jueves, 15 de febrero de 2024

Goya 2024

Los Premios Goya son una de esas fechas "marcadas" a fuego en mi calendario. Tal vez sea complicado de entender para la mayoría de los mortales. Y no me extraña. Además este último año no he pisado demasiado las salas de cine, o esa sensación tengo si pienso en años anteriores. Pero, de cualquier forma, me gusta mucho verla. Este año coincidía con un viaje planificado hace tiempo. Y por muy marcada que tenga la fecha de los Goya, nunca se me habría ocurrido cambiar de fecha un viaje por eso. Vi un poquito en directo, pero lo quité enseguida, por una mezcla de circunstancias. Una de ellas fueron las dedicatorias de dos de los ganadores de un Goya, acordándose de sus padres. fallecidos recientemente. La gala fue el pasado sábado por la noche. La he ido viendo "a cachitos". Reconozco que disfruto escudriñando la puesta en escena, la comunicación no verbal de unos y otros. Lo que dicen guionizado y lo que parece espontáneo. La emoción de los ganadores, las caras de los que se han quedado sin premio. La actitud de los políticos que van. La pasarela de vestidos, trajes y otras prendas de vestir de los asistentes a la gala. Las actuaciones musicales. El papel de los presentadores...De los de este año no puedo decir demasiado. Al haber visto la gala a ratitos, no sé cómo de larga o corta se me habría hecho en directo. Pero me parecieron bastante correctos los tres, tanto los Javis como Ana Belén. No diré nada más porque me faltan datos.

Entre las actuaciones musicales, me quedo con la Salvador Sobral y Silvia Pérez Cruz. Me gustó su versión de "Procuro olvidarte" y la combinación de sus voces.


De los agradecimientos, me llamaron la atención varios. Uno de ellos, el Goya a la Mejor película iberoamericana, ganado por la chilena "La memoria infinita." 


Estoy segura que es una película muy dura, pero me apetece mucho verla. Igual que me quedé con ganas de ver "El maestro que prometió el mar", "20.000 especies de abejas" y  "Te estoy amando locamente". Me parece que la del maestro sigue en cartelera. 

Y aunque me llaméis rara, me da igual que se haya llevado 12 Goyas. No me llama nada de nada "La sociedad de la nieve." Lo siento Bayona, pero si se trata de ver películas duras, prefiero elegir, dentro de la dureza, de qué tratan. Y un accidente de avión de esa magnitud, no se encuentra entre mis prioridades.

Otro de los agradecimientos más emotivos me pareció el del Goya a Mejor película documental, "Mientras seas tú". Solo con escuchar este agradecimiento dan ganas de verla. Recalco la importancia de "celebrar la vida". Y creo que es necesario compartir sus palabras al completo, porque su mensaje era potentísimo.

Recogida Goya Mejor película documental

Solía ver la ceremonia de los Goya con mi padre. Era una de esas cosas de la tele que él sabía que me gustaba mucho ver y no quería que la viera sola. Igual que Eurovisión. Pese a que él no le llamaba mucho ni una cosa ni otra. Pero aguantaba estoicamente en el sofá una y otra. Y eso que se hacían eternas con demasiada frecuencia. Y las íbamos comentando. Este año, bendita casualidad, un viaje ha hecho que no estuviera viéndola sola en el salón de casa. 

Alguna vez he soñado con hacer algo relevante que me permitiera escribir un agradecimiento. Ya sea un libro o un premio por "algo". Este blog ha ganado tres veces, pero no es un premio para dar discursos. Me conformé con escribir una entrada en cada ocasión sobre esos eventos. Pero si algún día me pongo manos a la obra y escribo algo que merezca mucho la pena, tengo muy claro a qué personas incluiré en ese "Gracias a...". Y esas sí irán con nombre y apellido. De momento son pajaritos en el aire. No sé si algún día se alinearán los astros para que escriba un libro. Y mucho menos para ganar con él, o con otro proyecto, un premio relevante. Pero por favor, no me despertéis, dejadme soñar un poco.

Me parece que no se me pasa nada. Espero poder ir al cine con más frecuencia. Reconozco que el cansancio pesa mucho y no quiero arriesgarme a ir y quedarme frita en medio de una película. Pero siempre lo defenderé. No hay color entre ver una peli en casa o en una pantalla de cine. Da igual que la TV de casa tenga muchas pulgadas. Para mí el cine tiene algo de magia. Y nada sustituye esa magia.

Vamos a por el viernes, acariciando ya el fin de semana.

Termino con la original, Concha Velasco. No os hacéis a la idea de la de veces que he cantado y bailado esta canción de pequeña.

miércoles, 14 de febrero de 2024

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Desde que era pequeña el 14 de febrero se ha celebrado el Día de San Valentín, más popularmente conocido como el "Día de los Enamorados". Desde hace unos pocos años, sale como el "Día del Amor y la Amistad".  Me parece secundario llamarlo de una manera u otra. Pero hay ocasiones en las que tengo un runrún, positivo, que me anima a escribir.

El 14 de febrero hay que celebrarlo los 365 días del año. Y este 2024, por eso de ser bisiesto, los 366. Aunque no me parece que sobre poner un día concreto. Y cada cual que lo celebre antes, después, o en la fecha. Si no quiere, que no lo celebre por supuesto.

Perdonad si no están lo suficientemente hiladas, pero son ideas al vuelo y tengo muchas ganas de dejarlas aquí plasmadas. 

Os animo a celebrad el amor propio. Sí, quereros. Quereros con locura, valoraros, miraros con cariño en el espejo, por dentro y por fuera. Abrazad vuestros miedos e intentar aprender a convivir con ellos, intentando que os frenen lo menos posible. Y ojalá los superéis. Sed sinceros con vosotros mismos. Y claros con aquellos a los que más queréis. Expresad en voz alta o con susurros, vuestras ilusiones, deseos, gustos y desagrados. Y no os conforméis.Si bien nadie os va a querer nunca de la manera en la que a vosotros os gustaría, eso no quiere decir que el amor sea menos. Cada uno se esfuerza por amar de la mejor forma posible.  El amor ha de ser libre, y no me refiero ahora solo al amor a uno mismo, sino al denominado amor "romántico", al de pareja. Sentiros libres para amar. Pensad en lo que os gusta a vosotros, pero tened muy presente qué es lo que le gusta a esa persona con la que deseáis compartir risas y lágrimas, preocupaciones y tranquilidad, conversaciones y silencios, miradas y besos, miedos y seguridades, nervios y aburrimiento, placeres y sinsabores, ilusiones y vida, caricias y espacios, abrazos y cuidados, mimos y tiempo, secretos y proyectos (comunes e individuales)...

Celebrad ese amor romántico también, valorad la fortuna de coincidir, una y a veces más de una vez, con alguien dispuesto a compartir la vida con vosotros. A mí me parece maravilloso lo de cumplir años con la misma persona al lado. E ir añadiendo alegrías, batallas, momentos duros y otros mucho más dulces. Gracias por tanto, ya sabes que esto va dedicado a ti. Te amo.

