cuestan, porque, al menos yo, con según qué, temo que con el cambio pierda más que gane (a nivel humano, no estoy hablando del "gordo de Navidad").
-TIEMPO. Sí, los días en el 2020 también tienen 24 horas, pero es imprescindible que disponga de más tiempo para mí (y para estar con otras personas), y menos tiempo sentada con cosas del trabajo frente al ordenador. Todo ha de tener un límite.
Es solo una muestra, seguro que a vosotros se os ocurre algo mucho más completo para poner en vuestras columnas de la hoja PMG...Seguro que si primero lo escribís y luego lo compartís, tendréis conversación para rato. Y además veréis que habrá propósitos comunes o muy semejantes.
Os diría que si os animáis a hacer la lista, la tengáis en un lugar visible (para vosotros), o a mano, para tenerla presente, de verdad, en el día a día.
Comparto también un par de imágenes de mi Facebook de otros años.
Ánimo para todos con vuestros propósitos, sean por el año nuevo o vengan de antes. Espero que logréis lo que os gustaría conseguir. Ya sabéis, poco a poco, sin tirar la toalla, una de las claves es no rendirse.
Esto puede valer tanto para llevar a cabo en familia, aunque cada uno lo haga a nivel individual, con una posterior puesta en común (si todos los integrantes quieren); como para hacerlo en las aulas. Y si alguien no lo quiere hacer o no le apetece compartirlo con otros, perfecto, que nadie se sienta obligado a nada.
Consiste en coger un papel, colocarlo en horizontal y trazar dos rectas para que quede dividido en tres partes iguales. En la columna de la izquierda, hay que escribir, en mayúsculas, "perder"; en la central, la palabra "ganar"; y, finalmente en la columna de la derecha, "ganar." Muy fácil, ¿verdad?. Cogéis lápiz y goma y os dais un tiempo para pensar qué vais a escribir en cada columna. Sería aconsejable acotar un poco, por ejemplo, poner al menos un mínimo de elementos en cada columna, tres puede ser un buen número. No pondría un máximo e insistiría que no todas las columnas tienen que tener la misma cantidad de ideas escritas. De hecho veo más interesante que no estén equilibradas.
Simplemente es darle una vuelta de tuerca al manido "propósitos para el año nuevo."
Como ejemplo, pongo parte de lo que pondría en mi hoja:
PERDER
-Gente que no le importa si estoy viva o muerta. (Sí, suena algo "bestia", pero seguro que la gente me entiende a la perfección. Hay personas que tenemos en nuestro círculo por estar, y que no aportan nada, o si lo hacen no es nada bueno, pues a ese tipo de gente me refiero). U otras que parecen avergonzarse de conocerme y me saludan (o no) según dónde me vean. Qué pena de gente.
-MIEDOS. (Sé cuáles son y de los que antes me puedo deshacer, algunos van bastante mejor. Reconozco que el miedo es algo irracional y no es nada fácil combatirlos)
-AGOBIOS. (Lo mismo que con los miedos, los llevo mejor, porque eso sí me resulta más racional y si reflexiono sobre ellos es más fácil eliminarlos o que mengüen).
MANTENER/CONSERVAR (algo que queremos que siga igual)
-A MI GENTE (familia y amigos), en especial a ese pequeño grupito del que primero me acuerdo cuando me pasa "algo", sea positivo o negativo. No sé vosotros, a mí me hace falta compartir las alegrías y las tristezas, lo necesito. Reconozco que las tristezas/preocupaciones/¿problemas? las/los comparto con muy poquitas personas, pero muy pocas, porque ahí cuesta más abrirse.
Quiero seguir cuidando a las personas incluidas en "mi gente", porque las quiero, y las quiero bien. Disfruto cuidándolas, me encanta ver que se sienten mejor o están felices. No sé, eso hace que sea también yo un poquito más feliz.
-ILUSIÓN por mi trabajo. Sí, me parece importantísimo y no es fácil. Me encanta a lo que me dedico y ojalá sea capaz de conservar la ilusión muchos años más.
-OPTIMISMO. A ver, tengo mis momentos, en los que esta tendencia a mirar el futuro de una manera positiva flaquea, pero lo normal es que sea optimista.
-BUENOS MOMENTOS. No tienen porque durar mucho, hay veces que un detalle me arranca una sonrisa, unas palabras de cariño cuando estoy decaída, un "algo" que te haga sentir especial...No sé, mil cosas están en este punto.
GANAR
-MEJOR AUTOESTIMA. Me gustaría ganar confianza en mí misma en algunos aspectos, ya sea en algunas actividades que hago o quererme más, a secas.
-VALOR. A veces me falta coraje, y no es fácil dar algunos pasos, los cambios cuestan, porque, al menos yo, con según qué, temo que con el cambio pierda más que gane (a nivel humano, no estoy hablando del "gordo de Navidad").
-TIEMPO. Sí, los días en el 2020 también tienen 24 horas, pero es imprescindible que disponga de más tiempo para mí (y para estar con otras personas), y menos tiempo sentada con cosas del trabajo frente al ordenador. Todo ha de tener un límite.
Es solo una muestra, seguro que a vosotros se os ocurre algo mucho más completo para poner en vuestras columnas de la hoja PMG...Seguro que si primero lo escribís y luego lo compartís, tendréis conversación para rato. Y además veréis que habrá propósitos comunes o muy semejantes.
Os diría que si os animáis a hacer la lista, la tengáis en un lugar visible (para vosotros), o a mano, para tenerla presente, de verdad, en el día a día.
Comparto también un par de imágenes de mi Facebook de otros años.
Ánimo para todos con vuestros propósitos, sean por el año nuevo o vengan de antes. Espero que logréis lo que os gustaría conseguir. Ya sabéis, poco a poco, sin tirar la toalla, una de las claves es no rendirse.
martes, 31 de diciembre de 2019
Al año que se va
Queridísimo 2019:
Me aventuro a escribirte a caballo entre el ordenador y la cocina.
