viernes, 22 de mayo de 2020

No más cuentas: Aquí estoy

Ya no hay más COVID-entradas. Hace casi quince días, 9 de mayo, puse fin a los audios que estuve enviando durante 56 días a personas muy importantes para mí. Era el momento, en el horizonte hablaban de "nueva normalidad," y ya no le veía mucho sentido a eso que tanto he repetido, como un mantra, "Un día más, un día menos." Algún día a lo mejor los escucho por segunda vez. 

He tenido días muy duros, ya pasaron, pero allí anduvieron, quitándome paz y hundiéndome. La parte más reciente del estado de alarma, desde que empezaron a poder salir los niños un ratito y luego los demás, se me hizo muy cuesta arriba...demasiado. Una peligrosa combinación de hartazgo, desánimo, desilusión y agotamiento. Pero como mencioné al comienzo de este párrafo, ya son pasado.

Por eso desde esta entrada, ya no hay números de los días que han pasado desde que comenzamos a estar confinados. Me he hartado de tanta cuenta, y de tanto cuento que escuchamos de unos y otros. Vivimos una situación de anormalidad que habrá que aceptarla y llevarla lo mejor que podamos, dure lo que dure.

De momento me encuentro mucho mejor y ya hace días que vi rayitos de luz otra vez. Qué bueno que siempre vuelven a aparecer...

He visitado ya dos veces la librería de mi barrio,  reabrió sus puertas este pasado lunes 18. Fue triste comprobar que no se puede pasear entre libros, pinturas de muchos tipos, folios de colores, carpetas, cartulinas...Pero qué ilusión ver al dueño, aunque separados por dos mamparas de plástico. Ya volverán los paseos de papel. Compré dos libros y otro par están de camino. Tengo muy claro que en lo que pueda, hay que colaborar a levantar el pequeño comercio. Igual me pasó en la peluquería la semana pasada. Le explicaba a la dueña que temía que cerrara el negocio y no volver a verlas. No soy de las que llegan a la peluquería y de entrada cuenta su vida, buena soy para esas cosas. Lo que pasa es que llevo años yendo a la misma y el roce hace el cariño. Las dos personas que están allí son excelentes profesionales y muy buena gente, y qué bien verlas de vuelta. 

Quizás suena raro pero me parece que es la vez que más he disfrutado de ir a la "pelu," era un detalle más para acabar de levantarme y sonreírle nuevamente a la vida. Qué profunda ando...Ya, es lo que hay.

Ni por asomo había pensado escribir hoy en el blog. Estoy cabreada con mi portátil, o siendo más precisa, con el tiempo que paso sentada frente a la pantalla con TEAMS. Y mi espalda cualquier día se independiza de mí, razones no le faltan. Lo último que corregí fue a las once y media de la noche. Y había más cosas pendientes de corregir (no muchas, porque me he dado un palizón de aúpa) y otras de preparar, pero decidí frenar y ya después de desayunar vuelvo a la carga. Si alguno piensa que los docentes estamos de vacaciones, con la mano en el corazón le digo que puede que algunos tengan las espaldas muy anchas, pasen de todo y estén sin dar palo al agua. Pero la mayoría estamos hasta arriba de curro, haciendo malabares con mil cosas y viendo que los días simplemente se esfuman. Y aguantando algunas cosas que dan para escribir varios libros. Pero paciencia y ánimo compañeros, el curso no es eterno (menos mal).

Entre cabreo y cabreo con la enseñanza telemática, el miércoles tuve una clase virtual con mis alumnos de 4º, en dos grupos de 4. Vamos, en realidad fueron dos clases. Fue una inyección de alegría verlos y hablar con ellos. Además debían estar alineados los astros, porque todos pudieron conectarse sin problemas. Y nos vimos, nos saludamos, hablamos (de nosotros, de Science lo que más claro, del cole y de la situación), nos reímos y nos despedimos mandándonos besos entre pantallas, quiero pensar que les han llegado. Hay días en los que todo fluye, será cuestión de equilibrio, por esas jornadas que se atraviesan como un hueso de aceituna en la garganta.

Aunque la culpa de estar aquí a las mil no es de TEAMS, es de una canción. Hay música que invita a soñar, y venía solo a escuchar la nueva canción de Rozalén. Ese era el plan, os lo prometo, escucharla, compartirla en Facebook si me gustaba e irme a la cama a ver si, con un poco de suerte y mi amigo el mp4 cargadito de música, me dormía.

Pero la he escuchado, y he decidido algo: Este tren lo cojo yo. Para que entendáis mejor a lo que me refiero, esta es la letra:



Autores de la canción: María de los Ángeles Rozalén Ortuño

Letra de Este Tren
Imagina
que nos despojamos de nuestras mochilas.
Ser libre, del todo libre.
Libre hasta de ti. Hasta de ti.
Si confías,
abandona lo que no tenga valor.
Extiende lenta tu mano,
agarra fuerte la mía,
solos tú y yo. Solos tú y yo.

Te llevaría a una playa lejana
a observar un horizonte turquesa infinito.
A que enterraras tus pies en la arena,
que nos despeinaran los vientos más fríos.
Te subiría hasta un acantilado,
al más alto cortante y valiente,
para gritar fuerte
qué hermosa puedo ver a través de tus ojos
la Vida.

Imagina
que hoy el viento sopla en otra dirección.
Solo tropieza el que camina
y también hay lugar para el error. Bendito error.
Con mis dedos
voy a dibujar mensajes en tu piel.
Atiende a las señales,
en verdad, nunca hay nada que temer.

