BIENVENIDOS a este blog.
En él me gustaría unir varias ideas, la principal, que para que exista una buena EDUCACIÓN, uno de los ingredientes principales ha de ser la EDUCACIÓN EMOCIONAL. Y una de las herramientas de esa educación es, la que denomino la "palabra mágica", EMPATÍA.
Espero que seas docente, madre, padre, alumno, o simplemente hayas entrado a "dar una vuelta", pueda resultarte útil y/o interesante su contenido.
Queda mucho por APRENDER, pero claro está, con EMOCIÓN.
No quería despedir febrero, por corto que sea, sin una entradita más en el blog. Con la mano en el corazón os lo digo, está siendo un mes largo y duro. Un poco cuesta arriba, como si me hubiera atragantado, como un hueso de aceituna. Pero hoy ya lo despido con alegría e ilusión. Alegría porque termina, no hay mal que cien años dure. Ilusión porque espero que marzo se porte mejor conmigo, sin más.
Y no voy a culpar a la pandemia, aunque su parte de culpa tiene. De las vacunas mejor no hablo. Pero a veces las cosas no salen como nos gustaría que salieran. Y es frustrante, doloroso, sientes rabia, impotencia...y agotamiento (emocional principalmente, pero físico también). Así que recibo a marzo con los brazos abiertos y ojalá este nuevo mes sea más llevadero, agradable y traiga algo más de paz.
Es de sobra conocido mi gusto por escribir. Nunca he dicho que sea una persona que escriba bien, sí que me encanta hacerlo. Más de una vez he fantaseado con pasar la frontera del blog y escribir en algún otro lugar, en otro formato, en un contexto bien distinto. Quién sabe, a lo mejor un día veo que es el momento de hacerlo y me lanzo a la piscina. A día de hoy el blog es donde más huellas hay de lo que escribo. He dicho en varias ocasiones que este espacio es un pequeño altavoz de lo que pienso, lo que siento y lo que soy. A veces (no demasiadas) etiqueto a personas en el Facebook cuando pongo allí la entrada del blog más reciente. Otras (esto lo hago más a menudo) comparto el enlace con lo escrito en el estado de "WhatsApp" o en un mensaje del mismo (enviado solo a un grupo de personas, no de manera indiscriminada).
Y alguna, esto último pasa poquísimas veces, solamente envío el enlace a una o dos personas. Si hago esto es porque me apetece que personas concretas, con nombre y apellidos, lo lean, porque he pensado en ellas al escribir y me encantaría que lo vieran. No espero un gracias, porque escribo pensando en la gente que quiero porque me sale, ni más ni menos. Pero reconozco que agradezco algún tipo de reacción /comentario, no tiene por qué ser en los comentarios del blog, hay mil maneras. Acertada o equivocadamente interpreto el silencio como un "no me ha gustado", "ni lo he leído", "no me interesa" o a saber... Intento tirar de empatía y relativizar, pero sí, hay silencios que duelen y no debo ser muy lista, porque no alcanzo a entenderlos, y de verdad que pongo empeños. Será porque las personas no venimos al mundo con manual de instrucciones, y cada una "funciona" a su manera. Me pasa igual con las no reacciones a otras "cosas" que escribo, como las tarjetas de Navidad, pero lo hago porque me apetece y tal vez lo que debería hacer es replantearme los destinatarios, para ahorrarme disgustos.
He optado por respetar el orden del título, me quedan las "palabras". Las palabras con las que me encantaría despedir febrero, son los 20 "mandamientos", ahí es nada, que nos "regaló" Pau Donés, sobre la felicidad. Los compartió mi tía Concha (gracias) en Facebook hace menos de una semana, y quería que estuvieran aquí:
1. Que sepamos vivir el presente.
2. Que no perdamos el tiempo pensando en el futuro.
3. Que dejemos de creer en la suerte y creamos en nosotros mismos.
4. Que dejemos de hacer montañas de granitos de arena.
5. Que la tristeza nos dé ganas de reír. Que nos riamos mucho.
6. Que cantemos en la ducha, en los bares, en las bodas, en las cenas con los amigos o donde nos apetezca cuando nos venga en gana.
7. Que aprendamos a decirnos «te quiero» sin que nos dé vergüenza.
8. Que nos besemos, nos toquemos y nos achuchemos mucho.
9. Que nos escuchemos tanto como sepamos compartirnos en silencio.
10. Que nos queramos, a los demás y sobre todo a nosotros mismos.
11. Que nos peleemos lo menos posible. Estar enfadado es una gran y estúpida pérdida de tiempo. ¡A la mierda el ego y el orgullo!
12. Que nos dejemos de rollos, de chorradas, de hacer ver lo que no somos, que eso no sirve pa' ná.
13. Que le perdamos el miedo a la muerte, pero también le perdamos el miedo a vivir.
14. Que decidamos por nosotros mismos. Que nunca dejemos que los demás decidan por nosotros.
15. Que cuando la vida nos cierre una ventana sea cuando más abramos las alas para romper el cristal y salir volando.
16. Que las cosas nos lleven adonde sea, pero que nos vayan bien.
17. Que los cerebros de zafios, hipócritas, memos, mamelucos, corruptos, pesaos, estúpidos, tocapelotas, mentirosos, gilipollas... se reprogramen y entiendan que en la vida no hace falta ser así, que la vida va de otra cosa.
18. Que a las penas, puñaladas y al mal tiempo, buena cara. O mala, que tampoco pasa nada.
19. Que la vida sea siempre un sueño.
20. Y, en fin, que a la vida le demos calidad, porque belleza sobra.
Pues sí, queridísimo Pau, belleza le sobra. A veces se nos olvida que es un sueño, pero hay que intentar verla así, aunque a ratos tenga momentos de sombra.
Ojalá encontremos siempre la manera de encontrar algo abierto, sea una puerta, una ventana, o unos brazos calurosos que nos rodean y nos transmiten todo el cariño, la calma y el amor que podemos sentir al escuchar el latido de otro corazón.
Qué importante lo de perderle el miedo a vivir, y arriesgarse, hablar, acariciar, escuchar, valorar, rectificar, perdonar, cuidar, amar, observar, sentir...Anda que no hay miedos que perder, pero poco a poco.
Y sí, hay que querer, aunque antes hay que quererse. Ninguna de las dos es una "tarea" sencilla, pero nunca debemos dejar de querernos a nosotros mismos por querer a otros. Y no es cuestión de orgullo, sino de salud. Quiérete y será más fácil que te quieran. Quiérete aunque la gente no sepa verlo.
Lo de escucharnos y compartirnos en silencio me parece una auténtica delicia. Escuchar es imprescindible, que nos importe lo que escuchamos, es una manera de demostrar que nos interesa la persona que está hablando. Y lo de compartirnos en silencio roza la magia, esos silencios que sí nos gustan, que son cómodos, y hasta apetecen. Esos momentos de silencio con otra persona en los que sobran las palabras, y qué bien que sobren. Esto lo digo yo que reconozco que soy una "cotorrilla", pero sé apreciar también lo hermoso de determinados silencios.
En lo del tacto, lo veo un pelín complicado por la distancia social, pero según las circunstancias, y la relación, por supuesto que hay que besar, achuchar, acariciar...Hay que aprender a disfrutar de la piel, y no solo de las palabras.
