domingo, 26 de septiembre de 2021

EMOLECTURAS 1: Los invisibles

Lo dejaba caer recientemente en otra entrada, la idea de esta nueva sección.

El nombre tiene su origen en una ponencia de la profesora Francisca Leiva, que participó en unas jornadas sobre la lectura organizadas por la Junta de Castilla y León. Estoy hablando de las jornadas "¿Y tú cómo lo lees?", del curso 2014-2015. Fui como oyente, representando al centro educativo en el que estaba por entonces, el IES "Vía de la Plata" de Guijuelo. Algunos centros compartían una experiencia relacionada con la lectura que se estuviera llevando a cabo en su instituto. Todas las ponencias me parecieron interesantísimas, pero la de Paqui Leiva, tal cual ella se presentó, fue muy emotiva.

Ella defendió lo siguiente:

Para que lo leído tenga un sentido profundo en nuestra vida.

Para que la memoria a largo plazo se moleste en conservarlo y no quede borrado de la operativa a los pocos minutos, como se borra una huella en la playa con el solo aliento de una ola, es necesario saber que:

LEER es SENTIR.

Gracias, muchas gracias. Después de siete años todavía recuerdo parte de esa ponencia. Y precisamente lo atribuyo a la emoción con la que compartió lo que estaban haciendo.

Mi objetivo con las Emolecturas es compartir textos, de distintas extensiones, que puedan emocionar al lector. Hace poco lo hablaba con una escritora, no soy amiga de las etiquetas de edades para las lecturas. Salvo que el contenido sea claramente para un público concreto, voy a etiquetar la mayoría de las entradas de Emolecturas para Primaria y Secundaria. Y tomadlas como recomendaciones, por favor.

La primera es la historia de "Los invisibles". El autor es Tom Percival y es de Andana editorial. Tengo la suerte de tener muchos libros entre los que poder elegir. Este cuenta la historia de una niña llamada Isabel y su familia, de sus circunstancias, un cambio en su vida y lo que supone dicho cambio. Habla de las personas que parecen invisibles a los ojos de los demás. Me parecía idóneo para inaugurar esta sección. Trabajando actualmente como maestra de Compensatoria, siento que a veces mi alumnado de Compensatoria es invisible para parte de la comunidad educativa. Ahora no me ha dado tiempo a tener esa sensación, pero sí en mi etapa anterior, cinco cursos. Y sentía mucha rabia. Una impotencia tremenda. Para mí era doloroso ver como algunos los trataban como casos perdidos o los olvidados.

Al final las personas necesitamos de otras que crean en nosotros, nos escuchen y nos ayuden a brillar. Sí, hay gente capaz de brillar sola, pero en mi opinión a muchos les hace falta ese impulso que da que otros vean que sí puedes lograr algo, que crean en ti.

Gran parte de las páginas de "Los invisibles" transcurren en invierno. Las páginas están invadidas por colores fríos, incluso nieve. Al final el color lo inunda todo y llega la primavera.

Me parece una historia sencilla, pero con mucha miga. Apta para todas las edades. Unas ilustraciones muy cuidadas y un texto adecuado, hacen de este libro algo muy especial. Estoy deseando contárselo a mis alumnos. De hecho en cuanto tenga un poco de margen quiero que vean el libro y escuchen la historia.

Así que, esta es la primera de muchas "Emolecturas"  que están por venir.

Por cierto, los invisibles no suelen ser felices siéndolo, tenedlo presente. No todo el mundo tiene la autoestima en el punto que debería. Y cada uno podemos hacer algo para que los que nos rodean se quieran un poquito más. Gracias a los que, cuando me hace falta, me ayudan en esta "tarea", complicada a veces.

Como digo mucho, más empatía, por favor. Leer desde luego, sí es sentir, y...¡cuánta falta nos hace!

¡Felices Emolecturas!

P.D. Por cierto, si tenéis algún comentario o sugerencia, recuerdo que serán bienvenidos. Os invito a hacerlas a través del blog, para que no se "pierdan" (como pasa cuando las hacéis en Facebook por ejemplo).

Madrid 2021: Feria del Libro

Dos años largos (habitualmente la Feria se celebra entre finales de mayo y mediados de junio), sin tener la suerte de la Feria del Libro de Madrid.

Hace una semana llevaba ya un rato, esperando en una cola kilométrica, la hora de apertura de la Feria.

Estuve dos días, el sábado y el domingo, por la mañana y por la tarde. Lo sé, me di un buen atracón de "Feria del Libro", pero me encantó. Aunque antes de contar algunos de los momentos especiales de esas dos jornadas, me gustaría mencionar algunos detalles sobre la organización.

AFORO. En teoría había control de aforo. Hay dos entradas para acceder a la Feria y, junto a cada una, una salida. Eso hacía que por los laterales (entre casetas), no se pudiera entrar (en teoría). Decían que un aparato calculaba el aforo haciendo una medición de la superficie ocupada en la Feria a medida que la gente entraba o salía. Con mis ojos vi cómo la gente intentaba colarse, gente jeta por supuesto. Algunos lo lograban esquivando, por los laterales, cubos de basura y vallas. Eso hizo que el domingo pasado, el aforo máximo permitido era idéntico al de días anteriores, la Feria estuviera mucho más llena (curioso, ¿verdad?). El personal de seguridad era claramente insuficiente.

MASCARILLAS. Pese a celebrarse al aire libre y recomendarnos guardar la distancia de seguridad (imposible cumplirlo siempre), eran obligatorias. Y me parece bien que lo fueran, pero a los que vi sin mascarilla, a ninguno les llamó nadie la atención (salvo cuando alguno intentaba acceder a la Feria sin llevarla puesta). De nuevo, faltaba más gente encargada de la seguridad.

COLAS DE ACCESO AL RECINTO. Esperamos un mínimo de 40 minutos y un máximo de hora y media. La exposición de fotos que había en parte del recorrido es una buena idea, pero habría venido bien algo más para amenizar tanta espera...

COLAS DE FIRMAS. No habían establecido unos criterios para las colas de las firmas de autores. Cada caseta lo hacía a su manera. Muchas repartían número. Algunas media hora antes de empezar la firma, otras hora y media antes ya lo daban sin problema. En la mayoría se respetaba el número, pero eso era ya cuestión de cada uno, porque si no preguntabas, en las casetas no daban demasiada información. POR FAVOR, me temo que el año que viene las restricciones serán menos pero, intenten regular de alguna manera el tema de cómo organizar las colas para las firmas, siéntense y hablen de unificar criterios, nada de hacer cada uno lo que cree que es más conveniente.

DESCUENTO. No me queda muy claro si hacer el 10% de descuento en el precio de los libros era voluntario u obligatorio. Creo que si es voluntario, cada caseta debería advertir si lo va a aplicar o no. No nos engañemos, los libros en papel no son baratos, y ese descuento viene como anillo al dedo. Digo esto porque creo que por el cansancio, no me di cuenta que una librería no me lo aplicó y además intentó "venderme la moto", haciéndome creer que ya estaba hecho en le precio que marcaba. Lo comprobé luego al mirar el precio de los libros en internet. Para otra vez, no me pasará, de todo se aprende.