Los puzles solo encajan si las piezas arriman el hombro para sentirse colocadas. A veces eso lleva su tiempo. Y no hablo de enchufes, sino de dar a cada cual su espacio y reconocerle su lugar. Creo que al final, en cualquier ámbito de nuestra vida, con mayor o menor acierto, todos buscamos encajar. Encajar con nuestros amigos, nuestra familia, y nuestra pareja. También con las personas de nuestro entorno laboral. Y de ahí, en realidad de cualesquiera de los ámbitos de nuestra vida, formamos círculos humanos. De algunos de ellos, no tienen por qué ser demasiadas personas, brotan plantitas hermosas. Algunas de compañeros, otras de amigos, y rara vez, porque me parece dificilísimo, de pareja. Y a lo mejor eso es algo que siempre hay que celebrar, como si todos los días fueran 14 de febrero: la alegría de coincidir.

Me suena que alguna vez he hecho referencia a un profesor mío ya fallecido, don José Antonio. Tuve clase con él de Latín y de Lengua castellana y Literatura. Recuerdo algo que nos dijo en más de una ocasión. A los padres no hay que quererlos, hay que amarlos. El año pasado sabéis que perdí a uno de los amores más grandes de mi vida: mi padre. Papá, este 14 de febrero también vas a estar presente, lo sé. Y cada día, mes, año...Y ese hilo está unido al de mi madre y mi hermano. Gracias, muchas gracias.

Tengo una suerte  bárbara al sentirme amada desde muchos puntos distintos. Cuento con unos amigos estupendos, con los que es una suerte compartir, lo que sea. Y sentir la paz de poder decir en voz alta lo que pienso y lo que siento, sin miedo a su reacción. O con miedo, pero queriendo compartir con ellos lo que me pasa en cada momento. Y agradeciendo que respeten cuando no quiero abrir el pico, porque también me sucede eso, eso de no querer hablar de lo que ronda por mi cabeza. Gracias a todos en los que estoy pensando al escribir este email. 

El amor, del tipo que sea, espero que os haga sentir más vivos. Que os recuerde lo bonito y especial que es compartir la vida con otros seres humanos, sean familia, amigos o pareja. 

Mirad a vuestro alrededor y valorad y agradeced todo ese amor que dais y os dan. Así que, sean cuales sean vuestras circunstancias personales, celebrad la vida con amor. Feliz 14 de febrero a todos.

Comparto algunas imágenes de mi admirado 72 kilos. Y un popurrí de frases de Nahuel Roldán.










jueves, 8 de febrero de 2024

Todo lo que amaste

Más de un mes de silencio en el blog. Con bastantes amagos de lanzarme a escribir, pero al final sin las suficientes ganas, tiempo o ánimo propicios para materializarlo. Decidí dejarlo estar.

Esta mañana, en clase con mis alumnos de español, uno de ellos cogió una tarjeta con una situación, son de una colección de Talentina cards. Tengo tres bloques distintos en el instituto y no puedo deciros con total seguridad de cuál era. Me parece que del pack rosa, el de "Emociónate". La tarjeta hablaba de Si cuando estás triste, prefieres estar solo, buscar la compañía de otras personas, o haces alguna actividad para sentirte mejor. La mayor parte de mi alumnado, procedente de Ucrania, Rusia, Senegal y Paquistán, dijeron que prefieren estar solos. Suelo responder la última, excepto si es necesario romper el hielo. En esta ocasión no hizo falta romper nada. Cada vez les cuesta menos animarse a responder en español. Y esto, es un pequeño gran triunfo.

Contesté que dependía de por qué estuviera triste.  A veces prefería estar sola y otras compartir lo que me pasaba con alguien. Y que una de las actividades que me ayuda con la tristeza es escribir en el blog. Conste que no estoy escribiendo en un pico de tristeza. Afortunadamente no. Tampoco me encuentro como para aplaudir con las orejas, pero estoy ya flotando, como puedo, pero flotando. Mi tristeza viene principalmente por la muerte de mi padre, hace medio año y una semana. Y estos meses de duelo han pasado tan rápido y a la vez tan leeeeento. Si no se ha pasado por algo similar o se ha estado muy cerca de alguien que lo ha sufrido, es complicadísimo que alcance a entender los matices. Y el abanico de matices tiende a infinito. 

Dije también que además de sentarme bien a mí, lo de escribir en el blog, creo que puede ayudar a otras personas que estén pasando por un bache, del tipo que sea. Aunque no siempre escribo en momentos de baches. Lo hago probablemente en momentos álgidos de algo. Cuando me siento inmensamente feliz, enamorada, en paz, molesta, triste, furiosa, decepcionada...Pero Teresa de Calcuta no soy, y lo hago principalmente por mí. Así que esto tiene una parte de egoísmo, de autocuidado, y otra de generosidad, porque me aventuro a compartir en el blog la parte de lo que me pasa que no me importa contar. No escribo a tumba abierta, medito cada palabra que pongo o cada una de las que me reservo. De aquellas que guardo para mí o para compartir con los que más quiero y mejor suelen entenderme. Y esos forman un grupo muy reducido, para qué decir lo contrario.

Tal vez algunos se pregunten por qué la entrada se llama "Todo lo que amaste". Responde al título de una canción de Rozalén, publicada hace seis días. Ayer, a última hora de la tarde, me salió la canción, no sé si era Instagram o Facebook. Y solo con un fragmento, no fui capaz de más, no pude parar de llorar. Hasta hace un rato no he sido capaz de escucharla entera. El resultado ha sido el mismo. Dudo mucho que esta entrada del blog llegue a María de los Ángeles Rozalén Ortuño, aunque lo intentaré. Lo intentaré para hacerle llegar un gracias inmenso. Gracias por esa sensibilidad al cantar, el terciopelo de tu voz, acariciar las palabras. Y por haber logrado contar y cantar, con mucho mimo y mucha verdad, algo que a muchos nos escuece y nos ha costado encajar: la pérdida de un ser querido, ahí es nada. Escribo porque me cuesta articular palabra cuando las lágrimas no dejan de brotar y siento un nudo en la garganta muy real. Tan real que hasta siento dolor.

Los símiles, muy acertados. Me has hecho revivir su pérdida, pero también me has ayudado a transportarme a muchos momentos felices compartidos con él. Desde que nos dejó lo tengo presente a todas horas, como una fuerza que me empuja a no desfallecer y seguir luchando por cumplir sueños y tener ilusiones. Y sí, de alguna manera, lo veo en todo lo que a él le encantaba, en todo lo que mi padre amaba. En el tictac de los relojes, en cualquier planta, en absolutamente cualquier punto de nuestra residencia "de verano", en una ración de hornazo, en una tarjeta de Navidad, en un décimo de lotería del 22 de diciembre, en muchos puntos de Salamanca, en todos los amaneceres y atardeceres, en una celebración de una fecha especial, en un álbum de fotos (no porque salgas tú papá, que también, sino por lo que te encantaba colocar fotos en los albums, y mirarlos de vez en cuando, para revivir momentos felices), en los ojos de algunos familiares, en tus libros, en tus agendas, en los calendarios con nuestras fotos, en tu ropa...

Hoy me he quedado mirando fijamente a un señor. Él me ha mirado con cara de extrañeza. Su cara me recordaba una barbaridad a la tuya. Era como si me quisieras mandar un mensaje, y recordarme que, de otra manera, pero sigues estando entre nosotros. Como si quisieras decirme: "Hija, tranquila." Y a ratos puedo estarlo y a ratos no. A veces siento un torbellino en mi interior que no siempre atino a controlar.