Lo de decir "Te quiero" desde luego, y no debería dar vergüenza, entiendo que a según a quién y cuándo, pueda costarle, pero es tan necesario. O a mí me lo parece, no debemos dar nada por sentado, y menos hoy en día, con la distancia reinante. Creo que en esta época que nos ha tocado vivir, hay que procurar (me incluyo) ser más cuidadosos y detallistas que nunca. No sé a vosotros, con la pandemia siento mucho más todo a flor de piel. A lo mejor no es justo, no debería ser así, pero estoy más sensible que de costumbre...Y también más irascible. Y a veces salto cuando debería quedarme callada o permanezco en silencio cuando lo que corresponde es hablar y expresar lo que siento. Todo tiene solución, me he propuesto ya en marzo intentar que esto suceda lo menos posible. Intentar morderme la lengua cuando note que voy a "saltar" y no ha lugar, por el daño que puedo hacer (y suele ser encima a los que más quiero). Y por otra parte, no guardarme lo que me causa dolor, sino comunicarlo, sin reproches, pero verbalizarlo. O quizás no me cause dolor, pero no me siento bien si me quedo callada en algunos momentos, y nadie tiene una bolita mágica para ver lo que sentimos/pensamos/deseamos en cada momento. Creo en el poder de una buena comunicación, de la sinceridad y de empatizar, ceder...
Gracias Pau, allá donde estés, por tus sabias palabras y porque siempre nos quedará tu música. Y la vida, con música, es más vida. Buen domingo. Marzo, estás tardando je, je, dame aire, vida, cariño, palabras. A ser felices, pese a todo, pese a todos.
Perdonad si la entrada no transmite una alegría desbordante, no todos los días se puede estar como unas castañuelas y, como ya he comentado, febrero no ha sido sencillo y se me ha hecho largo.
Aquí estamos, tras el intento fallido de tratar el amor (quizás lo retome más adelante), opté por un sentimiento del que raro es que alguien no tenga algo que decir al respecto. Habitualmente los niños/as disfrutan hablando de él. Así que, en tiempos raros, de pandemia, de restricciones a nuestras libertades (por motivos de salud) y nuevas costumbres (al menos "de momento")...¿Por qué no, una dosis de FELICIDAD?
Como cada grupo es un mundo, elegí el libro de la editorial VVKids, llamado "¿Qué nos hace felices?". Mediante unos dibujos bastante dulces de animales, nos plantea cuestiones importantes que nos hacen reflexionar...y mucho. Es la primera vez que elijo este libro para tratar en el aula la felicidad. Le tengo un cariño especial por eso de tenerlo firmado y dedicado (con dibujito incluido) por la ilustradora.
He puesto los números 6 y 7 en la entrada del título porque tratamos la felicidad en dos momentos distintos, la última media hora del jueves pasado. Y aproximadamente media hora del viernes. Esto me parece importante para que calculéis el tiempo que le hemos dedicado.
En la primera sesión, recordé lo visto hasta ahora en Seve Emociones: la autoestima, el miedo, la nostalgia y el amor. Además les expliqué el por qué de un paréntesis en las mismas, al notar que el interés no era el adecuado ni la atención. Pero les dije que me apatecía seguir intentándolo, y se veía que no funcionaba, me planteaba dejar de hacerlas. Les conté el libro "¿Qué nos hace felices?". No dio tiempo a mucho más.
Hablamos un poquito de la importancia de la felicidad y de relacionarla con los sentidos, aprovechando que en Naturales la unidad que mañana empezaremos trata de la función de relación. Y la unimos, como ya hice otra vez, en el "Fili" de Guijuelo, con los cinco sentidos. Les entregué una ficha sobre la felicidad a través de la vista, el olfato, el gusto, el oído y el tacto. Os la dejo aquí, por si a algún otro compi docente le interesa para sus clases...
Empezaron a rellenarla en escasos cinco minutos el jueves. Para evitar olvidos, siguieron completándola en clase, después de acabar un examen. Así, de 12,30 a 13 hr, el viernes, pudimos dedicarnos a compartir lo que cada cual había escrito.
Ellos sabían de antemano que la idea era poder leer en voz alta lo que hubieran puesto (salvo que alguno no tuviera ganas). Y próximamente podrán ver con calma la ficha de cada compañero de clase y la mía. Les conté que mi idea era hacer un mural sobre "La felicidad de 4º de Primaria". Espero que esté terminado para el jueves (como muy tarde).
Para que no se aburrieran y resultara más ágil, compartimos lo escrito en forma de lluvia de ideas, por filas, diciéndole uno de los cinco sentidos a cada fila. Y en orden, cada uno iba leyendo lo que había puesto sobre la felicidad asociada a ese sentido. Les pedí que intentaran no repetir la misma respuesta en varios sentidos. Por ejemplo, en el del gusto puse la tortilla de patatas de mi madre, también da gloria verla, pero no la repetí en la vista je, je. Les di la opción de poner con cada sentido más de una respuesta.
Fue muy curioso escuchar sus respuestas. Cada niño/niña tuvo tiempo de contar lo que había puesto en relación a tres de los cinco sentidos. El resto, para verlos en el mural, con calma. Como acostumbro siempre que hablamos de educcación emocional, también rellené la ficha. Nunca les pido a mis alumnos algo que yo no esté dispuesta a hacer. Por eso jamás les pediría que hicieran puenting je, je, ni tampoco saltar el potro (para mí fue una tortura en su momento).
Luego, no sé por qué, se me ocurrió pedirles que levantasen la mano los que consideraban que eran felices, en el momento actual (y pese a lo difícil que nos lo pone el COVID). Teniendo en cuenta que conmigo éramos 19, faltaba una niña, 14 piensan que sí son felices. Lo que me preocupa son los que no levantaron la mano. Pedí, voluntariamente por supuesto, a aquellos que se veían infelices, si alguno quería explicarnos sus motivos. Dos de ellos lo hicieron, asociando la felicidad a cosas materiales, a caprichos que no consiguen en su casa, digo caprichos porque no eran cosas imprescindibles para vivir, ni necesarias.
Me vino como anillo al dedo para que se dieran cuenta que la felicidad no la compra el dinero. Y si todavía alguno no lo veía claro, podía bastarle con leer sus respuestas de la ficha o haber estado atento a las de los demás. La mayorían habían puesto cosas que no son caras, o son gratuitas. Por ejemplo, sobre la vista, el cielo, los colores del amanecer/anochecer...
No obstante, sí les di mi opinión sobre algo bueno del dinero, y es que para mí, el dinero puede (depende) comprar tiempo. Y el tiempo sí puede dar felicidad. Mejor lo explico. Les hablé de alguien que trabaja mañana y tarde, un autónomo, y de la barbaridad de horas que echa para ganarse el sueldo. Si a esa persona le tocara la lotería, no tendría que trabajar tantas horas, ya que podría usar parte del dinero del premio para sus gastos, y no le haría falta estar tantas horas "currando". Podría pasar algunas de esas horas que tendría "libres" haciendo algo que le guste, o compartiendo ese tiempo con la gente que quiere.
Y con ese runrún de la felicidad, y la importancia de las cosas sin precio que nos la pueden proporcionar, di por finalizado el segundo ratito de Seve Emociones sobre este tema y continuamos con Plástica.
Volviendo a las cosas que el dinero no puede comprar, y lo triste que sería que nuestra felicidad estuviera solo en función de las cosas materiales, recordé (para mí misma) mi respuesta relacionada con el sentido del tacto: ACARICIAR. Y en concreto acariciar yo y que me acaricien a mí. Anda que no "valen" los detalles, esas pequeñas cosas que a veces, salvo que nos paremos a pensar en ellas, no somos conscientes del "peso" que tienen.
Con pandemia, sin vacuna a la vista todavía (sí, van llegando, a paso de caracol y a cuentagotas), pero, hay que ser felices, o poner todo de nuestra parte para intentarlo. Bonita la felicidad que nos proporcionan las personas que nos quieren. Bonita la vida, por eso que vosotros (los que me queréis), me dais. Y con "Bonito" de Pau Donés, cierro esta entrada, porque justo ahora están emitiendo "Eso que tú me das" en la tele.
