lunes, 12 de mayo de 2025

Apagón, "Habemus Papam", calentando motores para Eurovisión y de amigas y otras personas importantes

28 de abril de 2025. Alrededor de las 12:30, apagón general en la Península Ibérica. Y yo pensando que era cosa de Garrido, luego ya toda Salamanca sin electricidad, y a medida que avanzaba la mañana, me dicen que ha pasado en toda España, Portugal y algún país más. Y la desconexión, en lugar de transmitirme calma, me provocó mucha inquietud. Especialmente no saber dónde estaba mi madre ni cómo. Afortunada ella, no le pilló en el ascensor. ¡Menos  mal! Y la gente volvió a la radio a pilas, a las velas (a mí me encantan aunque cada vez las encienda menos), a cocinar con butano (los que disponían de él), y a las linternas. Tuvimos mucha suerte, en Salamanca no duró muchas horas. Y al ser una ciudad pequeña, no provoca el mismo caos en cuanto a transporte, sea público o privado, que en urbes como Madrid o Barcelona. A mí me sorprendió la calma de los conductores, poco habitual en esta ciudad. Y lo cívicos que fueron cediendo el paso a los peatones. Todo esto en Lunes de Aguas. Celebración a la que muchos no renunciaron, como si nada hubiera pasado. Y quizá era lo mejor, seguir con nuestras rutinas, en la medida de lo posible, como si nada. Estoy convencida que nunca llegaremos a saber las razones reales del apagón. Somos expertos en echarnos la culpa los unos a los otros, sin asumir responsabilidades, ni contar la verdad a la ciudadanía. Y eso, gobiernen los de un color u otro, me parece lamentable. Tenemos derecho a estar bien informados, a ser tratados con honestidad, y a  recibir una información transparente, sin las opacidades de aquellos que solo piensan, con perdón, en "salvar su culo", o esa es la impresión que dan. Y no me refiero solo al apagón, pienso en la Dana en la Comunidad Valenciana y se me sube la ceja, indignante. 

Jueves, 8 de mayo. Segundo día de Cónclave en El Vaticano, y a la cuarta fue la vencida. Hubo fumata blanca y poco después, el "Habemus Papam" desde el balcón, y la presentación oficial del nuevo pontífice. A mí me transmite calma, tiene cara de buena persona. Me agrada que haya sido misionero tantos años. No sé, me gusta la gente que pisa tierra. La que sabe de primera mano las necesidades de muchos, la que no ve los toros desde la barrera. Vi su primera aparición en público, porque me resulta alucinante todo lo que incluye un Cónclave. En realidad, todo lo que sucede en la burbuja vaticana desde el fallecimiento de un Papa hasta la elección del siguiente. Comparto uno de los vídeos en los que se anuncia el nombre del nuevo Papa, y su primera aparición pública después de ser elegido. Me gustó mucho que se emocionase tanto, hasta el punto de contener las lágrimas.


Y me acordaba de mi padre, una vez más, que ya no ha estado para conocer a este nuevo Papa. Miraba a mamá, y disfrutaba al menos de poder seguir disfrutando de vivir muchos momentos a su lado, históricos y cotidianos. También me acordaba de lo muchísimo que disfrutó su viaje a Roma. Y la de buenos recuerdos que trajo de su visita a Roma y al Vaticano, y con eso elijo quedarme. Mi padre tampoco ha vivido el apagón, ni muchas otras cosas. Pero papá, dolorosamente, el mundo sigue girando, como si nada hubiera cambiado. Sin embargo nuestro "pequeño" mundo, en el que tú eras piedra angular, el mundo de los que te amamos, se paró ese asqueroso 1 de agosto de 2023, y cambió radicalmente, no pudimos evitarlo. Como si se cayera de un plumazo un gigantesco castillo de naipes; como si una bomba arrasara, de manera inesperada, con todo; como si nos faltara el aire; como si nos hubieran disparado al corazón... Y puedo poner más símiles, y nada se aproxima, por mucho que ponga empeño, a la realidad del dolor tan indescriptible e inhumano que significó perderte, y para más inri, de un plumazo. Aunque seguimos, como podemos pero seguimos, cada uno llevando este dolor a su modo. No nos hemos rendido, la vida siguió, continúa y debe seguir, pese a que lo mucho que cuesta entenderlo. Como le decía hace muy poco a una amiga, hablando de otros temas, de otro tipo de duelos, el pasado no desaparece, nunca, para bien o para mal, no se puede borrar. Y tonto de aquel que pretenda eliminarlo, como si nunca hubiera existido. Somos lo que somos por las experiencias que hemos vivido, o a las que hemos sobrevivido. Quizá parezca que algunos dolores no se superan, pero quiero pensar lo contrario. Lo que pasa es que cuando te has llevado un "tortazo" del destino o llamadlo como os venga en gana, se ve todo gris. Y se tarda en ver algo de luz. Vamos camino de cumplir los dos años sin ti, y ya hace bastante que no lloro a diario y varias veces cada día. Pero hay momentos en los que la memoria del corazón achucha y la cabeza no colabora a mitigar eso. Lanzo un mensaje de ánimo a todos los que estáis viviendo algún tipo de duelo. Para mí hay duelos por los muertos, pero otros padecen duelos por los vivos. Obviamente no son iguales, pero sigo viendo muchas similitudes, y mucho dolor en ambos. Ánimo, en serio. Hay cosas que parece que una vez perdidas es imposible recuperar, pero sigo convencida que la felicidad o algo parecido, es posible, pese al duelo personal que cada uno alberga, sea más o menos visible, y sea un duelo por los fallecidos o por los vivos que se han convertido en ausentes, incluso extraños.

Intencionadamente he relegado Eurovisión casi para el final. Hace nada me salió un vídeo de Instagram que me pareció buenísimo, Silvia Abril cantando, a su manera (y menos mal), la canción "Esa Diva", de Melody. Gracias, Silvia. Eres magnífica, tremenda, inigualable. Aplaudo tu sentido del humor. Porque no sé cómo quedaremos, pero cierto es que Melody se ha esforzado, y ha conseguido que su canción esté hasta en la sopa. Y será una de las canciones del verano, seguro. Aunque, me quedo con la versión de Silvia Abril. 


Y os dejo el vídeo siguiente, por si alguien alcanza a explicarme por qué le han plantado ese pelucón a Melody. Y quién ha sido el "culpable" para que se note tantísimo, porque a mí casi se me caen los ojos del susto. Me resulta bastante carnavalesco...


Los que me leéis habitualmente, sois conscientes que por razones inexplicables, pero me encanta Eurovisión. No me gusta perderme la emisión de la gala final en directo, y analizo lo que veo y escucho. No he escuchado todas, pero os dejo algunas que me han llamado más la atención. Ya tras el concurso, si tengo tiempo y ganas, comentaré aquí algunos aspectos.



La cita eurovisiva ya se aproxima, cuando quiera darme cuenta, será sábado por la noche. Espero que la actuación de Melody esté a la altura, la canción no hay quien la cambie, pero que la defienda lo mejor que pueda. Mi sensación es que quedaremos bastante mal, pero no soy una experta sobre el funcionamiento de las votaciones en Eurovisión según afinidades u odios entre países, y puedo equivocarme. La tercera canción no es de la competición eurovisiva de esta edición, sino de 2020. Esa que no se pudo celebrar por el COVID. Es la que me habría gustado que ganara...de haberse podido celebrar.

Mayo está ya casi a la mitad, pero se me está haciendo pesado. Es contradictorio, pero tengo la sensación de ve volar los meses, y a la vez se me hacen eternos. La sensación de ir tarde o no llegar, o no saber si voy a llegar a tiempo a determinadas cuestiones. Y me agobia, no me quita el sueño, pero me preocupa, lo que pasa es que no puedo rebobinar, y echar el calendario unos años atrás. Hay que asimilar lo que hay, y no tomar las cosas como un lastre, sino tratar de impulsarnos con las ilusiones que tengamos, con los proyectos que nos queden, logremos convertirlos en realidad o no. Y según para qué, y según con quién, vale la pena arriesgarse.

