domingo, 15 de marzo de 2020

Nuevos retos: CORONAVIRUS día 1

Y aquí estoy, en casa, mentalizándome de las muchas horas que pasaré en ella durante las próximas semanas (como mínimo). Antes de ayer, por fin, se confirmó en Castilla y León lo que ya todos sabíamos tras haber escuchado a Pedro Sánchez el jueves por la tarde...Me da la sensación que en mi comunidad autónoma siempre vamos dos pasos (o más) por detrás, y...¡Qué rabia!

Así las cosas, tendremos los centros educativos cerrados, espero que vacíos y, por lo visto esta noche, con gran parte de todo a nuestro alrededor paralizada. 

La verdad es que no tener clase durante un tiempo es una faena, para TODOS (mamás, papás, profesorado, alumnado, otros trabajadores de los colegios, institutos...). Pero ahora me acuerdo de todos aquellos que no van a poder parar de trabajar, por razones de causa mayor, porque estén en primera línea de fuego, el personal sanitario; policías, militares;autónomos; hombres y mujeres de los servicios de limpieza; conductores de autobuses, trenes, cercanías..., camioneros, repartidores,...y personal administrativo relacionado con estas empresas que no tenga la opción de trabajo telemático; cajeros, reponedores y todas las personas que trabajan en supermercados o tiendas de alimentación; farmacéuticos...Es muy bonito eso de hablar de "teletrabajo" pero...si se puede claro. Y hay veces que por más que nos empeñemos, no se puede.

En mi caso, y en el de muchos otros docentes castellano leoneses, el lunes no tendremos que ir al cole, pero por lo que he leído en las distintas instrucciones, la patata caliente de cómo organizarse recae en los equipos directivos de cada centro. Todo mi ánimo y reconocimiento para ellos, ante una papeleta complicada. Confío en que todos, ellos incluidos, podamos trabajar desde casa, si no es el lunes, desde el martes.

A mis alumnos les he insistido que no son unas vacaciones, ni para ellos ni para nosotros. He intentado concienciarles de la importancia de respetar lo que digan las autoridades. Sé que muchos padres van a tener que hacer malabares para compaginar trabajo y poder pasar más tiempo con sus hijos, que no dejan de ser niños, con ganas de salir a jugar, quedar con los amigos...

Mentalmente tengo ya pensado qué voy a hacer con mi tiempo. Lo primero las obligaciones, de asignar tareas y estar en contacto, supongo que vía "email" corporativo y/o alguna plataforma, con mi alumnado y sus familias. Lo segundo, aprovechar esas horas de más en casa para poner más orden en mi vida. Orden en sentido literal, emprenderé lo que denomino la "operación zafarrancho", alternando tareas arduas y poco agradecidas (por ejemplo colocar armarios) con otras que me mantengan activa e ilusionada (aquí se me ocurren mil cosas). Entre esa larga lista estará dibujar, ver películas o series en versión original, escuchar música, por supuesto leer, comenzar alguna manualidad que me apetezca aunque no sea la fecha y, lo más importante, cuidar a los míos. A los cercanos lo tengo más fácil, porque convivo con ellos, pero a todas esas personas a las que ahora tengo muchas ganas de besar y/o abrazar y no puedo (no debo), les mando de manera virtual todo mi cariño. Qué ganas de abrazar y besar a los que quiero, y eso que esto acaba de comenzar. 

Confío en que mi teléfono resista (no está para muchas), porque por supuesto va a echar humo, siendo la mejor manera de hablar con los que quiero, me preocupan...

Hablando de querer, como bien señalé antes, tendré más tiempo para leer, y ya he empezado una de las lecturas (me da que me la ventilaré en un tris, consecuencias lógicas de las horas de encierro). Se llama "Así es la vida", el autor es Tomi Ungerer (editorial Blackie Books). Es mi más reciente adquisición, en la librería Antígona de Zaragoza. Hay que reconocer que el título viene "ni pintao" al momento en el que estamos. Es un libro con respuestas filosóficas y divertidas a preguntas de niñas y niños. Os dejo un ejemplo, podéis encontrarlo en la página 48:

¿Cómo sabes si alguien te quiere? 
Emma, 6 años.

En general, es algo que se manifiesta en la ternura. Basta con observar cómo los animales les hacen arrumacos a sus crías para comprender qué es el amor.

El problema es que muchos padres y amigos son "introvertidos", es decir, que no consiguen expresar sus sentimientos, a menudo por timidez.

Es en los momentos en los que tenemos problemas, sufrimientos, enfermedades, tormentas y fracasos, cuando se dejan ver con toda su fuerza la comprensión y la compasión.

¿Cómo saber si te aman? Se nota por instinto. Si no es así, lo mejor es ir a buscar el amor en otra parte.  O está ya ahí, contigo, o te está esperando.


Pues eso, el momento actual es un ejemplo de tormenta, quizá una sacudida sea más preciso. Pero quiero pensar que de esta crisis también sacaremos algo positivo. A mí me ayuda a valorar todavía más la importancia de la "normalidad", y de poder demostrar a los que ocupan un pedacito de nuestro corazón y parte de nuestra vida, lo mucho que nos importan. Y no pasa nada, van a seguir ahí después del Covid-19.