Te llevaría ante un cielo encendido
a hablar con las estrellas brillantes que guían.
A sumergirnos ligeros del mundo
en lo más profundo donde no nos vean.
Te abrazaría hasta que amaneciera,
hasta que los minutos no pasen,
no maten, no hieran.
Qué hermosa puedo ver a través de tus ojos
la Vida.
Qué hermosa puedo ver la vida.

Sube a este tren,
hay paisajes que solo verás una vez.
Sube a este tren,
que es probable que no vuelva a pasar.


(C) 2020 Sony Music Entertainment España, S.L.


Una auténtica delicia. La frase "Qué hermosa puedo ver a través de tus ojos la vida" casi me deja sin respiración. ¿Y eso de "Te llevaría ante un cielo encendido a hablar con las estrellas brillantes que guían"? ¿cómo se os queda el cuerpo? De verdad que se me ha puesto la carne de gallina. Estaba escribiendo mientras la escuchaba y paré, tuve que detenerme para empaparme de este regalazo de Rozalén. Pero es que da igual qué parte, no tiene desperdicio. Una preciosidad con todas las letras. Vaya invitación tan preciosa que nos hace: SUBE A ESTE TREN. Y pienso subir.


jueves, 7 de mayo de 2020

Paseos: CORONAVIRUS días 51 al 54

He estado a un tris de titular esta entrada "Hartazgo", pero me parecía tan negativo el poso que podía dejar o al menos lanzar al aire, que he cambiado de idea.

Llevo paseando cinco días, además de los trayectos ya conocidos u otras gestiones que haya tenido que realizar. Compartí ya en el blog ese primer paseo, con una ilusión tremenda por recuperar parte de la libertad, que por motivos de salud ha disminuido. En uno de los paseos me he dejado caer por la Plaza Mayor, para mí, el monumento más hermoso de Salamanca sin rivales que le hagan sombra. Me encuentro un ágora poco concurrida, cuando suele ser uno de los hervideros de la ciudad, un crisol cultural y de personas de todas las edades y sitios de origen. Ahora, si es en hora de paseo, no nos encontramos con niños de catorce años o menos, ni personas de más de 70 años.  Por motivos evidentes y acentuados por el confinamiento, voy de cabeza al paseo en el turno de tarde-noche, el otro ni me lo planteo.

Como soy como soy, no puedo evitar ir cámara en ristre, y recorro todo el perímetro de la Plaza Mayor. Paseo por los soportales parándome encada punto, observando una vez más un monumento que nunca me canso de disfrutar. Os dejo un par de fotos de antes de ayer. La de los soportales vacíos impresiona, al menos a mí sí. Los que sois de aquí o conocéis un poco Salamanca, sabréis que esa imagen, a las ocho y media de la tarde de un día cualquiera, no es común. Y así de paso os acerco un pedacito de la ciudad a los que estáis fuera y os apetece verla. Y no es un cachito cualquiera...



Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan


Gran parte de las cafeterías y restaurantes en las cercanías de la Plaza o en ella misma, tienen unos carteles rojos anunciando su traspaso, pero es una reivindicación, porque va acompañada de cifras, como el peso que tiene este sector en el PIB, o cuánta gente se verá afectada por las nuevas condiciones para abrir el negocio (si se puede). Creo que a la mayoría no les va a quedar otra que reinventarse, pero me da que no todos van a estar en condiciones de afrontar esa reinvención.  

Los dos primeros días el paseo fue más una búsqueda algo desesperada de zonas verdes. Luego simplemente he querido desconectar, que me dé el aire y moverme, sin más pretensiones. Los ojos se me iban a la gente y a los comercios. En cuanto a la gente, si antes me fijaba en los ojos, ahora, parapetados (la mayoría) tras la mascarilla, con más motivo. Casi todos eran respetuosos con la distancia de seguridad, pero hay díscolos que van a su bola, sin darse cuenta que ahora sí o sí, o remamos todos a una, o nos hundimos todos...Y pienso agarrarme a lo que haga falta para evitar hundimientos, y colaborar en lo que pueda. 

Comprobé que muchos negocios no tienen fecha de reapertura prevista, y eso preocupa. En las imágenes veis negocios cerrados, que buscan dueño, pero ya estaban así antes del estado de alarma. El bar me ha dado pena, es ya del barrio San Bernardo, pero está a dos minutos de mi casa...No sé en qué momento exacto echó el cierre. Y el otro muestra un comercio "de toda la vida", que acabó su actividad con la jubilación del dueño actual. Es una tienda no muy amplia, pero con encanto. Su mayor baza era el trato personalizado. Forma parte de mis recuerdos de la infancia, aunque ya crecidita también he estado allí.




La librería de mi barrio abre el 11 de mayo, y allí estaré puntual. Sí, respetando las medidas de seguridad, tanto de distanciamiento como higiénicas, todo sea por la salud, pero me parece que si se puede, hay que colaborar para ayudar a sobrevivir al comercio local. 

Ayer opté por darme una vuelta por mi barrio, y en concreto por la decoración de puertas de garaje, fachadas de edificios...Os dejo una selección de algunas de las "obras" del Barrio del Oeste, que en realidad es Carmelitas-oeste. Hay para todos los gustos. Os invito a verlas en persona. 









Esta tarde...más. No creáis que todo es color de rosas, pero cada cual decide lo que quiere compartir en cada momento y con qué intención habla o calla.