Pero volviendo a la letra de la maravillosa canción de Rozalén, en mi caso, además de golpe, fue de cuajo, lo de arrancar la raíz de mi árbol. Yo misma me he empeñado en recolocarlo. Y no lo he hecho sola, mi gran fortuna son las personas con las que puedo contar, no de palabra, sino con hechos. A las que me une un hilo cada vez mñas visible y fuerte. 

Y desde luego papá, estoy segura que no te habrías imaginado nunca hasta qué punto aquí se te echa de menos y te seguimos amando, infinito. Siempre.

Pues eso...Si supieras, si tú supieras papá, cuánto se te echa de menos. Cuánto te echamos de menos, cuánto te echo de menos.

De nuevo gracias, Rozalén. Tu canción "Lo que amaste" es una joya, un regalo. Y hay que compartirla. Quiero que tu mensaje llegue lejos, muy lejos.

domingo, 31 de diciembre de 2023

2023/24

Suelo decir que me gustan más los años impares que los pares. Aunque en 2023 me he estrellado con todo el equipo. Casi damos la bienvenida al año en el hospital. De hecho poco nos faltó para comernos las uvas allí. Entre finales de diciembre y todo febrero, tres operaciones (mi hermano, mamá y papá). Por eso decía que para nosotros, el año comenzó, de verdad, a mediados de marzo, cuando nos estábamos recuperando de ir con tanta asiduidad a los hospitales. ¡Qué ilusa! El tsunami del 1 de agosto casi nos lleva por delante. Fue un tortazo con la mano abierta. Y sí, lo repito, pasé en diez minutos de estar hablando con mi padre, a asimilar, de manera inesperada y fulminante, que ya no estaba vivo. Si hago memoria soy incapaz de recordar las palabras exactas de nuestra última conversación esa asquerosa tarde-noche. Pero sí me acuerdo bastante bien de mi monólogo con él, cuando ya sabía que se había ido. Por si acaso, necesitaba recordarle algunas cosas, me las guardo para mí. En realidad no era solo recordarle, sino también contarle otras, sin más. Creo que ningún momento es bueno para que se muera una de las personas que más quieres en el mundo. Si encima no lo ves venir, el dolor es indescriptible, inconmensurable. Ni mejor ni peor que el de otras personas, para cada uno su dolor es su dolor. Y en los primeros momentos, una combinación explosiva de muchos dolores que me situaban ante una cuesta que parecía infinita. Y después, un viaje por diferentes etapas del duelo, intentándome aferrar a lo que podía ayudarme a levantar un poquito el vuelo.

La especie de punzada en el corazón. La falta de aire. El nudo en la garganta que aprieta y ahoga. La dificultad para sonreír, pasara lo que pasara. La pena hasta a la hora de caminar. El no tener ganas de salir de casa. El vacío. La facilidad para llorar. Lo complicado de encontrar consuelo. Lo imposible de comprender. La rabia. La irascibilidad por cualquier chorrada. La tristeza infinita. Las ganas de recordar. La mala memoria desde que se fue. La ansiedad. El enfado conmigo misma.  Su voz. Las ausencias. Las presencias. El deseo de no coger el móvil. Los audios llorando. Las fotografías. La distancia. La aplastante nueva normalidad. Las preguntas innecesarias. Las respuestas de mentira. El entrometerse en vidas ajenas. La insistencia. La falta de respeto. El egoísmo. La memoria. El paso del tiempo. Los días que pasan volando. Los días que van a paso tortuga. El cariño de los que me quieren. La escucha, incómoda muchas veces. La enorme empatía. Los abrazos sin pedirlos y de los que saben lo que sí y lo que no. La proximidad. Los silencios. Las conversaciones con palabras. Las conversaciones con miradas. El amor. El ir juntos de la mano. Los besos. Las caricias. El intento de hablar de mi padre sin emocionarme. El recuerdo diario. La gratitud. Los detalles. El saber esperar. El cuidado. Las risas en compañía. La amistad. Las conversaciones "incómodas". El dolor compartido. La intimidad sin escudos. La necesidad de escribir. El placer de recordar. La responsabilidad de continuar hacia adelante. La ilusión por todo lo que está por venir. Las ganas de viajar. El deseo de escapadas. Los detalles. Los momentos sola. Los momentos acompañada. La unión. El respeto. Lo afortunada que soy. Los hilos invisibles. El deseo de mejorar. La música que salva. Las lecturas que alivian el dolor. Las palabras que acarician. Los recuerdos que arañan.  La independencia. La nostalgia. La continuidad de algunas tradiciones familiares. El día a día. El levantarse cuando se puede y como se puede. El permitirme equivocarme. La tranquilidad. Las pausas. Los proyectos. La reconexión. El arte de respirar. La consciencia. La valentía. La mano tendida. La fortaleza interior. La victoria frente al miedo. La esperanza. La lucha diaria. La aceptación...La vida.

Así que, como la mayoría supondréis, tengo muchas ganas de decir adiós a 2023. Porque la muerte de mi padre basta y sobra para calificar este 2023 como un "año de mierda" . Y eso es ser sutil, podría haber escrito alguna barbaridad. Sí, sé contar. Mi padre se nos fue un 1 de agosto. Por lo que, afortunadamente, pudimos compartir con él 7 meses del presente año. Y en esos meses hubo innumerables momentos agradables vividos a su lado. Papá, seguimos amándote infinito, y sigues vivo a través de nuestros recuerdos, son continuos e inagotables. Y eso no lo puede cambiar nada ni nadie.

El 2023 también me deja momentos felices, con mi padre y sin él. Me cuesta decir que hay momentos felices sin mi padre, me refiero a desde el fallecimiento de mi padre, pero él está presente y sé que nuestra felicidad era su felicidad, aunque no siempre comprendiera y/o estuviera de acuerdo con nuestra manera de actuar. Y desde el lugar en el que esté querrá vernos felices, a todos, pero especialmente a Miguel Ángel (mi hermano), a mamá y a mí. 

Tengo nombres propios de lugares que sí quiero recordar al despedir este 2023. No pueden faltar estos:

Villarreal de San Carlos, Río Shopping, Porta Coeli, San Martín del Castañar, Meandro Melero, CAEM, Villares de la Reina, Burgos, Orbaneja del Castillo, Fregenal de la Sierra, Feria del Libro de Madrid, IES "Francisco Salinas", Segovia, Miranda Do Douro, Hotel Restaurante Cuatro Calzadas, Suances, Santillana del Mar, Cabárceno, Urbanización "Pinar de Alba", Guijuelo, La Alberca, La Granja,  Madrid, Wizink, Palacio de Congresos...

Musicalmente 2023 ha sonado a Revólver, Vetusta Morla, Fito Cabrales, Antonio Orozco, Conchita, Edurne, Dani Martín, Rosana, Manuel Carrasco, Miley Cyrus, Rocío Jurado, Juan Pardo, Manolo García, María Dolores Pradera, Coldplay, Amaral, Macaco...

En cuanto a nombres propios de personas de mi entorno, tengo una larga lista, pero la dejo en mi cabeza. Gracias de aquí a Lima. Sé que me quedo corta. Gracias por estar en mi vida.