BAÑOS. Había leído que próximos a las entradas/salidas había unos baños de acceso libre (gratuitos). Pues bien, salgo el sábado 18 a las tres menos cuarto (el recinto no cerraba hasta las tres), y me dice un hombre de seguridad que los baños para el público ya están cerrados, solo tenían abiertos lo de los expositores...¡Genial! Espero que se note la ironía en mis palabras. Con la vejiga a punto de estallar y agotada, tuve que salir del Retiro a toda prisa y buscar la cafetería más cercana...De pena de llorar.

SOMBRAS. Digo yo que igual que hacen en Preciados, podían plantearse colocar algún tipo de toldo que cubriera el espacio entre casetas. Cada caseta tenía su toldo, pero si lo abrían no se veía el número de caseta ni el nombre de la Editorial, Librería...Así que además de lo anterior, hubo que aguantar al "chorrisol."

Como lo que pretendo es hacer una crítica constructiva y, pese a ser la "Feria de las colas", ya tacho los días para la próxima edición, pienso escribir a la organización, para hacerles llegar algunas sugerencias sobre las deficiencias de la Feria que he explicado antes.

Algunos pensaréis y, con tantos puntos negativos...¿Por qué ir? Pues pesa más lo positivo.

Visitar la Feria del Libro de Madrid es una oportunidad fabulosa:

1...Para perderse entre libros Observar, , hojear, escuchar, preguntar...Y dar con libros que en ninguna otra parte podrías encontrar.

2...Para conocer algunos autores. Por una parte ponerle cara (y voz) a autores que ya conozco y que me encanta cómo escriben. Si bien lo más importante son sus c reaciones, es bonito ver cómo son físicamente, escuchar su voz, dependiendo de la cercanía de cada uno, incluso poder hablar con ellos un poco. Y aquí debo hablar de María Menéndez Ponte, cuya obra "El gran libro de las emociones" he usado unas cuantas veces en mis clases. De la suerte tremenda del sábado de 18, al acercarme a la caseta en la que sabía que firmaba, y encontrarme, sorprendentemente, que en ese instante no había nadie allí para su firma. Esta fue su dedicatoria:

También a Defreds, por su amabilidad y escucha. Por fin tengo los dos libros que me faltaban y...¡Firmados por él! De los que ya tenía solo llevé uno. No quería salir ya de Salamanca cargada como una mula. Elegí "Incondicional" porque, como le dije al autor, me hizo mucha compañía durante el confinamiento del año pasado. Le expliqué lo de los audios y a lo mejor me animo a mandarle alguno...Ya veremos.

Y en tercer lugar, no por ello menos importante, 72 KILOS. Esperando su firma descubrí que se llama Óscar. Llevaba los dos libros que tengo de él, ambos son regalos, además compré alguno para regalar y que dedicara. No sé si a la gente le hará ilusión o no, pero a mí me parece un plus que te regalen un libro dedicado por el autor. Bueno, son detalles. Y a mí me gusta tenerlos con las personas que me importan. Aunque no puedo comprar libros a todo el mundo...Por dinero y por peso. Si llegamos a ir en avión pagamos una fortuna por exceso de equipaje (no exagero, en serio).

Hubo otros autores, pero no quiero aburrir. 

3...Ampliar mi biblioteca. Creo que tengo que mudarme en breve. Es una cuestión de espacio, MI espacio. Y también poner a la venta libros que hace un tiempo compré con mucho cariño pero ya no los necesito a mi lado (y ocupan, y mucho). No compré demasiados libros para mí, fueron más los regalos. Vine muy contenta con mis adquisiciones. En la imagen veis la mayoría:

Reconozco que el verano ha sido escaso en cuanto a lecturas. No sé explicar las razones pero una cosa son las lecturas que tenía en mente poder hacer en verano, y otra la realidad.  A veces no hay ganas de algo, y ya. He vuelto de la Feria con mucha ilusión por retomar los buenos hábitos lectores. 

Sé que a lo mejor a algunos les cuesta entenderlo, pero soy feliz en la Feria. Lo cual no quita que despotricara el sábado tras las primeras colas (odio esperar). Pero cambié el chip y recordé que había ido para disfrutar, dicho y hecho. 

A los amigos "madrileños," perdonadme, no os avisé antes porque intuía que no iba a poder veros. Y no me equivoqué. Por cierto, millones de gracias Andrea. Gracias porque, pese a no poder entrar, acercarte para hablar unos minutos, aunque fuera separadas por unas vallas y unos cubos de basura. ¡Nos vemos no tardando mucho!

Y hasta aquí mi "crónica" de la Feria del Libro de Madrid de 2021. Si el año que viene alguno se anima a visitarla, ya sabe algo de cómo va. Estaré encantada de orientaros, acompañaros...¡Larga vida al libro en papel!

Las dos imágenes del final son ilustraciones de 72 KILOS...¡Cómo no!


jueves, 23 de septiembre de 2021

Hiperconectados

Parecerá invención mía, pero no. A menudo las ideas para escribir aquí las encuentro sin buscarlas. En momentos en los que necesito algún material para mis clases, como ahora; u otros en los que de repente sale algo en "Facebook", "Youtube" e "Instagram", que llama poderosamente mi atención. 

Esta vez estaba navegando para intentar localizar material de ELE (español como lengua extranjera) para mis alumnos del cole y del instituto. Y de esta manera tonta, sin buscarlo, aterrizo en el blog "Almendra. Mi blog de ELE". 

Y doy con una entrada de hace ocho años y medio, titulada "La casa del futuro". Incluye un anuncio argentino de Arnet sobre ese tema. Por favor, no dejéis de verlo.


¿Jugoso, verdad? Por una parte el anuncio me ha agobiado en ciertos momentos, por la gigantesca dependencia tecnológica para todo que muestra. Por otro lado, reconozco que en algunas escenas me ha dado la risa, por ejemplo la de la mujer que pone a descongelar una pechuga, y cómo le ponen un vídeo divertido para que, mientras tanto, esté entretenida...¡Tremenda! Como la de la báscula, el tendedero de la ropa o la barbacoa. De verdad, me ha parecido un filón. Como buen filón, pienso explotarlo con mi alumnado de este curso. Especialmente con los de la ESO. Si surge la oportunidad, ya explicará aquí la actividad y cómo ha resultado.

Una sola guardia en 1º de la ESO ha servido de botón. Siendo un grupo "nuevo", formado por chicos y chicas de más de tres colegios distintos, no aprovecharon el tiempo para charlar entre ellos, para conocerse un poco mejor (habiéndoles dado permiso, sin gritar "a grito pelao", pero hablar podían). Así que tras romper el hielo (ni los conozco ni me conocen), y después de observar un buen rato y escuchar algunos comentarios, me atreví a preguntar si había alguien que no tuviera móvil. No me refería a tenerlo en el instituto (allí no pueden tenerlo encendido, excepto si algún profesor les dice que van a usarlo, con fines pedagógicos, en el aula). Dos chicas, tímidamente, alzaron la mano, asegurando que ellas no tenían móvil, ni en el instituto ni en casa. Pensaréis que son muy pocas, a mí me parece un milagro, Y celebro que haya casos así, aunque sea nadar contracorriente. Quizás porque en estos años de vida, he sido en muchas cosas de las de ir al contrario que el resto. O hacer las cosas, "a destiempo" (qué relativo es esto, ¿verdad?). Y cuesta, cuesta no dejarse arrastrar por otros y no seguir al rebaño. Si echo la vista atrás, sé que esa manera de ver la vida me ha pasado alguna factura, pero me ha proporcionado mucha paz conmigo misma, porque me he mantenido fiel a mi forma de ser y de entender el mundo. Ojo, ni peor ni mejor, cada uno tiene la suya.