En medio de la pandemia, llevo vistas dos series de TV, al ritmo que puedo porque eso no es lo prioritario. Aprovecho para recomendar Merlí. Por error vi antes el "spin off" que la primera, pero al final ha sido algo positivo. Me parece que gracias a ese error la "continuación" me ha gustado más que si hubiera seguido el orden cronológico. Y de Merlí me quedo con muchas cosas, que nos vienen de perlas a los docentes, ahora y siempre. Dicho queda, si eres maestro o profe y no la has visto, quizás sea un buen momento.

Y creo que hasta aquí debo escribir, son algo más de las cuatro de la madrugada y ahora sí, tengo sueño. Hubo un punto, en abril, en el que pensé que de esta saldría sin ojeras. Ja, ja, ja, qué ilusa soy. Ánimo a todos y a seguir luchando. 


domingo, 3 de mayo de 2020

Libertad, flores y mamás: CORONAVIRUS días 42 al 50

Ya lo cantaba y lo canta Sabina, ¿Quién me ha robado el mes de abril? Sí, ya habéis arrancado esa hoja del calendario y mayo ha entrado con fuerza y, quiero sentirlo así, algo de esperanza.

Durante muchos días mi único paseo, de las pocas veces que he salido, era recorrer la escasa distancia que separa mi casa del supermercado y/o la farmacia. Ayer, dentro del plan de desescalada, disfruté de un paseo de verdad, con restricciones pero con cierto aire a libertad, bueno, semilibertad quizá sea algo más aproximado a la realidad, a la que me niego a llamar nueva normalidad (cuestión de matices).

Entre los dos tramos que teníamos, de 6 a 10 horas o de 20 a 23 hr, no tardé ni medio segundo en decidir que mi horita de paseo, iba a ser por la tarde. Hasta las 4 de la madrugada no suelo quedarme dormida, por lo que iba a estar más fresca por la tarde, que no a primera hora, madrugando para pasear. Me habría encantado bajar a ver la Plaza Mayor, y el margen de distancia desde mi casa se cumplía de sobra, pero temía que hubiera sido la opción de muchos. Como hasta el río no podía llegar, habría sido fabuloso, me conformé con ver "algo de verde." Estuvimos paseando por la avenida de Salamanca y luego por el parque de Villar y Macías. Por lo que parece aquí los jardineros no han trabajado durante el confinamiento, y es comprensible, pero sé de buena tinta que en otras provincias sí. Al llevar este periodo sin intervención humana, la naturaleza se ha abierto paso más que nunca. Ha sido una delicia ver la paleta de colores tan bonita que nos ofrecían las flores que nos íbamos encontrando, como amapolas, malvas, viboreras, clavelinas, margaritas, glicinias... Os dejo algunos ejemplos. En vivo y en directo ganan, pero ojalá os ayuden a haceros una idea:



Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan
El tiempo acompañó, y jamás he disfrutado tanto un simple paseo. Puede ser uno de los cambios de este confinamiento, el valorar la importancia de cosas tan habituales que nos parecían seguras, y resulta que no, en cualquier momento podemos vernos privadas de ellas. Esta tarde más...Por cierto, en general la gente muy responsable, casi todo el mundo con mascarilla y respetando la distancia de seguridad.

Y ahora ya, al lío, a esos días que marca el calendario y no quiero dejar pasar. El Día de la madre. 

Espero no dejarme a ninguna en el tintero.

Esta parte del mensaje va dedicadas a vosotras, a todas las madres. Como siempre menciono, cómo no, a la mía, por tener una paciencia de santa, ser más buena que el pan y quererme con locura (amarme, quererme es poco), aunque no siempre se lo ponga fácil (cosas de hija obediente, pero con un puntito de rebeldía). Creo que es la persona a la que más me parezco en este mundo, tanto físicamente como en el carácter, aunque ella es mucho mejor persona que yo. 

Hecho el inciso para mi madre, voy a por aquellas que no quiero dejar para el final, las ausentes físicamente, el grupo de mamás ángeles. Esas que desgraciadamente ya no están pero siguen cuidando de sus hijos de alguna forma, aunque sea vigilando desde alguna parte, pero están. Por ellas, o para ser más justa, por el cariño gigantesco hacia sus hijos e hijas, el audio de ayer no fue sobre las madres, ni tampoco lo será el de hoy, para no hacer más grande heridas que sé que siguen doliendo, y es natural.

Sigo con las mamás recién llegadas al club, las que hace poco tiempo han estrenado el título, y son madres maravillosas pese a la inexperiencia,  compensan con algo que todas las madres tienen hacia sus retoños: amor infinito. Feliz día, muy especial claro, para todas vosotras.

Están también las mamás-papás o los papás-mamás. En el primer caso, cuando no hay papá (por la razón que sea, porque de verdad no existe, porque falleció o porque está pero como si no estuviera). En el segundo, al contrario, me refiero a aquellos papás que por circunstancias de la vida tienen que hacer también de madres. Perdonadme pero creo que lo tienen un pelín más complicado los papás-mamás, pero es solo una opinión. Se traten de unas u otros, feliz día a ambos y todo mi cariño, sois un tesoro para vuestros hijos, y os sacrificáis de una manera admirable. Lo digo con un cariño inconmensurable.

Por supuesto a las mamás en general, que trabajan (estas son todas), porque trabajar en casa y fuera de ella no, ya es mucho tarea. Y tener que hacerlo dentro y fuera del hogar, una odisea. Me quito el sombrero ante las que ahora están teletrabajando y a la vez cuidan de sus peques. Sois todas unas heroínas sin capa.

Y como siempre, a las futuras mamás, estén ya en el camino de convertirse en madres o tengan ese deseo aunque todavía no se haya hecho realidad. Y en general, a todas las que se sienten madres y actúan como tales, da igual la razón.