Toca poner a trabajar el ingenio, armarse de paciencia y disfrutar de un tiempo que a veces añoramos no tener. Cuidaos.

sábado, 29 de febrero de 2020

Emo-ideas (9): LA FLOR DE LOS AFECTOS

Quizá fui muy optimista pensando que cada semana iba a poder escribir una nueva idea en el blog que tuviera que ver con la educación emocional. No me resulta fácil sacar tiempo para contarlas con calma, y a eso le añado que a veces me falta inspiración. Lamento que no estén apareciendo con la frecuencia que habría querido, pero ya vendrán tiempos mejores. No recuerdo si ya lo he puesto aquí en algún momento de este curso pero...¡Qué ganas de ser tutora de nuevo! Creo que de todas las funciones que he tenido desde que empecé a trabajar oficialmente de maestra, solo una se aproxima bastante a lo mucho que me gusta ser tutora, y es estar como docente de Educación Compensatoria (qué recuerdos...). 

La idea de hoy está basada en una propuesta que les hice ayer a mis alumnos de ARTS de 1º de Educación Primaria. La he llamado "La flor de los afectos." Consiste en dibujar una flor, cada niño la suya, con su nombre en mayúsculas en el centro. Alrededor han de ponerle a la flor tantos pétalos como personas quieran dibujar (para el Primer Internivel) o nombres deseen escribir (Segundo Internivel). Cada pétalo ha de corresponderse con una persona que sea muy importante en su vida, por algo positivo que aporte a la misma.

Dejaremos tiempo suficiente para que puedan hacer la flor. En un momento posterior, se hará una puesta en común. Los niños/as que quieran, podrán enseñar su flor a los demás o comentar brevemente a qué personas pusieron en ella. Si nadie desea concretar, sí se puede hacer una reflexión con ellos sobre en qué se han basado para elegir unas personas u otras, sin necesidad de especificar a quién pusieron. Y hablaremos también de la importancia de cuidar a esos "pétalos", si no queremos perderlos. Me parece muy importante que, ya desde pequeños, vayan dándose cuenta de la relevancia que tienen los afectos en nuestras vidas, y cómo podemos cuidar a esas personas que tanto nos aportan.

Si alguien quiere completar más la actividad, creo que podríamos dibujar una regadera, y que cada niño ponga un par de gotas. La idea es que en cada una escriba una oración, que plasme lo que pueden hacer, a nivel personal, para hacer sentir bien a esas personas, que sientan lo mucho que nos importan, las queremos...

Como pienso que es algo muy personal, aunque sí la haría en clase con niños de los que fuera tutora, me ha parecido más prudente no poner aquí las personas a las que pondría en la flor. No obstante, tenéis un enlace a un ejemplo de cómo podría ser la flor, y otro para las gotas de agua, por si os ayuda a visualizar mejor la actividad. Y ya puestos, también uno de la regadera.

A mí me encantó ver cómo una alumna de seis añitos me explicaba a quién había puesto en cada pétalo. Qué suerte la nuestra (la de los "profes").

Y adorno un poquito la entrada con flores de febrero...



Imágenes propiedad de Raquel Plaza Juan.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Sin título

No todo necesita tener un nombre. Y eso le pasa a esta entrada, ni siquiera va a contar con una etiqueta, porque sí, porque no hace falta. A veces nos empeñamos en ponerle nombre a todo, y ni es necesario ni significa que vaya a ser mejor por tenerlo.

Cinco días sin cole dan muchísimo de sí. Cinco mañanas en las que el despertador ha sonado pronto, pero nunca a las seis de la mañana (y qué bien). La mayoría fuera de casa, en otras tierras, escuchando otro acento (precioso por cierto), viendo maneras diferentes de vestir, todo caras nuevas. Lugares desconocidos o ya olvidados, casi doce años son bastantes, y se nota. En definitiva, un romper con la rutina en toda regla, meterme en una burbuja, y quedarme en ella, tranquila, en paz...Y me ha venido de fábula. Visitar sitios sin prisa, sin mirar el reloj, contemplando, admirando, disfrutando...

Y gracias a todo lo anterior, me he acordado de mucha gente. Especialmente de los que no están atravesando por su "mejor momento", a nivel personal, laboral o ambos. Desgraciadamente no tengo solo un nombre en la cabeza, aunque algunas situaciones son más llevaderas que otras. Quiero pensar que al final, entre unas cosas u otras, las piezas pueden recolocarse y somos capaces de seguir adelante, de continuar, eso no es sinónimo de sanar ni empezar de nuevo. Pero hay que lograr dar con la fórmula para vivir de la manera más agradable posible, pese al pasado, al presente y a las circunstancias que rodean a cada uno. Si nos han hecho daño, es fácil decir que hay que perdonar, no sé si siempre es posible. Si hemos sufrido mucho, a ver de dónde sacamos las fuerzas para levantarnos cada día. Si nos han hecho la vida imposible, sería bueno buscar la manera de retomar cierta normalidad...Y así podría poneros un sinfín de ejemplos en los que seguramente, muchos de vosotros os veríais reflejados. Y no tengo "solución" para ninguna. Solo sé, o me parece mejor dicho, el sé suena a verdad absoluta, que la respuesta ha de salir de cada uno de vosotros. Por más manos que os echen, si vosotros no queréis levantaros, no tenéis ganas de ver la vida de otra manera, los esfuerzos de los demás por echaros un cable no servirán de nada. A mí me pasa con frecuencia, que siento rabia o impotencia por no poder ayudar (algo o más) a los que de verdad me importan, a aquellos por los que siento un cariño inmenso. Al final he llegado a la conclusión que puedo ofrecerles un par de oídos atentos y mucho cariño, y ya.  