He empezado diciéndote "queridísimo", porque te has portado fenomenal, al pan , pan y al vino, vino. Y sí, me da incluso algo de pena que te acabes. Aunque, pese a eso, voy a seguir disfrutando de la última noche del año, como suele ser habitual. Es inexplicable, pero casi siempre disfruto de la Nochevieja, sin necesidad de hacer nada extraordinario. Si hubiera sido un mal año, por las ganas de ver cómo se termina, mandarlo a tomar viento fresco y por la alegría de darle la bienvenida a uno nuevo. Y, si como este, ha resultado ser un muy buen año, lo despido feliz, con una amplia sonrisa.
Gracias porque, pese a algún que otro sustillo, no nos dejas ninguna silla más vacía, y eso es de agradecer...y mucho.
Has sido un año intenso, de cambios, reencuentros, encuentros, novedades, algunas tristezas, mucho trabajo, una barbaridad de momentos especiales y muchos recuerdos imposibles de olvidar. Vamos, que para mí dejas huella.
Si el 2018 decidió que era mi año de regreso a Guijuelo, la mitad del 2019 fue un broche de oro a un curso único, de esos que no se viven con frecuencia. Bendito 5ºC, y bendito Fili, con toda la gente que forma parte de él. Y desde septiembre, caprichos del destino, o sabiduría del mismo, de Filiberto a Filiberto. Misma carretera, y todo lo demás una montaña de cambios, a los que parece estoy ya más que adaptada, y muy contenta de estar en Béjar. No tenía que ser Guijuelo, por lo que fuera, y qué bien haber caído en Béjar.
Este 2019 fue también un año de aniversario docente. El 20 de julio hice 10 añazos de haber superado las oposiciones. Como este año también hubo proceso selectivo, me di cuenta, nuevamente, de la lotería que nos toca a los que en algún momento hemos tenido la suerte de nuestro lado. Y además sentí algo de rabia, por amigas (y otras personas) que se han quedado en el camino. No porque sean mis amigas, que también, sino porque son unas MAESTRAS fantásticas, y les ha tocado seguir como interinas...
Ha sido un año de aprender la importancia de saber esperar, darle "tiempo al tiempo" y no obsesionarse, porque todo llega en el momento preciso. Lo que pasa es que a veces nos cegamos tanto que no vemos, y nos entran las prisas.
2019 ha sido un año de ir quitándome (algunos) miedos. De ponerme retos a mí misma y superarlos o estar en vías de ello. Pero todo esto no lo he hecho sola, los que me quieren bien (y mucho), son responsables de las barreras que voy derribando. Y me refiero a muchos ámbitos.
Gracias a los que no me habéis dicho lo que tengo que hacer (lo que vosotros pensabais que tenía que hacer), fuera respecto a lo que fuera. También a los que no me han dicho el "piropazo" de qué cara tan guapa tengo (según algunos, es su opinión), porque no sabían el daño que me hacían cada vez que lo escuchaba, en lugar de ayudar, era sentir un saco de tierra (otro más) sobre mis hombros.
Gracias a los que no me juzgan y me quieren, tal cual soy por fuera y por dentro, por lo especial que me hacen sentir y porque esas sí son manos amigas, de las que me apetece tener cerca siempre y hablar con ellas tempranito o de madrugada. Gracias a los que, pese a la distancia, he sentido a mi vera, porque me han apoyado, respetado, escuchado, querido, valorado y cuidado, haciendo sentir que de verdad les importo, nos viéramos mucho, poco o nada. Gracias a los que han llegado, y lo sé que lo hacen para quedarse, por aventurarse a formar, de la manera que sea, parte de mi vida.
Sigo con la retahíla, gracias al 2019 por los nacimientos que nos ha brindado y la alegría de todos los que van creciendo y nos iluminan con su inocencia.
A la gente que hace por comprenderme, me trata con un cariño bárbaro y tiene detalles, del tipo que sean, conmigo...¡Gracias!
Me siento tremendamente FELIZ de poder disfrutar de un círculo humano tan maravilloso, familia y familia elegida (amigos). No pienso en los que no están, sino en los que son luz y tengo la suerte de contar con ellos, no hasta dos o hasta cinco, sino hasta lo que haga falta.
Espero que para todos esos de los que me acuerdo ahora, el 2020 sea un año de cine. Es un número redondo, ojalá lo del 20-20 sea una buena señal. El año pasado os pedí que os quedaseis a mi lado, lo recuerdo bien.
Esté pido SALUD para todos, y que parte de vuestras ILUSIONes se cumplan, porque cuanto más FELICes seáis vosotros, más feliz voy a estar yo.
"Brindo" de manera virtual por todo lo bueno que está por venir y por las EMOCIONES que quedan para COMPARTIR.
Y este año nuevo va a tener un color especial, azul energy, no digo más, para todo.
2019...GRACIAS, de corazón.
La canción tenía que ser de Rozalén, se lo ha ganado a pulso. Y es VIVIR, por supuesto.
Me aventuro a escribirte a caballo entre el ordenador y la cocina.
He empezado diciéndote "queridísimo", porque te has portado fenomenal, al pan , pan y al vino, vino. Y sí, me da incluso algo de pena que te acabes. Aunque, pese a eso, voy a seguir disfrutando de la última noche del año, como suele ser habitual. Es inexplicable, pero casi siempre disfruto de la Nochevieja, sin necesidad de hacer nada extraordinario. Si hubiera sido un mal año, por las ganas de ver cómo se termina, mandarlo a tomar viento fresco y por la alegría de darle la bienvenida a uno nuevo. Y, si como este, ha resultado ser un muy buen año, lo despido feliz, con una amplia sonrisa.
Gracias porque, pese a algún que otro sustillo, no nos dejas ninguna silla más vacía, y eso es de agradecer...y mucho.
Has sido un año intenso, de cambios, reencuentros, encuentros, novedades, algunas tristezas, mucho trabajo, una barbaridad de momentos especiales y muchos recuerdos imposibles de olvidar. Vamos, que para mí dejas huella.