El sábado fue un día de contrastes. Me topé con una persona, así puesto no especifico ni el género, que hace unos años me hizo mucho daño con su miserable forma de actuar. Vi a esa persona y no me removió nada, pasé olímpicamente de su presencia. Estaba, pero su existencia es insignificante y me di cuenta que el tiempo cura muchas heridas, y me ha hecho relativizar vivencias que en su momento me parecieron el fin del mundo. Como todo es cuestión de equilibrio, una amiga a la que no esperaba ver el pasado fin de semana, estuvo por aquí. Y no sé ella qué sensación se llevó, pero a mí las conversaciones entre amigas, o con algunas otras personas básicas en mi vida, me dan mucha fuerza. Y hay espacio para reír, llorar...desnudarse emocionalmente y sentir que no pasa nada. O que sí pasan cosas, pero que puedes permitirte el lujo de confiar en algunas personas, unas pocas solo. Y eso es una fortuna inmensa. El domingo tuve una sensación semejante hablando con otra amiga. En un momento determinado vi cómo un bebé, de cuatro meses apenas, miraba a su madre, mi amiga, con amor. Suerte la mía de presenciar cómo las miradas hablan cuando todavía no articula palabras, al menos no en un idioma entendible para los adultos. ¡Qué bonito! Gracias a las dos, la amiga "del sábado", y la "del domingo". Y gracias a los encuentros fortuitos que son una especie de Pepito Grillo que me hacía falta. Y la puntilla de la entrada es de Amaral, de su nuevo disco.


domingo, 4 de mayo de 2025

De baile y otras cuestiones: Mamá

Anoche asistí a "Vuela", el espectáculo más reciente de la Compañía de Ballet Flamenco de Sara Baras. Una delicia de puesta en escena. Mucho arte sobre el escenario. Unos músicos maravillosos, mención especial al director musical, guitarra principal de "Vuela", y al responsable del cajón.

Por supuesto, la que da nombre a la Compañía, a la que ya había tenido la suerte de ver sobre ese mismo escenario, hace unos años, no recuerdo cuántos exactamente, acompañada por mi padre y mi prima Ana. Ya me pareció fabulosa, aquel montaje me hacía pensar en flores bailando, porque esa sensación daban con los movimientos de sus faldas.

En este cas Sara Baras protagonizaba un homenaje a Paco de Lucía. Ella se mueve como pez en el agua, todos sus movimientos destilan arte, hasta la manera de levantar la pierna me pareció asombrosa. Y el manejo de su falda, los sutiles movimientos de los volantes de su vestido verde y negro, o el poderío de sus pies. Esos pies que crean música, pero también la acompañan, siempre sumando, sin estorbar. Valió la pena.

Dejó espacio para los saludos y agradecimientos varios. Soltó unas cuantas perlas, entre ellas, que desde que fue madre, se dio cuenta que no hay que guardarse nunca los "Gracias" y los "Te quiero". A mí en varios momentos del espectáculo se me saltaron las lágrimas, me resultó muy emotivo. O quizás fuera yo, que tenía las emociones un poco o un mucho a flor de piel.

Así que voy a lo principal, a desearle un feliz todos los días a las madres. La primera la mía, que ni ella yo somos perfectas, ni como madre-hija ni como nada, pero es indiscutible lo mucho que nos queremos.



Fotografías propiedad de Raquel Plaza Juan.

Gracias por todo, ya sabes que te quiero aunque no sea de verbalizarlo mucho, y que sigamos regalándote flores más años. Mencionar la buena mano de Bedunia. Ni me patrocinan ni gano nada con decirlo, pero casi siempre que regalo flores recurro a ellos, porque tienen un arte especial para combinarlas, y una elegancia que no es muy común y se agradece. Aunque no siempre estéis de acuerdo con ellas, ni tengáis la misma forma de ver la vida (supongo que la brecha generacional tiene mucho que ver), ni sepáis apreciar sus palabras y sus preocupaciones, no creo que haya nadie en el mundo que pueda aproximarse al amor de una madre por sus hijos. Y os garantizo que esas cosas que hoy os molestan u os hacen fruncir el ceño, son parte de ese amor, aunque no sea fácil verlo. Papá, sigues estando muy presente, hoy y todos los días.

Sigo con las mamás. Y me voy a las más próximas que viven este día por primera vez con sus "babies" al lado: por orden de nacimiento, Mariate y Ana Belén. Pasad un día con la mejor de las compañías, ese niño y esa niña preciosos que son amores de por vida. Ojalá tenga la oportunidad de celebrarlo también algún día. Ya se verá. Y sí, el de las madres es todos los días, sin dudarlo. Gracias por dejarme ver la maternidad con todas sus caras, y no solo la amable. Gracias por vuestro sentido del humor y/o manera de enfocar las cosas. Jamás he ido tan escoltada a un "Día del Libro", con un carrito a cada lado, je, je.

Felicidades a todas las madres que hay en mi familia, que no son pocas. Y a las mamás que tengo entre mis amigas, como Mayte, Marisa, Pilar Cortés,  Kris, Soraya, Tita, Celia, Chus, Sofía, Nekane, Lucy, Espinoza, Mercedes, Adela, Ana... Y a todas las que conozco.

Cómo no, muchas felicidades a las que ejercen de madres sin serlo, o a las que no lo son pero están luchando por convertirse en mamis algún día. Mucho ánimo.

Y gracias a las mamás ángeles, aquí sé de dos, una que era amiga mía: Alejandra. Y otra de la que sé muchas cosas pero a la que no llegué a conocer en vida, cuyo nombre, por respeto, me reservo. Porque ellas desgraciadamente no continúan aquí, para haber podido ver crecer a sus hijos. Pero sé que hicieron una labor magnífica hasta que pudieron. Y eso es lo que nos toca a todos, hacer lo mejor que podamos mientras podamos. No es moco de pavo. Y cuesta, ¡vaya si cuesta!

Para mí, anoche Sara Baras y su Compañia rindieron un homenaje estupendo a alguien fallecido, pero era a la vez un homenaje a la vida. De ahí mi invitación a celebrar la vida con los que más queréis, y a honrar con ella a los que ya no están. Puede que os pase como a mí, hay días que pienso que me puedo cruzar con ellos por las calles de mi barrio, en cualquier sitio, como si nunca se hubieran marchado. Hasta que un golpe de realidad me recuerda que la tierra sigue girando a pesar de las ausencias más dolorosas, y que es nuestro deber, aunque no fuera nuestro deseo, de intentar seguir, como podamos, de la mejor forma que seamos capaces, respirando sin ellos, viviendo sin ellos, pero también gracias a ellos.

Así que no me explayo más, feliz jornada a todas las personas que son mamás. Y a todos los hijos que tienen la suerte de seguir con ellas o de haberlas tenido, aunque fuera menos tiempo del que les habría gustado.

Y sí, popurrí musical para cerrar esta entrada.


La siguiente me parece que la he compartido ya un pare de veces. Esta es una versión con orquesta sinfónica incluida.

miércoles, 23 de abril de 2025

MAReas y libros

No sé si habrá estudios o no, pero debería. Porque creo en el poder curativo de estar junto al mar. En la paz que puede transmitir escuchar el mar, sin más. Y ya si se puede, verlo, sentirlo, olerlo. Mirar a lo lejos y no divisar más que mar. Admirar el agua salada en sus infinitas tonalidades, con una paleta de azules y verdes que no se encuentran en las tiendas de Bellas Artes. Escuchar las gaviotas y otras aves, el sonido de las olas chocando con las rocas o acariciando la arena. Me doy la vuelta y veo la montaña, tan verde, que entiendo que las vacas y las ovejas, en Asturias sean mucho más felices, den una leche estupenda y podamos comer una carne maravillosa. Normal la amplia gama de quesos que podemos encontrarnos allí. Además de la calidad, no solo hay muchos distintos, sino que hay muchos buenos también. Y por la noche, percibir a un ave nocturna, investigando en "YouTube", intuyo que se trataba de un autillo. No llegué a grabarlo, pero lo escuché varias noches.