A todas las personas mencionadas hasta este punto, sin excepción, os deseo un día repleto de felicidad, porque da igual cuántas veces lo repitamos, siempre vamos a quedarnos muy cortos: GRACIAS eternas.



viernes, 24 de abril de 2020

Emo-ideas 11: CORONAVIRUS día 41

Se me ha encendido la bombillita, y no quiero acabar el día sin compartir con vosotros una idea de Plástica para el periodo de confinamiento y, complementada, puede servir para trabajar la educación emocional. Me he basado en una tarea que les puse a mis alumnos de Arts de Béjar de 6º de Primaria. Les hice llegar la imagen de "Figura en una ventana", cuadro en el que Salvador Dalí pintó de espaldas a su hermana Anna María asomada a la ventana.



Acompañaba la fotografía de datos sobre el cuadro,  pero no es lo relevante para lo que planteo ahora. Pedí a los alumnos que hicieran un dibujo de ellos mismos, de espaldas, asomados a alguna ventana/terraza de su casa. Y que desde la ventana se viera lo que ellos realmente ven. Como sus casas tienen más de una ventana, debían elegir aquella con las mejores vistas, según ellos. Lo que viene a ser un dibujo que plasme la realidad. Después tenían que hacer un segundo dibujo, con el mismo esquema básico, con ellos de espaldas, la misma ropa que en el primero y, asomados desde la misma ventana o terraza. En este segundo, quería que fueran más allá, y dibujaran lo que en estos momentos de confinamiento, si pudieran elegir, les encantaría ver desde su ventana. Por supuesto, soñar es gratis, y podía ser algo que ni siquiera estuviera en su localidad.

Hasta aquí, la actividad de ARTS. Todavía estoy pendiente de recibir algunos dibujos, pero los que he visto son todos preciosos, cada cual en su estilo. ¡Ah! Técnica totalmente libre, solo quería que el papel fuera del mismo tamaño en ambos, y que me enviaran  una fotografía de los dos.

Lo que os propongo es, además de esta actividad, que añadan, de manera oral, en forma de audio tal vez, o escrita, como más cómodos se sientan, por qué han dibujado el fondo concreto del segundo dibujo, en el que ellos podían elegir lo que querrían ver desde su ventana.

Comentaros que hasta ahora, todos han dibujado una playa, en la que se distinguen con claridad el mar, la arena, y el sol. Es más, hasta por la gama cromática os diría que todos son amaneceres. ¿Curioso, no? Si la semana que viene saco huecos, intentaré hacer el ejercicio, pero la versión que acabo de plantearos aquí.

Qué bonito soñar con ver amanecer. Será que todos estamos esperando un poquito eso, que el sol salga, brille con fuerza y lo cubra todo. Hay que saber esperar. Buenas noches.

jueves, 23 de abril de 2020

23 de abril: CORONAVIRUS días 30 al 40

El 12 de abril fue el último día que publiqué en el blog, y decidí hacer un más que necesitado paréntesis. Habría vuelto hace unos días, pero la bestialidad de tiempo que dedico a teletrabajar, me han hecho posponer el regreso. Vuelvo, pero no creo que sea factible publicar a diario, como todo, lo haré cuando pueda.

Aunque hay momentos en el que el tiempo pasa lentamente, o mejor dicho, tengo la sensación de notar cómo se detiene, el calendario no engaña. El 13 de marzo fue el último día que pisé el cole de Béjar y tuvimos clase "normal", aunque ya con la insistencia mayor en cuestiones de higiene como el lavado continuo y profundo de manos y cómo taparse la boca al toser o estornudar. 

Y me da mucha pena, porque me estoy perdiendo ver crecer a mis alumnos, sus preguntas que a veces me descolocaban; pero también su espontaneidad, alegría, energía, impaciencia, tristeza, cariño...Incluso sus mosqueos que, a veces, para los adultos, no tenían explicación ni alcanzábamos a comprender bien. Esa falta de trato diario con ellos, ese tú a tú, es espantosa, es lo más bonito de esta profesión. Por supuesto también echo mucho de menos a mis compañeros, sus qué tal estás, pasa buena tarde, las risas compartidas...Por supuesto que con unos y otros sigo en contacto de manera digital, pero no hay color, nada que ver. Con las familias este año es distinto, al no ser tutora el contacto con ellas es menor y menos profundo, pero es lo que me ha tocado este curso. Tengo muchos cursos por delante para volver a estar al timón de una tutoría, todo llegará.

Como dije hace ya unas cuantas líneas, siento a ratos el tiempo parado, y otros muchos vuela. Soy consciente del día en el que vivo cuando preparo las actividades para mis niños y niñas, escucho el Telediario y lo dicen (intento verlo poco y escucharlo todavía menos), porque se ha convertido en "Teledesgracias," o casi al final del día. en el momento de grabar el audio que envío a la gente que a mí me apetece. 

Entre medias de este paréntesis que me había tomado de publicar en el blog, se me ha pasado una fecha que siempre celebraba. No es que este año haya sido menos importante, sino que se me olvidó por completo. Me acordé hace nada hablando con una amiga. Empecé a trabajar como maestra interina un 18 de abril de 2008, en el CEIP "Leonardo Da Vinci" de Parque Coimbra, Móstoles (Madrid). Así que ya llevo doce años dedicada, de manera oficial, a "la profesión más bonita del mundo." Y si bien con el panorama actual no es que sea momento de celebraciones, este año, precisamente por la que está cayendo, me siento más afortunada si cabe, primero de tener trabajo estable; y en segundo lugar, de poder dedicarme a lo que me apasiona, la educación.