Volviendo a los que me he acordado en este maravilloso periodo de desconexión, son personas que me importan mucho. He pensado en lugares en los que habrían pasado muy buenos momentos, paseos compartidos, sobremesas eternas...No sé, mil detalles. Lo que de verdad importa no es dónde vas, sino con quién. Y por eso me he llevado una de las mejores compañías del mundo, mi hermano. Y he tenido muy presentes a los quería que tuvieran la oportunidad de pasar unos días así, en Zaragoza o en cualquier otro rincón del mundo, pero que ahora, por la razón que sea, no pueden permitírselo. Bueno, todo llega, cuando se pueda...No es fácil que todos los astros estén alineados, y haya ganas, tiempo, posibilidades de viajar y una compañía con la que apetezca pasar muchas de las 24 horas del día.

A los que va dirigida esta entrada, espero que os deis por aludidos/as, para bien, y sintáis todo el cariño guardado en esta entrada, y el mimo con el que intento trataros siempre que nos comunicamos, aunque no podamos vernos en persona lo que me gustaría. Ojalá soplen aires diferentes para vosotros, que os ayuden a mirar el futuro con más optimismo (aunque no resulte sencillo).

Completo la entrada con algunas fotos de estos días inolvidables por tierras mañas. Las puertas me parecieron una auténtica preciosidad. Igual que la floristería con las palabras "In love", el atardecer desde el Ebro y el cariño de dos palomas (pese a lo mal que me caen).







Todas las imágenes son propiedad de Raquel Plaza Juan.

domingo, 16 de febrero de 2020

El volumen del corazón

Mi queridísima Merce Iglesias compartió en Facebook un artículo de la web "La mente es maravillosa", titulado "A veces, necesitamos escuchar lo que significamos para alguien."

Me declaro conquistada por el artículo y, me ha faltado tiempo para usarlo en el blog y compartirlo aquí con vosotros (lo podéis leer pinchando en el título del artículo).

Adoro leer que el verbo amar se declara con los cinco sentidos. Me encanta que empleen un término que me gusta tanto, como son las "caricias emocionales." Si bien entiendo que cada persona es un mundo, y absolutamente a nadie se le puede obligar a subir el volumen de su corazón y compartir, en voz alta, lo que este le dicta, me parece que todos necesitamos de cuando en cuando esas caricias emocionales.

A mí tampoco me parece que saber lo que significamos para alguien sea un acto de debilidad. Al contrario, creo que es un acto de valentía, de fortaleza, el hecho de atreverse a decirle a cada persona lo que significa para nosotros. Es como si alguien se desnudara ante nuestros ojos, pero a nivel emocional. Aunque el lenguaje no verbal también comunica, los gestos pueden no ser interpretados adecuadamente y provocar efectos no deseados.

Es verdad que es muy triste dar por sentados los afectos desde el momento que hemos creado un vínculo....Pues no. A las personas hay que cuidarlas, a todos los niveles. Y eso no es sinónimo de repetir como loros el mismo mensaje una y otra vez. Pero qué bonito es escuchar (a veces) que eres importante para alguien, que de alguna manera le "haces falta", que te quiere en su vida, te ha cogido mucho cariño, te aprecia, confía en ti, te necesita (no es lo mismo ser necesario que imprescindible)...Sí, nadie es imprescindible, desde luego, pero hay personas en nuestro día, necesarias ¿o no? Seguro que todos contáis con un grupito, quizá no muy numeroso de "personas necesarias." 

Y esto es válido para los niños y para los adultos. A mí me gusta analizar cómo actúo con mis alumnos/as  y si hay algo que puedo mejorar. Y es frecuente que encuentre algún matiz que le dé más color a su ámbito emocional y refuerce el mensaje principal que me gustaría que recibieran de mi parte: os quiero. Parece una tontería, pero ese mensaje está directamente unido con lo que considero más relevante, no el sistema educativo, sino yo, a nivel individual: que sean felices (cuanto más, mejor). 

Aunque no se quiere igual a todo el mundo, algunas personas nos lo ponen mucho más difícil que otras, porque parece que ponen trabas a lo que hacemos y puede hasta llegar a dar la impresión que actúan en nuestra contra. Pero no, no hay que juzgar, no debemos interpretar lo que creemos que alguien ha dicho, no hay que poner el tono a una conversación de la cual no podemos extraerlo, ni dar nada por sentado.