Se tenía que notar que disfruto de un paréntesis de cinco días sin cole. Eso y que hay ganas, y si hay ganas de escribir, debo sacarles partido. Esta vez va de soñar. Todavía emocionada por la entrada anterior, porque dejando a un lado las reacciones o ausencia de ellas, cuando le di a publicar me sentía tremendamente feliz, y eso es con lo que me quedo.
La de hoy empieza con una imagen de mi admiradísimo ilustrador 72 Kilos. El mensaje es claro, breve y precioso. Me encanta la gente que me cuenta aquello con lo que sueña. Bueno, seré más concreta, me encanta ese número de personas reducidísimo (cada vez más), con sueños,ilusiones, sean por la noche o con los ojos abiertos, que confía en mí hasta tal punto que me los cuenta. Adoro a esas personitas con sueños, ilusiones, proyectos, en los que estoy presente. Sí, con vistas al futuro, sueños sin fecha, pero estoy en ellos, y no soy un adorno, sino alguien que juega un papel importante. Y lo bonito es cuando es recíproco y ellos también forman parte de los míos. Por eso los comparto con muy poquitas personas o no los comparto, según me dé. Siento que si los cuento así, sin más, sin filtrar a quién, pierden magia. No sé si tenéis esa misma sensación, lo que de verdad deseamos, lo que nos encantaría que sucediera pese a las dificultades que veamos, cuantas menos personas lo sepan...¡Mejor! Más íntimo, más nuestro. Y no me faltan sueños, ilusiones, proyectos...Ojalá me duren mucho tiempo y vayan transformándose en realidades. Y llegarán los días de poder viajar sin fronteras, pasear sin prisas, abrazar sin ninguna barrera, sonreír sin mascarillas...Tres líneas que encierran mucha felicidad pendiente, y la vamos a vivir.
Puse la viñeta de "Me encanta que me cuentes lo que sueñas" pero, en realidad, si hay mucha confianza, a mí me encanta que me cuenten lo que deseen compartir conmigo, sean sueños o no. Creo que cada cual es lo suficientemente inteligente para saber dónde poner los límites (son necesarios) y para no contar solo lo malo que le pasa. Bueno, tampoco hacer ver que todo es bueno y que se vive en un mundo de fantasía y color. Sí, estoy aquí para las buenas y las malas de las personas a las que quiero/amo, pero es muy desagradable cuando solamente se acuerdan de mí para las penas, me siento un poco un saco de boxeo que recibe golpes, porque sí, y me resisto a ser solo eso.
A mí no me cuesta soñar, aunque me parece que lo hago más veces con los ojos abiertos que mientras duermo. O si son nocturnos no los recuerdo con mucha frecuencia que digamos. Pero sí me cuesta confiar, lo reconozco, no me lanzo a la piscina sin más y aborrezco la confianza colectiva. Que yo confíe en alguien no significa que mi vida tengan que saberla además los allegados y/o convivientes de ese alguien. Y menos gracia me hace que enseguida crean que ya hay una amistad. No sé vosotros, pero la amistad necesita un tiempo, no sale de la nada ni florece porque sí. Y amigo es una palabra importantísima, no puede usarse a la ligera ni darse por sentado. Quizás por esta razón a veces pueda ser vista como borde, innacesible o pasota. Todo tiene un buen motivo, y me fío mucho de mi instinto, que alguna vez se equivoca pero suele tener un porcentaje de aciertos elevados. Para ser amigos es necesario tiempo, y si una de las dos partes no quiere dar ese tiempo, hay que respetarlo (o así lo veo). No basta con que alguien quiera ser tu amigo o yo quiera ser amigo de alguien, ambas partes tienen que quererlo, o no hay amistad posible.
Volviendo a los sueños, ¡qué bonito es soñar! Y más bonito todavía tener ganas de compartir lo soñado con alguien. Que nada, ni el COVID ni ninguna otra circunstancia, ni nadie, nos arrebaten nuestros seños. Nunca dejéis de soñar, dormidos o despiertos. El mundo está lleno de personas con sueños que se hicieron realidad, aunque no fuera en el orden que hubieran deseado o tal vez no todos los que tenían en mente. No obstante, pese a las trabas del camino, sigamos compartiendo sueños y personas con las que vivirlos. Felices sueños (aunque sea un poco pronto).
Y la canción, bien actual y me ha parecido que "pegaba" con la entrada, "Juramento eterno de sal", de Álvaro de Luna.
Antes de las vacaciones navideñas se me ocurrió la "feliz" idea, de hablar en una de las "Seve Emociones" con mi tutoría, del amor...No fue un acierto precisamente. Noté a los alumnos muy apáticos, y dio igual que les contara la historia de "Adivina cuánto te quiero" (¡qué delicia!), o que intentara rascar un poquito para llegar entre todos a alguna conclusión sobre el amor. Me encanta recurrir a este cuento porque habla del amor entre un padre/madre y su hijo/a. Creo que es un ejemplo más cercano de amor que el del amor romántico, de pareja, vamos, en el que la mayoría pensaría. Una niña habló del amor propio, y la verdad es muy necesario quererse a uno mismo, y cuesta lo suyo. Otros hablaron del amor hacia los amigos. Y ahí discrepo, pero son niños de 4º de Primaria y entiendo que para ellos sus amigos son importantísimos y, ya que decimos que el amor lo es, lo asocien con ellos. No obstante, volveremos al amor cuando sienta que es el momento.
Para mí la amistad y al amor son sentimientos distintos. Existe la amistad, y existe el amor. Aunque para que tengamos amor, la amistad me parece un ingrediente imprescindible. ¿No creéis?
Me acuerdo ahora de un profesor de Lengua, Latín y Literatura, don José Antonio. Él siempre decía que a los padres no hay que quererlos, hay que amarlos. Es otro tipo de amor, pero sí, comprendo su manera de pensar, y estoy de acuerdo con él.
He aprovechado lo de "San Valentín" porque soy muy de sacarle partido a lo que le encuentro posibilidades, y esta fecha da mucho juego. Pero que conste que el amor es el día a día, "San Valentín" es solo uno de los 365 días del año (o 366 cuando es bisiesto). Aunque me centre en el romántico, el de pareja o el nombre que queráis darle, hay muchos tipos de amor.
Esta entrada está dedicada a los que aman, así, tal cual.
Amar es arriesgarse. Amar es lanzarse al vacío, o lanzarse, a secas, sin saber exactamente qué habrá en el fondo (o si llegarás a él). Amar es ser valiente. Amar es ser amigo. Amar es ser refugio para otra persona. Amar es ser muleta cuando alguien necesita un empujoncito para seguir. Amar es soñar. Amar es sonreír callados, dejando que hablen las miradas. Amar es confianza. Amar es cuidar heridas ajenas y aprender a sanar las propias. Amar es construir y/o reconstruir. Amar es intimidad. Amar es coincidir. Amar es desnudar nuestros cuerpos y nuestras almas. Amar es escucha. Amar es cuidado. Amar es respetar. Amar es compartir. Amar es comprender (o intentarlo). Amar es luchar. Amar es cercanía. Amar es sinceridad. Amar es ilusión. Amar es saber esperar. Amar es no exigir. Amar es sentirnos libres estando acompañados. Amar es espacio. Amar es mimar. Amar es generosidad. Amar es no querer cambiar a la otra persona. Amar es lucha. Amar es acariciar. Amar es imaginar un futuro juntos, sin fecha. Amar es exprimir cada minuto con la persona amada. Amar es aceptar, a cada cual, con su mochila. Amar es perdonar. Amar es abrazar. Amar es ceder. Amar es aprender. Amar es no tener prisa. Amar es conexión. Amar es recordar. Amar es romper/modificar esquemas. Amar es prosa y verso. Amar es unión. Amar es tacto. Amar es paz interior. Amar es interés, por saber quién es la persona que tienes a tu lado y saber ver lo que la hace especial. Amar es cariño. Amar es sumar. Amar es empatía. Amar es sentimiento. Amar es besar. Amar es música. Amar es felicidad. Amar es comunicación. Amar es salud. Amar es emoción.