Hoy es 23 de abril, cumpleaños de mi amiga, maestra y vecinita Marisa, ¡felicidades, bonita! Lo de bonita es que ella lo usa bastante, y nos encanta, es muy suyo. Un cumple que no podrás comparar a ninguno de los anteriores, pero hay que celebrar que estamos aquí, que seguimos vivos y con ganas de luchar, y no es moco de pavo. Además, es San Jorge, felicidades con mucho cariño a los que os llamáis Jorge, el Día de Castilla y León y,  por supuesto,el  Día del Libro. Tengo la suerte que el Día del Libro yo...¡Libro! Por eso puedo dedicarle este ratito al blog, porque otros días no pasar ni un minuto más frente a la pantalla del ordenador era cuestión de salud, ni más ni menos.



Cualquier otro 23 de abril, a esta hora, estaría con mi cita ineludible en los soportales de la Plaza Mayor, haciendo acopio de nuevas historias, observando portadas, hojeando y ojeando libros, paseando de puesto en puesto de cada una de esas librerías que no sé si "mañana" (cuando la tormenta pase) podrán continuar con el comercio abierto. Y empiezo por la Librería Villamayor, aunque no pone puesto allí, es la mía, la de mi barrio, la que tengo a un pie de mi casa, de esas en las que al dueño le pones cara y nombre, Rufino. Ojalá pueda abrir el negocio, me entristece ver la trapa bajada y los libros del escaparate tapados con un papel continuo. Desde luego que si lo hace, ojalá,  allí estaré, porque creo que, los que podamos, tenemos que ayudar a las tiendas del barrio, al comercio de cercanía. Librería Víctor Jara (os debo una visita), Librería Cátedra, Librería Letras Corsarias, Librería Musarañas...

Disfrutar del Día del Libro en un marco tan maravilloso como la Plaza Mayor de Salamanca es un privilegio, para nosotros, lo "normal." Como otras mil cosas en esta pandemia, hasta que no se pierde la normalidad, no se valoran suficientemente todas esas cosas que siempre teníamos a nuestro alcance y podíamos disfrutar. Ahora nada es seguro. Me levanto cada mañana y sigo frotándome los ojos pero nada, no era un mal sueño, es una realidad, y si me pellizco lo noto, está pasando. Y como me encanta mirar hacia arriba, contemplar las nubes, escudriñar el cielo, hablar con las estrellas y alguna vez me quedo medio embobada mirando a la luna, comparto con vosotros un cuento infantil, se llama "Roberto el escultor de nubes."


Desde este domingo 26, salvo cambios de última hora, los cuales no descarto, los niños de 14 años o menos, podrán salir a la calle durante una hora al día, con sus restricciones, pero saldrán si así lo desean. Espero que esto no suponga un retroceso. Entiendo a los padres que sí vayan a salir con sus hijos esta hora diaria, porque ya notan que a los menores les está afectando, y necesitan ese tiempo de "recreo." Igualmente puedo comprender a los que decidan que no, que el peso del miedo es mayor que el deseo de salir a la calle, y van a continuar confinados en sus hogares. A partir del domingo ya  veremos, confiemos en que esta medida sea para bien, y no nos salga cara a todos.

Deseo que paséis un feliz Día del Libro. Aunque no sea uno nuevo, siempre habrá alguno (o muchos) en casa que podáis leer o releer. Uno que os haga viajar, imaginar, volar, emocionaros, haceros pensar...Compartid esas historias con los que tenéis cerca. No hace falta salir de casa. Y todo eso que estamos repartiendo ahora, esas inquietudes que verbalizamos, las preocupaciones, problemas y miedos de las que hacemos partícipes a otros, el cariño, amor y alegría...Todo eso, ya habrá momento de compartirlo en persona y devolver, al menos una pequeña parte, de ese gigantesco apoyo recibido. La gratitud es uno de los sentimientos que me invaden, por todo lo que nos brindan muchas manos en esta etapa tan complicada. En serio, ánimo, ya no queda tanto, hemos superado cerca de un mes y medio. Un día más, un día menos.




domingo, 12 de abril de 2020

Desconexión: CORONAVIRUS día 29

Ha llegado el momento de hacer un paréntesis en el blog en medio del confinamiento. No sé si serán un par de días o más, pero he pensado que, ahora mismo, quiero hacer un paréntesis. Escribir en el blog a diario (o casi), supone repasar mentalmente mi día, y estando las 24 horas en casa, no hay demasiado que contar.

Me sale el Resistiré por las mismísimas orejas, una canción que me encantaba. Y aunque me resista, al cabo del día como poco la oigo tres veces (sin ponerla yo, por supuesto). Algún vecino del edificio, de fondo en la TV, personas del barrio con una torre de sonido/altavoz o sabe dios qué...Sí, a lo mejor es una forma de animar, no sé. Pero a esos que ponen la música para todos, que vean también que con una media de 600 seres humanos fallecidos al día en España, en las casas estarán personas que ni siquiera han tenido la oportunidad de despedir ni velar a los que se están yendo. 

El Resistiré es un pequeño ejemplo de las cosas que me sobrepasan...Podría seguir con los políticos hablando, estoy en un punto en el que antes todos me caían mal, ahora...fatal. Y en este punto ya no puedo ver ni una foto más de sanitarios con los equipos de (des)protección individual. Igual que los camioneros, a los que les quitaron el límite de horas al volante, tienen la mayoría de áreas de servicio cerradas y deben estar trabajando en condiciones infrahumanas. Añado aquí a los conductores de autobuses u otros medios de transporte, a todo el personal de limpieza, trabajadores de supermercados o tiendas de alimentación de barrio, carteros, repartidores de lo que sea a domicilio...Seguramente me deje a gente en el tintero, y eso no me gusta nada ni es mi estilo, pero la cabeza también se satura.