Os animo a que subáis el volumen de vuestro corazón y, solo si os apetece y en el momento que tengáis ganas, mandéis caricias emocionales a esas personas que para vosotros es importante tener en vuestras vidas. A las mías intento decírselas siempre que puedo y me armo de valor, porque hablar en voz alta de nuestros sentimientos sigo viéndolo como un acto valiente, y no siempre tenemos la fuerza para hacerlo. Y cada cual que se acuerde de amigos, familia, pareja, compañeros...Ahí caben todo los que quiera incluir bajo su paraguas de "personas especiales." Para mí esas son las que me sostienen, me han "salvado" en más de una ocasión, me mantienen con los pies en la tierra, logran que me sienta especial, me alegran los días llenos de nubarrones, me ofrecen su cariño a manos llenas, me premian con su confianza, se acuerdan de mí, le saben quitar hierro a lo que a veces me quita el sueño...y, tal vez parezca una tontería, se alegran un poquito más cuando me ven contenta. Claro está, yo también soy un "poquito" más feliz por el simple hecho de poder contar con ellas (pese a las circunstancias de cada cual).

Por eso, a todas mis personitas especiales, lo único que puedo hacer es daros las gracias por existir, y las caricias emocionales mejor las personalizo para cada cual ¿no?



viernes, 14 de febrero de 2020

AMOR

Como hago de vez en cuando, recurro a la RAE, y comienzo poniendo las 3 primeras acepciones de amor:


amor

Del lat. amor, -ōris.

1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
Las he compartido para recordar lo amplio que puede llegar a ser el concepto de amor, y destacar todo lo que abarca. 
A las dos me ha pasado una cosa curiosa, no sé si tenía que ver que fuera San Valentín...El caso es que los viernes tengo a última hora ARTS (Plástica) con 4º de Primaria. Por necesidades de centro es el grupo con el que más horas estoy. Siempre bajo con ellos las escaleras y espero hasta a que salgan. Sin comerlo ni beberlo, uno a uno me han abrazado a la salida. Me han dejado sin palabras. Me ha gustado mucho el gesto y ha sido una sorpresa muy agradable. Ha sido una semana complicada con algunos de ellos, en la que decidí hablar con todo el grupo y expuse lo que estaba pasando. En lugar de ponerse de uñas conmigo, han reaccionado fenomenal y lo agradezco.
Además, una parte de mí, ha viajado al curso pasado a Guijuelo, a las despedidas de los niños y niñas de mi tutoría de los viernes, después de nuestro ratito semanal de "Pinceladas de emoción." A estas alturas, no sé si el cariño sigue ahí o no por su parte, pero en días como hoy, me acuerdo todavía más de lo muchísimo que os sigo queriendo y...¡Qué bonito es eso! Por los motivos que sea, hay grupos que dejan una huella enorme, y eso me pasó a mí con ellos.
Tenía un cortometraje pendiente de compartir en el blog. Me viene al pelo, nunca mejor dicho, la fecha de hoy, San Valentín. Se llama "Hair love" y es el ganador de este año al óscar al mejor cortometraje de animación. Es un corto maravilloso y muestra una historia de amor preciosa. Ya he dicho bastante, simplemente...¡Disfrutadlo!

Quiero pensar que nadie está solo, no reduzco estar acompañado a tener pareja. Por eso, aunque el día está a punto de terminar, espero que cualquiera que lea esta entrada se sienta amado, de una manera u otra. Y os animo a demostrárselo o decírselo a los que queréis. No es bueno dar cosas por sentadas o no cuidar lo que tenemos. 
No sé si esta frase es anónima o tiene dueña, pero es una gran verdad: TODO MEJORA CON AMOR. Ya, soy una sentimental (sin remedio).
Esta entrada solo puede terminar con una canción sobre el amor: "Love is in the air", con el vozarrón de Daniel Boaventura.

domingo, 9 de febrero de 2020

Luna de nieve, más reflexiones en voz alta

Los que tenéis la suerte de poder contemplar la luna desde donde vivís, estaréis disfrutando de una maravillosa luna llena, en este caso también llamada "luna de nieve", por la peculiaridad de ser la más grande y brillante del año. Pude verla ayer por la tarde, cerca de Alba de Tormes. Y no he podido evitar compartir una de las fotos que hice, con la cámara de mi hermano por cierto.

Imagen propiedad de Raquel Plaza

Y con esta luna todavía muy presente en la retina, me ha dado por hacer una parada en el blog. Pecaré de poco original, me parece que después de tres años y pico en él, no voy a contaros nada que no sepáis o podáis intuir, pero quizá lo cuente de otra manera.

Hace unos años una amiga, del gremio docente, Marisa, nos entregó un marcapáginas con un poema fabuloso de Benedetti, "La gente que me gusta", sobre el que ya he escrito en otro momento. Poco después, recurrí a ese poema como broche a la despedida de tres compañeros que se iban del IES Vía de la Plata de Guijuelo. Como curiosidad, estaba despidiendo a esos tres profes, en nombre del claustro, sin saber todavía que el curso siguiente, tampoco yo, estaría en el instituto guijuelense.

A mí se me nota a la legua la gente que me gusta y la gente que no, tal vez sea un defecto. No me considero brusca ni borde, pero sí es verdad que mi cara en algunas ocasiones habla por sí sola (con bastante frecuencia). Y sobre eso quiero escribir esta madrugada.