Si el 2018 decidió que era mi año de regreso a Guijuelo, la mitad del 2019 fue un broche de oro a un curso único, de esos que no se viven con frecuencia. Bendito 5ºC, y bendito Fili, con toda la gente que forma parte de él. Y desde septiembre, caprichos del destino, o sabiduría del mismo, de Filiberto a Filiberto. Misma carretera, y todo lo demás una montaña de cambios, a los que parece estoy ya más que adaptada, y muy contenta de estar en Béjar. No tenía que ser Guijuelo, por lo que fuera, y qué bien haber caído en Béjar.
Este 2019 fue también un año de aniversario docente. El 20 de julio hice 10 añazos de haber superado las oposiciones. Como este año también hubo proceso selectivo, me di cuenta, nuevamente, de la lotería que nos toca a los que en algún momento hemos tenido la suerte de nuestro lado. Y además sentí algo de rabia, por amigas (y otras personas) que se han quedado en el camino. No porque sean mis amigas, que también, sino porque son unas MAESTRAS fantásticas, y les ha tocado seguir como interinas...
Ha sido un año de aprender la importancia de saber esperar, darle "tiempo al tiempo" y no obsesionarse, porque todo llega en el momento preciso. Lo que pasa es que a veces nos cegamos tanto que no vemos, y nos entran las prisas.
2019 ha sido un año de ir quitándome (algunos) miedos. De ponerme retos a mí misma y superarlos o estar en vías de ello. Pero todo esto no lo he hecho sola, los que me quieren bien (y mucho), son responsables de las barreras que voy derribando. Y me refiero a muchos ámbitos.
Gracias a los que no me habéis dicho lo que tengo que hacer (lo que vosotros pensabais que tenía que hacer), fuera respecto a lo que fuera. También a los que no me han dicho el "piropazo" de qué cara tan guapa tengo (según algunos, es su opinión), porque no sabían el daño que me hacían cada vez que lo escuchaba, en lugar de ayudar, era sentir un saco de tierra (otro más) sobre mis hombros.
Gracias a los que no me juzgan y me quieren, tal cual soy por fuera y por dentro, por lo especial que me hacen sentir y porque esas sí son manos amigas, de las que me apetece tener cerca siempre y hablar con ellas tempranito o de madrugada. Gracias a los que, pese a la distancia, he sentido a mi vera, porque me han apoyado, respetado, escuchado, querido, valorado y cuidado, haciendo sentir que de verdad les importo, nos viéramos mucho, poco o nada. Gracias a los que han llegado, y lo sé que lo hacen para quedarse, por aventurarse a formar, de la manera que sea, parte de mi vida.
Sigo con la retahíla, gracias al 2019 por los nacimientos que nos ha brindado y la alegría de todos los que van creciendo y nos iluminan con su inocencia.
A la gente que hace por comprenderme, me trata con un cariño bárbaro y tiene detalles, del tipo que sean, conmigo...¡Gracias!
Me siento tremendamente FELIZ de poder disfrutar de un círculo humano tan maravilloso, familia y familia elegida (amigos). No pienso en los que no están, sino en los que son luz y tengo la suerte de contar con ellos, no hasta dos o hasta cinco, sino hasta lo que haga falta.
Espero que para todos esos de los que me acuerdo ahora, el 2020 sea un año de cine. Es un número redondo, ojalá lo del 20-20 sea una buena señal. El año pasado os pedí que os quedaseis a mi lado, lo recuerdo bien.
Esté pido SALUD para todos, y que parte de vuestras ILUSIONes se cumplan, porque cuanto más FELICes seáis vosotros, más feliz voy a estar yo.
"Brindo" de manera virtual por todo lo bueno que está por venir y por las EMOCIONES que quedan para COMPARTIR.
Y este año nuevo va a tener un color especial, azul energy, no digo más, para todo.
2019...GRACIAS, de corazón.
La canción tenía que ser de Rozalén, se lo ha ganado a pulso. Y es VIVIR, por supuesto.
viernes, 27 de diciembre de 2019
De vacaciones navideñas: reflexiones en voz alta
Qué lujo vivir unos días sin despertador. Me repito como las lentejas, pero no me canso de repetirlo, es un privilegio, y me encantaría que otras personas pudieran tenerlo también.
Casi sin quererlo, hace media hora aproximadamente, he cumplido una semana de vacaciones. De tiempo para descansar (buena falta hacía), desconectar (prometo no haber hecho nada del cole...de momento), relajarme...Pero lo que más he hecho ha sido quedar con la gente. Ese es otro lujo, los cafés sin reloj, o en los que los miras y compruebas lo rapidísimo que pasa el tiempo en buena compañía. También las sobremesas sin prisas, ese ponernos al día de lo que difícilmente saco huecos en medio de la rutina. Y para mí es lo mejor de las vacaciones, sin titubear. Me quedo con esas largas conversaciones, con mirarnos a los ojos, con los besos, los abrazos, las risas compartidas, las ilusiones, los proyectos...Y con la sensación, siempre la tengo, que "lo mejor está por venir." Lo bueno es que estoy aprendiendo a vivir sin prisa, a disfrutar mucho más del ahora y a no preocuparme tanto por lo que no he logrado (todavía), y centrarme más en todo y todos los que tengo a día de hoy. Al final, hay cosas que llegan cuando no las buscas, y eso es lo mejor, hallar sin estar buscando nada.