Llevaba ya una temporada dándole vueltas a la hiperconexión que tenemos. Y a lo conectados que estamos con mil y una "mandangas" que aunque a priori nos facilitan la vida (o simplemente entretienen), si me paro a pensar, creo que nos la complican más de la cuenta. Mejor dicho, dejamos que nos la compliquen.

En particular me preocupa la de los niños y jóvenes, es decir, los de la edad de mi alumnado. Me preocupa muchísimo porque veo que muchas veces los padres no supervisan la actividad de sus hijos en las distintas redes sociales. A veces por falta de conocimientos, otras de tiempo y otras...Qué sé yo. En cualquier caso, acceden a casi todo con excesiva facilidad. Se exponen en las redes, sin sopesar los peligros que esta exposición implica. Y me pregunto, ¿por qué? A lo mejor ellos sabrían darme las respuestas con las que no doy. Mención aparte son las fotos con el móvil tapándose la cara y posando frente al espejo, no entiendo nada, lo prometo. Me siento una extraterrestre. 

Si volvemos al anuncio, en "la casa del futuro", podemos estar casi todo el día, conectados con todo pero con nadie. "TODO está conectado a internet," como afirma el anuncio. Me parece tristísimo cuando la madre de familia afirma que el vendedor del chino "ya nos conoce", porque la "heladera" (frigorífico), le manda el mensaje de los alimentos que necesitan comprar en mandarín...Qué pena. Lo repito mucho, estamos perdiendo muchas conversaciones cara a cara (no en plan enfrentamiento, sino con la calidez de poder mirar a los ojos a nuestro interlocutor). Y no solo son las miradas, también están los gestos, el tono de voz, la cercanía (aunque sea con mascarilla). No sé, ninguna tecnología puede sustituir a dos personas que quedan para charlar, tomar algo, dar una vuelta...Sí, salvo que sea materialmente imposible que ese encuentro tenga lugar en persona, entonces la tecnología consuela, ayuda, pero no es milagrosa.

Igual que os he comentado la anécdota de la ESO, no llevamos mucho más de clase en los colegios y ya tengo para escribir un libro (sobre historias relacionadas con las redes sociales). Vi en la calle una niña, móvil en ristre, mientras caminaba, mirando fijamente al móvil, lo sujetaba con una mano y con la otra hacía gestos y parecía que movía los labios (como haciendo un "playback"). Deduje que estaba haciendo un TikTok famoso de esos. Su madre iba cuatro pasos por delante de ella, sin percartarse de la escena. Esa niña tiene alrededor de 9 años. Lo sé, no lo digo por decir. Su madre se giró porque vio que se quedaba atrás y ella intentó esconder el móvil bajo su sudadera, en un intento de seguir grabándose. Antes los alumnos me preguntaban que si tenía novio, hijos, o estaba casada (bueno, los alumnos gitanos de un cole, al decirles hace ya años que ni con novio ni casada, me espetaron...Entonces, ¿eres viuda?. Pues bien, la primera pregunta que me ha hecho una personita del cole este año es...¿Tú tienes TikTok? Me dejó a cuadros. Esa misma niña dijo haberse acostado a las tres de la mañana viendo vídeos de TikTok. Quiero creer que no es verdad, y está exagerando. Pero no puedo evitarlo, me quedo con el  runrún de si...¿Y si es cierto? 

Desde luego que yo no soy Santa Clara bendita. Lo de las redes sociales va por épocas. Hay temporadas que me harto de todo y ni las miro en un tiempo, sin embargo otras, a diario. Y con el "WhatsApp" ni os cuento. Reconozco que es lo que más utilizo, y aunque tenga lo del doble click activado, contesto cuando puedo, tengo ganas, sé qué poner... Haber leído un mensaje no me obliga a responderlo. Hay días que no estoy ni para mí, como para responder a alguien. O no puedo, así de simple. O no se me ocurre qué escribir en la respuesta. No sé si los demás lo entenderán o lo ven de una forma distinta, no me quita el sueño.


Espero que cuando me tenga mi casa, sea muy distinta a la del anuncio. A lo mejor las de algunos de mis amigos son de ese estilo, pero ojalá la mía no, porque no la sentiría como "mi casa."

Y después de estas reflexiones "en voz alta" escritas como entrada del blog, anuncio que vienen novedades, nueva sección desde el lunes que viene. Mi intención es hacerla semanal. Va a llamarse "Emolecturas", no quiero perder la esencia del blog. Y como este año ni soy tutora ni impartiré ningún taller por la tarde, quería compartir "algo". Esas "Emolecturas" y cualquier actividad que haga en las aulas con mi alumnado de Primaria y de la ESO y, por supuesto, me parezca que encaja en el blog.

Esta vez termino con el tráiler de una película de animación.

martes, 7 de septiembre de 2021

Porque sí

Porque no tengo que andar justificando cada paso que doy, sitio al que voy o palabra que digo y/o escribo. En resumen, absolutamente nada de lo que hago, siento, pienso, decido...Porque me apetece, y eso ya es suficiente. Aunque veáis esta entrada a una hora habitual para mí (en fines de semana y durante vacaciones en cualquier momento), en realidad la estoy escribiendo a las cuatro y media de la tarde del 6 de septiembre, pero me quería que viera la luz ya el 7 de septiembre.

Reconozco que la inspiración sí fue nocturna, concretamente anoche, en medio de una conversación de "guasap".

Durante el confinamiento que padecimos (no quedó otra), desde marzo de 2020, uno de mis grandes refugios fueron los libros. Y más en concreto algunos libros de Defreds. Algunos recordaréis los audios que se me ocurrió enviar diariamente con textos que leía, muchos de Defreds, casi siempre con música de fondo. Tal vez por eso guarde tanto cariño a su libro "Incondicional." Aprendí a encontrarme en sus palabras, a viajar sin salir de casa (bueno, exceptuando la farmacia o el supermercado), a visualizar a muchas personas a través de ellos (incluso a abrazarlas, besarlas), a dejar volar mi imaginación...No sé si a alguien más le pasó algo parecido, necesitaba "algo" a lo que aferrarme, y la lectura fue una herramienta excelente. Lo de los audios me sirvió para mantenerme entretenida parte de cada jornada, a sabiendas que eran una especie de "deberes" diarios que me ponía a mí misma. No he vuelto a escucharlos, aunque creo que cualquier día los escucharé nuevamente, como recuerdo de una etapa durísima en la que sentí que muchas cosas se ponían a prueba, y era necesario resistir, de la mejor manera posible; pero también permitirse caer de vez en cuando, ya que nadie es invencible y no podíamos ser indiferentes a todo lo que nos rodeaba. No creo que de esa época haya salido mejor persona, pero distinta sí, parte de mí sí cambió. Ahora valoro y disfruto hasta lo más ínfimo. Siempre me he considerado muy observadora y bastante detallista, pero por la pandemia, o gracias a ella, eso creció. 

No sé si mi vida sería la que es a día de hoy, y las cosas se encontrarían en el mismo punto, si no hubiera existido el estado de alarma y todo lo que vino después. Tampoco me quita el sueño.