La gente que me gusta es valiente, pero también tiene miedo/s, e intenta combatirlos o hacerlos pequeñitos. Y si es posible, ¿por qué no? consigue que desaparezcan. La gente que me gusta es paciente, con los demás y con ellos mismos, entiende que a veces es necesario saber esperar y dejar pasar el tiempo, sin prisas, sin atropellos, sin sobresaltos. Desde luego que le gente que me gusta sabe escuchar, aunque a veces no puedan recordar todo lo que les hemos contado. Además la gente que me gusta se molesta por escuchar las distintas versiones de una historia. Y creo que tiene tantas como personas estén implicadas (de una u otra forma) en ella. La gente que me gusta hace lo posible por actuar de una manera justa. La gente que me gusta reconoce sus errores y es consciente que todo el mundo puede meter la pata en un momento determinado. La gente que me gusta está pendiente de cómo están las personas a las que aprecia, quiere, ama...La gente que me gusta tiene buena memoria, y hace que pesen más las cosas positivas que ha vivido con alguien, que los errores que los otros hayan podido cometer. Por supuesto que la gente que me gusta no juzga, sino que está ahí, sin más, que es mucho. La gente que me gusta lucha por sus sueños, o espera a que el viento sople a favor para poder retomarlos. La gente que me gusta no suele ser orgullosa, y es capaz de dar un paso atrás cuando se equivoca. La gente que a mí me gusta no actúa sabiendo que está haciendo daño a otros. La gente que me gusta es observadora, aunque intente hacerse la despistada. La gente que me gusta sabe relativizar. Me gusta la gente que es capaz de hablarme de sus sentimientos, aunque le cueste (¿a quién no?). La gente que me gusta es leal, y cuida a su gente. La gente que me gusta da espacio y tiempo, pero no olvido. La gente que me gusta comparte, en muchos sentidos. Desde luego que la gente que me gusta me mira a los ojos cuando hablamos, excepto en situaciones puntuales de vergüenza/timidez, y se preocupa por lo que me pasa o, simple y llanamente, por cómo me ha ido el día. Me gusta la gente que no huye, no desaparece. La gente que me gusta es coherente, y no dice una cosa y hace otra distinta. Me gusta la gente con la que puedo reírme, y sonreír, aunque sea tímidamente. La gente que me gusta ama, respeta, acompaña, anima, apoya, se esfuerza, reflexiona, espera, escucha, ayuda...Y cómo no, me hace sentir afortunada por ser parte de mi vida y yo de la suya.

A estas horas no voy a incluir nada más en "La gente que me gusta", todo depende de en qué momento de nuestra vida escribamos algo. Seguramente si escribiera nuevamente sobre "La gente que me gusta" dentro de un año, algo variaría, pero el fondo seguiría siendo muy semejante al de ahora.

Volviendo a la luna, me encanta mirarla, especialmente cuando hay silencio a mi alrededor o solo se distinguen sonidos de la naturaleza. Y todavía me gustan más las estrellas, qué decir de la lluvia de Perseidas de agosto...Así que con esta imagen os dejo hoy, para que la observéis detenidamente, y la disfrutéis.



jueves, 6 de febrero de 2020

Emo-ideas (8): Tu día en 20 minutos

Puede parecer una locura que me siente frente al ordenador, tras haberme levantado a las seis de la mañana y haber entrado en casa a las ocho de la tarde. Lo que pasa es que la inspiración está en cualquier parte, y la idea de hoy está calentita, ha surgido esta misma mañana.

Contando desde lo más reciente, hoy teníamos curso de una de las asesoras del CFIE de Salamanca, Marta Sánchez Casado, sobre el Programa Educación Responsable de la Fundación Botín.  En ella nos ha hablado de muchas cosas, una me hizo pegar un respingo en el asiento, el concepto de INTELIGENCIA SOCIAL, definida como la "capacidad que tiene una persona, de entender, tratar y llevarse bien con la gente que le rodea." Ahí es nada ¿verdad? Tela marinera, me parece importantísimo. Por lo que nos contó, sobre esa inteligencia habla el libro más reciente de mi querido Daniel Goleman. Desde luego, poco tardará en estar en mis manos.

Ya sabéis que soy consciente que en el aula debemos enseñar lo que toca (o nos manda la ley), por decirlo finamente. Pero de lo que de verdad soy defensora acérrima es de tratar aquellas cuestiones que pueden hacer (o contribuir) de mis alumnos unos niños felices. Por eso siempre que puedo tiro de inteligencia y educación emocional como un pilar básico, no un complemento. Pienso que la inteligencia social está muy relacionada con estos temas que tanto me interesan, porque no veo factible ser socialmente inteligente sin tener ciertos conocimientos sobre el universo emocional. Además creo que no podemos aprender todo eso si no trabajamos más la comunicación dentro del aula de nuestros alumnos. 

Y enlazo todo lo anterior con mi sustitución en el cole de las 9 de la mañana...Para situaros, Infantil, aula de 5 años. Creo que es ya la tercera vez en la que me coincide sustituir a primera hora en Infantil. Los que me conocéis sabéis que me da cierto pánico esa etapa, siento que no es lo mío. He de reconocer que cuando voy a Infantil tengo algo de miedo, ante lo que considero desconocido.