Como en vacaciones tengo el mayor de los lujos: tiempo, no solo he podido hacer lo que mencionaba anteriormente. He conseguido sentarme a preparar con calma y mimo las felicitaciones navideñas, la que denomino OTN (Operación Tarjetas de Navidad). No obstante, este año, porque a veces las cosas no pasan "porque sí", sino por alguna buena razón, es más bien una OTNN (Operación Tarjetas de NO Navidad). De No Navidad porque las he enviado para que lleguen después del tándem Nochebuena-Navidad, con toda la idea. Podría haber apurado y que llegaran "a tiempo", pero ¿qué quiere decir llegar a tiempo? Entiendo que muchas personas lo que van es tachando días, y están deseosos de plantarse en el 7 de enero de 2020. Que sea Navidad no es para muchos sinónimo de alegría, sino de tristeza, soledad, ausencia, dolor, rabia, impotencia, duelo, apatía...Y también hay que entenderlos y ponerse en su lugar. Por eso esta Nochebuena-Navidad me he limitado a responder a las personas que me han felicitado por "guasap," sin más, pero no ha salido de mí mandar mensajes primero, y no soy de hacer las cosas por inercia. De hecho, caigo en la cuenta que algunos están pendientes de responder.
¡Qué ilusión! El primer envío de tarjetas ha debido llegar hoy, porque una amiga acaba de escribirme y, dentro de la provincia de Salamanca, era el destino más alejado. Espero que la gente mire el buzón. Nunca escribo para que respondan igual, pero he de reconocer que agradezco saber que han llegado a sus destinatarios y si les han gustado o no. Las demás llegarán mañana...supongo, según el jaleo que tengan en Correos (tal vez el lunes).
Voy a plantearme seriamente empezar las tarjetas en verano, sí, por raro que pueda sonar, aunque parezca que "no pega", en el periodo estival dispongo de un tiempo que ni por asomo tengo durante la primera evaluación (da igual en qué cole esté, la historia se repite). Todos los años digo lo mismo y luego nunca lo hago. He pensado incluso ofertar un taller de tarjetas navideñas donde pasamos el verano, y ¿por qué no? para personas de cualquier edad, no solo niños/as. Ya se verá je, je, je.
Comparto algunas fotos de las tarjetas de esta "hornada." Todavía me quedan cuatro pendientes de hacer y enviar, pero esas son para que el 8 de enero de 2020, así que no hay prisa ninguna.
Tengo la enorme suerte de no sentir sillas vacías estos días, por eso disfruto simplemente de poder sentarnos los cuatro a la misma mesa, quizá muchos no lo entiendan, pero para mí ya es motivo de alegría, con eso me basta.
Soy más de Nochevieja, de esperar con ilusión, siempre, la llegada de un nuevo año, y pensar que nos va a traer muchas más alegrías que penas, tal cual. Pero los deseos para el 2020 los dejo para dentro de unos días, cada cosa en su momento.
A los que tenéis ausencias, no estos días, sino en el día a día, pero en estas fechas pesan un poquito más si cabe, os mando todo mi cariño, y ojalá las horas pasen más rápido para vosotros. Y a los que sí disfrutáis de la Navidad, porque sí estáis en condiciones de poderlas disfrutar, todo lo contrario, ojalá el tiempo se dilate y podáis compartir con vuestra gente los momentos de reuniones familiares/de amigos...
Ayer pude ver con detenimiento parte de la iluminación navideña de Salamanca. El frío no animaba a contemplar nada, pero me gusta ver las luces, el regalo de la Plaza (me quedo, con mucho, con el árbol navideño que creo recordar pusieron el primer año, encajaba mucho más en el entorno), el árbol de Santa Eulalia...No me dio tiempo a ver todas, así que habrá al menos una segunda parte de luces. Os animo, si os apetece y podéis, a daros una vuelta por Salamanca, cuando ya está todo iluminado.
Casi sin quererlo, hace media hora aproximadamente, he cumplido una semana de vacaciones. De tiempo para descansar (buena falta hacía), desconectar (prometo no haber hecho nada del cole...de momento), relajarme...Pero lo que más he hecho ha sido quedar con la gente. Ese es otro lujo, los cafés sin reloj, o en los que los miras y compruebas lo rapidísimo que pasa el tiempo en buena compañía. También las sobremesas sin prisas, ese ponernos al día de lo que difícilmente saco huecos en medio de la rutina. Y para mí es lo mejor de las vacaciones, sin titubear. Me quedo con esas largas conversaciones, con mirarnos a los ojos, con los besos, los abrazos, las risas compartidas, las ilusiones, los proyectos...Y con la sensación, siempre la tengo, que "lo mejor está por venir." Lo bueno es que estoy aprendiendo a vivir sin prisa, a disfrutar mucho más del ahora y a no preocuparme tanto por lo que no he logrado (todavía), y centrarme más en todo y todos los que tengo a día de hoy. Al final, hay cosas que llegan cuando no las buscas, y eso es lo mejor, hallar sin estar buscando nada.
Como en vacaciones tengo el mayor de los lujos: tiempo, no solo he podido hacer lo que mencionaba anteriormente. He conseguido sentarme a preparar con calma y mimo las felicitaciones navideñas, la que denomino OTN (Operación Tarjetas de Navidad). No obstante, este año, porque a veces las cosas no pasan "porque sí", sino por alguna buena razón, es más bien una OTNN (Operación Tarjetas de NO Navidad). De No Navidad porque las he enviado para que lleguen después del tándem Nochebuena-Navidad, con toda la idea. Podría haber apurado y que llegaran "a tiempo", pero ¿qué quiere decir llegar a tiempo? Entiendo que muchas personas lo que van es tachando días, y están deseosos de plantarse en el 7 de enero de 2020. Que sea Navidad no es para muchos sinónimo de alegría, sino de tristeza, soledad, ausencia, dolor, rabia, impotencia, duelo, apatía...Y también hay que entenderlos y ponerse en su lugar. Por eso esta Nochebuena-Navidad me he limitado a responder a las personas que me han felicitado por "guasap," sin más, pero no ha salido de mí mandar mensajes primero, y no soy de hacer las cosas por inercia. De hecho, caigo en la cuenta que algunos están pendientes de responder.
¡Qué ilusión! El primer envío de tarjetas ha debido llegar hoy, porque una amiga acaba de escribirme y, dentro de la provincia de Salamanca, era el destino más alejado. Espero que la gente mire el buzón. Nunca escribo para que respondan igual, pero he de reconocer que agradezco saber que han llegado a sus destinatarios y si les han gustado o no. Las demás llegarán mañana...supongo, según el jaleo que tengan en Correos (tal vez el lunes).