Además he aprendido a abrazar el presente, a no obsesionarme por el futuro, a amar el hoy. CASI SIN QUERER llegan a nuestra vida personas necesarias, nadie es imprescindible pero hay gente a la que a mí me gusta tener/sentir cerca o sí o sí. Y hay que valorarlo, darme cuenta de lo afortunada que soy y cuidar, cuidar mucho, mucho, mucho. Porque querer es cuidar, sea un hermano, una madre, un padre, una amiga, una pareja, un compañero...Nadie sabe si la relación (del tipo que sea) entre dos personas va a ser para siempre, algo SEMPITERNO. Lo que sí es verdad es que hay muchos sitios, gestos, vivencias, personas que nos acompañan siempre, no tienen fin, nos guste o no, ahí estarán, para siempre. Con mi experiencia puedo decir que he perdido algunos amigos por el camino. Tal vez les fallé y no me lo dijeron, o ya no me querían en sus vidas (u otros motivos). Algunas veces me hago preguntas sobre qué es lo que pasó, pero no soy yo la que posee las respuestas y, con la mano en el corazón, hace tiempo que dejé de necesitarlas (las respuestas y las personas). Aun así no cierro mi círculo, pero no dejo entrar a cualquiera, eso es verdad, y me da igual si la gente lo comprende o no. Unas personas van saliendo, aunque sea de puntillas; otras entran, en ocasiones sigilosamente, otras no,  sino que aparecen de manera "ruidosa". Consecuencia de la pandemia es también el riesgo. Según para qué no creo que puedan ponerme la etiqueta de "arriesgada", va a ser que no. No me pega mucho, soy más de conectar cabeza y corazón y reflexionar sobre las decisiones importantes que me ha tocado tomar (y las que me quedan). Para algunas cosas soy impulsiva, para otras muchas soy tremendamente reflexiva, pero sin amargarme. Estoy de acuerdo con lo de "el que no arriesga, no gana". Y me prometí a mí misma no quedarme con las ganas de muchas vivencias, sino lanzarme de vez en cuando a la piscina cuando creo que vale la pena.  En ello ando. Y hasta ahora, 7 de septiembre de 2021, el tiempo me está dando la razón. Y qué bien. No sé si existe algo que podamos definir como INCONDICIONAL. Tal vez el amor lo sea, ha de ser libre, generoso, estar dispuesto a escuchar críticas y alabanzas, resistir a los paseos próximos a un precipicio, disfrutar de las jornadas sin nubes, las cenas compartidas, las conversaciones de cualquier tipo,  los silencios, las palabras, las dudas, la seguridad, el cariño, la empatía...De todo, porque al fin y al cabo para amar es necesario hacerlo con los cinco sentidos. Hay que intentar disfrutar hasta lo que parezca insignificante a los ojos de muchos, siempre que a nosotros nos aporte, lo demás sobra; los demás, sobran. Y es que hasta una coma puede cambiar el sentido de lo que queremos contar. Es probable que de todo lo enumerado hasta este punto trate la vida, de recorrer 1775 CALLES o las que haga falta para sentirnos plenos, si queréis podéis sustituirlo por "felices", no lo sé. Hay que tratar de no tirar la toalla, y muchas veces lo más fácil es hacerlo, rendirse a las primeras de cambio. Y no soy así, creo que nunca he sido de rendirme. No me considero "Raquel la valiente" pero desde luego cobarde no, ni mucho menos. Pese a que tenga mis inseguridades, miedos...Ni he tenido una vida complicadísima ni sencilla. No me han regalado nada, y he vivido algunos momentos duros, los míos, y ya, sin compararlos con los de de los demás (cada uno sabe qué lleva a cuestas y cuánto pesa). Con algunos títulos de libros de Defreds, me he lanzado a escribir nuevamente en el blog, no sobre el trabajo, sino sobre mí. Yo decido cuánta piel dejo que se vea.


Si nunca habéis tenido un libro suyo en vuestras manos, dadle una oportunidad. Quería poneros un ejemplo de algo escrito por él. Me suena que ya he compartido aquí algunos textos suyos. Quizás este también, pero es muy especial y hay veces que las palabras, como la música, parece que son capaces de acariciar el alma. Se llama 34:

Si tuviera solo treinta y cuatro palabras para decirte todo lo que siento por ti, me sentaría a tu lado, no diría nada, y te darías cuenta de lo que cambia mi cara al verte reír.

Haciendo un pequeño inciso sobre cuestiones laborales, ando de "decoradora escolar". Bueno, el cole entero no, mi aula (y parte del pasillo). Además de la decoración pura y dura, he pensado que un aula en la que esté necesita tener un espacio para la lectura. Y mientras rebuscaba y decidía qué libros llevar y cuáles no, he topado con "Te quiero", con las bellísimas ilustraciones de Juan Berrio. Un libro casi mudo, pero con una hermosura importante. Lo compré hace algo más de cuatro años en Hydria, poco antes de que cerrasen.     Os dejo algunos ejemplos.







Esta vez no hay canción, cada uno que busque una que le resulte apropiada para el momento vital en el que se encuentre. Lo que sí quiero incluir es una ilustración de 72 Kilos...¡Cómo no!

Mañana será otro día pero, dadle un abrazo apretado al presente.

lunes, 23 de agosto de 2021

Treinta y todos

Antes de ayer fue mi cumpleaños. No oculto la edad (de momento) ni me quito años (todavía ja, ja, ja). Pese a lo fuerte que puede sonar el número 39, me gusta más que el 38, simplemente por ser impar.

En lo que va de verano me he dejado caer poco por el blog, la verdad me echaba para atrás sentarme frente al ordenador, porque lo asocio con trabajo, y noto que cada vez veo peor. Sí, hay gente que dice que es por la edad, quizás; eso, y/o las infinitas horas que padecí con el ordenador cuando estuvimos confinados desde finales de marzo de 2020 (maldigo esa enseñanza telemática una y mil veces)...Digo yo que algo tendrá que ver.

Ayer hacía balance de la de cosas que tenía pensado hacer a lo largo del verano y, por mil y un motivos, a estas alturas he hecho poquísimas. Pero no me molesta, ni me duele, ni nada. No se han hecho muchas de las de mi lista mental, pero sí otras que no estaban en ella, unas buscadas, otras no tanto.

Aquí van mis 39 razones para seguir teniendo muchas ganas de seguir cumpliendo años. Las numero pero no quiere decir nada. De hecho si en otro momento hago la lista, pueden salir 39 diferentes, tal cual:

1.-Un concierto de Rozalén al aire libre.

2.-Sentarme en la arena para contemplar el amanecer en la playa.

3.-Estrenar cámara de fotos.

4.-Ver a mi amiga Ana Belén vestida de novia, y la emoción de Jose cuando la vio entrar en la iglesia.

5.-Cenar en la mejor de las compañías.

6.-Probar el pulpo (sí, eso fue a mis ya pasados 38 años).

7.-Seguir pudiendo comer la tortilla de patatas de mi madre.

8.-Que me regalen la luna, tal cual.

9.-Hablar con un par de amigas sobre lo que me preocupa, me da la vida y me hace sonreír, sin líneas rojas.

10.-Devorar la serie "New Ámsterdam", y emocionarme con ella. Lo mío con las series de sanitarios es para estudiar ja, ja, ja.