Me han faltado más viajes, y que alguno de ellos hubiera sido en avión y al extranjero. Me he quedado con ganas de más playa, o concretamente de amaneceres en la playa. Me habría gustado ir a algún concierto más. También asistir a algún musical, tanto nuevo como "visto", pero ya sabéis, "Hakuna Matata", nada más que añadir. Y de ver al menos un par de obras de teatro. Y puede parecer broma, pero no lo es. Me han faltado fotos. De las que todavía se pueden hacer, me lo pongo entre mis "deberes" para 2024 (para mí misma). Me han quedado muchos libros por leer, mi situación anímica a ratos y mis dificultades de visión en la mayoría, han sido los responsables de haber leído mucho menos de lo que me habría gustado. Me han faltado muchos cafés por tomar, más visitas al cine y unos cuantos reencuentros. Y paseos por dar tengo la tira. Me han quedado dibujos por acabar, como los árboles de la vida. Pero esos árboles de la vida llegarán, no han caído en el olvido, aunque el ánimo influye en mis dibujos. Entended que deje pasar las navidades para continuar con ellos. Estoy deseando terminarlos y dároslos, aunque sea en febrero. Pese a haber superado algunos miedos importantes, quedan otros por vencer.

He cumplido algunos proyectos, y otros están en el punto de salida, ya han empezado o voy a retomarlos. Confío tener el viento a favor para que los que se pueda, se hagan realidad.

Por eso, 2024, seré clara: No me arrebates a nadie más. Salud para los que quiero y para mí. Y mis lazos, amorosos, familiares y de amistades, déjalos tal cual.

Como hace unos párrafos he mencionado lo que me ha faltado, ha quedado pendiente...sirva eso a modo de deseos por cumplir en el año nuevo. 

A mí me gusta despedir el año, siempre. Y ojalá esta vez no sea una excepción. Si ha sido bueno porque lo despido con alegría por lo vivido. Si ha sido malo, porque lo despido con alegría por acabarlo. Ya era hora, y también con esperanza e ilusión para el que comienza.

Antes de las uvas pienso ponerme todo lo rojo que tenga a mano. El año pasado no sirvió de mucho, pero no quiero cambiar la tradición. Y brindar por ese 2024 que llega, y que sea para bien. Si nos apetece hacer un brindis al cielo, se hace. 

De las fechas navideñas, mi favorita es la Nochevieja. Y no soy fiestera precisamente. Pero me gusta mucho esa noche y suelo disfrutarla (a mi manera). Este 31 de diciembre seremos 3 en la mesa, pero en el corazón no falta nadie. E igual que digo de lo de brindar, si hay que llorar, se llora. Pero se llora y se sigue. Lo que más me apetece es pasarla tranquilos los tres, compartiendo todo lo que podamos sentir. 






Así que 2024, ya sabes. Deseo de corazón que hayas tomado nota. Y si me sorprendes, que sea para bien.

Por supuesto aquí tiene que haber música, o no sería yo.














jueves, 28 de diciembre de 2023

Va de tarjetas...navideñas.

Lo he dejado caer en entradas anteriores. Mi intención de no hacer en esta ocasión tarjetas de Navidad. Al principio las compraba hechas y me limitaba a escribir los mensajes, no es moco de pavo. Y no sé en qué momento, decidí ponerme manos a la obra y hacer las tarjetas también. Un trabajo ingente, invertía mucho tiempo y dinero. Lo del dinero por los materiales y por los sellos, ni que los llevaran en helicóptero dentro de la misma Salamanca capital. Pero sarna con gusto no pica. A veces me enfadaba porque algunas personas no reaccionaban de ninguna manera, como si hacer las tarjetas y mandarlas fuera mi "obligación". Y no soy de las que se queda quieta si siente algo como una obligación. Hubo que acotar porque notaba que el tema se me iba de las manos, y algún año he llegado a las 50. Entiendo que visto desde fuera es una costumbre difícil de entender. Especialmente porque a mi casa, para mí, como mucho, los años que más, habré recibido alrededor de 10. Pero si lo hubiera hecho esperando a que actuaran igual que yo, no lo habría hecho nunca. Jamás lo he visto como un trueque. De ahí la ilusión al recibir tarjetas, fueran 3 o 5. Cada una era un regalo.

Este año no ha habido OTN. La Operación Tarjetas de Navidad queda ya para las navidades de 2024. Cruzo los dedos para estar en condiciones de hacerlas, sería una estupenda señal. Reconozco que de tiempo no habría ido bien, nunca voy bien. Para mí lo ideal es empezar a mandarlas tras el puente de la Constitución-Inmaculada. Y acabar cuando se pueda. Suelo hacer una lista de los envíos, porque al escribirlas de manera espaciada corro el peligro de mandarle dos a una misma persona. Del año pasado me quedaron algunas pendientes de escribir. Lo que pasa es que lo veía ya tan fuera de lugar, por las fechas, que se han quedado sin destinatario, en un cajón. Lo siento.

En Nochebuena y Navidad o los días previos, mandé pocos "guasaps". Y algunos de los que recibí los he contestado después. Es muy fastidiado asimilar que estas son las primeras de muchas navidades con la ausencia de papá. Lo he llevado mejor de lo que esperaba en los días señalados, pero no tanto en los anteriores y posteriores.  Las lágrimas en algún momento no dejaban de caer por mis mejillas. Y era como si una presa se hubiera desbordado. No daba con la fórmula para detenerlas. Así que he dejado que así fuera, que las cosas fluyeran. He asumido que es parte del proceso y, he intentado mantenerme en calma. No hice amago de coger la cámara de fotos en Nochebuena y Navidad, pero en Nochevieja quiero que esté presente. He compartido 40 inolvidables navidades junto a mi madre, mi padre y mi hermano principalmente. Algunos años también con mi tío Antonio. Ahora falta papá, pero nosotros seguimos estando aquí. Estamos vivos y siento como si algo, más bien alguien, me empujara a continuar intentando ser lo más feliz posible. Y quiero pensar que me quedan muchas navidades por disfrutar. E incluso muchas con más sillas en la mesa.

Gracias a los que me habéis escrito mensajes personalizados, teniendo en cuenta que no estaría yo para celebraciones, y mucho menos para un Feliz Navidad a secas, como si no hubiera pasado nada. Dentro de esta "nueva" normalidad, me siento invadida por un sentimiento de gratitud inmenso. Inmenso por el amor recibido durante tantísimos años. Por la multitud de recuerdos bonitos que se agolpan en mi cabeza. Y por el amor y cariño que me siguen dando los que me quieren.

No soy ninguna santa, soy consciente de haber cometidos errores, y de haber metido la pata con algunas personas. Digamos que no siempre he estado a la altura. Hay veces que he hablado y debería haber cerrado el pico. Otras que no he estado porque no he sido consciente de la realidad de otras personas. Y otras en las que me he callado. He elegido el silencio porque me parecía que hacía más daño con mis palabras que estando callada. Supongo que esto último habrá gente que no lo entienda y/o no lo comparta, pero para ciertas cosas no soy impulsiva, sino tremendamente reflexiva. Y a veces se hace daño hablando, y no diciendo nada, también. No digo que haya acertado con mis decisiones. Seguramente no. Algunas habrá dado en el clavo y otras no habré dado una. Los seres humanos somos muy complicados, sin excepción, y cada uno tendrá su "verdad". Intentaré equivocarme menos el año que viene, y estar más pendiente de los que quiero.

Volviendo a las tarjetas, a casa han llegado seis, preciosas todas. Una de las  seis me la dieron en mano pero está en casa igual. Quiero dar un gracias como la copa de un pino a las seis mujeres estupendas que me han tenido presentes para sus tarjetas. Me han encantado, exterior e interiormente. Las he juntado para la foto, pero a diario permanecen en el hall, colocadas con nuestra decoración navideña en dos muebles y el árbol. 