Voy a plantearme seriamente empezar las tarjetas en verano, sí, por raro que pueda sonar, aunque parezca que "no pega", en el periodo estival dispongo de un tiempo que ni por asomo tengo durante la primera evaluación (da igual en qué cole esté, la historia se repite). Todos los años digo lo mismo y luego nunca lo hago. He pensado incluso ofertar un taller de tarjetas navideñas donde pasamos el verano, y ¿por qué no? para personas de cualquier edad, no solo niños/as. Ya se verá je, je, je.
Comparto algunas fotos de las tarjetas de esta "hornada." Todavía me quedan cuatro pendientes de hacer y enviar, pero esas son para que el 8 de enero de 2020, así que no hay prisa ninguna.
| Imágenes propiedad de !La emoción de aprender" |
Soy más de Nochevieja, de esperar con ilusión, siempre, la llegada de un nuevo año, y pensar que nos va a traer muchas más alegrías que penas, tal cual. Pero los deseos para el 2020 los dejo para dentro de unos días, cada cosa en su momento.
A los que tenéis ausencias, no estos días, sino en el día a día, pero en estas fechas pesan un poquito más si cabe, os mando todo mi cariño, y ojalá las horas pasen más rápido para vosotros. Y a los que sí disfrutáis de la Navidad, porque sí estáis en condiciones de poderlas disfrutar, todo lo contrario, ojalá el tiempo se dilate y podáis compartir con vuestra gente los momentos de reuniones familiares/de amigos...
Ayer pude ver con detenimiento parte de la iluminación navideña de Salamanca. El frío no animaba a contemplar nada, pero me gusta ver las luces, el regalo de la Plaza (me quedo, con mucho, con el árbol navideño que creo recordar pusieron el primer año, encajaba mucho más en el entorno), el árbol de Santa Eulalia...No me dio tiempo a ver todas, así que habrá al menos una segunda parte de luces. Os animo, si os apetece y podéis, a daros una vuelta por Salamanca, cuando ya está todo iluminado.
sábado, 21 de diciembre de 2019
Detalles, ni más ni menos
La vida es cuestión de detalles, cosas sencillas que nos llenan, nos hacen sentir más vivos, nos emocionan y nos proporcionan energía para mirar siempre hacia delante con ilusión (o intentarlo).
Desactivar la alarma del móvil (a las seis de la mañana), es, sin ningún duda, mi momento favorito del comienzo de cualquier periodo vacacional. Para mí es sinónimo de felicidad. Más aun si tenemos en cuenta que soy ave nocturna y no logro acostarme pronto ni proponiéndomelo.
Recibir una tarjeta navideña de una alumna de Ciudad Rodrigo el miércoles pasado, indescriptible. Qué ilusión más grande. No sé ni cómo darte las gracias Estela querida...¡Me ha encantado! Te adelantaste. Una sorpresa la mar de agradable.
Otros años a estas alturas las postales de Navidad estaban ya en manos de sus destinatarios. Esta vez me ha resultado imposible. Y soy de las que, según para qué, prefiero cocinar a fuego lento. He optado por ponerme en serio con ellas (en breve) una vez que he inaugurado las vacaciones. Sí, van a llegar después de la Navidad, pero también es lo que busco. Me apetece que, para bastantes personas, sean unas postales de "No Navidad." Así que me parece mucho más apropiado que los que las reciban, las tengan del 26 en adelante. Y el que no lo entienda, tampoco me importa demasiado.
Hace poco tuvieron un detallazo conmigo, de una tarjeta preciosa que venía de ese grupito de gente que son parte de mi familia elegida, es decir, de los amigos. Pues bien, la tarjeta acompañaba a un cuaderno precioso, cuajado de mariposas y otros insectos voladores. Me creáis o no, me gustó más la tarjeta que el regalo en sí. Y os prometo que el cuaderno es de los que yo me habría comprado. Lo que pasa es que la tarjeta tenía una frase fantástica y, el mensaje de mis amigos, mucho más. Qué bonito es querer y que te quieran tantísimo...Gracias.
Sacar las llaves del trabajo del bolso, un gesto que me recuerda lo afortunada que soy por estar de vacaciones hasta el 7 de enero de 2020 (incluido).
Buscar regalos, no de Papá Noel claro, sino regalos en general, también sin fecha. Reconozco que me gusta mucho, aunque hay veces que tenga que estrujarme muchísimo el coco para dar con algo que sea un acierto. Bueno, supongo que la intención es lo que cuenta, y además la ilusión con la que se haga, y de eso voy bien cumplida.
Tomar uno o varios "cafés", de esos en los que puedes hablar de lo que sea, en los que te sientes tan a gusto que se te olvida mirar el reloj, y no quieres que se terminen. Benditos reencuentros, bendita la gente con luz, que tiene la capacidad para iluminar nuestras vidas...mi vida.
Maquillar a cerca de una docena de personitas que, con toda su inocencia, me digan que parezco maquilladora profesional (ya me gustaría). La verdad es que no tengo mucha experiencia en maquillar a otras personas, excepto a mis alumnos /as en Festivales de Navidad o Carnavales principalmente y puntualmente a alguna amiga. Pero igual que lo de pintar las uñas, me parece algo muy relajante, y una actividad con la que veo que los demás disfrutan (aunque no sé si tanto como yo).
Colocar los adornos del árbol con mi hermano, como es tradición desde hace la tira de años. Y analizar algunos, dándome cuenta que son parte de nuestra historia, de nuestra infancia y de cómo hemos ido creciendo. Cierto es que es un árbol singular, la mayoría si lo viera pensaría que es una horterada, pero me encanta. Le pongo la etiqueta de horterada porque cada adorno es de su padre y de su madre, pero todos tienen su aquel. No combinamos lacitos y bolas, ni ponemos los espumillones del mismo tono que las bolas o conjuntados con ellas. Pero es un árbol de muchos recuerdos y, me encanta contemplarlo. Paso de tener un árbol que parezca sacado del catálogo de una tienda, este tiene mucha personalidad, y es muy nuestro. Cada adorno tiene su historia.