La base, 24 horas de compañía al día, era ya inmejorable.

Y así volví a Salamanca, tras un inolvidable paréntesis conociendo nuevos lugares del norte de España. Con la retina cargada de recuerdos plagados de color, el sonido del mar resonando en mi interior, la suerte de haber degustado productos o platos típicos riquísimos y palabras y silencios. Y ambos, tanto las palabras como los silencios, hacen falta. Gracias, muchas gracias. Así que vuelvo con las baterías cargadas, las neuronas todavía con las vacaciones en "modo on" y la cabeza mucho más descansada.










Hoy 23 de abril es San Jorge, el "cumple" de Marisa,  Día de Castilla y León y Día del Libro. Por eso, aunque ya los hayas felicitado: Marisa y Jorge, feliz lo que queda de día, je, je. Y a todos, ojalá hayáis podido disfrutar del Día del Libro. El año pasado me lo perdí, podía haber ido pero regresaba de un viaje y estaba agotada, así que muy a mi pesar, no bajé a los soportales de la Plaza.  Por eso esta ocasión lo cogía con muchas ganas y, aunque casi se me quitan de un plumazo, recapacité y cambié el chip. ¡Y qué bien! Así que de una manera distinta, saliéndome de mis costumbres, pero he podido pasar un rato estupendo en la Plaza y alrededores. Centrándome en lo que tenía, y en la suerte de poder compartirlo con más personas de las que estoy acostumbrada. Es la primera vez que entró en la Plaza flanqueada por dos grandes amigas con sendos carritos de "babies", niño y niña. Gracias. Una vez vimos que era muy complicado estar con dos carros en la zona de los soportales, huimos de la zona más concurrida. Visitamos una librería próxima a la Plaza, y al rato regresé, ya yo sola, a los puestos de los soportales. Me encanta ver, abrir, leer, tocar...Aunque tiene su peligro, porque han caído más de los que yo esperaba. Y dos que he dejado encargados. Si hubiera sabido antes que la librería-papelería de mi barrio abría hoy, habría hecho más gasto allí. Lo tendré presente para el próximo año. Por cierto, amigas y madres de los bebés, nos ha faltado una foto juntas, con carritos y todo. 


Y en este contexto, con el buen sabor de boca por la escapada asturiana y el Día del Libro, mañana espero que la jornada vaya como la seda. No voy con ganas de guerra, ni mucho menos. Tengo ganas tocar otras teclas y, ojalá, alguna de estas, sí funcione con mi alumnado. Soy testaruda y me niego a dejar de intentarlo, aunque queden menos de dos meses de curso.

A ver qué nos depara lo que queda de abril, y cómo inauguramos mayo. Espero que estéis teniendo un buen mes. 

Y el toque musical son dos canciones que no se me quitan de la cabeza. Me encanta la puesta en escena de las dos en La Revuelta.



La de Amaia es una canción que había oído ya varias veces, pero sin escucharla. Presté atención a la letra y, aunque no es de mis cantantes favoritas, me quito el sombrero. Y con Leiva y los coristas de lujo, poco que añadir, un gesto muy generoso por parte de todos.

viernes, 18 de abril de 2025

Palabras al viento y 17 años

Llevo una temporada con ganas de dejar plasmadas aquí un puñado de reflexiones, sean más o menos acertadas. Las vacaciones de Semana Santa llegaron a tiempo, como un balón de oxígeno cuando más falta me hacía. Y hasta hoy no he encontrado el momento de sentarme frente a la pantalla con ganas de escribir.

Mis problemas muchas veces no son míos, ni son en realidad problemas. Sé que tengo que priorizarme más, y dedicar menos tiempo a pensar en personas que, a los hechos me remito, a mí no me sitúan en los primeros puestos. Duele, pero así lo percibo. Y dejar que acierten o se equivoquen con sus decisiones, porque suyas son al fin y al cabo. Igual que las mías me pertenecen a mí, y a nadie más. Aunque sepa que algunas afectan a otros, como algunas de las que otros toman me afectan a mí también.

Cada día valoro más el tiempo compartido con las personas a las que más quiero. A esas que son mi presente y quiero con toda mi alma que continúen en mi futuro. Da igual si llegaron hace muchos años o no. Lo del tiempo es relativo. Los vínculos van mucho más allá de fechas. Hay gente a la que conozco desde hace poco tiempo pero hay algo, difícil de explicar, que me conecta a ellas. Algo que hace que me sienta cómoda hablando de todo o casi todo con determinadas personas, pero con otras sea un libro cerrado, del que solo conocen la portada y el argumento, y ya es suficiente.

El miércoles tuve la oportunidad de reunirme con parte de esas personas que son "famigos". Que nos veamos poco o mucho, más bien poco, o mejor dicho, menos de lo que me gustaría, siento como si fueran familia, la familia que he ido "eligiendo" a lo largo de los años. Y me doy cuenta que ya es hora de hacer más el viaje Salamanca-Madrid, porque es totalmente comprensible que ellos no puedan dejarse caer por aquí con mucha frecuencia. Otras veces justo cuando ellos han venido no estaba yo. El mundo, la vida, o lo que sea. Y hay los mismos kilómetros en un sentido que en otro. Por eso además de la cita en el calendario que para mí roza lo imprescindible, Feria del Libro de Madrid, he de ir sumando más fechas, sin nada concreto. Que conste que ese fin de semana en la Feria del Libro de Madrid, suele convertirse en uno de los más felices del año. Pese a los calores que a veces soportamos, las colas interminables, la aglomeración de gente en torno a las casetas...Ya falta menos para la de este año. El año pasado no fui en diciembre, con la decoración navideña a tope en todas partes, pero confío en poder ir las próximas navidades. 

También tengo "famigas" en mi ciudad, con y sin "babies". Y me encanta verlas a todas. De verdad que uno de los objetivos marcados para lo que resta de curso es salir de casa todas las tardes. Los que leáis esto y os llevéis las manos a la cabeza, lo siento, es lo que hay. No va a ser algo sencillo de cumplir. Pero sí muy necesario. Hay tardes en las que no piso la calle. Salgo del instituto, llego a casa, y no vuelvo a salir.  Y eso no puedo seguir haciéndolo, por salud física y mental, es así. He de reconocer que he tenido y tengo la cabeza muy rellena, y las mismas razones que pesan para que salga, en ocasiones han provocado lo contrario, por extraño que parezca.

El 4 de abril acabaron las visitas del Proyecto de Innovación Educativa, popularmente conocido como "PIE", en el que he participado. Se trataba de una de las modalidades del PIE Observa_Acción. Debo reconocer que me ha parecido muy interesante, y me ha sabido a poco. Como le comentaba a María Jesús, la maestra que ha venido tres días a verme en el instituto, se me ha hecho corto. Me habría gustado estar más días en sus clases. Creo que es una barbaridad lo que se puede aprender de ver a otro compañero en acción. Y también de conocer otras realidades educativas, con similitudes y diferencias con la mía.  Gracias a sus tres visitas y a la mía, me he replanteado muchas cuestiones. Y he reflexionado muchísimo sobre mi práctica educativa y el día a día en determinados contextos. Gracias al CFIE de Salamanca, por darme la oportunidad de forma parte de esto. Y por supuesto, gracias a María Jesús, por su manera de afrontarlo y porque me ha parecido una suerte poder compartirlo contigo. Me encanta ver cómo llevan el día a día otras maestras de Compensatoria en el instituto. Y especifico lo del instituto, porque es un matiz importante, muy distinto a las aulas de un colegio. Ni mejor ni peor, pero con bastantes diferencias. Sigo pensando que deberíamos tender más puentes entre los coles y los institutos. Ojalá fueran puentes más prácticos y menos burocráticos, y de verdad sirvieran para hacer esa transición menos dura. 