Todos los años me siento muy feliz con cada tarjeta que recibo, pero este, por las circunstancias personales, me han hecho más ilusión todavía. Gracias, gracias y gracias. Vuelvo a la gratitud. Agradecida por todo el amor recibido de mi padre en 40 años largos, a falta de 20 días para que fueran 41. Agradecida por la suerte de haber podido pasar tanto tiempo juntos los cuatro (papá, mamá, Míguel y yo). Y agradecida por los que me queréis y lo demostráis, cada cual a vuestra manera. No siempre hace falta decir "Te quiero", hay mil maneras de demostrarlo. Y me llegan, ya lo creo que me llegan. Gracias.

Como no pienso cambiar algunas cosas, y lo de no hacer la OTN esta vez ha sido un paréntesis elegido, he guardado en mi Instagram y en Pinterest muchas ideas para futuras tarjetas navideñas. Siempre digo que lo suyo sería empezar en verano, aunque chirríe un poco ponerse a dibujar muñecos de nieve, elfos y abetos con 30 y pico grados. Pero para que exista esa OTN 2024, se lo voy adelantando al año que en breve empieza. Un advertencia: No me quites a nadie más, por favor. Y salud para los que quiero y para mí.

Aunque el balance del año lo dejo para la próxima entrada...

A los que estos días se os hacen cuesta arriba, sea todo el rato o en momentos concretos, os mando un abrazo enorme. Haced lo que os dé la real gana. Que nadie intente obligaros a algo que no os apetezca. Respirad, llorad o lo que necesitéis para sentiros un poquito mejor. Calma. No hay botón de rebobinar, ni un DeLorean para viajar al pasado. Solo podemos actuar en el presente para poder tener un futuro más amable. Sé lo que pesan las ausencias, pero la vida no frena, nos guste o no. Cada cual decide cuál es su actitud ante lo que le pasa. Y no solo me refiero a las ausencias, sino a cualquier circunstancia que modifique la normalidad sustancialmente y suponga un reto personal.

sábado, 23 de diciembre de 2023

Viernes, Vacaciones. Y ...¡ReVólVer!

Ayer fue un día de esos a la carrera, non-stop como diría mi amiga Carmen. Último día de instituto antes de las vacaciones. Iba a haber escrito "último día de clases", pero me ha dado la risa. Por circunstancias ayer solo me correspondía una hora con los alumnos. Les pedí que me avisaran antes de si iban a ir o no. Más que nada porque me molesta que me digan una cosa y hagan la contraria. Y cumplieron con su palabra. Allí estuvieron Dulce, Edair y Jean Pier. Y sé que si Wadeli hubiera estado en Salamanca habría ido también. Muchas gracias, de corazón. El tiempo pasó volando jugando al "Unánimo". Perdí. Sí, tal cual. Es la primera vez que quedo en última posición jugando con alumnos a un juego de mesa. En mi defensa diré que es muy pero que muy complicado ponerse en su lugar. Fue divertido pese a la derrota. No he dejado el juego en el instituto, porque a lo mejor puedo jugar con unos amigos en algún momento de las vacaciones. Si cuadra y les apetece claro.

Seré de las raras, pero a mí me encanta acabar el año con mis alumnos, soy así. Echo de menos los festivales navideños de los coles. Son una paliza previa y un estrés considerable hasta que empieza "la función", aunque también se disfrutan mucho. Lo bueno es que hubo actuación musical navideña en el recreo del jueves. En el gimnasio, participaron los profesores que integran el coro del Salinas, alumnado de 2º de la ESO y alumnos de cursos diferentes que tocan algún instrumento. ¡Mucho talento por allí! A mí me encantó. Gran trabajo de todos, pero en especial de "Bene", compañera de Música y directora de "orquesta".

También echo de menos ser tutora. Estar de Compensatoria tiene semejanzas con ser tutora, pero no es igual. Todo llegará. Siento que esta etapa no ha acabado. Me parece que me queda algún capítulo más, tal vez esté equivocada. Pero si me confundo no pasa nada. Lo que pase será por algo.

Tras el ratito ameno con mi alumnado de Compensatoria de 2º de la ESO, entrega de notas. Al no ser tutora, hora libre. Y luego algo de picoteo con los compañeros del instituto. Con adornos navideños estuvo un grupo importante, entre los que me incluyo. Me faltó el jersey de Navidad. Sin falta para las próximas. Y luego besos y felicitaciones varias. Huí de ir uno a uno, porque logré aguantar el tipo como una jabata, y motivos tenía para soltar alguna que orea lágrima. Me quedé con ganas de despedirme en condiciones de algunos compañeros que siento más próximos, pero el riesgo era alto y evité el "peligro". Señoras y señores, llorar está fenomenal y aunque muchos crean que no sirve de nada, a mí, habitualmente,  me tranquiliza exteriorizar lo que siento, pero llevo tanto llorado en cuatro meses y 22 días, que saco el STOP en muchos momentos. Pensé para mis adentros que no era momento de lágrimas, porque soy afortunada, y mucho. Y aunque la ausencia de mi padre sigue pesando, y no hace falta ninguna festividad para recordarlo (es un continuo, un 24/7 pero con el corazón agradecido y latiendo fuerte), hay que seguir caminando. 

Esta semana di con una película, no recuerdo si está en Netflix o Amazon Prime, una de esas películas joya. De las que, a mi parecer, puede tocar las fibras a prácticamente cualquiera. Es dura, de una sensibilidad y belleza extrema. Sin florituras, destila honestidad y lanza dardos que nos hacen darle al coco. Es "Verano 1993", una película con tintes autobiográficos de Carla Simón. En ella hacen acto de presencia el duelo, la ternura, la curiosidad, la rabia, la inocencia, los celos, la capacidad de adaptarse a cambios muy dolorosos, la evolución sentimental de los personajes (simplemente brillanrte), la complicidad, la alegría, la inocencia. Y para mí, por encima de todo, el amor. No quiero destriparla. insisto, es dura, pero es hermosísima. Y el punto final me pareció de un realismo dolorosamente aplastante. Muy recomendable.

El momento musical va a ser más extenso que en otras ocasiones. Anoche estuve en un concierto de Revólver. Alucinante ver que había menores de edad, no ni uno ni dos. Y veinteañeras sabiéndose las letras de cabo a rabo. Una de ellas la tuvimos muy cerca, y estaba exultante. Ver para creer. Revólver no es mi grupo favorito. Conocía algunas de sus canciones. Pero me gusta que el abanico de lo que escucho se amplíe considerablemente con el paso de los años. Y a veces son otras personas las que nos acercan a música relativamente "nueva" para nuestros oídos. Nueva aunque Carlos Goñi lleve más de treinta años sobre los escenarios. Qué maravilla. Un concierto muy especial. Salí encantada. A ojo de buen cubero se habían vendido menos de la mitad de las entradas. Desde iluminación optaron por empezar el concierto con el patio de butacas en penumbra, oscurísimo. Deduzco que para evitar que Carlos viera la no muy buena respuesta del público a a su concierto. También alguien de la organización intentó que las personas de los extremos se sentaran en la zona central, para que el público estuviera más concentrado y fuera menor el aspecto algo desangelado del Palacio de Congresos. Hasta que empezó el concierto. Apareció Goñi, acompañado de tres músicos. Y de lo primero que salió por su boca fue pedir al responsable de iluminación que iluminara al público. Para quitarse el sombrero. Nos contó que era el primer concierto de la gira en el que no se agotaban las entradas. Elegante que es, dejó caer que se le ocurrían algunas razones que explicaran por qué había pasado eso. Explicó que para él el de Salamanca era el cierre de gira, porque el 28 actúan en La Palma, pero acompañados de otros grupos. Y que iba a dar el concierto igual que si estuviera lleno, o si hubiera solo una persona. Aclaró que no, que en realidad si solo hubiera una persona la invitaría a subir al escenario con ellos.