Pues allí estaba yo, escuchando atentamente qué contaba cada uno de los peques a la clase. Y pensaba ¿por qué al empezar Primaria esto se pierde? ¡Qué gran error! La asamblea me parece una joya, hasta este curso desconocida para mí, porque no es lo mismo que te cuenten algo a vivirlo y verlo con tus propios ojos.

Y esa es mi emo-idea de esta ocasión. La he llamado "Tu día en 20 minutos." Puede ser para las aulas o para las familias. Humildemente creo que la vorágine del día a día hace que nos comuniquemos menos, o peor. Esta mediodía también nos hablaban de los malentendidos que puede haber al guasapear con alguien, cuánta razón, por toda la información que nos falta cuando nos comunicamos (quizás a veces no tenemos otra alternativa, y desde luego que si quiero hablar con una persona que me importa, prefiero de lejos el "WhatsApp" a nada).

Explico la idea. En el caso del aula, consiste en destinar los últimos 20 minutos de cada día, preferiblemente mejor si están con el tutor, porque debería ser el que más tiempo compartiera con los niños y los conociera mejor, a contar, los que voluntariamente quieran hacerlo, lo más importante que les ha pasado desde que acabaron las clases el día anterior. 

Si lo preferís, en vez de lo más relevante, podéis optar por simplemente dar vía libre, que intervengan voluntariamente (por supuestísimo) y cuenten lo que ellos quieran, relacionado con ese periodo de tiempo. Sería bueno animar a que cada día tengan su espacio niños distintos. Visto desde fuera me parece una experiencia muy enriquecedora y, cuando vuelva a ser tutora (ojalá el próximo curso) pienso predicar con el ejemplo. La idea es establecer una escucha activa, algo que permita a los niños y niñas expresarse y comunicarse con toda la clase. Si alguno lo prueba, le agradecería que me dijera si ha funcionado o no y qué carencias o ventajas le ve a la idea.

Y en el caso de las familias, reservaría esos veinte minutitos para después de la cena. A poder ser, sentados en un espacio sin obstáculos por medio, o que ocupen lo menos posible. Se me ocurre que un sofá y unos sillones (según cuántos seáis en vuestra casa), suelen estar en todas las casas. Y que hable el que quiera, a lo mejor si no son muchos podemos rebajar el tiempo y dejarlo en "Tu día en 10 minutos." Quizá os parezca una chorrada, a mí no. Lamentablemente creo que nos estamos perdiendo muchas cosas del día a día de la gente que tenemos más cerca y/o de las personas que más queremos. Y a mí me parece muy bonito a la par que sencillo, poder hablar/contarle a alguien cómo ha sido mi día, y si hay confianza, explicarle cómo me siento. No sé, será la edad (la mía) o que estoy en una época de mi vida en la que cada día valoro más las pequeñas cosas, insignificantes tal vez para algunos, pero bajo mi punto de vita, muy importantes.

Y ya que estamos, como ahora los dedos me van solos, aprovecho para decirlo otra vez, gracias a los que me demostráis, a vuestra manera, el cariño, y me preguntáis por mi día a día y/o me contáis cómo ha sido el vuestro.


miércoles, 29 de enero de 2020

Volviendo a coger el altavoz

He empezado la entrada que veis ahora ya tres veces, quiero pensar que esta vez sí, a la tercera va la vencida. No quería comenzar desgranando uno a uno los motivos del mal sabor de boca que, por algunas razones, me estaba dejando el mes. Más que nada porque haciendo un repaso mental, siguen pesándome más los motivos para estar contenta, muy contenta. No obstante, puedo decir en voz alta, incluso "a grito pelao", que enero no me gusta, y cada vez menos.

Me da rabia tener el blog medio abandonado, pero tengo muchas cosas en las que invertir el tiempo y, a veces, si las opciones eran el blog o descansar, he elegido la segunda.

Así que en vez de llenar esto de quejas, voy a plagarlo de cosas más agradables. Y recurro, aun a riesgo, nuevamente, de repetirme como las lentejas, a una de mis palabras favoritas.

Gracias a la gente que hace por entenderme, que no me mete prisa, y pone su mano en mi hombro sin empujarme, únicamente para poder saber que tengo su apoyo, que están ahí.

Gracias a las personas con las que me apetece hablar de todo y me dan la oportunidad de hacerlo, poniendo sus oídos u ojos atentos, y además me regalan con su sinceridad directa, sin florituras, pero con cariño, o así la percibo yo.

Gracias también a quienes me enseñan el enorme valor de saber esperar (siendo como soy tiene un mérito tremendo por su parte), y de respetar el ritmo de cada cual. Está claro que todos los días se aprende una lección.

Gracias a los que sepan o no lo que quiere decir la palabra empatía, demuestran una capacidad empática asombrosa, y hacen que siga manteniendo la fe en las personas (no es nada fácil).

Además gracias a los que me cuidáis, me hacéis saber, a vuestra manera, que estáis "aquí",  me animáis cuando me empecino en ver todo gris o me agobio sin problemas "de verdad."

Y corto ya las gracias por hoy, porque estas cosas mejor decirlas en persona a cada cual, ¿no os parece?