11.-Ver que mis padres están razonablemente bien de salud.

12.-Pasar más tiempo con mi hermano.

13.-Conversaciones de guasap para hablar de lo que sea, pero hablar, aunque sea un ratito.

14.-Volver a Compensatoria.

15.-Ir y venir cuando me apetece dependiendo solo de mí misma.

16.-Ver una peli en el cine, aunque sea rematadamente mala.

17.-Comprobar que hay cosas mucho más sencillas de lo que parecían a priori.

18.-Seguir luchando por mis sueños, poquito a poco.

19.-Perderme en librerías especiales.

20.-Regresar a la Feria del Libro de Madrid.

21.-Encontrar un piso que me encaje.

22.-Aprender a aparcar (algún día lo haré decentemente, o eso quiero creer).

23.-Perder miedos.

24.-Soplar las velas del cumple. Hay años que reciclo las del otros años. Esta vez no, vi unas de colores que me gustaron mucho, unas con forma de estrella y otras de corazoncitos con lunares.. Debido a que en verano estoy de "vacaciones neuronales" no tenía ni idea de dónde había dejado ninguna de las mencionadas antes (aparecieron esta mañana). Compré la mañana del 21 otras velitas, las azules y...¡listo!


25.-Encontrar algún chollo en época de rebajas u otras promociones.

26.-Los abrazos apretados.

27.-Descubrir o redescubrir algún lugar.

28.-Envolver regalos.

29.-Los besos.

30.-Leer a Defreds.

31.-Ver bien a las personas que quiero.

32.-Estar con mis amigos.

33.-Las risas con los/as compis del "Seve".

34.-Viajar.

35.-Mis niños (y algunas familias).

36.-La confianza. Cuando alguien comparte conmigo algo muy íntimo, lo sepan otras personas o solo yo, me resulta muy especial y así ma hace sentir.

37.-Las vacunas del COVID.

38.-Escribir y dibujar

39.-Los detalles, no por ellos en sí mismos, sino por las personas que los tienen.

Aunque en la lista está presente la música, a través de Rozalén, he optado por una canción muy reciente, Paso a dos, de Vanessa Martín.


Aprovecho para dar las gracias a los que me felicitasteis por una vía u otra. Gracias por vuestro cariño, voces, palabras...Por todo.

lunes, 16 de agosto de 2021

Positivo-positivo-negativo-negativo

El título es una quiniela ni un acertijo, son resultados de PCR familiares. Una de ellas, la mía (en realidad llevo cuatro este año y dos han sido en la última semana). Y de verdad...¡benditas vacunas! Pobres aquellos que no creen en vacunarse, ni admiten los peligros reales del COVID. Yo, me considero optimista, jamás me he alegrado tanto de ser negativa. Me doy cuenta que aunque es triste no poder celebrar un cumpleaños de un familiar muy cercano por el confinamiento de dos y cuarentena de otro; mucho peor habría sido tener a alguien ingresado. Al final mis padres están pasando el COVID como una especie de gripe, así que tenemos razones de sobra para celebrar más adelante el cumple de uno de ellos. Por si no lo sabéis, hasta el momento no había estado en esta situación y no tenía ni idea, en la actualidad, si eres contacto estrecho de un positivo (o dos), pero te han administrado las dos dosis de la vacuna correspondiente, no hay que guardar cuarentena. Salvo que haya pasado muy poco tiempo desde que te administraran la segunda dosis y consideren que no ha dado tiempo a tener toda la inmunidad que proporciona.

Lo comparto para que la gente sea consciente de algo, aun estando vacunando, puedes "cogerlo". Sí, nada que ver con haberse contagiado si no hubieran estado vacunados, eso lo tengo clarísimo. Pero, os animo a no relajaros en exceso, ellos no han bajado la guardia, se han socializado muy poco, y ni por esas, el virus es el virus y sigue entre nosotros.

En conclusión, están ahorrándose muchas bajas con esta manera de proceder, y arriesgándose a que mucha gente pueda contagiarse. Porque, como ya he podido ver a mi alrededor, puedes contagiarte pese a estar vacunado (de los que no se vacunan no digo nada más, prefiero morderme la lengua).

Anécdotas covidianas a un lado, la vida sigue. Sí, sigue, con su ola de calor (ozú qué espanto), y su todo. Y vuelta a relativizar, a darse cuenta que prácticamente todo en esta vida tiene remedio. Y qué bien. No pasa nada si hay que celebrar un cumple de manera anticipada, como ha pasado en un caso; a distancia, caso de mi padre; después de la fecha o, porque no se puede, no apetece o mil motivos, no celebrar nada de nada. De nosotros depende hacer un poco más especiales esas fechas significativas de los que más queremos. Y cómo disfruto con esas cosas, ahora incluso más, cuando toca agudizar el ingenio por distancia, ocupaciones laborales, familiares, salud u otras circunstancias. Doy gracias a internet, por ser fuente inagotable de recursos. Y también porque aunque pueda sonar extraño, esos detalles en los que no podemos estar pero buscamos las vueltas para estar "presentes" de alguna forma, a mí hacen que me sienta más cerca de algunas personas. Internet (determinadas compras online por ejemplo) ayuda mucho, u otros medios más analógicos. Cuando se pueda, el día que sea, ya habrá tiempo de besos y abrazos. Si hoy (o ayer) no podemos (pudimos) vernos, existen las videollamadas, o las llamadas, tal cual. No me negaréis que hay un abismo de recibir un "guasap" de felicitación, a que sea un audio. Otro escalón superior sería un llamada, otro más arriba la videollamada y, lo mejor, el verse en persona (con o sin distancia, si es sin ella ya es un gol en el minuto 90 de partido).

En estos días raros, en los que quedar, lo que se dice quedar, solo he quedado con una persona, sabiendo que yo era negativa, antes de saber los resultados no, al contrario, tuve que anular una "quedada" previa a la PCR, por si las moscas, la música ha sido una de mis mejores compañeras, me ha acompañado en mis idas y venidas a nuestro hogar en verano. De vez en cuando intentaba poner alguna cadena con "noticias", pero cambiaba rápido porque siguen siendo "teledesgracias", no lo digo únicamente por la pandemia...Y, con la mano en el corazón, me pongo nerviosa, al volante voy tranquila llevando música.

Y eso era lo que hoy me apetecía contar. No me alargo más porque el calor sigue apretando y el ordenador no ayuda. Desde luego que querer es cuidar. Gracias a los que habéis estado pendientes de cómo evolucionaba todo. 