Acaricio ya la una de la madrugada, ni más ni menos. Llevamos una hora escasa de 18 de abril. Lo que se traduce en estar hoy de aniversario. Mi aniversario laboral. Hace hoy 17 años, que empecé mi andadura oficial como maestra, interina por aquel entonces, en mi querido CEIP "Leonardo Da Vinci" de Parque Coímbra, Móstoles. Y 17 años después sigo afirmando que es el colegio más bonito en el que he trabajado. Me impactó entonces, una novata a la que le faltaba plantarse en Madrid con la jaula y la gallina. Sí, ese paralelismo ya lo he mencionado en otras ocasiones. Me sentía un poco como Paco Martínez Soria en "La ciudad no es para mí". Mis lágrimas al salir de mi hogar con una maleta gigante, naranja, repleta de ropa e ilusiones. Esas lágrimas al despedirme de mis padres y mi hermano, por el paso que iba a dar de salir del nido, y la incertidumbre de irme sin saber ni siquiera el nombre de la localidad madrileña en la que me tocaba empezar a trabajar. Ni mucho menos el del colegio, ni por cuánto tiempo sería. Y lo que en principio iban a ser 15 días, se convirtieron en algo más de 2 meses, justo hasta final de curso. Gracias Mayte y David, una vez más, por abrirme las puertas y acogerme como lo hicisteis.

Y luego ya muchos saben mi historia o parte de mi historia como maestra. Mis destinos han sido unos "pocos" y no voy a enumerarlos esta vez, para no repetirme como las lentejas. Gracias a variar tanto de destino he conocido a gente maravillosa, y unos poquitos se han ido sumando a mi vida, y la mayoría siguen en ella, de muchas formas. Y es un alegrón, y una suerte tremenda. Papá, siento mucho que este sea el segundo aniversario de haber empezado a trabajar que te pierdes, quiero pensar que desde arriba sigues alegrándote por mí. Aquí seguimos, como podemos, sin ti, pero seguimos. Y no es fácil. Da igual que hayan pasado ya algo más de 20 meses desde tu fallecimiento. Ni en mis peores pesadillas habría alcanzado a imaginar lo extremadamente duro que es seguir respirando sin que tú lo hagas. El miércoles lo pensaba al ver salir el Flagelado de la Clerecía, esa procesión que tanto nos gustaba y que me faltan dedos para contar las veces que la pudimos ver juntos. Y son todas esas veces, de tantísimas cosas, de fechas no marcadas o señaladas, del día a día, las que en parte me dan impulso para seguir, de manera distinta, pero continuar. Igual que una ciudad no puede estar igual cuando una catástrofe ha arrasado con ella, la vida de una persona no puede seguir como si nada. Por mucho empeño que pongamos en la "reconstrucción". Y que hay momentos en los que nada ni nadie son sinónimo de consuelo. Así que no sé, aquí continúo, tratando de actuar con valentía y ser fuerte. Pero no te voy a engañar, hay días en los que no me sale. Hago lo que puedo con las herramientas de las que dispongo. Y quiero pensar que eso es suficiente, porque no tengo que rendirle cuentas a nadie de cómo llevo a dejo de llevar mi duelo. De cómo sigo aprendiendo a vivir con este vacío en una parte de mi pecho. Y eso que soy muy afortunada, sí, sí que lo soy, lo sé. Lo soy por todo lo vivido antes de ese aciago 1 de agosto de 2023, y por todo lo bonito que he continuado viviendo desde ese día. Y escribo esto aquí porque me nace así, no hay vuelta de hoja. Y si a alguien no le gusta, que no lo lea, y listo. 

El miércoles santo no solo fue uno de reencuentros con personas a las que quiero un montón del grupo de "famigos", también coincidí con dos exalumnos. La verdad, como caídos del cielo. A uno le seguía un poco la pista por Facebook, no sabía lo cerca que lo tengo. Me hizo mucha ilusión Omar, eso de despedirme de un niño en el cole, y ver en persona el hombre en el que te has convertido. Los que me conocen saben que denomino "mis niños" a todos los alumnos de los que he sido tutora, pero no todos los grupos causaron la misma mella en mí. Y ese grupo del Miróbriga tenía mucha magia. Me alegré un montón de verte, y comprobar que conservas esa sonrisa tan maravillosa y esa mirada tan transparente. Seguro que nos volvemos a ver por el barrio. Y luego Nerea, exalumna del Vía de la Plata. Mi primera experiencia laboral en un instituto, ¡menudo bautizo! Gracias por pararme para ver si me acordaba de ti.¡Pues claro! En tu caso no te sigo la pista por ninguna parte. Sois muchos y sería imposible y agotador, y no le vería mucho sentido. Me gustó mucho hablar contigo y que me pusieras al día de tu vida. Es asombroso que esos dos reencuentros pasaran en una media hora. Si lo preparo no me sale, je, je. Quién sabe, a lo mejor un día volvemos a coincidir y vas de la mano de la persona más importante de tu vida. Y me lo presentas, porfa, que por foto no es igual.

Comencé abril dándole forma a un proyecto. No voy a desvelar gran cosa de su contenido porque no sé cómo me lo van a puntuar. Gracias a él reflexioné sobre muchos aspectos de la "Raquel maestra", que es parte de yo misma. Y la ilusión me embargó. Refresqué por qué me gusta tanto dedicarme a esto, y cómo puedo hacer para afrontar lo que venga con ilusión y creatividad renovadas. Estoy tranquila, por haber hecho todo lo que está en mi mano para seguir en Compensatoria. A finales de curso, tal vez un poco antes, sabré mi próximo destino. O no. Ya se verá. Así que bendito decimoséptimo aniversario currando como maestra de forma oficial. Y que los que vengan sean al menos la mitad de enriquecedores que los anteriores. Y traigan a mi vida personas tan valiosas y especiales como las que tengo. 

Gracias a todos los que me habéis tendido la mano, laboral y personalmente hablando, en algún punto de estos diecisiete años, ahora lo pongo con letras porque tiene más empaque que con cifras. No guardo rencor a los que han sido palos en mis ruedas, ellos sabrán cuáles eran sus motivaciones. Con el tiempo yo alcancé a saberlas, y a quitaros importancia en mi vida, porque no aparecisteis para sumar, sino para intentar restar del modo más despreciable. E incluso tratar de hundirme. Gracias a los que habéis compartido parte de vuestros conocimientos y experiencias, como docentes, padres, madres, alumnos, personal de administración y servicios, ATE, trabajadores de otras instituciones relacionadas con el ámbito educativo como ASECAL, YMCA, Cruz Roja...Sin duda alguna, lo bueno pesa infinitamente más que los sinsabores. 

Y eso no es todo, porque mi historia como docente tiene todavía muchos capítulos pendientes. Los cuatro últimos en el IES "Francisco Salinas", en el que me siento como en casa. Y no me refiero a la comodidad de estar en pantuflas, con ropa de andar por casa y sentadita en el sofá. No van por ahí los tiros. He sido de moverme mucho de destino, no me arrepiento dicho sea de paso. Pero soy realista y prefiero no hacerme ilusiones, por si las cosas no salen como muchos esperan y el destino me lleva por nuevos derroteros. Por donde me lleve, que sea para bien. Si no me quedara opción de volver, intentaría tener margen para celebrar los cuatro cursos vividos en el Salinas. Y si pudiera estar, al menos un año más, lo celebraría también, por la alegría de seguir y por lo bonito que quedara por venir. Igual que hoy celebro la "suerte" de llevar diecisiete añazos dedicándome a la profesión más bonita del mundo. No mucha gente comparte esta suerte. Y cada día de mi vida celebro la suerte de tener a las personas que tengo. Esa "red" maravillosa que nunca me deja caer. Ese entramado que hace que siempre encuentre un hilo del que tirar, o al que agarrarme cuando, a veces, solo a veces, no logro salir a flote sola.