Este año, por circunstancias, que son necesidades de centro, he sustituido en Infantil más que nunca. Esta semana la más reciente. De repente, sin darme cuenta, en el aula de 3 añitos, allí estaba mientras tenían "juego libre." Contemplé cómo sacaron una caja, con piezas con formas geométricas amarillas, rojas y azules. Y todo empezó a cobrar vida, los peques convirtieron esas piezas en animales, una ciudad, un teléfono y otras mil cosas. Y ahí estaba yo, ensimismada, con los ojos como platos, pensando en la magia de la infancia. Me sentí una privilegiada. Es una suerte descomunal poder contemplar el mundo a través de los ojos de un niño, sea de la edad que sea. Os invito a hacer como esos niños  y niñas, intentad no perder la imaginación, creatividad y esa capacidad de asombro por lo que nos rodea.

Y con todo eso en mi cabeza quiero cerrar esta entrada. He vuelto al blog y...con muchas ganas.

lunes, 6 de enero de 2020

Ya vienen los Reyes...

...Magos.

Y digo yo que si son magos, podremos pedirles cualquier cosa ¿no?, mejor que si nos tocara la lotería. Por pedir...que no quede. No me refiero a un tema material, se trata más bien de una cuestión de ilusión. Allá voy:

Queridos Melchor, Gaspar y Baltasar:

He de reconocer que no es justo que me acuerde de vosotros justo cuando estáis al caer por las casas de cada uno. Algo parecido pasa con Santa Bárbara cuando truena o San Isidro Labrador si no llueve.

No soy la más apropiada para relatar si me he portado bien o mal a lo largo del año anterior. Solo diré que he hecho todo lo posible por comportarme de la mejor manera posible, no pensando en vosotros, sino simplemente porque era lo que me parecía correcto. Aún así, he metido la pata algunas veces, la mayoría me he dado cuenta (antes o después), no obstante unas poquitas fijo que no. Es una pena porque hay ocasiones en las que nos equivocamos sin intención, y si alguien no nos lo dice (que piensa que no hemos actuado bien), es muy complicado remediarlo, por decirlo de alguna manera. Espero que esas veces, quiero pensar que han sido pocas, van a ser todavía menos a lo largo de 2020.

Igual que el año anterior, ni se me ocurre pediros nada material. La suerte de tener un trabajo fijo es enorme, y personalmente me encargo de regalar y regalarme, aquello que considero conveniente. Perdonadme la sinceridad, digo conveniente y no necesario, porque de cuando en cuando tengo ganas de algún capricho y, si es algo razonable, me lo doy.

Esta vez, si pudiera pedir algo, que no sea un deseo típico, sería TIEMPO.

Ya, no le vais a dar a cada día más de las 24 horas que tiene. Como eso es imposible, a ver si me guiais, y voy dando con la fórmula para aprovechar mejor esas horas diarias y, algo que no puedo posponer, tener más tiempo para mí. Si no es mucho pedir, incluiría el nombre de un par de personas a las que tengo mucho cariño, porque necesitan también de ese tiempo para ellos. Pero me gustaría evitar que alguna se pusiera como un tomate y por eso omito nombres.

Me encantaría tener más tiempo para escuchar,  pasear sola (y acompañada), hacer fotografías a la gente a la que quiero, ir al cine más a menudo, leer, dibujar, conversar sin la presión de mirar al reloj o la alarma del despertador, ver más amaneceres en la playa, caminar descalza sobre la arena, viajar (a lugares próximos  y lejanos), aprender cosas nuevas, conducir, ir a conciertos y una lista potente que no pongo para no aburrir. Y como soy como soy, para abrazar, besar...En resumen, dar cariño (bueno, y recibirlo también).

He puesto el tiempo en primer lugar, pero el "regalo" principal, que damos por supuesto y no debería ser así, es la SALUD. Sí, igual que el tiempo, no la quiero solo para mí, que sea para todas las personas a las que aprecio, que son muchas. Y que contemos con más bienvenidas a este mundo que despedidas.

Y algo que no quiero que me traigáis, sino que dejéis igual que ahora, es la ILUSIÓN. Ilusión por todo lo que hago, no tiro solo en el plano laboral. Deseo con todas mis fuerzas mantener esa ilusión, por lo que tengo y lo que vendrá. Y por poder seguir disfrutando de las personas con las que a día de hoy, sé que puedo contar para lo que sea. Deseo poder contagiar un poquito de esa ilusión a los que, por la razón que sea, la hayan perdido, Os agradecería que pusierais vuestro granito de arena para devolvérsela, o marcarles un camino (igual que dicen que la estrella de Belén os guio a vosotros).

Ojalá los niños de muchas generaciones futuras mantengan la ilusión por los Reyes Magos y sigan creyendo en la magia. Me parece que todos somos un poquito responsables de hacer que esa llama siga encendida. Y en la pequeñísima parte que depende de mí, adoro ser una ayudante de vosotros tres, me encanta regalar, y si es fuera de fecha, todavía más. 

Ánimo, la noche que tenéis por delante es larga. Disfrutadla, seguro que los demás lo harán, especialmente los niños y niñas, gracias a vuestra magia y a la de todos los que os echan un cable.