Dejo algunas notas musicales para acabar esta entrada.




lunes, 9 de agosto de 2021

LAS PREGUNTAS QUE NOS UNEN

El título de la entrada tiene copyright. Es un libro de Alba Cantalapiedra, nacido de un proyecto online. Las personas que participaron podían hacer cualquier pregunta, pero esta solo podía responderse a través de un dibujo.
Cuando voy de vacaciones siempre "cae" algún libro. Da igual dónde vaya. El que os recomiendo aquí lo descubrí en la FNAC de Valencia. No buscaba nada en particular, solamente miré y miré intentando dar con alguno que de verdad llamara mi atención. Cayeron varios...pero hoy quiero mostraros un poquito de éste.
Está dividido en nueve secciones distintas y me encanta. Me encanta ver cómo la autora ha sido capaz de responder a tantos interrogantes a través de los dibujos...Los nueve apartados del libro son los siguientes:
1. Consultorio ilustrado
2. Lo que sentimos
3. La era del emoticono
4. El mundo que nos rodea
5. En mi cabeza
6. Las relaciones en nuestras vidas
7. Imaginario colectivo
8. Vivir en tiempos de COVID
9. Ahora tú dibujas
Os pongo unos dibujos de la sección "En mi cabeza". Y como hace demasiado que no escribo en el blog, no es por falta de cositas para compartir en él, sino por temas logísticos (cuando estoy donde está el ordenador, no paro en casa casi nada), he respondido, con palabras, a esas preguntas. Soy mucho de hacerme preguntas, a veces las busco y otras la vida nos la va colocando en el camino. Pero me gusta buscar respuestas, sin calentarme la cabeza, eso sí. Me he dado cuenta que la misma pregunta a lo mejor no tiene la misma respuesta en momentos diferentes, pero creo que eso está bien, ir evolucionando, cambiando, no tener unas ideas inamovibles, sino ir adaptándonos según lo que nos pasa, lo vivido, lo sentido...Todo. Qué profunda para ser lunes (no aprendo, ja, ja ja). ¡Al lío!





Pues más bien no. Creo que a primera vista puede gustarte una persona, pero si es a primera vista no será amor, sino atracción pura y dura, el flechazo del que hemos oído hablar toda la vida. No lo llamaría amor, porque el amor requiere de todos los sentidos, no solo la vista. Necesita la vista, por supuesto. Tiene que haber algo especial en esa persona, que te atraiga, esa química es imprescindible. Además el oído, para mí es muy importante que si estoy con alguien, ese hombre tenga una voz bonita, una que a mí me resulte muy agradable de escuchar. Y que sepa hacerme reír, y reírse, el sentido del humor tiene que estar muy presente. Del tacto pues ¿qué decir? lo mágico de sentir otra piel, no voy a explicar más. Igual que del gusto. Y para acabar, el olfato, importantísimo que te guste cómo huela esa persona, con o sin colonia/perfume, su olor, tal cual. 
Por eso no, no creo en el "amor a primera vista", me parece que no es la manera correcta de definirlo, en la "atracción a primera vista sí". Pero me parece infinitamente más romántico e interesante el día a día, el ir descubriendo a esa persona, sus entresijos, tanto lo que te gusta como lo que no, pero de saber amar a alguien con todas sus capas, sus dobleces, no sé qué nombre le pondríais vosotros, fijo que entendéis a lo que me refiero. Y ahí está la magia, en querer a alguien tal cual, no es fácil, pero es fantástico.


Adoro dibujar. El problema es cuando haces algo por obligación y no por gusto. Este verano, igual que al menos los cinco (o a saber) anteriores, me propuse empezar con las tarjetas de Navidad. Para evitar lo de siempre, sentir que me pilla el toro. A 9 de agosto, no he hecho ni una. Quizás se acaben las vacaciones y sigamos igual, o me dé un día la ventolera y haga diez del tirón...Ya se verá.
Pero me gusta una barbaridad dibujar, me relaja muchísimo, me sirve para concentrarme y pierdo la noción del tiempo dibujando. Dejé las clases de dibujo porque la hora me venía regular, el lugar (mil escaleras con un ascensor transparente que me da pavor) y porque me di cuenta que soy un alma libre a la hora de hacer dibujos. Me gusta elegir qué hacer en cada momento, sin normas ni instrucciones de ningún tipo, dibujar por placer.

Como la pregunta está formulada en tiempo pasado, voy a intentar responderla teniendo eso en cuenta. No obstante, creo que es "ahora". Puntualizado esto, pensando en etapas pasadas, me quedó con dos. Una, mi etapa del cole como alumna en el "Paco Viruta", fui muy muy feliz. Allí estuve desde 1º a 8º de EGB. Para los que no hayáis entendido de qué cole hablo, es el CEIP "Francisco de Vitoria". Creo que es bueno disfrutar cada momento evitando compararlo con otros, esos fueron años muy felices, y esa época me marcó. Desde que hacía cadenetas con las hojas caídas de los chopos del patio hasta las lágrimas casi inagotables en 8º al ver que eso se acababa, e iba a separarme de prácticamente todos mis compañeros, porque yo no fui al Uribarri a continuar mis estudios.

Y otra, los dos cursos de Comunicación Audiovisual. Sí, fue tiempo de estudiar, pero son los estudios que ya hice "porque sí", me apetecía muchísimo estudiar CAV y nunca me planteé que se convirtiera en lo que me diera de comer. Pero el momento (la edad que tenía), la gente maravillosa con la que di, y los estudios en sí, tuvieron infinidad de momentos inolvidables, en los que me sentía muy realizada en algunos aspectos. Qué felicidad. Ayer vi que tenía una carta de ALUMNI, una asociación de antiguos alumnos de la Universidad de Salamanca. Organizan un encuentro de los alumnos que finalizaron sus estudios en 2006 (como es mi caso), para el mes de noviembre. La idea es conmemorar esos 15 años e intercambiar experiencias. Suena de cine, pero con lo de la pandemia me parece arriesgado y no creo que cambie de opinión y me apunte. Aunque sí, con la mano en el corazón me encantaría ver a mis compañeros de Comunicación y saber qué ha sido de sus vidas, a muchísimos les he perdido la pista (lo veo lógico).


Más de uno me habrá escuchado que me gustaría tener el poder de teletransportarme. Lo usaría cuando quiero ver a alguien y no puedo porque estamos en sitios diferentes. Y no solo para momentos duros, también para las alegrías. Sería fabuloso, poder dar o recibir un abrazo en el momento que sabes que otra persona lo necesita o que a mí me vendría de fábula. Pero como hasta ahora no tengo ese poder, al final buscas alternativas a esos abrazos, besos...y aprendes a no tener prisa, ser menos exigente y mimar de otras formas.
Ese es uno, aunque como esto son preguntas al aire que por tedio me he lanzado a responder, voy a poner un segundo poder, todavía más importante. Quiero tener tiempo, no para mí, sino para regalar a la gente a la que quiero. Bueno, en parte sí es un poquito también para mí, porque tengo muchas ganas de disfrutar de algo más de tiempo con algunas personas. En plan estar con alguien y que no haga falta mirar el reloj, y puedan pasar dos horas, cinco o siete. Siento que todo llega y saber esperar es un arte. No soy experta en él pero aprendo a pasos agigantados. Así que...¡Cuando se pueda!

Y con una entrada tan personal acaba esta entrada del blog, sigo teniendo mucho por escribir (tengo una ya empezada desde hace un par de semanas), y otro par en mi cabeza.
Esta vez sí hay canción. Tiene unos añitos, se llama "Respirar" y es de Bebe...¡Respiremos!

martes, 20 de julio de 2021

12

El año pasado no escribí una sola entrada en el blog durante el mes de julio. Por entonces andaba digiriendo el tiempo de confinamiento y todo lo que estaba pasando. Esta vez no quiero que llegue otro 20 de julio sin más. Conste que la publicación de la entrada está programada, y aparecerá el 20 de julio, a la una y cuarto de la madrugada, pese a que la escribo el 16.  Si todo va bien, este duodécimo aniversario de haber aprobado las oposiciones, me pillará a la orilla del mar.