Escribir en el blog, de madrugada, sin correr, sin alarmas. Retomando algo con lo que disfruto mucho y que quizá, debería empezar a plantearme canalizar de una manera distinta. Bueno...Tiempo al tiempo.
Sentir paz conmigo misma. Darme cuenta que no tengo todo, pero no me falta nada. Aceptar que a veces las cosas solo tardan un poco más en llegar y que debemos aprender a saber esperar. Al final, da igual, todo llega únicamente cuando tiene que llegar.
Leer antes de dormirme, sin la presión del despertador. Rescatar historias ya conocidas, empaparme de cosas nuevas, perderme entre las páginas y las ilustraciones.
Pues eso, detalles, parecen poca cosa, para mí son muy importantes. Y últimamente tengo la suerte de recibir muchos.
Desactivar la alarma del móvil (a las seis de la mañana), es, sin ningún duda, mi momento favorito del comienzo de cualquier periodo vacacional. Para mí es sinónimo de felicidad. Más aun si tenemos en cuenta que soy ave nocturna y no logro acostarme pronto ni proponiéndomelo.
Recibir una tarjeta navideña de una alumna de Ciudad Rodrigo el miércoles pasado, indescriptible. Qué ilusión más grande. No sé ni cómo darte las gracias Estela querida...¡Me ha encantado! Te adelantaste. Una sorpresa la mar de agradable.
Otros años a estas alturas las postales de Navidad estaban ya en manos de sus destinatarios. Esta vez me ha resultado imposible. Y soy de las que, según para qué, prefiero cocinar a fuego lento. He optado por ponerme en serio con ellas (en breve) una vez que he inaugurado las vacaciones. Sí, van a llegar después de la Navidad, pero también es lo que busco. Me apetece que, para bastantes personas, sean unas postales de "No Navidad." Así que me parece mucho más apropiado que los que las reciban, las tengan del 26 en adelante. Y el que no lo entienda, tampoco me importa demasiado.
Hace poco tuvieron un detallazo conmigo, de una tarjeta preciosa que venía de ese grupito de gente que son parte de mi familia elegida, es decir, de los amigos. Pues bien, la tarjeta acompañaba a un cuaderno precioso, cuajado de mariposas y otros insectos voladores. Me creáis o no, me gustó más la tarjeta que el regalo en sí. Y os prometo que el cuaderno es de los que yo me habría comprado. Lo que pasa es que la tarjeta tenía una frase fantástica y, el mensaje de mis amigos, mucho más. Qué bonito es querer y que te quieran tantísimo...Gracias.
Sacar las llaves del trabajo del bolso, un gesto que me recuerda lo afortunada que soy por estar de vacaciones hasta el 7 de enero de 2020 (incluido).
Buscar regalos, no de Papá Noel claro, sino regalos en general, también sin fecha. Reconozco que me gusta mucho, aunque hay veces que tenga que estrujarme muchísimo el coco para dar con algo que sea un acierto. Bueno, supongo que la intención es lo que cuenta, y además la ilusión con la que se haga, y de eso voy bien cumplida.
Tomar uno o varios "cafés", de esos en los que puedes hablar de lo que sea, en los que te sientes tan a gusto que se te olvida mirar el reloj, y no quieres que se terminen. Benditos reencuentros, bendita la gente con luz, que tiene la capacidad para iluminar nuestras vidas...mi vida.
Maquillar a cerca de una docena de personitas que, con toda su inocencia, me digan que parezco maquilladora profesional (ya me gustaría). La verdad es que no tengo mucha experiencia en maquillar a otras personas, excepto a mis alumnos /as en Festivales de Navidad o Carnavales principalmente y puntualmente a alguna amiga. Pero igual que lo de pintar las uñas, me parece algo muy relajante, y una actividad con la que veo que los demás disfrutan (aunque no sé si tanto como yo).
Colocar los adornos del árbol con mi hermano, como es tradición desde hace la tira de años. Y analizar algunos, dándome cuenta que son parte de nuestra historia, de nuestra infancia y de cómo hemos ido creciendo. Cierto es que es un árbol singular, la mayoría si lo viera pensaría que es una horterada, pero me encanta. Le pongo la etiqueta de horterada porque cada adorno es de su padre y de su madre, pero todos tienen su aquel. No combinamos lacitos y bolas, ni ponemos los espumillones del mismo tono que las bolas o conjuntados con ellas. Pero es un árbol de muchos recuerdos y, me encanta contemplarlo. Paso de tener un árbol que parezca sacado del catálogo de una tienda, este tiene mucha personalidad, y es muy nuestro. Cada adorno tiene su historia.
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Un par de imágenes de los adornos de nuestro árbol.
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Escribir en el blog, de madrugada, sin correr, sin alarmas. Retomando algo con lo que disfruto mucho y que quizá, debería empezar a plantearme canalizar de una manera distinta. Bueno...Tiempo al tiempo.
Sentir paz conmigo misma. Darme cuenta que no tengo todo, pero no me falta nada. Aceptar que a veces las cosas solo tardan un poco más en llegar y que debemos aprender a saber esperar. Al final, da igual, todo llega únicamente cuando tiene que llegar.
Leer antes de dormirme, sin la presión del despertador. Rescatar historias ya conocidas, empaparme de cosas nuevas, perderme entre las páginas y las ilustraciones.
Pues eso, detalles, parecen poca cosa, para mí son muy importantes. Y últimamente tengo la suerte de recibir muchos.
sábado, 7 de diciembre de 2019
Emo-ideas (6): Un, dos, tres...REINICIANDO
La idea es muy simple. Para situaros, empiezo con la definición de reiniciar. Y esto lo encontramos en la web de la RAE:
reiniciar
Conjug. c. anunciar.