Fue un concierto muy completo. Aderezado con ciertas explicaciones didácticas o personales, y un fino sentido del humor. El ratito en el que salió la banda de escena para descansar y se quedó Goñi solo, con guitarra y armónica, de diez. Y ahí descubrí una canción preciosa. En realidad descubrí unas cuantas. Necesito las vacaciones para digerirlas. El público totalmente entregado. Cuando un artista lleva tantos años de profesión, tiene la suerte de haber hecho canciones que son parte de la banda sonora vital de muchas personas, y de muchas edades distintas. Ojalá se anime a volver a Salamanca, pero eligiendo mejor la fecha. Ayer no era buen día, mucha gente abandonaba Salamanca para volver a casa "por Navidad". Y otro punto importante, la casi inexistente promoción del mismo. En mi caso fue gracias a estar muy pendiente de sus redes sociales, porque había un puñado de cantantes a los que quería ver en concierto, era un regalo más que para mí misma. Pero un regalo compartido, porque disfruté de la experiencia de Revólver y repetiría sin dudarlo, pese a saberme la letra de solo tres canciones (aproximadamente). 

Además de un gran cantante, coincido con él en su labor de entretenedor. Mencionando que sus conciertos son una mezcla de música y "El club de la comedia". Bendito entretenedor, cruzo los dedos por más personas como él. 

No voy a subir aquí vídeos del concierto, pesan muchísimo. Lo haré en Youtube cuando los comprima. Pero dejo una frase de una de sus canciones y el vídeo de otra.

La frase es de "El anillo de boda": "El error no es acabar, el error es no empezar por si se acaba." Como el arroz, simplemente brillante. Y en esa misma canción hay otras buenísimas.

Y la canción, escuchadla, no hay más.


Espero que mañana, Nochebuena, no os falten faros que iluminen vuestra vida. Y si no los veis, mirad en vuestro interior, seguro que tenéis más de un faro, empezando por el vuestro propio. Y seguido del de los que os quieren, puedan estar físicamente con vosotros o no (no importa la razón). Ayer un compañero de trabajo y amigo decía que siempre falta alguien en estas fechas especiales. Y qué razón tiene. A nosotros desde esta Nochebuena nos falta papá en la mesa. Pero cuando hemos estado los cuatro, a mis padres les faltaban sus padres, aunque no nos reuniéramos en las fiestas navideñas con ellos. Y otras personas. Quizás estas fechas sean más pelligrosas para notar el vacío, todavía no las he vivido con una ausencia como la de estas navidades. Mi plan es respirar y disfrutar de mis faros, pese a que veces choquemos, no nos entendamos, etcétera. Así que os deseo a todos una Nochebuena y Navidad en paz, con vosotros mismos y con los que os rodean. Y destellos felices, porque los puede haber hasta en los días más oscuros. Disfrutad de los que están en la mesa, y de los que aunque no estén en vuestra mesa estos días, están presentes en vuestras vidas, porque son parte de ellas. Que el pasado nunca sea ancla, sino alas.


domingo, 10 de diciembre de 2023

Con un par...de ovarios

Hace un par de días escasos falleció la actriz Itizar Castro. A raíz de su muerte, muchísimas personas famosas han tenido palabras de afecto hacia ella y han compartido su tristeza por su repentino fallecimiento (46 años).

    Imagen extraida de https://www.marca.com/tiramillas/cine/2023/12/10/6575a52822601d68088b458a.html


Y yo, habiéndome pasado un puente más bien caserito, sin comentarios, debido a un catarrazo, he leído bastante sobre los que se han acordado de ella, para bien y para mal. Quiero compartir aquí un artículo del diario "Público", titulado "En pelotas Iztiar", lo publicaron ayer. Sí, he llorado al leerlo, he llorado porque a veces he sentido lo que ella, que hay gente que me ha insultado por el mero hecho de ser...gorda. O que por ser...gorda, creen que ya no soy abrazable, besable o deseable. Es una mierda llegar nueva a algún sitio y sentir que tienes que hacer un esfuerzo extra para que otros deseen conocerte. Porque el físico es lo primero que vemos, y la gordofobia existe. Y el que diga lo contrario se equivoca. Y si no, le presto unos días mi piel, y así entenderá a lo que me refiero. Aunque he ido mejorando, me cuesta relacionarme con la gente cuando yo soy la nueva. No consigo evitar sentirme juzgada, por mi físico, cuando me presentan a una persona. Y si es a un grupo, ni os cuento. Un grupo en el que sea "la nueva" y por la razón que sea quieren conocerme y/o quiero conocerlos. No estará bien admitirlo, pero es así. Me da rabia si siento que me rechazan, me miran mal, no me dan la oportunidad de expresarme...por estar gorda. Pero sigue sucediendo. Sé que con frecuencia soy muy dura conmigo misma frente al espejo, no puedo evitarlo tampoco. Es una especie de vértigo, como si al "enfrentarme" a conocer a gente nueva, tuviera que pasar un control de calidad, o ago semejante.

Por eso celebro que existan  personas como Itziar, con esa personalidad arrolladora. Con esa humanidad mucho más grande que su talla. Y no, no tengo que pedir perdón por existir, pero la sociedad lo pone muy difícil. El mundo está hecho para los delgados, diestros y altos. Gracias Itziar, aunque ya no estés viva, por no taparte, no esconderte y no callarte. Gracias por mostrarte tal cual eras, porque sí. Y en cada cuerpo hay algo bello, pero depende de los ojos que miren y de los ojos con los que nos miremos. 

Hace poco hablaba con mis alumnos de español, sobre cómo hacer una descripción del físico. Y practicamos oralmente, diciendo cada uno qué era lo que más nos gustaba de nuestro físico y lo que menos. Aluciné con las respuestas de algunas de mis alumnas, viéndose gordas sin serlo.  De vez en cuando cosas así hacen que haga "clic." Y recuerde que soy mucho más que una talla (grande) de ropa. Un inciso, gracias a Operación Triunfo, por muy parte del markéting que sea, por mostrar al menos un cuerpo "no normativo". Ya que me pongo, tirón de orejas para el encargado de sus looks. Esa mala costumbre de creer que una persona obesa, cuanto más tapada y con ropa más holgada, mejor se va a sentir. Podemos vestirnos sin parecer sacos de patatas o mesas camillas, hablo de mi experiencia, no de la concursante. Podemos ser sexies, sentirnos sexies, y la ropa ayuda o echa tierra encima. 