No he releído entradas de otros años sobre esta fecha, siento si me repito. 

Me gusta recordar ese 20 de julio de 2009 porque fue una alegría inmensa, supuso un cambio importantísimo en mi vida y, cada año que pasa, me siento más afortunada. Todavía tengo a mi alrededor personas que no han corrido la misma suerte que yo, y eso hay que valorarlo. Ojalá el año que viene sí sea el vuestro. Ana Belén, tu nombre es el primero que me viene a la cabeza. Gracias por una amistad que crece y se fortalece día a día Lourdes, ¡esta vez sí! Qué bien reencontrarnos y en el momento que fue...Da gusto coincidir con personas como tú.

Gracias a todos los que os habéis cruzado en mi camino docente, el que empezó como "profe" de particulares de Inglés. Pablo (mi primer alumno), te quiero un montón, y sé que mamá te manda todo su amor, porque siempre lo decía y era precioso ver cómo se le iluminaba la cara hablando de ti...¡Qué orgullosa estaba de sus hijos! Tenemos una conversación pendiente, sin reloj, de puesta al día, porque sí. Luego ya vino mi etapa de interina en Madrid...¡Vaya aventura! De Parque Coimbra me llevé principalmente a Lucy y Andrea, y eso es mucho. Ha llovido una barbaridad, pero me encanta seguir manteniendo el contacto con ellas. Reconozco que espabilé mucho en tierras madrileñas. Creo que me faltaba la jaula con la gallina, un poco como Paco Martínez Soria en "La ciudad no es para mí" pero...¡Qué bien me vino Madrid! Allí amplié la familia gracias a David y Mayte, ambos me cuidaron con un cariño tremendo y tuvieron una paciencia de órdago conmigo (año de oposiciones, tutora de un curso numerosísimo y muy complicado, espolón calcáneo en el pie derecho, fascitis plantar en ambos...suma y sigue). Es verdad que hay amigos que son la familia que nosotros elegimos, y ellos son el mejor ejemplo. Luego ya regresé a mi tierra, después de haber superado las oposiciones de 2009. Y llegaron muchos destinos distintos, la mayoría provisionales, tres definitivos. De cada sitio me he llevado alguien/algo, de unos más que de otros, pero de ninguno he salido con las manos vacías. Al final lo que damos nos lo devuelven, con creces, las mismas personas u otras, pero con intereses (de los buenos). Quizás eso no pasa cuando esperamos, sino cuando debe pasar, y no hay más.

Es muy complicado elegir qué es lo mejor de mi profesión. Casi siempre son los alumnos, a los que habitualmente llamo "mis niños" (o incluso "mis polluelos" en el caso del "Fili" de Guijuelo), pero también bastantes compañeros, algunos hasta llegan a convertirse en amigos. No obstante no quiero dejarme a las familias, porque de esas mamás y algunos papás también salen cosas maravillosas, por ejemplo amigos/as, muy pocas por las circunstancias, pero sé que con algunas personas cuento. Sí, ya sé, tengo reencuentros pendientes, hay que dar con el momento. Todavía nos queda verano por delante.

Y con todo esto, al punto al que quiero llegar no es nuevo, solo puedo dar las gracias. Y empiezo por la parte dura. Gracias a los que me habéis tratado mal en alguna etapa de estos 12 años (casi 13 y medio si contamos con el tiempo de interina), a los que me habéis puesto la zancadilla, a los que habéis intentado humillarme, a los que no me habéis respetado, a los que me habéis ignorado, a los que me habéis discriminado, a los que me habéis juzgado sin miramientos, a los que habéis intentado anularme...Gracias a todos los que vais en ese saco, porque gracias a vosotros ahora soy mucho más fuerte y creo que incluso he aprendido a hacer mejor mi trabajo y, lo que me importa más, a disfrutar incluso más si cabe con él (y el listón está alto)

Y en la parte "blanda", la positiva. Aquí viene lo bonito de verdad. Gracias a los que habéis conseguido que valorase cuánto vale dar con compañeros de verdad. A los que sabéis trabajar en equipo, escucháis, respetáis, colaboráis, quitáis hierro a muchas cuestiones del día a día, sumáis y ayudáis a brillar al de al lado, porque juntos somos mejores y más fuertes. En el grupo de compañeros incluyo también a personas con las que he tenido la suerte de coincidir, aunque no fueran docentes, ni papás ni mamás de alumnos, entre ellos,  Esther (de la Cafetería-Pastelería Sancho, de Guijuelo) o Elena ATE (Guijuelo y, actualmente, Peñaranda).

A las mamás (un porcentaje elevadísimo es de mamás) y algunos papás, por saber escuchar, empatizar, confiar en mí, hacer críticas constructivas, colaborar, respetar mi labor, valorar mi trabajo...Y sí, por llegar a tratarme con cariño y gratitud a manos llenas. Me hacéis sentir muy querida. De vosotros he aprendido también una cantidad infinita de lecciones y desde luego,  ninguna de ellas está en los libros. 

Y en tercer lugar, a mi queridísimo alumnado, a mis niños y niñas de uno u otro lugar. Gracias por dejarme aprender de vosotros, por recordarme cómo se ve el mundo con ojos de niño o de adolescente, por ayudarme a entenderos, por dejarme conoceros, por permitirme ayudaros, por darme tantísimo cariño, por hacerme cambiar de opinión, por quererme tal cual, por ampliar las ventanas por las que yo miraba el mundo, por ser tan únicos, irrepetibles e inolvidables, por haber compartido tantas vivencias (juntos o de antes de conocernos).

En cuarto lugar, a los que son mi gente aunque no estén en los grupos anteriores, por soportar mis quejas, arrebatos, disgustos, agotamiento, hastío, desánimo...Eso de estar dispuesto a escuchar y a tender la mano, es otra de mis suertes. ¡Santa paciencia la vuestra! Reconozco que hay cosas que las hago con pasión y eso, me parece, para bien o para mal, tiene que notarse.

A lo mejor no muchos habrán llegado a este punto. Puedo ser "la pesada de las gracias". Sinceramente, como decían en la película "Lo que el viento se llevó": "Francamente querida (o querido), me importa un bledo".

Os quiero un montón a los grupos de la parte "blanda". Gracias por quererme. Soy consciente de algo importantísimo: a día de hoy, muchos de vosotros, continuáis estando ahí.

Cómo este "aniversario" me pilla en la playa, de ahí son las imágenes, de ese momento que a mí me resulta tan mágico, el amanecer en la playa ...de Gandía en este caso. Me trajo mucha suerte el de Peñíscola de hace dos años, y no me quería cambiar de tercio.


Ya me canto a mí misma el "feliz cumpleaños". 12 años memorables, y muchos por delante para seguir sintiéndome feliz con lo que hago. Una sugerencia, no dejéis pasar las fechas especiales,  no se trata de hacer una fiesta con cada una, pero sí sentirnos afortunados por algo bueno en nuestras vidas (lo malo llega solo y, nos guste o no, no suele avisar). 

La música corre a cargo de Pablo Alborán y su "Solamente tú".

domingo, 11 de julio de 2021

Summer time...

-Pintarme las uñas de los pies.

-Cenar al aire libre.

-Hundir los pies en la arena.

-Los abrazos apretados.

-Una botella de agua bien fría.

-El primer día que me pongo las sandalias.