Si hago el pertinente repaso mental, creo que lo más productivo que hice hoy es una tortilla de patata para cenar. Me relaja mucho cocinar, desde siempre. Y sí, mientras la cabeza está en la cocina, se centra ahí, evitando pensar. Justo me ha pillado el momento del aplauso cuajándola y es el primer día que no salgo. Pero no pasa nada, habrá muchas más citas a las ocho de la tarde para seguir aplaudiendo, para agradecer a cualquiera que esté trabajando por los demás (y jugándose el tipo), a los que están atravesando un bache económico/personal (o los dos) por culpa del coronavirus, a aquellos que han perdido a algún ser querido en medio de la pandemia (fuera por el COVID o por otras razones), y para demostrar que estamos aquí, que seguimos vivos y con fuerzas para continuar aplaudiendo por todos.

Esta mañana un drogadicto subía a ritmo de marcha la avenida Villamayor, dirección no estoy segura si barrio Blanco o Pizarrales. Lo conozco porque es habitual verlo por la zona (subiendo o bajando). Iba solo, sin nada, ni una triste mochila. Por supuesto ni guantes ni mascarilla. A lo mejor él no le tiene miedo al coronavirus con la que tiene encima. Quizá él vea que ya lo ha perdido todo, y no por el COVID-19. Ni idea, son pensamientos que tenía y puedo estar confundida.

A ratos sigo haciéndome preguntas para las que no soy capaz de encontrar las respuestas. Lo peor es que me da que nadie las va a responder, ni siquiera cuando todo esto pase.

Sigo creyendo que es posible empezar a construir, si cada cual pone su granito de arena, un mundo mejor cuando amaine la tormenta. Pero con la que está cayendo necesito parar unos días. De momento me bajo del blog, pero volveré cuando haya cogido el aire suficiente. Gracias, muchas gracias.


sábado, 11 de abril de 2020

Fotografías y piel: CORONAVIRUS día 28

Me he levantado con la cara irritada, muy irritada. Una buena amiga dice que será por estrés, debido a  la situación que estamos viviendo. La verdad creo que está en lo cierto, porque si bien noté algo un rato después de la ducha, no he usado ni gel ni champú nuevo, así que descarto alguna reacción alérgica a ellos. Si lo pienso, cuando por temas laborales paso gran parte de un fin de semana en casa, el domingo mi piel ya se resiente, así que ahora...mucho más. Supongo que un par de días mejorará, no le doy mucha importancia.

He invertido gran parte de la tarde en recordar. Me ha dado por coger discos duros en los que tenía imágenes de hace años. Por ejemplo de mi etapa de Robleda, la del Santa Catalina y...¡Mi aterrizaje en el Fili de Guijuelo! He encontrado algún que otro tesoro en las de Guijuelo. Se me encendió la bombillita al darme cuenta que tal vez tendría fotos, de entonces (curso 2013-2014) de mis niños del Fili de 5ºC del 2018-2019. Y...¡bingo! No tengo de todos, pero sí de algunos, mientras se formaba la pirámide de alimentos de las Jornadas Culturales, o en su visita al gimnasio para degustar la comida saludable que prepararon los alumnos de 5º y 6º de Primaria. 

Ese lejano 2013-2014 estuve de maestra de Refuerzo/apoyo para 5º y 6º. Fue mi estreno como maestra de Compensatoria. No sabía yo que estaba haciendo fotos a mis futuros alumnos...¡Qué sorpresón! Y no solo a los de mi tutoría, también he localizado peques de las otras dos clases. Lo de buscar fotos de otros años era porque en mi casa, desde hace ni recuerdo cuándo, pero era muy peqieña, tenemos la costumbre de ir hoy, sábado santo, a Miranda Do Douro. De hecho si algún año no hemos cumplido con la tradición ha sido por alguna cuestión de peso. Pongo una imagen de hace un par de años. No es la más bonita de allí, pero es la que tenía más a mano en lo que he mirado.


A partir de mañana voy a dedicar un ratito a esas fotos pendientes de organizar y dar a la gente, en algunos casos hasta me da vergüenza la demora...Bueno, poco a poco. Eso y un curso que on line que voy a comenzar pero ya, así aprovecho mejor las horas en casa.

En el título he puesto "Fotografías y piel." Lo de la piel no era solo por el aspecto actual de mi cara, esa es la anécdota. Es la piel como algo que echo mucho de menos: acariciar, abrazar, agarrar, mimar, tocar...Sin límites de distancia ni tiempo, sin guantes ni mascarillas que nos separen. Soy muy de tacto, lo reconozco, y no es compatible con esta pandemia del COVID-19. Todo llegará. Como para muchísimas otras cosas ahora, hay que saber esperar. 

El audio de hoy era el poema "La gente que me gusta de Benedetti." Me he quedado a cuadros porque he encontrado una versión algo distinta al que conocía. Aunque es algo más extensa, también es menos conocida, así que he optado por el largo.


Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme.
La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
A estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor.
La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
A mí me gusta la gente, y mucho. Y de la gente, la que más, la mía. Gracias por seguir en mi vida.



viernes, 10 de abril de 2020

Lluvia cae: CORONAVIRUS día 27

Estamos (los docentes y el alumnado) a escasos días de acabar nuestras "vacaciones" de Semana Santa. En este momento no tengo ni idea, tal cual, de qué va a ser de todos nosotros en la tercera evaluación. Imagino que será porque tal vez ellos (los de arriba del todo) también los desconozcan, y estén esperando a cómo evoluciona todo para decidirlo en los próximos días.