A mis alumnos presentes y futuros, sean algunos los mismos o no, recordad que lo que más me importa es veros felices. Me gustaría que fuerais ciudadanos competentes, trabajadores competentes. Y como me encanta el tema emocional, competentes emocionales. Sí, eso lo primero: sed capaces de pedir perdón (y de perdonar, que no es nada fácil tampoco); de hablar para solucionar problemas, conflictos, malentendidos; de decirle a quien queréis un "Te quiero", y si vuestros sentimientos cambian, un "ya no te quiero" con el mayor tacto del mundo, aunque duela; de escuchar a los demás y a vosotros mismos; de empatizar sin renunciar a vuestra esencia...Y por encima de vuestras calificaciones está que seáis buenas personas. Que actuéis de una manera respetuosa. Que resolváis los conflictos hablando (sí, se puede). Y si nos volvemos a encontrar dentro de unos años, en vuestras manos queda ser educados o no. Saludar o ignorarme. Ser parcos en palabras o explayaros. Demostrarme cariño, alegría, odio, rencor o indiferencia. No siempre acierto, lo sé. Ni soy perfecta ni lo pretendo. Pero es que no conozco a nadie, en ningún ámbito, que pueda considerarse perfecto. Vosotros tampoco lo sois. 

Y ya. Toca celebrar, sin fuegos artificiales, simplemente por la suerte de poder llegar hasta aquí. La música hoy tiene que estar muy presente. Y así llegamos a las 2:30 de la madrugada, minuto arriba o abajo dependiendo del reloj. Gracias.


Por alguna había que empezar, "Fix you" me pareció una opción estupenda.


Esta segunda es muy especial, forma parte de mi banda sonora como maestra. 


Igual pasa con la tercera, que sonó ni se sabe las veces en las mediodías del CEIP Miguel Blasco Vilatela, mientras hacía malabarismos en el tiempo "libre" desde el final de las clases de mañana y la hora de bajar al comedor los "profes".


Rozalén debía estar, tiene su sitio.


De Macaco podría haber elegido muchas, me quedó con esta, que fue una canción muy especial para el Día de la Paz del CEIP Santa Catalina de Salamanca, allá por el 2011-2012, antes de ayer, ja, ja, ja.


La siguiente la han escuchado alumnos de varios de mis destinos. Es una nana africana.


Y esta me recuerda al "Fili" de Guijuelo, y eso es muy importante. Y más todavía a una de las sesiones de "Pinceladas de emoción"...¡Vaya tela! Pero sí, ¡qué bonita la vida!



jueves, 17 de abril de 2025

Sugerencia y comentario

Empecé a escribir esta entrada el 29 de marzo...

A las buenas tardes, casi. Aprovecho que el catarrazo/gripazo que me he "pillao" me da un poco de margen, para poder escribir en el blog. Total, aquí no se percibe mi afonía, ausencia de gusto al comer lo que sea (igual me sabe una loncha de jamón ibérico que un langostino), y dolores varios, propios de algo así. Si va a ser verdad eso del cuerpo, que cuando nos ponemos brutitos, y nos empecinamos en hacer más de la cuenta, nos para y punto. Por eso trato de tomármelo con paciencia y recordarme que en realidad nada corre tanta prisa. Y la salud no me puede ir en ello.

La sugerencia lleva en mi cabeza unas semanas, desde el momento en el que acabé de verla. Sí, señoras y señores, se trata de la mini serie, 4 capítulos solo, Adolescencia. La tenéis en Netflix. Es una bofetada en la cara. Está muy bien planteada. Las actuaciones de los protagonistas me parecieron brillantes, y da para mil y un debates. Puedes ver la historia desde muchos puntos de vista distintos y, eso me ha cautivado. Desde la del protagonista, la del padre, la madre, la hermana...Y se puede llegar a medio entender o entender del todo, por qué cada cual actúa como lo hace, y por qué razones se han tomado así lo que pasa, o por qué en ocasiones pasan cosas y no hay un motivo claro. Simplemente brillante, no quiero destripar nada. Solo pediros que, por favor, la veáis y, si es posible, comentadla con alguien.

Ayer fue uno de los días en los que pegué un respingo de mi asiento. Mientras desayunaba, sacaron un vídeo en las noticias, que mostraba cómo unos chicos de 16 años, le hacían bullying, y lo grababan, a un chico con parálisis cerebral. Todo pasaba en un instituto de Santander. Era brutal, incómodo de ver aun pixelado. Doloroso a más no poder. En la noticia dijeron que los alumnos habían sido expulsados tres días. Sí, sí, tres míseros días por algo que a mí me parece un hecho delictivo. Apuntaban también que el alumnado pedía le expulsión definitiva de los culpables de ese bullying. Y amenazaban con hacer huelga y cosas así. Además salió la madre del agredido. Pero en esos primeros momentos de los profesores no decían nada. Y claro, a mí eso me chirría. Me chirría su supuesto silencio. Pero aunque puse en diferentes medios la noticia, ni uno solo hacía mención al profesorado. Quiero pensar que no se han quedado de brazos cruzados. No deben, no pueden. Hay injusticias ante las que no vale ser imparcial, hay que mojarse.

La verdad es que a mí me parece que la expulsión no es una solución a medio plazo. A corto tal vez sí, al "quitarse" de en medio a los alumnos problemáticos. No obstante dichos alumnos acudirán a otro centro educativo, y si no se han tomado otras medidas con ellos, creo que servirá de poco o nada el cambio de centro. Sí servirá para que el agredido pueda respirar tranquilo.

Tampoco atino a dar con una solución justa. Sería bueno conocer el contexto familiar de esos chavales. Por saber en qué aguas nos movemos, pero ese contexto, aunque fuera muy fastidiado, no les exime de culpa. Quizás un psicólogo clínico sería más que bienvenido, alguien que tenga los conocimientos suficientes para intentar reconducir, si se puede, a esos chicos. Me importan un bledo sus resultados académicos, sean buenos o malos, mi sensación es que han tirado el curso por la borda. Haya sido por dar la nota, hacer la gracia o no sé, porque repito, mi cabeza no entiende cómo personas con dos dedos de frente pueden actuar así. 

La verdad, agradecería saber en qué ha quedado todo, qué medidas se han tomado con esos chicos, en particular; y en ese instituto, en general, con todo el personal del centro educativo. Si alguna de los lectores del blog sabe el desenlace de la historia, me encantaría que lo compartiera conmigo, sea públicamente en "comentarios" o por privado. No me gustan las cosas a medias, y algo que ha ocupado los titulares, estaría bien que los llenara también para compartir el desenlace.

Y así, casi sin quererlo, nos plantamos en algo más de mitad de abril, agüitá salá.

viernes, 21 de marzo de 2025

19 de marzo de este año

Esta entrada esta escrita a ratitos, porque, usando el dicho de mi amiga Carmen, "estoy entre muerta y matá". Lo que viene a continuación, es justo del día 19.

Que no quiero yo olvidarme de los Josés, María Josés o Josefas. Aunque muchos sean más bien Pepe, Jose (sin tilde), Pepa, Pepi o Marijose. Y en este punto cojo aire y me acuerdo de María José Parra Yuste, una mujer bellísima a todos los niveles, que nos dejó el 9 de octubre del año pasado. Ayer hice un repaso rápido de los que tenían algún nombre de los de arriba, y me di de bruces con nuestro chat de WhatsApp, aunque no me atreví a escuchar nuevamente el audio que te había mandado el 8 de octubre, pensando, inocente que es una, en volverte a ver porque el tratamiento, ojalá, hubiera funcionado. No sé si no vi o no quise ver, las señales que indicaban lo contrario. Sea como sea, me acuerdo mucho de ti. No es frecuente dar con personas tan especiales como tú. Espero que estés tomándote un buen vino, y sonriendo de oreja a oreja.