-Libros nuevos.

-Las mariposas.

-El terraceo.

-Ver alguna peli o serie de la lista de "pendientes".

-Las sombrillas.

-Un banco en "El Pinar".

-Un bañito en la piscina cuando más aprieta el calor.

-Las carcajadas.

-Quedar a partir de las ocho de la tarde.

-Dejar que el pelo se seque solo, sin ayuda del secador.

-La tortilla de patatas (mejor si es con cebolla).

-Dibujar de madrugada.

-Los viajes.

-El olor a cloro de la piscina.

-Las rebajas.

-Guasapear durante horas si no hay que trabajar/madrugar.

-El mar.

-Los platos combinados.

-La luz natural invadiendo mi habitación por la mañana.

-Los abejarucos.

-Las escapadas.

-Un buen ventilador.

-Las libélulas.

-El olor del Ecran "aftersun", el  de toda la vida (recipiente blanco, tapón verde azulado).

-El amanecer en la playa.

-Las comidas para celebrar.

-Los pajaritos revoloteando por el jardín.

-Los abanicos.

-Perder la noción del tiempo.

-Llamadas telefónicas a deshora.

-El amor.

-Espigas doradas.

-Los reencuentros.

-Las ensaladas.

-Cumpleaños de gente importantísima en mi vida.

-Conducir con el aire acondicionado a tope cuando fuera parece que el asfalto va a derretirse.

-Los amigos.

-Hacer fotografías.

-Conversaciones sin reloj.

-El gazpacho.

-El cine.

-Cenas en buena compañía.

-Poner la música a todo trapo.

-No madrugar. Y si madrugo, no va a ser para trabajar.

-Mi cumple.

-Los helados.

-Mis personas favoritas, es decir, mi gente.

Y como no quiero que hoy falte la música, he elegido una canción que vi ayer en la tele y me encantó. "Complicado", de Blas Cantó.

jueves, 8 de julio de 2021

SEVE EMOCIONES: última actividad

Me quedan dos sesiones pendientes de reflejar aquí previas a ésta. Espero incluirlas en breve.

Esta actividad la dividimos en varios días. De esos de los últimos días de curso en los que el horario no se sigue a rajatabla porque surgen muchas cosas.

Tiré de Pau Donés, porque aunque ya no está es una manera de recordarlo. Y me encantan los mensajes que nos dejó. 

Puse dos canciones de él muy diferentes, en la estética de los vídeos, en el aspecto del cantante, en el mensaje...Aunque si analizáis las letras también hay puntos en común.

La primera es Humo. Realizada en un momento vital complicado, poco después de saber que tenía cáncer. Con frases en su letra como "Ahora que solo me queda esperar a que llegue la hora. Ahora que solo el ahora es lo único que tenga. Ahora que solo me queda esperar a que la vida se vista de negro". Les expliqué que la fecha que lleva en la camiseta es la de su nacimiento. 

Comentamos la letra, el vídeo, y después ya les expliqué en qué etapa de Pau había surgido esta canción. Hablamos de la vida, la muerte, el miedo, la fe...Aquí la pongo para que podáis ver el vídeo:

Después les advertí que la siguiente canción, aunque era de la misma persona, era muy diferente. El ritmo, el color, el aspecto del cantante, la letra...Para mí las dos hablan de la vida. La primera es un golpe de realidad. La segunda me parece una canción de gratitud, hacia la vida en general y hacia la gente que ha estado con él, especialmente a su hija y a su gente. Es una canción que habla de amor.

"Eso que tú me das" fue publicada pocas semanas antes de fallecer Pau Donés. Me pareció una hermosísima despedida, de alguien que sabe perfectamente cuál va a ser su destino, pero no se percibe rencor en ella. Creo que se habla poco de la muerte, y en mi opinión es un error. Nos guste o no la muerte está ahí, y no está mal acordarnos de ella de cuando en cuando para exprimir más la vida.


En ella el deterioro físico es inmenso. Por otra parte es lo natural ¿cómo iba a tener buen aspecto en esos momentos? Le agradeceré eternamente que haya enseñado al mundo su imagen tan poco tiempo antes de morir, porque no es común que la gente se deje ver en estas circunstancias.

Muchos de mis alumnos sí habían escuchado la segunda canción, mientras que la primera era una gran desconocida para casi todos.

Luego les di una hoja que se titulaba "Vivir es urgente" (Pau Donés). Y decía lo siguiente:

Completa la frase con lo que te apetezca poner (POR FAVOR, antes de empezar a escribir piensa unos minutos sobre lo que se te ocurre escribir relacionado con esas palabras).

VIVIR ES URGENTE PORQUE....(dejé casi ocho líneas, estando la hoja colocada en horizontal)

Y al final puse (4º de Primaria, Seve Emociones 2020-2021)

Mientras pensaban sobre qué poner y lo escribían, puse de nuevo la segunda canción. En mi caso lo completé así:

VIVIR ES URGENTE PORQUE el tiempo pasa volando y hay que exprimir el AHORA. No me gustaría quedarme con palabras en el bolsillo, por eso digo "Te amo" a quien lo siento, "Te quiero", "Gracias por estar en mi aquí", "Gracias por estar en mi vida", y que los demás sepan que pueden contar conmigo. No sé dónde estaré mañana, pero si de algo he acabado de estar segura con la pandemia, es de la importancia del HOY, de no mirar más allá, ni preocuparme en pensar cosas que todavía no han sucedido y ni siquiera sé con seguridad si llegarán a ocurrir.

Tengo muchos abrazos que dar, mucho cariño por compartir...Y no pienso desperdiciar ni un minuto.

Ahora disfruto más de cada abrazo, cada beso, cada confidencia, cada mirada...

Entre lo que dijeron los poquitos que se animaron a hablar, una niña dijo que "la vida es bonita". Otro alumno habló de su deseo de aprender a conducir, porque quería hacerse mayor. Hablamos de la importancia de disfrutar cada etapa de la vida, de vivir sin prisas. Aunque por supuesto entendía lo del carnet, por la independencia que da. Y lo digo yo, muy tardía en esos lares...

Como siempre he hecho, me gusta hacer una puesta en común, y dejar que voluntariamente intervengan los niños y niñas que quieran. Reconozco que este año me ha costado mucho que "entraran al trapo", aunque al final siempre había algunas personas que se animaban a intervenir. Y también que la distancia social lo ha complicado todo, nos ha faltado algo de calidez humana...Para nadie es fácil hablar de sus emociones, sentimientos, su manera de ver la vida. De verdad que para mí también es difícil, pero me he acostumbrado a hacerlo, y lo veo como algo positivo, siempre que no se fuerce. Hay que motivar, no obligar. 

Siempre me entristece poner punto final al tiempo que, desde hace bastantes cursos, me encanta dedicar a tratar en las aulas la educación emocional. ¡La veo tan necesaria! Y  más con las nuevas formas de comunicación existentes. Lucharé porque nunca dejemos de mirarnos a los ojos, verbalizar lo que sentimos (expresar nuestro amor, tristeza, disgusto, nerviosismo, miedo...), demostrar el cariño, el amor...con palabras, con gestos, con hechos. Y me da igual cuál sea mi destino, siempre buscaré un espacio para la educación emocional. 

Gracias a mis alumnos por su generosidad en estos ratitos de "Seve Emociones".