Mencioné antes de explayarme, la dedicatoria de esta entrada. Creo que todos merecen su espacio y no me gustaría dejarme a nadie en el olvido:
A los que el destino, siempre caprichoso, ya puso en su camino a la persona amada. A los que aman y son correspondidos. A los que aman y desafortunadamente son rechazados. A los que todavía no han dado con "esa persona" especial. A los que creen el destino. A los que aman con distancia de por medio. A los que no saben todavía si "eso" que sienten es amor. A los que se dan cuenta que todo llega en el momento que tiene que llegar, ni antes ni después. A los que aman, a contracorriente. A los que aman sin importar la fecha de nacimiento... Y también a los que no creen en el amor. A todos, sin excepción.
Otra entrada distinta sería enumerar lo que pienso que no es el amor, pero que cada cual saque sus conclusiones.
Y como hoy va de amor, me dio por hacer un "breve" recopilatorio de libros que, de alguna manera, hablan de él. He seleccionado muchos infantiles y juveniles, porque son los que tengo más a mano. Aquí tenéis unas imágenes:
Los que me conocéis y/o seguís por aquí, sabéis que me encanta Defreds. Hasta hace no mucho, me faltaban dos de sus libros. Ahora ya solo uno. Llevaba un tiempo viendo "Sempiterno" en la librería del barrio y...no pude dejarlo ahí. He seleccionado varias "cositas" de él.
Primero del texto "Pedro sigue jugando al balón", he tomado prestadas un par de líneas:
Que ya lo decía papá: "Que el amor no entiende de nada, solo de dos personas que se hacen felices."
Y su microcuento nº 27:
"La mejor forma de decir las cosas no precisa ninguna palabra. Con caricias."
Y acabo la parte de "palabras prestadas" con unas palabras del Libro "Los amores imparables", de Marwan. Es un fragmento del texto "La belleza":
"Te amo por enseñarme a fabricar el día a día desde la esquina más elevada de la comprensión, por enseñarme que la belleza es también el esfuerzo de entenderse y la destreza de lograrlo".
Si pienso en algún ilustrador que "acierte" al plasmar el amor (y otros muchos sentimientos), 72 Kilos gana por goleada. Para muestra, tres imágenes:
Y ahora que ya lo he contado con mis palabras, he navegado entre textos ajenos y lo he ilustrado con imágenes de 72 Kilos, solo me queda decirlo a través de la música. Dos canciones. Una de Edurne y Efecto Pasillo: "Como tú." Con un ritmo pegadizo y alegre, cantan verdades como puños.
La segunda es un dueto de Macaco y Rozalén, de la canción "La distancia". Como curiosidad os digo que esta canción vio la luz en 2015, pero ahora Macaco le ha dado un matiz nuevo. He escuchado ambas y todo un acierto esta segunda versión. Y ¿qué decir de la voz de Rozalén? Una maravilla. La escuché a los veinte minutos de haberla publicado y me conquistó.
Han dado en el clavo porque sí, ahora el término distancia ha adquirido un nuevo significado. Y qué
bonito es escuchar "Sentí a kilómetros que te quería a centímetros de mí."
Por defecto supongo que si no llamo de ninguna manera a alguna entrada, saldría el "Sin título", pero es así como la he querido titular, ha sido algo intencionado.
La siesta reparadora de los viernes por la tarde (cuando se puede). Una visita esperada. Las buenas noticias. Poner fecha a cafés pendientes. Contemplar a las palomas que duermen en el árbol El amor. Una cena sin fecha. Un proyecto de viaje (más de uno en realidad). La ilusión. Los abrazos apretados. Las fechas importantes. Hacer un bizcocho de coco. Que no llueva. Dibujar por disfrute, para "nada". Unos audios necesarios. La amistad. Mi hermano. Recitar poemas de Defreds. Estar bien de salud. Los besos. No madrugar. Emocionarme. Escuchar. Ver el sol. Las raíces en el espejo. Comprobar que algo que te gusta mucho sigue "en venta". Sentarte un ratito en el sofá a ver la tele. Mis padres. Superar días, semanas...cumplir meses. La felicidad. Sentirme en paz conmigo misma. Perdonarme. Paseo conmigo misma. Quererme más. Respetar. Entender. Quitarme la mascarilla. No agobiar. Leer frasecitas. Cuidar en la distancia (y en le cercanía), pero en la distancia cuesta más. Exprimir el tiempo compartido. Escuchar canciones que me gustan. Observar. Maquillarme. Acordarme de los que se fueron demasiado pronto. Elegir qué libro viene ahora. Soñar. No pensar más de la cuenta. Ordenar. No ver el Telediario (actualmente, Teledesgracias) entero. Jugar al tetris con un tablero de madera y mi coche. Corregir exámenes. La esperanza. Hacer fotos. Preparar clases. Perder vista frente a "mi amigo" el ordenador. Comprobar que la alarma laboral de las 6:20 está activada. Mirar el calendario y recordar en qué día vivo. Y ya, Carnavales, venid a mí (POR FAVOR). Fin de mi fin de semana.
NOTA MENTAL: cuando quieres estrenar una cafetera, comprueba antes si incluye filtros, o no hay café...Ja, ja, ja...Soy un cuadro.
Lo del café y yo es una historia particular. No me gusta pero comprendo que en cualquier hogar que se precie (lo de casa suena más frío) ha de haber una cafetera. Hace años preparé café para unos amigos, a falta de molinillo o café molido, tuve una feliz idea. ¿Por qué no batir los granos con la batidora? Ojo, sin accesorio de picadora ni nada. Así, sin más, por las bravas. Parece ser que el café se masticaba, y no había quien lograra aclarar "eso", por más leche y/o hielos que le echaban. Me parece que para ellos fue un café memorable. Y si alguno de ellos lee esta entrada, sonreirá, inevitablemente.
Hay días en los que la cabeza y/o el corazón están en calma. En mi caso sí sucede así con el segundo, pero no con la cabeza. Por la razón que sea, mis neuronas se han espabilado, tal vez la hora tenga algo que ver, es lo que tenemos las personas noctunas (según para qué).
Esta es la primera de varias entradas, porque o no escribo en dos semanas ni una palabra en el blog o pasa esto, entradas a pares. No me gusta escribir por escribir. No lo hago por rellenar, únicamente cuando siento que tengo algo que me gustaría compartir a través de esta especie de altavoz. Lo habréis leído otras veces pero así lo veo yo, un altavoz de lo que siento, lo que pìenso y lo que soy. El blog dice bastante de mí, mucho más para los que me conocen bien y saben leer entre líneas de lo que escribo. Aunque no oculta nada, lo que muestra es de verdad, pero es una parte, no toda, o dejaría de ser yo.
No soy de pregonar nada a los cuatro vientos, eso explica que mi imagen de Facebook siga siendo una Mafalda y no una foto mía, por poneros un ejemplo.