Para los que leáis esta entrada, FELIZ DÍA DE REYES y...¡Viva la magia!



miércoles, 1 de enero de 2020

Emo-ideas (7): PMG, propósitos de 2020

Es bastante típico que empecemos el año con buenos propósitos de cara a los 366 días que nos esperan. En mi caso parte de esos propósitos ya eran una realidad antes de decirle adiós a 2019, así que he comenzado el nuevo año con buen talante. Basándome en esa idea de todo lo que a mucha gente se le ocurre para mejorar su vida, he pensado en PMG. P de PERDER,  M de MANTENER y G de GANAR. Voy a intentar explicarlo de una manera sencilla.

Esto puede valer tanto para llevar a cabo en familia, aunque cada uno lo haga a nivel individual, con una posterior puesta en común (si todos los integrantes quieren); como para hacerlo en las aulas. Y si alguien no lo quiere hacer o no le apetece compartirlo con otros, perfecto, que nadie se sienta obligado a nada.

Consiste en coger un papel, colocarlo en horizontal y trazar dos rectas para que quede dividido en tres partes iguales. En la columna de la izquierda, hay que escribir, en mayúsculas, "perder"; en la central, la palabra "ganar"; y, finalmente en la columna de la derecha, "ganar." Muy fácil, ¿verdad?. Cogéis lápiz y goma y os dais un tiempo para pensar qué vais a escribir en cada columna. Sería aconsejable acotar un poco, por ejemplo, poner al menos un mínimo de elementos en cada columna, tres puede ser un buen número. No pondría un máximo e insistiría que no todas las columnas tienen que tener la misma cantidad de ideas escritas. De hecho veo más interesante que no estén equilibradas.

Simplemente es darle una vuelta de tuerca al manido "propósitos para el año nuevo."

Como ejemplo, pongo parte de lo que pondría en mi hoja:
PERDER
-Gente que no le importa si estoy viva o muerta. (Sí, suena algo "bestia", pero seguro que la gente me entiende a la perfección. Hay personas que tenemos en nuestro círculo por estar, y que no aportan nada, o si lo hacen no es nada bueno, pues a ese tipo de gente me refiero). U otras que parecen avergonzarse de conocerme y me saludan (o no) según dónde me vean. Qué pena de gente.
-MIEDOS. (Sé cuáles son y de los que antes me puedo deshacer, algunos van bastante mejor. Reconozco que el miedo es algo irracional y no es nada fácil combatirlos)
-AGOBIOS. (Lo mismo que con los miedos, los llevo mejor, porque eso sí me resulta más racional y si reflexiono sobre ellos es más fácil eliminarlos o que mengüen).
MANTENER/CONSERVAR (algo que queremos que siga igual)
-A MI GENTE (familia y amigos), en especial a ese pequeño grupito del que primero me acuerdo cuando me pasa "algo", sea positivo o negativo. No sé vosotros, a mí me hace falta compartir las alegrías y las tristezas, lo necesito. Reconozco que las tristezas/preocupaciones/¿problemas? las/los comparto con muy poquitas personas, pero muy pocas, porque ahí cuesta más abrirse. 
Quiero seguir cuidando a las personas incluidas en "mi gente", porque las quiero, y las quiero bien. Disfruto cuidándolas, me encanta ver que se sienten mejor o están felices. No sé, eso hace que sea también yo un poquito más feliz.
-ILUSIÓN por mi trabajo. Sí, me parece importantísimo y no es fácil. Me encanta a lo que me dedico y ojalá sea capaz de conservar la ilusión muchos años más.
-OPTIMISMO. A ver, tengo mis momentos, en los que esta tendencia a mirar el futuro de una manera positiva flaquea, pero lo normal es que sea optimista.
-BUENOS MOMENTOS. No tienen porque durar mucho, hay veces que un detalle me arranca una sonrisa, unas palabras de cariño cuando estoy decaída, un "algo" que te haga sentir especial...No sé, mil cosas están en este punto.
GANAR
-MEJOR AUTOESTIMA. Me gustaría ganar confianza en mí misma en algunos aspectos, ya sea en algunas actividades que hago o quererme más, a secas. 
-VALOR. A veces me falta coraje, y no es fácil dar algunos pasos, los cambios cuestan, porque, al menos yo, con según qué, temo que con el cambio pierda más que gane (a nivel humano, no estoy hablando del "gordo de Navidad").
-TIEMPO. Sí, los días en el 2020 también tienen 24 horas, pero es imprescindible que disponga de más tiempo para mí (y para estar con otras personas), y menos tiempo sentada con cosas del trabajo frente al ordenador. Todo ha de tener un límite.

Es solo una muestra, seguro que a vosotros se os ocurre algo mucho más completo para poner en vuestras columnas de la hoja PMG...Seguro que si primero lo escribís y luego lo compartís, tendréis conversación para rato. Y además veréis que habrá propósitos comunes o muy semejantes.

Os diría que si os animáis a hacer la lista, la tengáis en un lugar visible (para vosotros), o a mano, para tenerla presente, de verdad, en el día a día.

Comparto también un par de imágenes de mi Facebook de otros años.




Ánimo para todos con vuestros propósitos, sean por el año nuevo o vengan de antes. Espero que logréis lo que os gustaría conseguir. Ya sabéis, poco a poco, sin tirar la toalla, una de las claves es no rendirse.