1. tr. recomenzar.
2. tr. Inform. Cargar de nuevo el sistema operativo en una computadora u otro dispositivo electrónico.
Vamos a comparar el "reinicio" del ordenador con uno personal.
Y es que hay días en los que todos necesitamos un buen reinicio. Puede deberse a cansancio, preocupaciones, problemas, agobios, presión (del tipo que sea), disgustos...
Y es que hay días en los que todos necesitamos un buen reinicio. Puede deberse a cansancio, preocupaciones, problemas, agobios, presión (del tipo que sea), disgustos...
Por eso, esta emo-idea queda resumida en una pregunta:
Y A TI, ¿QUÉ COSAS TE REINICIAN?
Sea en familia o en el centro educativo (colegio, instituto...), dedica unos minutos a reflexionar sobre cosas que te reinicien. La lista no puede ser inferior a cinco ni superior a diez. Me gusta decir un número, o al menos delimitarlo, para que nadie se ponga a elaborar un listado infinito, o alguno la deje en blanco.
Como siempre, recordad que hay que plantear estas dinámicas como algo voluntario, y animar a escuchar a los que no tienen ganas de intervenir.
No sé vosotros, pero creo que todos tenemos en mente unas cosas determinadas que ante según qué situaciones, ayudan a que nos reiniciemos.
¿Os animáis?
Cosas que me reinician:
1-Un abrazo. De esos apretados, pero sin cortar la respiración. Que no sea corto, aunque tampoco para quedarse dormidos.
2-Una buena conversación, entre dos, nada de en grupo. Un diálogo vamos, de los que se sabe a qué hora empieza pero no hay nunca ganas de despedirse. Sin temas prohibidos y, siempre que se pueda, mejor en persona.
3-Una quedada con amigos. De esos que saben muy bien cómo arrancarme sonrisas. Con los que puedes reírte de cosas que los demás no entienden.
1-Un abrazo. De esos apretados, pero sin cortar la respiración. Que no sea corto, aunque tampoco para quedarse dormidos.
2-Una buena conversación, entre dos, nada de en grupo. Un diálogo vamos, de los que se sabe a qué hora empieza pero no hay nunca ganas de despedirse. Sin temas prohibidos y, siempre que se pueda, mejor en persona.
3-Una quedada con amigos. De esos que saben muy bien cómo arrancarme sonrisas. Con los que puedes reírte de cosas que los demás no entienden.
4-La música. Porque sí, porque no sé vivir sin música y no pasa un día en el que no la escuche. La vida sin música sería un completo aburrimiento.
5-Una sorpresa agradable, especialmente si es en un momento de bajón, que es cuando más se agradece.
6-Ir de compras, aunque luego llegue a casa con las manos vacías. Pero ir de tiendas, sin prisas eso sí.
7-Una comida/cena con alguien especial. Sí, con gente a la que no puedes ver muy a menudo, pero sabes que está ahí, pase lo que pase.
8-Viajar, aunque me canse (depende del plan), porque vuelvo con las pilas cargadas.
9-Ver el amanecer en la playa. A poder ser, en verano.
10-Dibujar. Es muy relajante. Además me concentro, me divierto, se me pasa el tiempo volando mientras dibujo...*
El orden no va de más a menos importante, sino en el que se me han ido ocurriendo las cosas que he reflejado aquí.
*Creo que va siendo hora de empezar con la OTN (Operación Tarjetas de Navidad) o me pilla el toro.
Feliz madrugada.
5-Una sorpresa agradable, especialmente si es en un momento de bajón, que es cuando más se agradece.
6-Ir de compras, aunque luego llegue a casa con las manos vacías. Pero ir de tiendas, sin prisas eso sí.
7-Una comida/cena con alguien especial. Sí, con gente a la que no puedes ver muy a menudo, pero sabes que está ahí, pase lo que pase.
8-Viajar, aunque me canse (depende del plan), porque vuelvo con las pilas cargadas.
9-Ver el amanecer en la playa. A poder ser, en verano.
10-Dibujar. Es muy relajante. Además me concentro, me divierto, se me pasa el tiempo volando mientras dibujo...*
El orden no va de más a menos importante, sino en el que se me han ido ocurriendo las cosas que he reflejado aquí.
*Creo que va siendo hora de empezar con la OTN (Operación Tarjetas de Navidad) o me pilla el toro.
Feliz madrugada.
viernes, 6 de diciembre de 2019
Vitaminas para el alma: reencuentros en Guijuelo
El pasado lunes, 2 de diciembre, disfruté de mi primer moscoso de este curso en periodo lectivo.
Como soy así, quizá pensé más con el corazón que con la cabeza. Aunque en realidad fue una decisión muy meditada, no tomada a la ligera, pero nada fácil. No era sencillo ver si era o no conveniente que volviera, aunque fuera un ratito, de visita al cole. Sopesé pros y contras, para todas las personas implicadas, no solo para mí. Y la balanza se decantó por el lado de ir. No quería molestar, estorbar, sentir que sobraba... Era consciente que mi visita tal vez pudiera incomodar a alguna/a persona/s, pero lo que más pesó fue poder ver a mis alumnos, en especial a mis niños de 6ºC. Intenté molestar lo menos posible. No obstante me hizo una ilusión tremenda ver a los niños y niñas de los tres cursos.
No pude saludar a todos las compañeros, me faltaron tres, pero lo tengo en mente, no se me olvida.
Para mí el momento más especial de toda la mañana fue cuando llamé a la puerta de 6º C, mi aula del curso pasado, me temblaba todo. Iba como un flan, pese a que ya me había calmado levemente al haber pasado antes por los otros dos sextos...Qué alegrón ver sus caritas. La clase de 6ºB estaba en Música, así que nos los vi hasta que regresaban a clase para salir al recreo. Los vi cambiados, más altos, y eso sí, tan guapos como siempre.