Soy consciente de la imperiosa necesidad de quererme como soy, y que si he de cambiar ha de ser por mí, y no por lo que los demás puedan pensar o decir. Aunque cabría recalcar la maldita costumbre de opinar sobre los cuerpos ajenos para hacer daño con las palabras. La manía de creer que puedes decir lo que se te pase por la cabeza, sin filtros. Y a eso le llaman sinceridad. Ya que nos ponemos, un recordatorio: prácticamente todas las personas tienen, como mínimo, un espejo en su casa. Por eso antes de abrir la boca no viene mal "colar" nuestras palabras, analizar los posibles efectos, y solo hablar para construir, no para dar lecciones morales y hacer "reaccionar" al otro usando la crueldad. 

Si tenemos kilos demás pues porque los tenemos, si no pueden ser las arrugas, las canas, los juanetes, el acné, el color de piel...Cada cual tendrá algo, que sea su talón de Aquiles.

Así que Itziar, gracias por tus 46 años de vida. Gracias por dar visibilidad y con tanto salero a un cuerpo que no fuera 90-60-90. Gracias por tu actitud ante la vida. Hay días en los que actúo como tú, y no hay nada ni nadie que me frene, pero otros tantos la inseguridad se apodera de mí, y cuestiones del día a día se me hacen bola. Intento combatir a los "haters" de la vida real, no de las redes sociales, con mucho sentido del humor e ironía, aunque no siempre salgo airosa.

Y eso, que vamos e echarle a todo...un par de ovarios.


jueves, 7 de diciembre de 2023

Si de publicidad navideña se trata...

 ...Incluyo siempre el anuncio de la Lotería de Navidad. Del que por la razón que sea, a estas alturas, solo había visto alguna pincelada. Touché una vez más. Llevan ya unos cuantos años tirando por la parte sentimental, y van a tocar las fibras todo lo que pueden. Protagonistas del de este año, una hija y su padre. Obvio que el mensaje me ha llegado. Sobran más comentarios. LA SUERTE DE TENERNOS...Y tanto.

Muy recomendable. Igual que el de Ruavieja, "La película de tu vida". Este lo pongo en segundo lugar. Quizás sea mi favorito este año. Muy bonito y emotivo, como el anterior y el siguiente.

Sé quién saldría en un resumen de la peli de mis 41 años (con pocos meses) de vida. Y me emociona solo pensar en una peli de imágenes con ellos. Os quiero tanto, tanto, tanto. Es increíble la suerte que tengo.

Este vídeo de Ruavieja también podéis usarlo en las aulas. Yo les invitaría a pensar qué imágenes de su vida les vienen a la cabeza. Y a escribir en un papel, para ellos, el nombre de las personas que aparecerían en esa película. Sin obligar a que compartan esos nombres, pero que si quieren, los plasmen en un papel. Obviamente el número de nombres dependerá de la edad, y también del carácter de cada uno. Y de las circunstancias de su vida. Tener más nombres no significa ser mejor persona ni más afortunado.

A veces creemos que somos más importantes para algunas personas de lo que en realidad ellos nos consideran. O viceversa. Es complicado, muchísimo. Y no tiene por qué haber una razón o creer que una parte haya hecho algo "mal". Lo entiendo más como conexión o ausencia de ella. Hay personas con las que conectamos y otras con las que no. Y esas conexiones no suelen ir de la mano del tiempo que hace que conocemos a alguien. Seguro que me entendéis. Hay personas que en poco tiempo hacen que sintamos que estar con ellas es estar en casa. Podríamos hablarles de lo que sea y sentirnos cómodos. Y eso vale mucho. Es muy difícil de encontrar. Y no sirve buscar "culpables" cuando las conexiones no son recíprocas. Es parte de la vida. Y todas ellas pueden extraer alguna conclusión útil de una mala experiencia. O ausencia de conexión, sin vuelta de hoja.

Siguiendo con publicidad navideña, me decanto por el anuncio de turrones Suchard. Un clásico en muchas casas. Como todo, cada vez más caro. El anuncio nos habla de "La vida es", mostrándonos un viaje a momentos pasados de una familia. Ese viaje comienza con una pregunta, "¿Tú crees que lo hemos hecho bien?". Emotivo como los anteriores, con una gran dosis de ternura, tal vez incrementada por no ser imágenes reales sino de animación. Ya que el tipo de ilustración hace a los personajes muy entrañables. La reflexión de "La vida es lo que pasa entre Navidad y Navidad" es fabulosa. Aunque solo de escucharla me ha parecido devastadora. Es lo que tiene la silla de mi padre vacía. La de cosas que han pasado entre la Navidad anterior y la que ahora se acerca. Han sucedido muchas cosas, no solo su fallecimiento. Pero aquí seguimos, en vías de colocar el árbol de Navidad y el belén. Porque la Navidad va a seguir existiendo, aunque este año nos duela. La vida sigue y hay que abrazarla. Y seguiré sintiéndome muy orgullosa de ser hija de mi padre y de mi madre...

Me gusta mucho la idea de Suchard de tabletas de turrón con mensaje. No es novedad, llevan al menos tres años, pero reconozco que es un detalle precioso. Y si regalo Suchard, va con mensaje. Porque lo que se siente se siente y se demuestra, pero es bonito decirlo (de vez en cuando al menos).


El de IKEA me ha hecho mucha gracia. Porque refleja perfectamente la idea de algunos hogares en Navidad, repletos de "compromisos" sociales. Ese tipo de Navidad, para otras muchas personas, como yo, resulta agotadora. Llega un punto en el que no quiero ver a nadie. Hay un momento en el que al hablarme de quedar para comer o cenar me dan ganas de vomitar solo de pensarlo. Demasiada gente en poco tiempo. Y me agrada la idea de hacer menos cosas, pero poder saborearlas más. Igual de respetable que aquellos que disfrutan sin parar ni un día en las fechas navideñas. Que cada cual las disfrute como quiera, pueda o le permitan.


Y mi ronda de anuncios navideños de esta entrada acaba con un anuncio de Vodafone Portugal. Los subtítulos están en inglés, pero me parece que cualquiera puede entender el mensaje. Precioso lema: "Nunca es tarde para escuchar a tu corazón".

Pues eso, escuchad a vuestro corazón, que os señalará el camino. No el bueno ni el malo, simplemente el vuestro.
 Os animo a utilizar en las aulas la publicidad como una herramienta educativa muy poderosa. Si echáis algún anuncio de Navidad de menos en esta entrada, no dudéis en ponerlo en comentarios. Eso sí, que sea de este año. Gracias.

lunes, 4 de diciembre de 2023

Diciembre, qué bueno que viniste

Estaba ya mosca, como en años anteriores, por la duración del mes de noviembre. Una cosa es lo que pone el calendario, 30 días tiene noviembre, y otra que nada tiene que ver, lo larguísimo que se me suele hacer. Pero ya estamos a 4 de diciembre, este mes sí sabe volar. Y una parte de mí lo agradece, al menos este año. Soy consciente que no todos los días de este mes van a pasarse así, pero me he propuesto pasarlos con los menores nudos en la garganta posibles. El comienzo del mes me pilló en la capital madrileña, en un concierto. La música es sanadora, y tiene el poder de consolar, animar, entristecer. calmar, alegrar, equilibrar. abrazar...Y hace que afloren nuestras emociones. No sé, a mí, muchas veces, me remueve por dentro. No es algo malo, me quita capas, y eso me gusta. La "terapia" musical fue con el cierre de gira de Vetusta Morla, en el Wizink. No es mi grupo favorito. Pero salí encantada del concierto. Me pareció un gran espectáculo, con algunos detalles muy cuidados. Y el carisma indudable del cantante, Pucho, que pot un lado sobresale y por el otro amalgama todo lo que había en el escenario. Y transmite una sensación de equipo que me encanta, sea cual sea su relación fuera de los escenarios.