Dejando a un lado el capítulo de los que hoy celebran su santo, me voy a la otra festividad de hoy. Intencionadamente no he querido empezar por esta, porque es en la que más me quiero explayar. Hoy es el DÍA DEL PADRE, ni más ni menos. Y yo ya no tengo a quien felicitar en mi casa ni regalarle algo en este día. Y sí, cualquier día era bueno para regalarle algo, las fechas señaladas también. Te sigo echando mucho de menos, papá. No me hace falta que sea 19 de marzo, porque pienso en ti día sí, y día también.  Y sigo sintiéndome profundamente afortunada, por todo. Lo que no quita que llevemos una racha "regulera", que dura ya más de la cuenta. Papá, una vez más, gracias por todo, porque tal vez no supimos valorar lo que teníamos, cuando lo teníamos. Y, tristemente, puedo aplicártelo a ti, y a otras cuestiones que me reservo. A veces al caminar, especialmente por el barrio, me da la sensación de que voy a encontrarme contigo en cualquier punto, pero no.  Son simplemente mis ganas de verte de nuevo, como si no hubiera pasado nada, como si siguieras aquí, presente. Ya, la respuesta es no, otra vez. 

No sé si decir que me he acostumbrado o resignado a continuar viviendo con este dolor perenne. No hay vuelta de hoja. Puedo llorar, patalear, chillar hasta quedarme afónica, culpar al universo, a lo que sea, a quien sea. Pero nada ni nadie cambia la realidad, esta realidad aplastante y dolorosa: ya no estás. 

Y ahora, a 21 de marzo, y después de otro mes agotador a todos los niveles, continúo escribiendo.

Además de seguir pensando en ti, pienso en los papás que tengo cerca. Felicidades al que siento y tengo más próximo. Es un papá estupendo, luchador, valiente (no le quedó otra) pero además es que no he dado con sus miedos (seguro que alguno tiene, pero cariño...¡qué bien disimulas!). Solo tengo buenas palabras para su faceta de padre, aunque a veces pensemos distinto. Lo que pasa es que ya me he dado cuenta que no hay un manual de instrucciones para ser padre ni para ser madre, y sé que has hecho y estás haciendo todo lo que puedes. No sé si ellos lo sabrán ver, pero yo sí, por eso te felicité, un año más.

Felicidades también a Jose, el que se ha estrenado hace escasos dos meses como papá. Observar cómo miras a vuestra hija, vale oro. Por muchas fotos que haga, no conseguiré captar al 100% todo el amor de padre que puede guardar una mirada. O la infinita ternura con la que la tienes en tus brazos. Igual que la mamá de la "baby", otra mirada de valor incalculable, otras manos que llevan escritas la palabra "amor" en cada poro de la piel. Esa voz de madre, que consuela y arropa. Hacéis una familia preciosa. Y espero poder veros en breve.

Feliz día espero que tuvieran también todos los padres que conozco, aunque seguro que el miércoles no me acordase de felicitar ni a la mitad, pero lo que va de mes está siendo duro, y la semana ha ido en esa línea. Espero que pasarais un buen día, sin sobresaltos, con la tranquilidad de estar más o menos bien. Tengo muchos y muy buenos padres en mi entorno, ya sean familia, amigos, padres de mis amigos, compañeros...

E igual que en el día de la madre suelo mencionar a los que ejercen de padre y madre, me parece de recibo hacer aquí una mención especial. Mención especial para ti, que decidiste apostar por crear tu propia familia, pese a las dificultades. Que te arriesgaste y has ganado. Porque ejerces de madre y todo lo que haga falta. Y a ese niño nunca le va a faltar amor, que es lo más importante. Me encanta ver con el humor que te tomas muchas cosas, y cómo reaccionas ante situaciones que a otros les desconcertarían.

Gracias a las dos mamás recientes, a las que ya he mencionado en los dos párrafos anteriores de una forma u otra, por ser tan transparentes, y no enseñarme solo la cara amable de la maternidad. Gracias por dejarme estar tan presente. Y por dejarme coger a vuestros respectivos babies, teniendo yo mucha menos idea que vosotras, je, je.

Y ya para acabar el apartado felicitaciones, pienso en los que todavía no han sido nunca padres pero quieren serlo, mucho ánimo y ojalá ese proyecto de vida podáis hacerlo realidad. Igual que a los que ya son padres y se animan, deciden, atreven, apuestan o el verbo que vosotros prefiráis poner aquí, a serlo nuevamente. Seguro que esa/s experiencias previas, son una ventaja de cara a una nueva paternidad.

Sobre la nota musical, hay muchas canciones, algunas son ya conocidas en este espacio. Pero no concibo una entrada del blog sin música.





Pues eso, gracias a la vida. Y ya.

domingo, 9 de marzo de 2025

ELOGIO DEL BUEN TRATO

Tengo una entrada casi acabada en "borrador" desde hace días. Y he decidido que prefiero dejarla en el tintero, no va a ver la luz, ni hoy ni mañana ni nunca. En una de las pausas al escribirla, fui a mi instituto, por la tarde, a una curso para el profesorado, impartido por Vanessa Ramajo, entre otras cosas, coordinadora de REA.

Era la segunda sesión del curso con ella. La verdad es que a los cinco minutos, aproximadamente, me espabiló, quizá sin saberlo, con muchas de sus palabras. Para mí, nos dejó muchos titulares, pongo algunos, insistiendo, que ella es la autora de estas palabras. Los comparto en el orden en el que los escuché:

"La ausencia de maltrato no es buen trato."

"Validar significa reconocer la emoción, empatizar con esa persona, y pensar qué vamos a hacer a partir de ahora. Con la simpatía, me contagias. Con la empatía, te ayudo."

"El narcisista controla desde la pena, desde el victimismo."

"Si alguien está bien con uno mismo, no necesita machacar a nadie para sentirse mejor."

"Nos extinguimos."

"Hay que fomentar conductas prosociales (de empatía, de ayuda...)."

"Una persona con ansiedad, sobrepiensa."

"LA GENTE NO CAMBIA, NO ES VERDAD. LA GENTE PUEDE CAMBIAR...SI QUIERE."

Pues eso, como veis, muchas perlas en dos horas y medias. Y eso que no he puesto todas. Aunque no leas esto. Gracias, Vanessa.

La sesión de la semana pasada me ayudó a visualizar conductas concretas de alumnos, algunas que no se deben permitir. Y también de personas fuera de mi entorno laboral. Iba con pocas ganas, porque la mini semana había sido muy dura, dentro del instituto y fuera del mismo. Y salí encantada, renovada, y mucho más tranquila de lo que entré.

Para mí el buen trato es esencial, y no soy perfecta en nada, en esto tampoco. Entiendo que la gente pueda necesitar desahogarse, hablar y que el de al lado le escuche. Pero eso debe ser en ambas direcciones. Uno no debería echarle su frustración encima a otra persona, y no darle la oportunidad de darle la réplica, eso me parece muy injusto y doloroso. Y todo lo contrario a lo que yo considero buen trato.

El buen trato es cuidar.

El buen trato es escuchar.

El buen trato es poner de nuestra parte para tratar de entender cómo se siente o cómo actúa otra persona.

El buen trato es respeto.

El buen trato es no interrumpir.

El buen trato es dejar hablar al otro si nosotros hemos hablado en primer lugar. O poder hablar nosotros si el otro habló antes.

El buen trato es no ser impasible ante el dolor ajeno.

El buen trato es tener presente a los otros, y no ignorarlos.

El buen trato es ser agradecido.

El buen trato es ser humilde, no creernos mejor que nadie. Y reconocer que a veces metemos la pata, y enmendarlo en la medida de lo posible. Pero lo primero es reconocer que no hemos actuado bien.

El buen trato es ser amable.

El buen trato es aportar calma a los otros, y no intentar desequilibrarlos. Es intentar calmar el mar revuelto, no hacer que se revuelva todavía más.

El buen trato es tiempo, y encontrarlo para compartirlo con los que más nos importan.