Como no me apetece un popurrí, para darle forma a esta entrada he encontrado la inspiración en Facebook, en unas palabras que me ha hecho parar el ratón y darle al coco. Es esta:
Y con estas catorce palabras, surgen respuestas a borbotones, como las siguientes:
(El orden no indica más o menos relevancia, es una lluvia de ideas y según han hecho acto de presencia, las he plasmado aquí)
1.-Volvería a todos y cada uno de los abrazos apretados y sinceros que me han dado y he recibido, porque el abrazo de verdad no es algo para quedarse indiferente, si no te mueve por dentro, aunque sea un poquito, vale muy poco. Y el lugar son los brazos que los dan y la maravillosa sensación de sentir tan cerca otro corazón. Ahí es nada...¡Vivan los abrazos! Por cierto, ya que estamos, gracias a las personas (muy pocas) que me han abrazado desde el 14 de marzo de 2020.
2.-Si echo la vista atrás, a mi infancia/adolescencia, volvería a las vacaciones de verano con mis padres y mi hermano. Guardo muy buenos recuerdos de ellas y eran unos días muy especiales. Ahora la primera que me viene a la cabeza son unas vacaciones en Torrevieja, que pasamos muy cerquita de mis "tíos" Felipe y Paquita (hermano de mi abuelo materno y su esposa). Y las más recientes, con mi hermano. Y con él me transporto inevitablemente a ese fantástico amanecer de Gandía, una auténtica pasada.
3.-Calle Alejandro Sánchez, en Madrid, omito más datos, por motivos obvios. Por esas cenas junto a Mayte y David en un año complicado...¡Año de oposiciones! Hay un antes y un después de convivir con alguien, y al final hay amigos que se parecen mucho a los hermanos.
4.-Las celebraciones de mi cumple con la familia y/o amigos. Da igual cuál, todas, cada una tiene lo suyo. Y también los de mi hermano que organizaba yo. Disfrutaba muchísimo haciendo la lista de la compra y yendo al súper, preparando los juegos (haciendo pistas para la "búsqueda del tesoro", inflando globos como si o hubiera mañana).
5.-Los cafés con Alejandra, tardábamos en vernos, por muchas razones, pero nos poníamos al día y eran ratitos mágicos. Amiga, te sigo echando de menos. Gracias por tanto.
6.-Al viaje por tierras alemanas en febrero de 2007, para visitar a Marta. ¡Cuánto nos reímos! Ayer encontré un álbum, sí, en papel, de los de antes, con la selección de fotos que llevé a imprimir...¡Qué ilusión! No hay mejor organizadora de viajes.
7.-A las noches Pinareras, porque nos olvidábamos del reloj jugando a las cartas, juegos de mesa, "sing star"...O simplemente hablando hasta las mil. Fue una época preciosa.
8.-Facultad de Ciencias Sociales, a las aulas donde estudié Comunicación Audiovisual. Mejor dicho, a todos lo espacios, porque en Radio, Fotografía y Vídeo pasamos muy buenos ratos. Y fuera de esos sitios también. No era la Facultad en sí, sino la gente que encontré allí. Especialmente "los cinco": Noe, Iván, Mayte, Rubén y yo. Adoro vernos juntos en la orla. Os quiero.
9.-"Paco Viruta", mi cole. Fui muy feliz en ese cole, desde 1º hasta 8º de EBG (si alguien no sabe qué es, me lo dice y se lo resumo, ja, ja ja). Lloré lo que no está escrito una semana antes de terminar el curso, en una clase de Educación Física, porque fui consciente de la "separación" de todos mis compañeros (la gran mayoría fue al Uribarri)...Pero mantengo una amiga de esa época, y eso vale oro, Mariate. Qué suerte la mía.
10.-Los conciertos con Carmen, o las cenas, o las comidas, o "perdernos" en los pasillos de "los chinos", porque son una fuente inagotable de recursos para las maestras, ja, ja, ja. O muchas otras cosas, como los tés con algo dulce o pasear, ir de compras...Todo nos venía bien.
11.-Las conversaciones por "WhatsApp", porque pueden hacer sentir cerca a gente que tenemos a más kilómetros de los que nos gustarían. Por esas que a veces se alargan más de la cuenta, aun teniendo que "currar" al día siguiente. Es verdad que a veces pueden dar lugar a malentendidos porque nos falta información (tono de voz, gestos, miradas...). Qué bonito y complicado es coincidir...GRACIAS infinitas.
12.-Las miradas sin voz, pero que hablan, como mucho acompañadas de sonrisas. Sin mascarillas y sin distancia de ningún tipo.
13.-Guijuelo. Lo pongo así porque me ha dado tanto que si empiezo a enumerar personas me salen agujetas en los dedos. Además corro el peligro de dejarme alguna fuera, y no es plan. Digo Guijuelo pero eso no quiere decir que sean de allí, sino que he "dado" con ellas gracias a Guijuelo, tanto al "Vía de la Plata" (instituto) como al "Filiberto Villalobos" (colegio).
14.-CEIP "Da Vinci" en Parque Coimbra, Móstoles, mi primer destino como interina. Nerviosa como un flan al principio, pero dos meses largos que pasaron volando. Y aun hoy sigo manteniendo el contacto con algunas personas, increíble pero cierto. Andrea, eres una campeona.
15.-Las charlas-cafés-paseos-tiendas con Ana Belén. Si es que Guijuelo es mucho Guijuelo. Y lo que nos queda...Gracias por estar siempre, y además tan pendiente.
16.-El CRIE de "Berlanga de Duero", Soria. Fue un auténtico palizón, por el viaje y por el ritmo CRIE. Además por la responsabilidad enorme que supuso estar tan pendiente de 13 niños y niñas. Pero fue una experiencia tan bonita que repetiría sin pensármelo mucho...Cuando se pueda. Siempre recordaré ir a despertarlos con la música a tope de fondo, saludando uno a uno (a algunos/as despertándolos/as). Y recordaré también las "buenas noches", me sentí muy mamá, me encantó. Cuánto cariño, inolvidable.
17.-Farinatolandia (Mi manera cariñosa de referirme a Ciudad Rodrigo). Estuve dos cursos en el Miróbriga, siendo tutora del mismo grupo. Ha llovido mucho, pero el cariño no caduca, ni con los niños/as (hoy hombres y mujeres) ni con algunas mamás. Y si pienso en Ciudad Rodrigo, pienso en Soraya, es muy difícil dar con una persona tan buena e inteligente.
18.-Las escapadas por la naturaleza con mi hermano. Ambos cámara en mano, el para las aves, yo para la flora. Más que nada porque salvo que tenga al pájaro en cuestión delante de mis narices y bien quietecito, soy bastante mala retratándolos, porque me cuesta verlos. Pero al final he de reconocer que me gusta cada vez más la naturaleza (mantengo mi alma urbanita eso sí).
19.-Los paseos junto al río cerca del campo de golf de Villamayor. Un enclave que tiene "algo", adoro ver cómo cambia con cada estación. Tiene una luz particular.
20.-El sitio es secundario, Cristina y Jesús, no importa dónde ni cuándo, dos regalos del cielo.
Y lo dejo en 20. En realidad no son los lugares los que dan la felicidad, sino las personas con las que estamos en cada momento, da igual dónde. Soy consciente de haber dejado en el tintero algunos sitios (y a muchas personas), pero había nombres que no quiero incluir aquí. Y también de no haber puesto todos en los que he sido, soy y probablemente seré feliz. Ahora que el viento todavía sopla para donde le da la gana, sin que nos sea favorable, lanzo la pregunta que he respondido a todos vosotros. No hace falta que compartáis las respuestas, pero me encantaría que visualicéis esos momentos...y a esas personas.
Soy consciente de la suerte inmensa que tengo por las personas que hasta ahora me he ido encontrando en el "camino". Sin ellas no habrían existido esos momentos de felicidad.