Así que diciembre llegó con una dosis musical extra. Y con bastantes destellos navideños. Preciosos los belenes de El Corte Inglés en las proximidades de sus centros de Callao y Goya. Me gustaron mucho más que el del Ayuntamiento en la Plaza Mayor. Arbolitos de Navidad cada cuatro pasos, da igual de quién fueran. Qué bien desconectar un poco. Cambiar la rutina de otros fines de semana y hacer algo distinto. Lo de la cola de la lotería en "Doña Manolita" es para estudiar. Me niego a hacer cola para comprar lotería. Pensé, solo compro algún décimo si doy con una administración en la que no haya cola. Ni Manolita ni Manolito. Es la única lotería a la que siempre juego. Siempre me ha gustado. Igual que a mi padre. Yo disfruto hasta de ver cómo  meten las bolas de los premios y de los números en sus bombos respectivos. Cuando cae en sábado el día del sorteo, me levanto para ver esos primeros momentos, es mi comienzo oficial de vacaciones. Y aunque con la mano en el corazón mi mayor deseo es salud para los que quiero y para mí, me sigue haciendo ilusión llevar algún décimo de la lotería del 22 de diciembre. Pero lo primero y salud, lo básico, lo indispensable.

Las vacaciones navideñas son sinónimo de reencuentros. Y este año supongo que irán en una línea parecida. Pero no quiero llenar mi agenda de cenas y comidas, hay muchas maneras de ver a la gente. Y lo importante son las ganas. Reconozco que es una incógnita cómo va a reaccionar mi cabeza a estas primeras navidades sin papá. Pero me hago una idea, conociéndome, por esta porquería de "novedad" de 2023. Sería muy injusto decir que el 2023 ha tenido cosas malas únicamente. No es verdad. Pero el balance lo dejo ya para cuando tenga las 12 uvas en el frigo.

Ahora tenemos, los docentes, un precioso puente a la vista, y luego cuesta abajo y sin frenos, en mi caso elaboración de informes, corrección de exámenes y evaluaciones. Y con eso y un bizcocho, o tal vez algo de turrón, por las fechas, Felices Fiestas y hasta 2024. No sin antes despedirnos laboralmente del año en la comida de Navidad.

Y con todo lo que llevo puesto, reitero lo del título de esta entrada. Y he recibido diciembre con mayor tranquilidad, que no resignación. Pero con la conciencia tranquila y ganas de seguir luchando por tener mayor normalidad en mi día a día.

Este año, salvo que me dé la venada, no habrá OTN (Operación Tarjetas de Navidad). Me volcaré en terminar los arbolitos de la vida. Pero no voy a obligarme a hacer tarjetas. En nuestra casa habrá árbol, y por supuesto el belén. Y que salga el sol por donde quiera.

Gracias a los que respetan y no juzgan, a los que escuchan y arropan. A los que entienden los silencios y los cambios. Espero hacer mejor las cosas en los días que restan de 2023. Como nunca he estado el 31 de diciembre en la Puerta del Sol, ya pedí in situ mi deseo para el 2024. Las navidades suelen llevar aparejada una vista previa al centro de Madrid, aunque en esta ocasión fuera de día. 

Gracias a las canciones que son parte de la banda sonora de nuestra vida. A mí me queda mucho para considerar a Vetusta Morla parte de la banda sonora de la mía. Pero lo del viernes 1 en el Wizink fue una gratísima sorpresa. Por eso ellos están hoy aquí.


Redes sociales y adolescentes

Soy un poco extraterrestre en lo que respecta a redes sociales. Sí, tengo WhatsApp y lo uso a diario. También Facebook. Y llegué antes de ayer como quien dice a Instagram. De hecho caí en su mundo en tiempos de confinamiento. Con Facebook me hice de rogar, no me llamaba nada la atención, y como alguna vez he puesto aquí, fue un concurso educativo el que hizo que me decidiera, teniendo treinta y muy pocos años, a crearme una cuenta. pero estuve resistiéndome mucho tiempo. En estos años lo he abandonado varias veces, porque no me aportaba nada. Cada vez lo visito menos. Y me aparecen menos publicaciones de otras personas y muchas más "sugerencias". Últimamente es mi muro público, pero restringido, de fotografías de lugares que me encantaría conocer o sitios nuevos que visitar. Una especie de lista de deseos pero en imágenes. Reconozco que recientemente hice una "limpieza" considerable en Facebook, Instagram y mi lista de contactos del móvil. Y no me arrepiento ni un ápice. A veces la vida te da un buen tortazo y te ayuda a ver muchas cosas con una claridad antes impensable. Y es complicado de explicar y de entender. Tampoco me apetece hacer ni lo uno ni lo otro.

No tengo TikTok ni ganas de tenerlo. Me encantan las fotos, más hacerlas que salir en ellas. Pero soy poco amiga del postureo y nada de los selfies (creo que mis brazos son cortos para encuadrar decentemente). Y hacer vídeos hablando, cantando o bailando, nanai de la China.

Trabajo en un instituto.  Eso me ayuda a estar relativamente próxima a parte de la realidad de los adolescentes actuales. Y me aterroriza. Me da miedo ver lo mal que se relacionan, lo poco o nada que se respetan en algunas ocasiones, la pésima manera de reaccionar cuando las cosas no salen como esperaban (existe un porcentaje llamativo de intolerantes a la frustración), el no saber respetarse a ellos mismos, y el no distinguir entre lo público y aquello que debería seguir siendo parte de su intimidad. Algo estamos, padres y docentes, haciendo mal. Algo estoy haciendo mal, seguro. Porque he comprobado que los años pasan pero ciertos aspectos de los adolescentes cada vez resultan más preocupantes. A lo mejor ellos piensan que soy de otro planeta, o una antigua. o a saber. Creo que mi mentalidad es más abierta que la de muchos de ellos, pese a que "peino" canas. Hay días que hacen unos comentarios que destilan machismo. Y vienen tanto de ellos como de ellas, y luego se colocan la medallita de feministas. Ver para creer. Alucinante.

Pero aquí seguimos, en pleno siglo 21, ojo que ya estamos terminando, por fin, 2023. Y seguimos sin contar con una asignatura específica sobre educación afectivo-sexual, y otra sobre bienestar emocional y autocuidado (¡qué amplio es todo esto!). Hay que ponerse pesados, hay que insistir desde todos los frentes. Tal vez algún año consigamos que la realidad educativa se conozca bien antes de redactar una LOMPOE, POGSE, o LUCE. Tranquilos, las siglas son inventadas, era por no señalar a una ley concreta. Siento que se redactan en los despachos, pero con una venda en los ojos. 

Comparto unos vídeos para reflexionar...un poquito al menos.






Ojalá el mensaje calase. Me encantaría que les llegara a ellos, y a todos los que les rodeamos. Y que pensáramos sobre lo que les estamos transmitiendo a los jóvenes. No es tratarlos como a niños, porque ya no lo son. Tampoco adultos, aunque muchos crean que sí. 

Soy optimista, y me gusta pensar que algo podemos mejorar entre todos. No todo está perdido. Aunque no resulte fácil. ¿Lo intentamos?

La nota musical, de la mano de Andrés Suárez.