El buen trato a uno mismo es ponerse a uno mismo en primer lugar, y no dejar que otros te lastimen porque sí, para sentirse mejor ellos, sin medir el daño que pueden causar. O sabiéndolo, pero mostrándose indiferente. Y eso implica a veces poner distancia, por salud. Y no pasa nada.

La verdad es que todo esto me parece más importante que los objetivos de cualquiera de las áreas que hay en un centro educativo.

Los alumnos cada vez tienen un peor trato. El trato entre ellos, el trato hacia el profesorado, el cómo tratan a su familia, y cómo tratan a sus amigos. Y los alumnos, desgraciadamente, no lo hacemos mucho mejor, pese a que dicen que la experiencia es un grado. Pues debe ser un grado universitario, un título de papel, que enmarca y se pone en el salón, pero no sirve para mucho más. De nada sirve tener unos conocimientos sobre algo, si no los sabemos o no los queremos aplicar, por la razón que sea.

Y para hablar de todo esto con los alumnos, primero tenemos que haber trabajado nosotros mucho con nosotros mismos.

Brindo por el buen trato, y por la gente que tiene memoria no solo para lo bueno que hace, sino también para lo malo.

Y cruzo los dedos por un mejor trato por parte de todos. Porque esto no es cuestión de cuatro gatos. No es tarea de unos pocos. Es algo de TODOS.

Dejo unas cancioncitas para ponerle la nota musical a esta entrada, y reflexionar un poco (o un mucho).




lunes, 17 de febrero de 2025

Con amor

Hace algunos días hubo una reunión de un grupo de trabajo de docentes del Salinas en el que estoy, "Humanizando el interior del centro." Tengo por costumbre, buena o mala, pero lo hago siempre, tener a mano un cuaderno tamaño cuartilla, en el que voy anotando lo más relevante de lo que se trata en claustros, cursos de formación del profesorado presenciales u online, grupos de trabajo... En un punto de la reunión, me vino una imagen a la cabeza, nada del otro jueves, pero me apetecía dibujarla. Días después pulí un poco el dibujo y la idea. Este es el resultado.

Imagen propiedad de Raquel Plaza Juan.

He dado una fotocopia a cada uno de mis alumnos, tanto a los de 1º como 2º de la ESO. Y les expliqué para qué era. Les pedí que en las pestañas de arriba, escribieran el nombre, común o propio, de aquellos a los que más querían ellos. A los que se podía decir que "miraban con amor". Y en las pestañas de abajo, al contrario, debían pensar en quiénes creían que los quieren más a ellos, que los "miran con amor". Advertí que los nombres escritos en las pestañas de arriba, siete, y en las de abajo, siete igualmente, quizá no eran los mismos. O solo coincidían en algunos. Solo lo han traído cuatro alumnos hoy. Como a optimista me ganan pocos, confío en ver casi todos los que faltaban en unas horas. Dedos cruzados, por si acaso.

Entre mis "instrucciones" dije que no pusieran a nadie que hubiera fallecido. Llegué a casa y mis propias palabras se me hicieron bola. Pensaba que había metido la pata hasta el fondo. Al fin y al cabo, no se deja de amar a los que ya no están. Dejamos de verlos, pero ese amor sigue estando. Sí, estoy pensando en mi padre, desde luego. Y fijo que para alguna de las personas que está leyendo esta entrada, estas palabras son también un pellizco al corazón. Pero es que no puedo hablar de amor y no incluir a mi padre, pese a qué físicamente ya no esté. Los demás están, al menos para cubrir esas siete pestañas de arriba.  Y esa es mi fortuna. Tal vez arriba y/o abajo necesitaría más pestañas, aunque siete en cada parte no son pocas. Antes de sentarme a escribir la entrada, estuve escuchando un audio muy breve de mi padre, el único del que soy consciente. Lo escuché tres veces seguidas, y me encanta. Siento como si su voz me abrazara. No es fácil de explicar y puede que sea incluso más complicado de entender, pero es mi manera de expresarlo. Y justo antes de escuchar nuevamente la voz de mi padre, hablaba por teléfono con otra de mis pestañas de arriba y de abajo. No me considero una experta en el amor, pero llevo toda mi vida amando de una manera u otra. La verdad,  42 años haciendo algo no son moco de pavo, así que tampoco llevo la L de las prácticas. Oficialmente son las doce de la noche, acaba de comenzar el 14 de febrero, San Valentín.

Con mi alumnado he hablado de los muchos tipos de amor que hay, y estaban invitados a no reducirlo al amor romántico, al de pareja quiero decir. Amor de pareja, amor de madre, amor de padre, amor de hermano, amor de amigos, amor de la familia...Me da un poquito de rabia no continuar ahora con la entrada, pero son las 00:09 y se me caen los ojos de sueño. Lo primero la salud, en unas horas...Continuará.

Y continúo, ya con la jornada laboral finiquitada y el sol de invierno colándose, como puede, entre las largas cortinas del salón. Acerté, no hubo pleno, pero unos cuantos más sí trajeron la hoja de "mirar con amor". A todos ellos les di un detallito, una piruleta de corazón. Confío en que los demás la traigan el lunes. Les guardo la piruleta hasta entonces. 

Esta mañana hubo reparto de claveles, blancos y rojos, por el insti. Para mi sorpresa, un alumno me ha regalado un clavel rojo. La verdad que ni por asomo me esperaba recibir ninguno, menos de un alumno, y mucho menos del alumno que ha sido. La vida, que no deja de sorprenderme nunca, inclinando a veces la balanza hacia el lado brillante de la vida. Gracias, un detallazo. Como curiosidad he de deciros que es uno de mis alumnos veteranos en el insti. Y aguanta estoicamente mis riñas, que no son pocas, motivos no me faltan. Lo que no quita el cariño. De hecho está relacionado, aunque pueda resultar chocante. 

Hoy quería llevar algo alusivo a San Valentín, pero sin pasarme. Al final opté por pendientes con forma de corazón, muy discretos, no es broma; labios rojos, nada discretos, pero no suelo atreverme a llevarlos casi nunca;  y un pañuelo con corazones, que lo vi esta semana en una tienda y me encantó, je je. También podía haberme puesto una sudadera azul marino cuajada de corazoncitos rojos, pero me parecía pasarse tres pueblos.

Para mí el amor es estar en calma. Es sentir paz cuando estoy acompañada. Es dejar espacio para los silencios y que no resulten incómodos. Es romper el hielo y ser capaz de hablar de cualquier cosa. Es girarte en la cama y sonreír, sin más, porque está ahí. Es alegrarte por las alegrías de otras personas casi tanto como si fueran propias. Y estar pendiente del otro cuando sabes que no está bien, o lo intuyes, porque no es fácil saber siempre qué le pasa a alguien a quien queremos una barbaridad. 

El amor es corazón, pero también cabeza. No es tirarse a la piscina sin más, a ver qué pasa. Es lanzarse habiendo visto antes cuánta agua había, en qué estado estaba, y muchos otros matices. Soy corazón porque suelo mostrar casi siempre lo que siento, a veces no para evitar golpes, aunque no siempre los veo venir. Y si no muestro intencionadamente mis emociones, me salen subtítulos en la cara, se me nota en la voz, en los movimientos, en todo. Pero no creo que el corazón me domine. A la vez me considero una persona bastante reflexiva, con cabeza, y no doy pasos a lo loco. Las decisiones importantes que he tomado hasta ahora y, muy probablemente las que siga tomando, son muy meditadas. Por eso no creo en la lucha de mente y corazón. No es que gane uno u otro, sino que ambos sean capaces de convivir en armonía, por salud mental, por mi salud mental.

Estamos a 17 de febrero de 2025, no siempre las cosas se pueden hacer cuando se quieren. Y trabajo y descanso van antes que el blog. Por eso, por primera vez desde que escribo sobre el amor, la entrada de San Valentín va a salir tan tarde. Quiero pensar que la he ido cocinando a fuego lento. No me gusta escribir cuando noto que estoy en algún pico emocional, así que mejor así.