De cualquier forma, ojalá sea algo coherente, y den instrucciones claras, comunes para todos los centros educativos. Y que sea lo más justo posible. No digo que ser justo sea fácil. Pero reconozco que tal cual, la teleeducación es una injusticia, por muchas cuestiones. Espero que al menos anulen la tercera evaluación. Que podamos seguir virtualmente planteando actividades a los alumnos (planteen un repaso de las dos evaluaciones anteriores o avanzar materia), pero sin tener que ponerles una nota por este periodo surrealista, en el que las realidades de cada casa son distintas y me consta que hay diferencias abismales. 

A mí no me quita el sueño la parte académica de toda esta historia, pero lo que de verdad me preocupa es el plano personal. Me pregunto cómo estarán ellos, sus familias, y lo mismo respecto a todos mis compañeros de Béjar. Sí, seguimos en contacto, pero no es igual. Esta tarde una alumna me decía a través del Class Dojo que ella también nos echa mucho de menos, y me hablaba de las ganas que tiene de volver al cole...¡Y yo! Aunque con la mano en el corazón creo que en lo que queda de curso ese reencuentro en las aulas entre profes y alumnado no va a producirse (pero quién sabe). 

Tengo ganas de retomar esa rutina que tantos quebraderos de cabeza me da y es agotadora. Ganas de volver a madrugar a las mil de la mañana y empezar las clases en el Fili de Béjar a las 9. Con sus cinco sesiones y un descanso de por medio. Con la tarde, reuniones de coordinación, reuniones informativas, celebraciones, recreos...Con todo. Pero lo veo bastante negro. ¿Estaré equivocada? Mi cabeza prefiere hacerse a la idea de "esto va para largo," y así podemos salir antes de lo que creo, sería un alegrón. 

Y el "tengo ganas" podría ser bastante extenso, especialmente si enumerase a todas las personas con las que quiero reencontrarme. Hay días en lo que más que un deseo es una necesidad. Momentos en los que necesito ver nuevamente a determinadas personas, aunque nos quedemos en silencio. Me parece que los abrazos y las miradas hablarán por sí solos...

Poco después del aplauso de las ocho, se ha puesto a jarrear. ¡Bendita lluvia! Agradezco el sonido, el olor, verla, todo, todo, todo. En cuanto se pueda y llueva a cántaros, pienso salir a la calle sin paraguas, a disfrutar de la tormenta.

El aplauso es parte de mi nueva rutina, o mi COVID-rutina mejor dicho. Es como pasar lista, en vez de en el cole, en el barrio. Y creo que de alguna manera nos damos fuerza, nos miramos, sonreímos, demostramos que seguimos aquí, y todavía con energía para esos minutos de encuentro (a distancia), de apoyo colectivo. 

Otra parte de mi COVID-rutina, de la que ya habéis leído algo en el blog, son los audios. No recuerdo muy bien si empecé a enviarlos el segundo o el tercer día, sé que no tardé demasiado. Se me ocurrió, sin más, mandar una cosita diferente cada tarde (más bien noche casi siempre). Y ahora, con todos los días que llevamos superados y los que nos quedan por pasar, no me apetece dejarlo. El de hoy no fue fruto de la búsqueda, sino de la casualidad. Estaba revisando unas tareas en el Class Dojo y abrí el YouTube, por mi necesidad de tener música de fondo sí o sí. Y apareció una canción, que no me sonaba nada...La estrenaron hoy mismo. Es de Manuel Carrasco: PRISIÓN ESPERANZA.


Ánimo, mañana no vamos a salir, el día después de pasado mañana tampoco, pero va quedando menos y hay que visualizarlo. Mientras tanto, cruzaremos los dedos para quedarnos como estamos...y los que estamos.

Acabo con una viñeta publicada hace menos de una hora por 72 kilos. Pues eso...


jueves, 9 de abril de 2020

Dosificando: CORONAVIRUS día 26

Continúo intentando dosificar energía, no hacer de golpe todas las cosas que había pensado, y no desesperarme ante los días grises. Ni tampoco celebrar en exceso los buenos. Esta mañana he seguido ordenando y limpiando, lo bueno es que sigo con tarea pendiente para más días. Me topo con ropa de verano que tengo muchas ganas de poder llevar puesta...Eso sí, saliendo a la calle, al campo, a donde sea menos al supermercado y/o la farmacia, casi cualquier lugar vale, siempre y cuando esté en el exterior.

Para esas horas más oscuras, os mando mucha paciencia y espero que no perdáis la esperanza. Y si hay que llorar, gritar, chillar, patalear...pues se hace, que será mejor eso a tragarse todo. A ver, si salir vamos a salir, pero la fecha todavía no asoma en el horizonte y eso agobia, no a cada hora, pero agobia...¿O soy la rara?

He dejado descansar unos días los libros de Defreds.  Ayer y hoy, he elegido poemas de David Sadness, de su libro Serendipia.

El de ayer es SALVAVIDAS:
Cuando no creía
que nada pudiese pasar,
que nada y mucho menos
que nadie pudiese aparecer
es justo cuando ocurre,
cuando lo que creías imposible
se vuelve real.

Ya no estás perdido,
ya te han dado esperanza.

Ya te han dado el mejor salvavidas
que podías encontrar
y, lo que es mejor aún,
es que ni tú te has dado cuenta.

Me lo repito a mí misma y a otras personas, qué suerte tengo por poder contar con determinada gente. Desde luego que no me faltan salvavidas, y sin buscarlos aparecieron en mi vida.