Y como dicen, "no hay mal que cien años dure". Estoy convencida que por delante tenemos mucha felicidad pendiente, todo llega. Paciencia.
La canción que os dejo por aquí no deja de sonar en mi cabeza. La escuché en la radio hace ya semanas y se me ha pegado...
Hace una semana "Filomena" estaba haciendo de las suyas, tiñendo de blanco muchas provincias españolas. Como consecuencia, Madrid manga por hombro, nieve para dar regalar y, en lo que me toca de cerca, retraso en la "vuelta al cole". Finalmente, regresamos a la rutina escolar el martes 12 de enero, ni tan mal. A medida que faltaban menos kilómetros para llegar a Peñaranda, más navideña era la estampa ante nuestros ojos. Ya allí, la sensación de haber tirado desde el cielo la nieve con cubos, qué barbaridad. En los 4 días de clase, misión imposible hacer filas en el patio, casi todo ese espacio seguía ocupándolo la nieve. Podéis ver las fotos y comprobarlo con vuestros ojos.
Aunque cuesta retomar la rutina, mucho más en plena tercera ola del COVID, reconozco que la semana se ha pasado rápido. Para rematar la semana, meteorológicamente hablando, ayer viernes, "disfrutamos" de una hermosa cencellada en nuestro viaje a Peñaranda. Y en la vuelta a Salamanca, alrededor de las dos y cuarto, una niebla considerable nos despedía y nos acompañaba durante unos veinte kilómetros (o más).
Después de las vacaciones, me daba algo de miedo haber olvidado alguno de los nombres de mis alumnos...pero no. Nada más lejos de la realidad (menos mal). Reconozco que mi nivel de desconexión laboral fue muy alto, me hacía falta. Necesitaba descansar urgentemente y poner distancia (temporal) con mi labor docente porque, aunque me apasiona lo que hago, es agotador. Los maestros y profes me entenderéis, no lo dudo. Sí, hay muchas profesiones agotadoras y con unas condiciones nada buenas. Pero perdonadme, estoy harta, hartita, de escuchar "qué bien viven los maestros". ¡No veáis! tiene una parte buenísima, y otras cosas, no precisamente detalles insignificantes, duros, y no un poquito. Pero hoy no voy a entrar en ellos. Lo que no quita que repita una y otra vez, lo afortunada que me siento por dedicarme a algo que me encanta. Eso no lo puede decir mucha gente, ya también soy consciente de ello.
A ver si el lunes se han derretido ya los restos de Filomena en el cole, aunque no las tengo todas conmigo. Ya veremos je, je.
Mientras tanto, en el aire, llevan unos días volviendo a flotar las palabras "confinamiento domiciliario". Y, ¿qué queréis que os diga? Tiemblo solo de pensarlo. Me da en la nariz que no lo encararía igual, de algo bueno tiene que servir el "encerramiento" desde el 14 de marzo hasta el 2 de mayo del olvidable (no para todo) 2020. No sé si nos libraremos de estar nuevamente confinados, ni en qué términos sería este segundo confinamiento. Creo que, pase lo que pase, es importante intentar mantener la calma y una actitud positiva. Sí, el 2021 ha empezado movidito, pero todo esto no puede ser eterno, ojalá nos libremos del "bicho" antes de lo que pensamos.
Y en el título he puesto "preconfinamiento", porque las restricciones han ido aumentando. A estas horas no tengo ni la más remota idea de cuál va a ser el toque de queda en Castilla y León en unas horas. Aunque mi instinto femenino me dice que ni el Presidente de la Junta está seguro de cuál será. Ellos (Junta Castilla y León), hablaban de toque de queda a las ocho de la tarde, y restringir las reuniones sociales en lugares cerrados a un máximo de cuatro personas no convivientes (o eso he entendido). A ver si se ponen de acuerdo unos y otros y nos dicen, con seguridad, las restricciones aplicables, sean las mismas o unas medidas endurecidas.
Pero no todo van a ser preocupaciones. El jueves escuché una canción que ya conocía pero, no alcanzo a entender el porqué, llevaba demasiado tiempo sin volver a escuchar. Es del Kanka, se trata de "El día de la suerte de Pierre Nodoyuna". Un canto plagado de optimismo, y hace falta, mucha falta...¡Disfrutadla!
La vida, sin música, no tiene sentido...Para que luego anden "regateando" sus sesiones en los centros educativos, ¡qué pena!
Nos confinen próximamente o no, disfrutad del día a día. Bueno...¿qué digo? Del segundo a segundo, demostrad al resto del mundo que sois del grupito de personas que sí ha aprendido algo bueno gracias al/por culpa del confinamiento de parte de 2020. Saldremos de esta, pero mejor si es unidos, pese a las trabas que nos encontramos en el camino (y no son pocas). Ya habrá momentos para entregar los abrazos guardados (como los dé con intereses algunas personas van apañadas ja, ja, ja...) y para recuperar el contacto social y disminuir la distancia que ahora pretende separarnos. Es complicado, pero imposible no.
De momento me encantaría que cada cual encontrara su refugio y/o paraguas para lo que estamos viviendo. A mí la vida me dan mis convivientes, los contactos con no convivientes contados con menos dedos de los que hay en una mano, y los detalles, vengan en una forma u otra. Eso, el "trabajo", que me ayuda a centrar mi atención en otros asuntos, muy importantes también; y cómo no, mis aficiones. La de fotos y dibujos que me quedan por hacer, textos por escribir, viajes por disfrutar, sueños por cumplir, amor por dar, cariño por compartir y celebraciones por disfrutar. Buenas noches (madrugadas) y a pasar el fin de semana de la mejor manera posible.
Sé que este año va a ser una celebración atípica, como muchas de las fechas importantes desde ese inolvidable 14 de marzo de 2020. Me da mucha pena que no os podamos ver en la Cabalgata. Aunque ya estoy crecidita, disfruto viendo las caritas de ilusión de los más peques cuando pasáis delante de ellos. Me transportan a mi infancia, y me recuerdan esa niña que fui y lo que todavía conservo de ella. No sé si eso está bien o mal, pero me gusta pensar que soy una adulta más feliz por cuidar las pinceladas de niña que quedan en mí. Esas que provocan (quizá) mil ilusiones en mí y hacen que no pierda mi parte creativa, y algo inocente (según para qué). Creo que es importante cuidar a mi niña interior, y tal vez eso haga que a veces pueda seguir contemplando el mundo con ojos de niña...¡Y qué bien!
La verdad es que siempre habéis sido muy generosos conmigo. Recuerdo regalos que me hicieron mucha ilusión (en su momento), como una cocinita de "Play-Doh" que tenía muchos utensilios y con la que me podía pasar horas, mis Nenucos, o los juegos de mesa. Siempre me han encantado, gracias a mi hermano siempre he tenido un (estupendo por cierto) compañero de juegos en casa, y nos lo hemos pasado pipa, con el Hotel, Conecta 4, Tragabolas, ¿Quién es quién?...Y unos cuantos más. Me da pena que ahora los videojuegos, tablets y otros inventos, les hayan comido bastante terreno. Soy una romántica de lo analógico y según en qué cosas me cuesta dar el salto a lo digital. Con los libros ya sabéis, ni os cuento, donde esté el papel ja, ja, ja, ja (pese a los problemas de espacio que van aumentando de manera brutal).
A la hora de escribir ya es otra historia. Aquí me veis, en el blog, escribiendo directamente con el teclado, en el ordenador. Antes hacía trabajos a mano y luego los pasaba a ordenador. Hace ya mucho que no, este cacharro con el que tengo una relación de amor-odio, ahorra mucho tiempo, he de reconocerlo, y de eso no me sobra. Eso no quita que me dejas un papel bonito, una pluma, y soy más feliz que una perdiz. Gracias querido Jesús, por obligarme a escribir con pluma si quería que me dieras clases particulares. Cambiaste mi manera de agarrar el bolígrafo, en plan puñal, y me hiciste disfrutar del proceso de escribir. Por no hablar de lo cómodo que resulta escribir sin apretar, como acariciando el papel.