Retomando mi monólogo sobre el amor. El amor es no dar la espalda, en un sentido figurado; es no aprovecharse del otro; es saber esperar, sin prisa, sin pausa; es respetar los proyectos personales de cada uno; es escuchar y hablar o callar, según lo que pueda ser mejor para la persona a la que queremos. También es tratar con cariño y expresar con palabras lo bonito que tiene lo que sentimos hacia la otra persona. Y hacérselo saber, sin necesidad de nada estridente, el "Te quiero" nunca sobra cuando es de verdad. El amor es sentir la fortuna de ser dos, no dos en uno, sino uno más uno, que no es lo mismo. El amor es abrazar con fuerza; es sentarse a ver en la tele un programa que ni chichá ni limoná, pero que mejora sustancialmente al verlo en pareja; es ser detallista, cada cual a su manera; es dar, pero también recibir, aunque no sea en el mismo momento ni en la misma cantidad; es sonreír callados; es acariciar las heridas del otro sin querer curarlas, pero intentando aliviar ese dolor. El amor es tacto, pero no es solo cuestión de piel. Es hablar al otro con tacto, tratar al otro con tacto, intentar hacer todo con tacto...El amor es poner los cinco sentidos, y no estar en una burbuja aislados, sino ser consciente de todo y todos los que nos rodean.

El amor es lealtad, a uno mismo y a la otra persona. El amor es no ser celoso, ni querer acaparar a la otra persona, sino darle libertad para que siga caminando, por sí mismo y a nuestro lado, haciendo ambos caminos compatibles. El amor es libertad, es dialogar sin imponer. El amor es no comparar lo incomparable. Es lo que cada uno quiera que sea. El amor tiene tantas caras como personas. El amor es cuidar. Cuidar de uno mismo y cuidar a los que amamos, aunque no siempre se dejen o lo valoren.

Por eso San Valentín es una fecha sí, pero igual que digo con el Dia de Reyes o el cumpleaños, es una fecha especial, para demostrar, a nuestra manera, cuánto nos importan aquellos a los que más alegría nos da tener en nuestras vidas. Es una "excusa" para acordarnos de los que queremos, igual que podemos hacer cualquier día del año. Así que ya, a toro pasado, espero que estéis bien y hayáis podido celebrar el amor, del tipo que sea. Mención especial al amor de las recién mamás y el recién papá. Este San Valentín, seguro que también ha sido especial para vosotros. Ojo, también he tenido muy presentes a las personas que han vivido un tsunami sentimental y esta fecha ha perdido gran parte del significado que antes tenía para ellas.

Y poco más, sobre el amor podemos escribir los 365 días del año, o 366 si toca bisiesto. 

Gracias por hacerme sentir tan amada cualquier día, a todos lo que sentís que este mensaje va para vosotros. Especialmente a ti, cariño. Gracias por estar a mi lado. Brindo por muchos más San Valentines juntos.

 Ánimo con el inicio de semana. Confiaremos en que sea una semana armoniosa, con eso, me doy por satisfecha.

Rescato algunos vídeos ya conocidos y compartidos aquí. 










domingo, 9 de febrero de 2025

Premios del cine español: trigésimo novena edición de los Goya

Cualquiera podría pensar que una gala que comienza con el mítico "Bienvenidos" de Miguel Ríos va a ser una gala de categoría, pero no fue así exactamente. No busco el aplauso ni el escarnio tampoco, solo comparto mi opinión de un evento que me encanta ver año tras año. Aunque me pasa como con Eurovisión, mi padre solía verla conmigo, y ver ambas citas televisivas sin él, son un pellizco gordo en el corazón. El año pasado lo pasé mal, y este, todavía peor.

Con mi santa paciencia y altas expectativas, es lo que tiene el inicio que os decía hace unas líneas, era optimista con lo que estaba por venir. Dejo el vídeo de "Bienvenidos", en el que un puñado de actores nominados, tres, y actriz, una (hago hincapié en esta diferencia de número que no entiendo) entonaron la canción con bastante acierto. Luis Tosar, ¡qué grande eres!. Pepe Lorente, ¡vaya descubrimiento! Y de repente, se hizo la luz, Eva Amaral y Juan Aguirre, da gusto veros ahí, pasen los años que pasen. La guinda, Miguel Ríos, como no podía ser de otra forma, siendo Granada la elegida para esta 39ª edición de los Goya. Ríos lleva los 80 años de una manera envidiable.


No debe cundir el pánico porque no pienso analizar minuto a minuto los Goya de anoche. Entre otras cosas porque fue más larga que un día sin pan, terminando cerca de las dos menos cuarto de la mañana. Aguanté a duras penas, pero aguanté.

Las presentadoras, Maribel Verdú y Leonor Watling, bien, sin más. Creo que estuvieron poco tiempo sobre el escenario, no sé.  Leonor empezó más nerviosa que su compañera, o al menos lo disimuló peor. Pero a mí no me disgustó que se confundiera, porque creo que también es parte de la emoción y del sentido de la responsabilidad al presentar algo así. Y todo eso puede jugar malas pasadas. Luego se la vio más relajada, y mucho más cómoda. 

Tuvimos la suerte de inaugurar los premios con el de "mejor actor de reparto", cayendo en manos de Salva Reina. Ver a alguien desbordado de emoción, me desbordó a mí, aunque no necesitaba mucho para sumarme a sus lágrimas, y fue un continuo en casi toda la gala. Raro fue que no acabara deshidratada. Pero me lo permití, lo de llorar sin freno, porque la vi sola casi toda. Enhorabuena, Salva. Gracias por regalarnos uno de los momentos más emotivos de la noche. La felicidad que salía por todos tus poros fue inmensa. Y esas palabras de agradecimiento, a tus padres en primer lugar, llamándolos, superhéroes, una maravilla. Igual que la declaración de amor hacia Kira Miró. Y su cara, esa cara al escucharte, impagable. Ese "Kirá, te amo", sin más, ya fue una delicia. Y todo lo que le dijo a continuación. Así como el resto de su discurso, sobre la gente que da oportunidades y muchas cosas más. Te explayaste Salva, pero mereció la pena.


Y he buscado y rebuscado otro de mis momentos favoritos de los Goya de este año. Y me quedo con la presentación de Maribel Verdú al Goya de honor para Aitana Sánchez Gijón. Desde el minuto 30, brillante. Efectivamente, un Goya "de amor" por la persona a la que se lo entregó. Algo menos de dos minutos y medio de una declaración de amor. Gracias, Maribel, por recordarnos lo importante que es decir que queremos a las personas que queremos mientras se pueda. 

Con lo que escuché anoche, me he quedado con muchas ganas de ver "El 47" y "Los destellos". A ver si hay suerte y las vuelven a poner en los cines, Van Dyck, en vosotros confío. 

Y como bien apunté al principio, mi intención no era desgranar aquí toda la gala, así que he elegido lo que más me ha llegado. Por eso he de acabar con el discurso de Eduard Sola, Goya al mejor director por "La casa en flames". Os dejo parte de su discurso, y sí,  ¡cuánta razón! Y qué desagradecidos somos, me incluyo, a veces, los hijos. Maravillosas palabras. Podrían servir perfectamente para el "Día de la madre".

Si podéis, la película está en Netflix, y vale la pena verla, da mucho que pensar sobre las relaciones humanas en general, y en particular las de familia.

Sabéis que tiendo a poner un broche musical a mis entradas del blog. Por raro que pueda parecer, no sabía si elegir la versión de Rigoberta Bandini de "El amor" de Massiel o la original. Pues eso, "El amor" al cuadrado, os dejo ambas interpretaciones:


Muchos de los premiados se acordaron de los que ya no están pero siguen estando. Y cada vez que ellos los mencionaban y/o señalaban hacia arriba, a mí se me caían las lágrimas.  Qué complicado es todo, o qué complicado lo hacemos. 
Feliz inicio de semana...