Y llegó la hora de llamar a la puerta, no recuerdo si toqué dos o tres veces, solo que lo hice con energía. Abrí la puerta tímidamente, y en cuanto me vieron contemplé muchas caritas de sorpresa, de incredulidad, cuatro o cinco de emoción desbordada (incluso llorando), y otras cuentas con una amplia sonrisa. Un grupito se levantó a abrazarme, pero rápidamente pedí que se sentaran. Como les había llevado a todos un detallito, ya ahí podía besarlos y/o abrazarlos uno a uno. Luego aproveché todo el tiempo que pude para estar con ellos, además de parte del recreo incluido y despedirme a la salida. Qué rabia que faltara una niña de 6º C. Tampoco estaba otra que pertenecía a mi 5ºC del curso pasado...Otra vez será.
Y con los compañeros, feliz de ver tantas personas a las que aprecio...y mucho. Hay compañeros, amigos y caras nuevas, y contenta de visitarlos y/conocerlos a todos. Por cierto, muchísimas gracias Alsira.
Como soy así, quizá pensé más con el corazón que con la cabeza. Aunque en realidad fue una decisión muy meditada, no tomada a la ligera, pero nada fácil. No era sencillo ver si era o no conveniente que volviera, aunque fuera un ratito, de visita al cole. Sopesé pros y contras, para todas las personas implicadas, no solo para mí. Y la balanza se decantó por el lado de ir. No quería molestar, estorbar, sentir que sobraba... Era consciente que mi visita tal vez pudiera incomodar a alguna/a persona/s, pero lo que más pesó fue poder ver a mis alumnos, en especial a mis niños de 6ºC. Intenté molestar lo menos posible. No obstante me hizo una ilusión tremenda ver a los niños y niñas de los tres cursos.
No pude saludar a todos las compañeros, me faltaron tres, pero lo tengo en mente, no se me olvida.
Para mí el momento más especial de toda la mañana fue cuando llamé a la puerta de 6º C, mi aula del curso pasado, me temblaba todo. Iba como un flan, pese a que ya me había calmado levemente al haber pasado antes por los otros dos sextos...Qué alegrón ver sus caritas. La clase de 6ºB estaba en Música, así que nos los vi hasta que regresaban a clase para salir al recreo. Los vi cambiados, más altos, y eso sí, tan guapos como siempre.
Y llegó la hora de llamar a la puerta, no recuerdo si toqué dos o tres veces, solo que lo hice con energía. Abrí la puerta tímidamente, y en cuanto me vieron contemplé muchas caritas de sorpresa, de incredulidad, cuatro o cinco de emoción desbordada (incluso llorando), y otras cuentas con una amplia sonrisa. Un grupito se levantó a abrazarme, pero rápidamente pedí que se sentaran. Como les había llevado a todos un detallito, ya ahí podía besarlos y/o abrazarlos uno a uno. Luego aproveché todo el tiempo que pude para estar con ellos, además de parte del recreo incluido y despedirme a la salida. Qué rabia que faltara una niña de 6º C. Tampoco estaba otra que pertenecía a mi 5ºC del curso pasado...Otra vez será.
| Imágenes propiedad de La emoción de aprender. |
Millones de gracias por ese reencuentro tan maravilloso, por haberme recibido con los brazos y el corazón abiertos. La verdad es que me en mi cabeza sí había imaginado cómo podía ser el reencuentro, pero superasteis mis expectativas...Cuánto os quiero. Me da igual si hay gente que no lo entiende, hay cosas que son como son y no hay vuelta de hoja. Me llevo esos abrazos apretados, besos, caricias, sonrisas, miradas...Todo, sin excepción.
Y con los compañeros, feliz de ver tantas personas a las que aprecio...y mucho. Hay compañeros, amigos y caras nuevas, y contenta de visitarlos y/conocerlos a todos. Por cierto, muchísimas gracias Alsira.
Fue un día de 10, ni sobró ni faltó nadie. Digo esto porque se acercaron los que quisieron (o pudieron), compartieron el tiempo conmigo los que tenían ganas de hacerlo, y eso es lo que vale. Y no solo en el cole, qué decir de Esther "Sancho", siempre me haces sentir muy querida, gracias por esos ratitos compartidos (y los que nos quedan). No me olvido de los papás de mis niños, de aquellos con los que individualmente estuve hablando, os agradezco una barbaridad todo lo que me dijisteis, y más que lo que me dijisteis, lo que me demostráis. Igual que a los que no vi pero luego me escribieron. Como digo otras veces, el cariño no tiene fecha de caducidad. Y me gustaría añadir que cada uno elige a quién deja entrar en su vida. Fue una jornada casi mágica, con las emociones a flor de piel y, milagrosamente, sin derramar (yo) ni una sola lágrima. Qué regalazo de moscoso...
Con Guijuelo me pasa una cosa curiosa, cada vez que me voy pienso que no es una despedida definitiva, sino un "hasta pronto." Y así, como quien no quiere la cosa, he pasado cuatro cursos en Guijuelo: el primero compartido con el Juan del Enzina de Salamanca, luego vinieron dos en el IES Vía de la Plata y, el más reciente, el curso pasado, nuevamente en el CEIP Filiberto Villalobos. Y si el destino me hace volver allí, por algo será; y si no me envía allí otra vez, alguna buena razón habrá también.
Monté en el autobús de regreso a Salamanca con una felicidad indescriptible. Fue un baño de cariño continuo, uno tras otro. Y de recuerdos, cosas que marcan, como las "Pinceladas de emoción," las echo de menos lo que no está escrito. De corazón, gracias a todos por haberme brindado un día tan redondo, tan de diez. Conseguís que en Guijuelo me sienta como en casa.
Acabo con una imagen del ilustrador 72 kilos, porque todos los días hay algo que celebrar, y hay que exprimirlo, nunca se sabe cuándo las cosas pueden cambiar. Por eso me parece tan importante sacarle partido a los momentos especiales que se nos presentan en el "hoy", y mañana...ya veremos.
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