Al grano, que me enrollo y al final llega la Noche de Reyes y no he acabado mi carta...Este año, más que nunca, os pido SALUD. Podría decir para los que quiero, pero optaré por ampliar el círculo, salud para todos los que me importan, sean conocidos, allegados, familiares, amigos, u otros. Si además de salud tenéis a bien dejarme algún detalle, será bien recibido, solo pido que sea sorpresa (agradable), no quiero saber qué me vais a traer. Y ya, tengo la suerte de llevar muchos años trabajando y no es nuevo deciros que si necesito algo o me apetece darme un capricho, me lo regalo, con moderación claro. Además, esto tampoco es nuevo, disfruto haciendo regalos, soy una de vuestras pajes reales (no reconocida ja, ja, ja). Me gusta mucho buscar regalos, intentar localizar "algo" que al destinatario le pueda gustar, lo necesite o no. Y de envolverlos ¿qué deciros? Es una gozada elegir papeles de regalos, algún lazo, tarjetita...Aunque luego no me duele ver cómo rompen el papel, porque sé que era el destino de ese papel, simplemente disfruto presentándolos así, porque aunque el regalo no lo haya "fabricado" yo, lo siento un poquito más mío, con mi sello, y hay sentimientos que no se pueden envolver, aunque se adivinan con los detalles, o lo intento. Sí, va a ser que me fijo en todo, o trato de hacerlo, pero estoy segura que hay cositas que se me escapan, por muy observadora que sea.
Me encantaría que cada niño del mundo pudiera tener un regalo, aunque fuera algo sencillo. No dejan de ser niños y se merecen disfrutar de su infancia, y quiero pensar que la ilusión hacia vosotros tres, es parte importante en ella.
Melchor, Gaspar y Baltasar, por el cariño que os tenemos, acordaos que hay que mantener la distancia social, no os quitéis la mascarilla y usad el gel hidro alcohólico. Como veis el mundo está un poco patas arriba y o nos cuidamos entre todos o no estaremos aquí para disfrutar de otras muchas navidades. Y aunque parezca que a algunos impresentables les resbala, yo tengo muchas ganas de vivir, y de compartir mi día a día con los que más quiero (y me quieren, si no es recíproco no tendría la misma gracia). Manuel Carrasco canta eso de "¡Qué bonito es querer!" y sí, razón tiene el onubense, pero si además te quieren, eso ya es la leche...con galletas.
Cuidado con los excesos de estos días, en cada casa solemos dejaros algo y al final el azúcar se os puede disparar, y queremos que haya Reyes para rato, porque sois parte de la magia de la Navidad.
¡Viva la ilusión! ¡Vivan los niños y niñas! ¡Vivan los detalles!...¡Vivan los Reyes Magos!
Con mucho cariño,
Raquel Plaza Juan
Salamanca (ESPAÑA)
PD: Me he obligado a poner una canción "nueva", que no hubiera incluido antes en el blog. CUÍDAME, de Silvia Moreno. Qué mensaje tan bonito ¿no os parece?
Esta vez no voy a encabezar la entrada anteponiendo el "querido" al 2020, porque...¡Vaya disgustos nos ha dado! Así que aunque haga un breve repaso del año que, al fin, despedimos, directamente me dirijo al nuevo. Allá voy...
Querido 2021:
No te conozco pero ya te quiero. Sí, así es, me gustas incluso antes de verte ¿curioso, no?
Como bien sabrás, tu antecesor se ha portado bastante mal. Ha machacado nuestros oídos y ojos con palabras que preferiríamos, al menos yo, no haber tenido que manejar en el día a día con tanta asiduidad. Es el caso de Coronavirus, pandemia, estado de alarma, distancia social (qué dolorosa), confinamiento, toque de queda, vacuna, gel hidro alcohólico, mascarilla (quirúrgica, higiénica, FFP2...suma y sigue), servicios esenciales, colapso sanitario, EPI... Y ya, la lista no es corta precisamente. Podría explayarme diciendo auténticas barbaridades, pero tú, querido 2021, no tienes la culpa de lo sucedido antes de tu llegada.
Esta mañana leí que el Washington Post había pedido a sus lectores que describieran 2020 con una frase. Clark Smith, un peque de 9 años, dijo esto: "Es como si vas a cruzar una calle, miras con cuidado a ambos lados y, de repente, te atropella un submarino." Me encanta la manera de sintetizar en tan pocas palabras una parte de 2020 que ha resultado ser una pesadilla interminable.
Haciendo un balance del año, lo hago siempre, veo que es inevitable recordar lo malo, pero también ha habido momentos felices, y no han sido pocos, afortunadamente. Y con eso me quedo, de lo malo también he aprendido mucho, y lo agradezco. Sí, hay un antes y un después desde ese 14 de marzo de 2020 en el que escuché al Presidente del Gobierno pronunciar las palabras "estado de alarma" y atónita, incrédula, petrificada, me quedé pegada a la pantalla del televisor. De los meses padecidos a continuación mejor no dar detalles je, je.
Y ya vuelvo a ti, para darte una calurosa bienvenida. Sé que contigo, 2021, no van a acabarse todos nuestros "males". Las vacunas están empezando a llegar y es un gran paso, pero todavía queda un camino tortuoso que recorrer.
Soñar es gratis, y se me da razonablemente bien. Por eso, deseo de corazón que seas un año de cine, pero no de drama, que en tu cartelera haya mucha comedia, parte romántica también (pero sin empalagar, por favor), algo de aventuras, documentales de lugares fantásticos por todos esos viajes pendientes que tenemos la ilusión de poder hacer, y musicales (mucha música, por favor).
Te pido también que, en alguna parte tuya, recuperemos la no distancia social. Recobremos la calidez humana, porque también es salud, y tengamos en cuenta que hay abrazos que son curativos. A mí me gusta llamarlo "cariñoterapia" o "mimoterapia". Me da en la nariz que tu "colega" 2020 hizo de las suyas con lo de la distancia social, y habrá mucha gente que siga pagando las consecuencias de esa frialdad. A veces pensaba que a algunas personas todo esto las ha deshumanizado, haciéndolas más egoístas y, curiosamente, mostrándonos a muchos desenmascarados pese a llevar la mascarilla a todas horas.
Por eso 2021, quiero un año de amor, de cariño, de afecto, de mimos, de muchos abrazos apretados, de besos, de manos agarradas porque te quieren recordar que están ahí, para lo que haga falta.
Claro que nada va a ser posible si la salud no nos acompaña, confío en las vacunas y en no perder los papeles y la cabeza celebrando el fin de año como si no hubiera mañana. Y pido salud para los míos y para mí, para allegados y conocidos, vea poco, mucho o nada. Cuídanos a todos, por favor.
Me gustaría que fueras un año que potenciara la creatividad de la gente, la imaginación que haga posible reinventarse, reconstruirse...Ayuda a que cada uno llegue al sitio en el que querría estar.
Sabes, algo te habrán contado los años anteriores, mi costumbre de estar siempre excesivamente pendiente del reloj, y de hacer planes a medio o largo plazo. Ambas costumbres-manías están yéndose a esparragar. Recuerdo de nuevo las palabras de Pau Donés, en la última entrevista-documental quince días antes de fallecer, "Estoy aquí y ahora". Y esa es la enseñanza más importante de este 2020, el exprimir el tiempo con los que tengo ahora, sin más. Pensar en el futuro sin que eso sea sinónimo de infelicidad, aunque tenga interrogantes y piedras en el camino. No sé la razón, pero estoy convencida que las respuestas irán llegando cuando tengan que llegar, no cuando yo quiera. Y las piedras en el camino, con ayuda o sin ella (mejor con ella), servirán para hacer cemento que forme un camino a casa consistente, que sea para crecer, no para quedarme atascada.