Si tenéis salvavidas, acordaos que ellos también tienen sus días malos. 

La de hoy es VER MÁS ALLÁ DE LA MIRADA:
Supongo que el secreto de todo
está en fijarnos
en los pequeños detalles.

En mirar
más allá de la mirada.

Es entonces,
cuando descubrimos
lugares,
momentos,
sensaciones
y hasta personas
que siempre han estado ahí,
esperando a ser
miradas.

Atrévete a mirar
y
verás.

Me encanta observar, no es ningún secreto, no curiosear ojo, pero sí trato de ser muy observadora. Echo de menos tener muy cerca a las personas, poder mirarlas a los ojos. Observar algún lugar, sin más, intentando captar toda la belleza que hay en él o o que lo hace especial...Ya queda menos.

Además de por ordenar/limpiar, para levantar un poco el día, me he metido en la cocina. Nada del otro jueves, pero hecho con cariño, empanadillas de pisto (o pisto a secas, para combinar con un huevo frito u otra cosa) y torrijas. La calidad de la imagen no es muy allá, es del móvil. Habrá que catarlas je, je...Creo que es la tercera vez que las hago en mi vida (soy más de salado).


La canción que comparto con vosotros es producto del confinamiento actual. Se llama "Barrer a casa:"



¡Ánimo!

miércoles, 8 de abril de 2020

Sapere aude: CORONAVIRUS día 25

Estamos a 8 de abril de 2020. Igual que tengo un ojo puesto en "cuando vayamos retomando la normalidad", al otro le está dando por recordar. Recuerdo que el sábado 14 de marzo, antes de escuchar al Presidente del gobierno anunciando el estado de alarma, fui con mi hermano al Carrefour a hacer la compra. Mi memoria se acuerda también del 12 de marzo. Había quedado con una amiga, ya mantuvimos distancia de seguridad y nos saludamos sin más, ni besos, ni abrazos ni nada. Estuvimos en un bar del centro, casi desierto, y tardamos poco en marcharnos, al ver que en una mesa a unos tres metros de nosotros, una señora tosía y no se tapaba precisamente como una superheroína. Quién me iba a decir que esa sería mi última (y fugaz) visita a una cafetería en mucho tiempo. 



Sigo retrocediendo, el sábado 7 de marzo estuve tomando algo en una terraza con un amigo. Si llego a saber que no hay fecha para volver a sentarse en terrazas, lo habría disfrutado todavía más. Si la memoria no me falla, me parece que llegué a quejarme de la fuerza con la que pegaba Lorenzo, y diciendo entre risitas que la próxima vez, mejor sentarse dentro...¡Qué tonta! (Ni en broma, claro, bendita terraza, bendito sol). Después había quedado para comer con una amiga, por una celebración pendiente de su cumple, a mediados de enero. Durante la comida, ella mencionó algo sobre la posibilidad de cerrar los colegios, y me lo tomé a guasa, no lo veía posible. Igual que con la cafetería y la terraza, si hubiera sabido que iba a tardar en poder disfrutar nuevamente  de esos pequeños placeres un tiempo indeterminado, a lo mejor le habría sacado más partido, lo habría exprimido más. Y volvemos al momento actual, miércoles 8 de abril.

Estoy muy segura que a partir del 26 de abril seguirán los coles cerrados. De hecho, en este caso me huelo que solo podré volver al cole a despedirme y a recoger, a finales de junio, y por supuesto sin niños. Sí, algunos datos no son tan malos, pero si volvemos la "normalidad" me da que sería una metedura de pata hasta el corvejón, con el peligro de retroceder, y no creo que sea un riesgo que debamos correr. No me hagáis mucho caso, son todo suposiciones mías y puede que no dé ni una. Sabéis que la lotería no me ha tocado nunca. Si alguno no sabía este dato pues es así, je, je. Así que ¿por qué iba a acertar en esto?

En medio del confinamiento sigo defendiendo la televisión como una de las fuentes de entretenimiento casero. En unos días, quizá un par de semanas, me he ventilado las tres temporadas de una serie llamada SKAM. Es una serie española sobre adolescentes. Cuentan la vida de un grupo de jóvenes estudiantes de bachillerato. Una madrugada di de casualidad con ella, en Movistar 0, y me enganchó. Recientemente venía en un periódico, que esa serie está teniendo mucho éxito, una de las guionistas es salmantina y, tienen ya una cuarta temporada grabada, pendiente de estreno debido al estado de alarma. Si alguno tiene Movistar y le apetece, os recomiendo que le deis una oportunidad, es muy entretenida y los guiones tienen su enjundia.

Y siguiendo una de las muchas recomendaciones pendientes de mi amiga Marta, como ya me he quedado sin capítulos de SKAM, he empezado hace un rato a ver otra serie, Merlí, sapere aude, de ahí que el título de esta entrada sea "Sapere aude" (atrévete a saber). Siendo sincera no me ha gustado demasiado, pero un capítulo es poco para tener una opinión de peso, así que a ver qué tal los siguientes.  

Acabado el rato televisivo, regreso al "apasionante" mundo de otra serie que a algunos quizá os resulte familiar. "Limpieza y orden de los armarios empotrados." Ja, ja, ja. Es lo que toca, estaremos confinados pero...¿Y lo bonitas y relucientes que van a quedar nuestras casas? Ver para creer.

Esta mañana hice otro viaje al pasado, pero musical, os dejo una de las canciones de mi banda sonora de hoy (y de gran parte de mi adolescencia):



Mañana...más.