Por todo lo dicho hasta este punto, ojalá el 2021 sea un año de esos de mucho calendario, en el que nos dé pena ir pasando las hojas cada mes, por todo lo bueno que nos va a ofrecer. Y no queramos que termines.
Tal vez sepas, desde hace tantos años que no recuerdo cuántos, que prefiero los años impares. Y tengo la costumbre de disfrutar la Nochevieja, haya sido bueno o malo el año que se acaba. Si ha sido bueno por el recuerdo de las alegrías vividas. Si ha sido malo, porque el 31 de diciembre sea un punto de inflexión, una despedida en toda regla. Por eso: ¡Ahí te quedas 2020! (Pese a que lo bueno que me has dado también lo llevo conmigo y lo tengo muy presente).
2021, no te doy más la lata que estarás eligiendo tus mejores galas para tu llegada. Espero que el caluroso recibimiento que te daremos esté a la altura. Igual que confío en que tú sepas estar a la altura y cumplir parte de nuestras expectativas.
Ya sabes, 2021, a portarse bien con todos, te lo pido de rodillas si hace falta. Te trataremos bien, no lo dudes.
GRACIAS a los que habéis pintado de colores un año con muchas franjas grises. Os quiero:
Raquel
PD: Quizá la felicidad, como hace poco me dijo un amigo, sea una utopía, no lo creo, pero aproximaros a ella todo lo que podáis.
Y esta entrada tiene su puntito musical. Es la canción de la alegría, y es una de las últimas que me apetece escuchar antes de brindar por el 2021. Jerusalema, una versión breve de "Masaka Kids Africana Dancing."
He perdido la cuenta de los años que llevo enviando tarjetas por estas fechas. Los primeros años las compraba. Hasta que un día se me ocurrió la idea de qué pasaría si las hiciera yo misma. Habitualmente hago una lista de las personas a las que quiero mandarles una. Y suelo apuntar el año arriba, para organizarme mejor. Este año he preferido no mirar esa lista, y simplemente he enviado aquellas de las que me iba acordando. Es decir, he ido apuntando sus nombres a medida de ir escribiéndolas, en lugar de seguir mi método tradicional. Nunca pongo un tope, un número máximo de personas a las que escribir (me da en la nariz que en Correos y/o en el estanco agradecen esto je, je), pero reconozco que se me va un poco de la manos y sé que no puedo enviárselas a todas las personas a las que conozco y con las que tengo cierto trato (no ganaría para tarjetas). Pienso en muchos factores para enviar o no, tampoco es que haga un estudio sociológico pero siempre hay un buen motivo para mandarla, aunque a veces dude. Me he dado cuenta que mi "mapa de los afectos" es muy grande, no todos están como destinatarios de las tarjetas, no obstante me acuerdo de ellos y de muchos más siempre, y un poquito más en días especiales.
Este año, lamentablemente, también voy algo tarde, pero el trabajo no me ha dejado ponerme antes "manos a la obra." Así que no será raro que muchos las recibáis cerca de Nochevieja. Las envío en varias tandas porque soy incapaz de escribir "unas cuantitas" (las he contado pero prefiero no especificar) del tirón, aunque cada uno vaya a leer solo la suya.
Pongo unas fotos de los resultados de la hornada de este año de mi particular OTN (Operación Tarjetas de Navidad). Por cierto, la de partido que le estoy sacando al cojín corazón de Ikea...
Esta vez, no sé si es debido al confinamiento vivido desde marzo u otros motivos, he recibido más tarjetas que nunca. Y me encanta, para qué negarlo. Me han hecho una ilusión tremenda todas, gracias de corazón. Y me habéis sorprendido (y emocionado). Sabéis que no envío tarjetas para que me respondan. Ese no es mi objetivo, con la misma sinceridad os digo que me encanta cuando me decís que la habéis recibido, os ha gustado, incluso emocionado...Porque eso sí, si las mando es por algo, es una manera de deciros, oye, quiero que sepas que pienso en ti, sin más. Nos hayamos visto mucho, poco o nada durante el año. Habría que poner un asterisco porque este año no ha sido posible ver a mucha gente...demasiada tal vez. He renunciado, nadie me ha puesto una pistola en la cabeza, a no ver a algunos amigos por precaución, ganas sí hay, pero a veces es bueno que la cabeza prime sobre el corazón.
Os prometo que no he asaltado ninguna papelería, pero sí, me encanta el papel, los colores, las plumas, escribir, dibujar, las cartulinas, la purpurina (con moderación), el brillo (también con medida), los papeles de scrap, las ceras DACS, las témperas, las pinturas acuarelables, lo sellos bonitos, las troqueladoras, reutilizar papeles...Podría poner que ATENTAMENTE Papelería-atelier patrocina esta entrada del blog je, je, pero no. No pese a las risas con María (la papelera atenta), de amabilidad tendiendo a infinito, y los euritos que me dejo cada vez que me le hago una visita.
Y entre tarjeta y tarjeta, anoche me dieron más de las tres de la mañana, y el finde pasado fue en la misma línea, he ido haciendo un mapa mental sobre los lazos que me unen a cada persona. Es verdad que hay lazos que se fortalecen, otros se han aflojado, algunos son nuevos, otros se mantienen y unos pocos, muy pocos, corren serio peligro...pero ahí siguen todos. La vida nos ha dado un buen revolcón este año, pero el balance lo dejo para la entrada de fin de año.
Hoy me gustaría, más que nunca, invitaros a cuidar vuestros lazos humanos, sean muchos o pocos. A decirles a los que os importan eso, que os importan, sin más. O que los queréis, porque sí, o por lo que sea. Tenemos la mala costumbre de dar muchas cosas por sentado y no está bien, no lo veo bien ni ahora ni antes. Ahora puede ser que lo vea algo peor. Me parece que la pandemia también pasa factura a nivel emocional, y mucha gente necesita una mano amiga, un oído atento o una voz cálida al otro lado del teléfono.
Soy muy de frasecitas, hace poco en una felicitación que recibí ponía algo parecido a esto: Mantengamos la distancia, sin perder el contacto. Eso es, gran resumen para unas navidades atípicas y dolorosas en muchos casos. A las que, además de las antiguas sillas vacías, no nos queda otra que añadir las sillas que, por responsabilidad, estos días no deberían ocuparse. Pienso que los que estáis haciendo el esfuerzo para "repartiros" en estas fiestas entre unos familiares u otros, tendréis pronto vuestra recompensa. Sí, es probable que para muchos no sea un "premio" pensar que ojalá en la Nochebuena-Navidad de 2021 las celebraciones puedan tener lugar en la mismas condiciones y con las mismas personas que en las de 2019, y eso, vale oro.
Por eso, más que nunca, agradezco simplemente, poder estar los de siempre, los de mi casa, y tener la suerte de cenar los cuatro. Y el futuro, ya lo iremos viendo, porque estoy aprendiendo a mirarlo con ilusión, a pelear como una jabata por lo que el corazón dicta y nada de ponerme terca con planificar a medio o largo plazo...¿Por qué? Por el revolcón recibido desde mediados de marzo, aquel que mencionaba muchos párrafos atrás.
Cuidaos, dejar que os cuiden, cuidad e intentad hacer todo lo que esté en vuestras manos para ser felices.